domingo, 8 de noviembre de 2009

Martin Bernal: Atenea negra. Las raíces afroasiáticas de la cultura clásica

Idioma original: inglés
Título original: Black Athena. The Afroasiatic Roots of Classical Civilization
Fecha de publicación: 1987
Valoración: imprescindible

Mi biblia, históricamente hablando. La mejor profesora que tuve en la carrera me recomendó este libro cuando estaba en primero. Y en ese momento no lo leí. Pero cuando empecé a leer para la tesina, recordé este título -es curioso todo lo que te apetece leer extratesina cuando comienzas con ella- y resulta que estaba en la biblioteca. Muy usado, muy leído y con un título sumamente atrayente.

Martin Bernal, historiador británico, empezó enseñando sobre historia y lengua chinas, para después centrarse en las influencias afroasiáticas en la cultura clásica. Ha creado una gran controversia entre las diferentes corrientes historiográficas, por lo que ha tenido que publicar dos volúmenes más añadiendo argumentos y contestando a las réplicas que le han ido haciendo. Tiene detractores en Estados Unidos que hasta han publicado un libro como contrarréplica. En fin, que dentro del mundo de los historiadores de la Antigüedad, ha hecho mella.

Lo leí con avidez. A lo largo de la obra, Bernal nos muestra el desarrollo de la idea que tenían los griegos sobre egipcios y semitas en la época clásica, y cómo esta idea ha ido desvirtuándose con el paso de los siglos. Los griegos de época helenística admitían una importantísima influencia afroasiática en su cultura. A esto, Bernal lo llama el modelo antiguo.

Y hasta el siglo XVIII, la influencia de egipcios y semitas en el desarrollo de la Grecia clásica estaba asumido como cierto por los eruditos.. Pero las ideas nacionalistas y el antisemitismo en aumento, relegaron la importancia de las influencias anteriores, y comenzó a resaltarse la de la India. Después, nada más fácil que aceptar un exclusiva influencia indoaria. Idea que ha perdurado hasta finales del siglo XX, momento en el que los eruditos se dividen, según Bernal, en tres corrientes de pensamiento: los que siguen el modelo ario, es decir, la influencia única de los indoarios en el desarrollo del helenismo; los que aceptan un modelo ario moderado, pues admiten alguna pequeña, aunque lejana influencia sobre los griegos; y los que siguen el modelo que propone el autor, que es el modelo antiguo revisado, es decir, recuperar el modelo antiguo, y añadirle la llegada en algún momento de un grupo procedente del norte y de lengua indoeuropea.

Bernal nos da ejemplos sobre idioma, leyendas fundacionales, organización de las instituciones, declaraciones de los propios griegos, etc. y nos muestra cómo la imagen que se conocía fue transformándose en algo completamente distinto. Así, en 1870, Bunsen, un reconocido erudito y profesor universitario, para poder eliminar todo componente semita del cristianismo, dijo que Adán era ario y la serpiente, semita. Lagarde añadió que Jesucristo era un judío ario, y los que le crucificaron, ¡judíos semitas!

Una lectura muy interesante y, aunque no terminen de convencerte los argumentos, te abre la mente y te muestra otras posibilidades. A mí, personalmente, me ha convencido. Que la diosa Atenea, cuyo nombre ya aparece en los textos de lineal B micénicos, sea de origen desconocido y que, sin embargo, podamos asimilarla con la Ht Nt egipcias, es decir, Athenai, templo o casa de Neit, la diosa egipcia, es más que significativo...

7 comentarios:

Jaime dijo...

Bueno, bueno, creo que no hace mucho hubiera empezado a recoger piedras para tu lapidación por la sarta de blasfemias que acabas de proferir. Pero, pensándolo bien, reconozco bastante razón en lo que cuentas de este libro.

Es muy cierto que los griegos salvaban a los egipcios de su universal desprecio por todo lo bárbaro. Así, por ejemplo, es bien conocido que Platón atribuye la célebre historia de la Atlántida a un sacerdote egipcio. También hay restos del respeto por algunos semitas como, por ejemplo, el fenicio Cadmo, fundador mítico de Tebas e introductor del alfabeto en Grecia.

Parece que los griegos eran conscientes de lo que su cultura debía a otras anteriores. La imagen de la total autonomía helena, que presenta a Grecia como una isla de libertad y razón en un mar de oscurantismo, debe mucho, como dices, al nacionalismo del XIX.

Y es curioso, si se piensa, porque tú me dirás qué tiene que ver la unificación de Alemania con Grecia. Pues para la gente de la época, mucho. De hecho, el tópico de Alemania como "segunda Grecia" tuvo un gran arraigo en el Romanticismo y fue derivando, entre los círculos más nacionalistas, en la macabra mística de lo ario que es de sobra conocida. Un detalle: ¿Cuándo se llevó por primera vez la antorcha olímpica desde Olimpia a la sede de los Juegos modernos? En los Juegos de Berlín de 1936. Sí, los que presidió Hitler.

En fin, que me parece un tema apasionante, y que leeré Atenea negra en cuanto tenga algo de tiempo. Gracias por la recomendación, Sonia.

Sonia dijo...

Vaya, me encanta tu comentario, Jaime. Nunca pensé que te acercarías un poco a mis egipcios, jeje. No, ahora en serio, al leer el libro te encuentras con cosas que han sucedido, que siguen marcándonos el pensamiento y las creencias que tenemos y que, sin embargo, se basan en los prejuicios de un determinado momento histórico. Cuénto mal han hecho estas cosas!Y no ya sólo con Egipto y la influencia semítica- de hecho, el idioma griego clásico está compuesto por más de un 50% de palabras de origen semita, y esto lo explica largo y tendido Martín Bernal en el segundo volumen de Atenea Negra-, sino también con los mayas, por ejemplo. Se nos ha repetido hasta la saciedad lo de los sacrificios humanos. En la carrera, sólo dimos historia de América a partir de Colón, eso sí, pude coger una optativa de antropología sobre la América precolombina, un lujo!

Va a ser difícil colocar a cada cultura donde le corresponde, pero con libros como este, poco a poco, podemos ir consiguiéndolo. A pesar de los detractores que aparecen, que aún son legión;-)

Anónimo dijo...

HOla...he leido tu post y definitivamente es interesante...oye me podrias pasar tu messenger? quiero preguntarte unas cosas...mira el mio es: given_to_fly_outshine@hotmail.com
Muchas gracias!

Jaime dijo...

Anónimo,
no facilitamos ese tipo de información en el blog. Si quieres ponerte en contacto con cualquiera de nosotros, puedes hacerlo escribiendo a la dirección de email de unlibroaldía o a la de cada autor, si aparece en su perfil.
Gracias.

La Isla Infinita dijo...

Estimada Sonia:

Me llamo José Adrián. Estoy traduciendo al castellano para la editorial Turner un libro llamado Invented Knowledge, que dedica un capítulo entero a la controversia en torno a la Atenea Negra. Si le interesa puedo enviarle este capítulo en cuanto lo termine. ¿Sería usted tan gentil de decirme el nombre de la editorial que publicó en castellano este libro de Martin Bernal que usted ha comentado?

Muchísimas gracias por anticipado,
José Adrián

Ellen síla lúmenn' Omentielmo

Sonia dijo...

Aiya José;-) Me encantaría que me enviases el capítulo, pues me interesa muchísimo. Gracias. La editorial que lo publicó en castellano es Crítica, en los años noventa. Pero ahora el libro está descatalogadísimo. tengo la versión inglesa y llevo meses buscándola en castellano, sin éxito;-)

Hantale.Alasse len.

La Isla Infinita dijo...

Querida Sonia:

Has sido muy amable en responderme. Ese dato me ha ayudado a completar
la bibliografía del libro. Trabajo desde La Habana, y esto me
dificulta un poco estas pesquisas que también forman parte del trabajo
de los traductores.

"El conocimiento inventado", de Ronald H. Fritze, consta de una
introducción y seis capítulos. El dedicado a la polémica en torno a
Atenea Negra es justamente el sexto. Y de momento voy terminando el
quinto. Será un placer enviártelo antes de que termine el año, y
también, claro, al amigo del blog que comentó primero el libro de
Bernal.

Declaro humildemente que mis reservas conversacionales de quenya son
inexistentes. Lo que no significa que "El señor de los anillos" (el
libro) no sea una de mis grandes pasiones.

Realmente una parte grande del placer de leer es compartir lo leído.
Así pues, y como el tres representa el infinito, me despido con otras
tres novelas que me han fascinado: "El maestro y Margarita" de Mijail
Bulgakov, "Gran Sertón: Veredas" de Joao Guimaraes Rosa, y "El hombre
que fue Jueves" de Gilbert Keith Chesterton.

Con deseos de mayor conocimiento y amistad, te saluda
José Adrián