lunes, 1 de noviembre de 2010

Emiliano Monge: Morirse de memoria


Idioma original: español
Año de publicación: 2010
Valoración: Recomendable

Un hombre se despierta y se pregunta a sí mismo: "Qué soñé que he despertado preguntándome quién soy". A partir de ese momento, recuerdos y evocaciones (y olvidos) inundan sin piedad y sin aparente conexión entre ellos las mentes del protagonista y del lector, construyendo una realidad en la que ninguno de los dos se siente cómodo y en la que hay que avanzar a tientas, prestando atención al más leve detalle y esperando una señal que nos lleve a la luz. Lo cual, desgraciadamente, no es fácil. Porque este hombre que se desconoce a sí mismo, que tira de su memoria para intentar comprender quién es, es incapaz de entender el significado de sus recuerdos o de distinguir si lo que cree recordar es un testimonio fidedigno o una interpretación de lo vivido, o si, aún peor, es una mera invención creada por él mismo para ocultar una realidad que le disgusta. Quizá, para conocer al protagonista, habría que tener en cuenta lo que calla; todas esas imágenes que seguramente le vienen a la mente y no relata, ocupado como está describiendo un ¿ordenado? caos de reminiscencias en las que la narrativa paulatinamente va dejando paso a la prosa poética, a medida que hechos y personajes desfilan por las páginas, abriendo caminos y dejando multitud de cabos sueltos que en ningún momento llegan a atarse. De la mano del protagonista, nos planteamos quiénes -qué- y, sobre todo, por qué somos: ¿estamos hechos de recuerdos? ¿De deseos? ¿De sueños? ¿Qué es exactamente lo que vivimos y por qué lo vivimos de la forma en que creemos vivirlo? Quizá es el deseo de encontrar una conclusión y la conciencia de saber que no va a llegar nunca lo que nos impulsa a seguir leyendo. O quizá es el lenguaje, pues Monge parece recrearse en una libertad de forma que atormenta y fascina a partes iguales, que bien puede tomarse como ejemplo de todo lo que pueden dar de sí un puñado de palabras.