viernes, 27 de noviembre de 2009

Natsuo Kirino: Out

Idioma original: japonés
Título original: OutAño de publicación: 1997
Valoración: Muy recomendable

Toda la narrativa japonesa que conozco describe minuciosamente objetos y lugares, tiene una prosa muy poética y una visión de la realidad que podríamos denominar miniaturista. Por otra parte, he leído novela negra (o policiaca propiamente dicha) escrita en épocas diversas, de distintos países y temperamentos. Suele caracterizarse por su prosa descarnada, concisa y trepidante, descripciones funcionales y escuetas, escasa atención por los detalles, excepto los que se relacionan directamente con el crimen, su autor y circunstancias.

Un artículo de prensa de hace unos meses hacía un repaso de la novela negra actual en estos términos:
“… el mundo se ha vuelto loco en este arranque del tercer milenio, es una jungla donde impera la ley del más fuerte, y quien mejor lo está contando es la novela negra. De ahí la popularidad actual de este género literario (…) De esto se habló mucho en la última edición de la Semana Negra de Gijón. La conclusión fue que la novela negra está abordando con insolente realismo lo que el periodismo oculta o maquilla; la ferocidad de las luchas por el poder, la omnipotencia del dinero, el doble rasero, la manipulación del público. Constreñida por la obligación de publicar informaciones contrastadas y por lo políticamente correcto, la prensa de calidad no puede contar de la misa la mitad…”

¿Qué ocurriría si juntásemos ambos conceptos? El producto resultante es, precisamente, Out. Un apasionante retrato de un sector de la sociedad nipona, un descenso al fondo más oscuro de los seres humanos, una atención por el detalle más introspectivo y circunstancial, un recorrido desbocado por los sucesos más espeluznantes, revelando todos y cada uno de sus entresijos sin dejar ni un solo cabo suelto.

Esta es la primera novela traducida al castellano de Natsuo Kirino. Un olvido inmerecido si tenemos en cuenta que se trata de una escritora con una larga trayectoria literaria, traducida a varios idiomas, que domina los recursos del género y de la narrativa en general, y cuya profundidad psicológica es sencillamente impresionante. Reconozco que nunca había leído novela negra de autor japonés –en este caso autora– y mi sorpresa y fascinación quizá se deban únicamente al influjo de la novedad. Quizá, pero no lo creo.

Kirino maneja hábilmente los recursos de la intriga y sabe sacar adelante hasta el final, con absoluta coherencia, los planteamientos a primera vista más inverosímiles. Retrata con maestría personalidades fuertes y complejas que no se rigen por ningún patrón de conducta establecido. El lector va a pasar temblando por sus páginas, a veces sentirá en su boca el sabor de la sangre pero la historia nunca llega a convertirse en “gore”, la salva una sutil elegancia que no sabemos muy bien en qué consiste pero que nunca dejamos de advertir. Ni siquiera en el truculento “duelo de titanes” que tiene lugar al final.

Pocos lectores habrá que dejen de solidarizarse con esos personajes femeninos que parecen hablarnos y tomar cuerpo delante de nosotros, de sentir simpatía por una complicidad entre mujeres que resulta familiar y parece ser constante en todas las culturas, sobre todo en los momentos más duros o peligrosos de la vida. Cuando un escritor consigue que sus lectores, sin excepción, dejen sus convicciones éticas a un lado y deseen fervientemente que el más cruel y desaprensivo de los seres se salga con la suya es que algo de genialidad hay en él.

Empezamos a leer conteniendo la respiración y no volvemos a reanudarla hasta que cerramos la novela. Aviso: no se os ocurra leerla para coger el sueño, sería contraproducente.

7 comentarios:

Paula dijo...

Suena muy, pero que muy interesante... y resulta que está en la biblioteca de mi barrio. Lo anoto en la lista de lecturas navideñas, para que se me atraganten los polvorones.

Mentxu de la Cuesta dijo...

La leí hace mucho tiempo y aún recuerdo el impacto que me produjo. No obstante, algo tiene, en general, la literatura (buena) japonesa que es tan bella que pocas veces cae en un extremo que desagrade, como bien dices en tu crítica, no llega al "gore", aunque hay que reconocer que se aproxima. Yo "olía" la sangre. Hay mucho aún por descubrir en la literatura actual japonesa. Que no todo es Murakami, amigos, y para muestra hay otro Murakami, Ryu Murakami que con su "Sopa de Miso", también ofrece algo muy singular entre novela negra-triller. Y a Paula le diría que aleje la hora de comer polvorones de la lectura de Out. Un saludo.

Jaime dijo...

He tenido una semana tan loca en el trabajo, que no había podido ni leer las reseñas. Así que aprovecho ahora para darte la bienvenida al blog, Montuenga, con algo de retraso... Con incorporaciones de esta calidad, da gusto! Yo todavía no le hincado el diente a la novela negra, y este parece un buen ejemplar para introducirse. Gracias por la recomendación!

Montuenga dijo...

Gracias Jaime. Me alegro que te haya gustado. Éste puede ser un buen comienzo para aficionarse al género negro porque no es un simple divertimento para nada, habla de muchísimas cosas.
Espero que te animes tú también Paula, ya me contaréis qué tal.

Santi dijo...

¡Hola, Montuenga! Me compré este libro hace unos días recordando tu recomendación, y me lo acabo de leer en un viaje. En general comparto tus impresiones, aunque yo le rebajaría un poco la valoración, lo dejaría en "recomendable" o "está bien".

Es verdad que se lee fácil, de hecho me la leí casi de un tirón; pero el mayor problema que le veo, y que tú mencionas también, es que me parece un poco inverosímil. Que cuatro mujeres aparentemente normales reaccionen como lo hacen ante las cosas que les pasan, y que hagan lo que hacen sin volverse locas de asco o remordimiento -por lo menos una de ellas, si no las cuatro- no me parece poco creíble (ojo, si fueran cuatro hombres normales diría lo mismo). También el último giro argumental, el último de todo, con esa especie de "conversión salvadora" de Nasako y Satake, me parece poco creíble.

Por lo demás, pues sí, una buena novela policiaca, con escenas duras pero a las que ya estamos bastante acostumbrados (¿lamentablemente?) y que puede hacer pasar muy buenos ratos a los aficionados al género.

Montuenga dijo...

De acuerdo, pero todo lo policiaco tiene un puntito inverosímil. Yo "me creo" bastante a las cuatro mujeres, no siguiendo una pauta realista sino dentro de las coordenadas que establece Kirino, tal como puede ser creible "El señor de los anillos" por ejemplo, ya que todas están muy bien dibujadas.
De todas formas, el grado de verosimilitud tiene gran parte de interpretación personal, cada lector lo ve a su modo. A mí me sorprendió más que la policía nunca las coja. Y, sobre todo, como también dices, la fascinación/erotismo etc. que se produce en las últimas escenas. Ahí mi capacidad de creer lo que me estaban contando empezó a tambalearse seriamente. Por fortuna, eso ocurre en las últimas páginas.

Montuenga dijo...

Se me olvidaba: en la puntuación no sólo valoré lo policíaco (graduación de la intriga, imaginación, no dejar cabos sueltos etc) sino, sobre todo, el aspecto social: condiciones laborales de la fábrica, los ambientes delictivos que describe, violencia y opresión ambientales...