jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Cómo elegimos los libros que leemos?

A raíz de una entrada de Izas de hace un par de semanas, en los comentarios se planteó brevemente un debate bastante interesante: ¿cómo elegimos los libros que leemos (o los que compramos, que no es la misma cosa)? ¿Qué nos hace seleccionar un libro en concreto de entre los centenares o miles que se nos ofrecen desde las estanterías de una librería? Quienes han trabajado en una librería, saben que hay tácticas para conseguir que un libro se venda más: ponerlo en los expositores en el camino del posible comprador; situarlo en la estantería de manera que se vea la portada, y no solo el lomo; añadir carteles explicativos o llamativos sobre el autor o la obra... Pero, como lectores, ¿cómo hacemos para "discriminar" entre tanta oferta editorial?

Estos son algunos de los posibles motivos para elegir un libro:

-Este autor me gusta / me suena: Comprar un libro de un autor del que ya hemos leído otras obras -especialmente si nos han gustado, claro-, o del que hemos oído hablar en algún sitio (la radio, la televisión, la publicidad), da seguridad, o al menos sirve para hacerse una idea previa de lo que se va a leer (aunque no siempre este pre-juicio sea acertado).

-Es para el colegio / la universidad: No nos engañemos: muchos de los libros que compran y leen (o eso esperamos) los adolescentes y los no tan adolescentes, son los que les obligan a comprar en el colegio o la universidad. Leer por obligación, aunque no sea la más idónea, es para muchos la única manera de leer.

-Amor a primera (o segunda) vista: hay libros que compramos porque nos llama la atención su título, o por su portada, o por una edición especialmente bonita. Normalmente, a este primer flechazo le sigue una rápida exploración superficial (leer la contraportada o las solapas, ojear algunas páginas, quizás leer el principio...) y si pasa el examen, al bolsillo.

-Recomendaciones de amigos: Aunque no siempre nuestros amigos tienen el mismo gusto literario que nosotros, el boca-a-oreja funciona mucho en la creación de éxitos editoriales. "Léete este libro, que me ha encantado". Con el tiempo, uno aprende a fiarse más de algunos amigos que de otros, pero esa es otra historia.

-Publicaciones especializadas en reseñas: Revistas como el Qué leer o los suplementos culturales de los periódicos sirven precisamente para guiar al lector en el laberinto editorial, realizando por él una selección previa de autores y obras, con la visión de determinados críticos a los que podemos hacer más o menos caso.

-Blogs: La contrapartida digital a las publicaciones anteriores, los blogs de recomendaciones literarias (como este mismo, sin ir más lejos) pueden ser una guía interesante para descubrir nuevos autores o elegir cuál va a ser nuestra próxima lectura -o por lo menos, eso pensamos los que hacemos este blog...

Y vosotros, lectores, ¿cómo elegís los libros que compráis y leéis?

11 comentarios:

Ana I dijo...

Últimamente me guío bastante por blogs de libros porque me apretecía salirme del círculo de autores que conozco/ he leído y probar cosas nuevas.
Ahora tengo mi libretita llena de títulos para ir a hojear a la librería.

Por otro lado siempre que voy a una librería acabo picando en un libro que me atrae, me leo el primer capítulo y me acabo llevando. La semana pasada me pasó con "El cielo es azul, la tierra blanca" de Hiromi Kawakami.

Guillermo Gómez dijo...

A mí me suele guiar los siguiente:
1. Conocer al autor.
2. La recomendación de un amigo de quien puedo fiarme (literariamente hablando).
3. El amor a primera vista, ya sea en una biblioteca, librería o incluso en mi casa, con libros que aparecen olvidados en una estantería.

Mentxu de la Cuesta dijo...

Yo podría decir que "un poquito de todo". He tenido "flechazos" por un libro, pero reconozco que ha sido en alguna que otra ocasión. Sí suelo detenerme en determinados autores que conozco. Me fío de Blogs y webs, si es que sé poco más o menos quién o quienes lo llevan, o ya me ha demostrado su calidad. Y finalmente también leo algún suplemento literario que tan de moda están en todos los diarios. Finalmente, si estoy en casa esos domingos de invierno, pongo de fondo Página2 (TV2) Lo único que hay sobre literatura (eso creo) en este momento.Y como no soy mucho de TV, más bien poco, estoy haciendo alguna otra cosa, pero con un oído a la escucha del programa. Un saludo Mentxu.

Santi dijo...

Yo, como comentaba en otra entrada, me he dado cuenta de que cada vez soy un lector más "conservador": me cuesta muchísimo comprarme un libro de un autor que no conozca, o del que no tenga una idea preconcebida. Algunas veces sí que cedo al impulso del amor a primera vista (así me compré por ejemplo Una lectora nada común, de Alan Bennett, un libro divertidísimo), pero por lo general tiro por lo seguro.

Y por supuesto, voy leyéndome autores que descubro gracias a este blog (Hrabal y Kapucinski son los dos grandes descubrimientos por ahora...)

-- marcaching -- dijo...

Como dice Santi, creo que con el tiempo uno se vuelve algo conservador a la hora de comprar, pero también queda la vena romántica para aventurarse de vez en cuando. En cuanto a la hora de elegir un libro, como también se ha dicho, todo puede valer. Para mi principalmente las recomendaciones de amigos que sobre todo se hayan ganado su fiabilidad en este tema, por autores, y también cada vez más por blogs como el vuestro, que no todos valen, eso debe quedar claro.
Quiero añadir una fuente de la que claramente no me fío, y no parezco ser el único, y es de las contraportadas de los libros y la opinión siempre halagadora que vemos en ellos firmadas por otros autores conocidos. Son cosas de las editoriales imagino. Siempre me parece más fiable empezar a leer unas páginas a ver que tal.
Saludos a todos.

Santi dijo...

Bueno, eso de las "citas elogiosas" creo que es algo que hemos copiado de los anglosajones, y que sinceramente me parece que no sirve de nada: si todos los libros que se publican llevan cuatro o cinco frases diciendo "¡Genial!", "¡Cinco estrellas!", "No deje de leerlo", "La novela de la década", etc., aunque sea el mayor truño que ha salido de una imprenta, ¿de qué sirve?

Negrevernis dijo...

Yo me dejo llevar a veces por la portada, lo admito... Sólo en momentos ocasionales. Generalmente me centro en los temas que más me gustan (Historia, normalmente) o en un autor que me guste especialmente.
Mucha razón en lo de los alumnos que sólo leen -cierto, no nos engañemos- con frecuencia lo que les mandamos los profesores.
Un saludo.

Marta dijo...

Yo por las recomendaciones de un libro al dia ;) Así que podeis empezar a pedir vuestro trozo del pastel a las editoriales!

Petisuis dijo...

¿Nadie decide según el formato? En mi caso lo primero que busco es que sean libros de bolsillo pequeños (¡y baratos!), para poder llevarlos y leerlos en cualquier sitio. Después me fijo en el autor y en el título, por si me suena o me lo han recomendado, y por último me leo la contraportada y algunas páginas para acabar de decidir.

Juan Melville dijo...

También elijo por azar. Vamos a una biblioteca con algún amigo y cada uno elige sin mirar un libro para el otro. Así he descubierto a autores interesantísimos, algunos conocidos por todos excepto por mí,como Heinrich Böll, y otros más desconocidos.
Obviamente esto solo se adecúa a sacar libros en bibliotecas públicas, y no a la compra, que sería mucho más arriesgado

Pedro Carbonell dijo...

Yo leo sobre todo clásicos. Si compro libros de autores actuales, procuro que sean autores no reseñados en revistas, y huyo de las editoriales más conocidas: sólo publican a gente famosa o a burgueses adocenados que no aportan nada a la literatura. Qué hago entonces: escucho a gente lectora y sobre todo intento buscar información de tal o cual libro, aunque sea autoeditado, que por cierto, ahí está la verdadera fuente literaria de nuestros tiempos. Eso en lo que hace referencia a autores vivos. Y es que después de haber leído a cientos de escritores contemporáneos de editorial, sólo puedo salvar a dos: Juan Marsé, por "Últimas tardes con Teresa" (el resto de su obra que he leído me parece de muy bajo nivel) y John Banville, por su prosa elegante aunque a menudo, todo hay que decirlo, sobrecargada. Otros, como Thomas Pynchon, Philip Roth, Alessandro Baricco, Paul Auster, Javier Marías y un largo etcétera, considero que son medianías con las que no vale la pena perder el tiempo leyéndolas. Puedo parecer duro, pero estas personas no dejan pasar a autores que a veces son geniales, y de los cuales su obra se perderá debido a que las editoriales ni se molestan en leer sus manuscritos.