sábado, 6 de noviembre de 2010

Marc Bekoff y Jessica Pierce: Justicia salvaje. La vida moral de los animales


Idioma original: inglés
Título original: Wild Justice. The Moral Lives of Animals
Año de publicación: 2010
Valoración: Está bien

Pensadlo bien. Si alguien os preguntara por una diferencia esencial entre seres humanos y animales, ¿qué diríais? Hay quien diría que los seres humanos han evolucionado, que se han civilizado o que su capacidad para construir y utilizar herramientas, además de un lenguaje reglado, los han hecho superiores. Pero también hay quien diría que los seres humanos somos capaces de reflexionar y de condicionar nuestro comportamiento según unas normas y los animales, víctimas de su instinto, no. Según este planteamiento (que llevamos escuchando hasta la saciedad toda nuestra vida, por cierto), los animales son, básicamente, máquinas programadas por la naturaleza incapaces de ser dueños de sus actos. Sin embargo, después de leer este ensayo, confieso que he cambiado de opinión.

Los autores de Justicia salvaje nos presentan unos animales que nada tienen que ver con los seres salvajes e inmorales que conocíamos hasta ahora. Por supuesto que siguen sus instintos (nosotros también lo hacemos, es algo inevitable), pero Bekoff y Pierce sostienen que también poseen códigos morales que condicionan su conducta. La moralidad, en este caso, sería una estrategia evolutiva cuyo fin sería conseguir el bien común. El error cometido desde hace cientos de años ha sido estudiar la conducta animal desde el punto de vista de la emoción humana. Es decir, a cualquiera de nosotros nos puede dar mucha pena ver cómo un león caza y devora un antílope, pero en el reino animal eso no tiene nada de inmoral. Según los autores, hay que estudiar la moralidad en base a tres factores: la empatía, la justicia y la cooperación, y saber aplicarlos a cada especie.

Basándose en una completa investigación y aportando innumerables ejemplos que sostienen su teoría (como el de aquellas ratas que se negaban a empujar la palanca de alimentación, tras comprobar que haciéndolo dañaban a otra; o las "mentiras" que cuentan numerosas especies animales para evitar que un depredador dañe a sus congéneres; o los castigos a los que se somete a aquellos individuos que actúan de forma egoísta y en contra de los intereses del grupo), Bekoff y Pierce elaboran un interesante ensayo que no deja al lector impasible. Aunque criticaría el estilo del libro (a veces, se repiten un poco y la lectura se hace lenta), ésta es sin duda una obra interesante, capaz de cambiar nuestra forma de ver lo que nos rodea. Y eso no es poco.