lunes, 30 de noviembre de 2009

Los existencialistas

Con el término "existencialista" ha pasado, en literatura y en arte en general, como con "interactivo", "sostenible" o "cuántico" en otros campos: de repente, todo escritor o filósofo que muestra una preocupación por el problema de la existencia humana, es existencialista. En sentido estricto, sin embargo, sólo podrían llamarse existencialistas aquellos escritores que se adhieren a una corriente de pensamiento (de límites algo imprecisos, es verdad) inaugurada por Kierkegaard y -de manera más discutible- Nietzche en el siglo XIX, y culminada por Jean-Paul Sartre después de la Segunda Guerra Mundial.

Los fundamentos filosóficos del existencialismo, se ha dicho a veces, no son muy sólidos. Se basan en el problema del sentido de la vida humana: en palabras de Sartre, "la existencia precede a la esencia", es decir, que mientras que un oso o una liebre son osos y liebres completos desde que nacen, un ser humano solo tiene existencia al nacer, y deberá encontrar y definir su esencia a través de sus propias decisiones vitales, a lo largo de su vida. De ahí que muchas de las obras literarias existencialistas (como La caída y La Peste de Camus, o La puta respetuosa y Las manos sucias de Sartre) planteen situaciones en las que los personajes deben tomar decisiones esenciales que los definen y los determinan para siempre.

Otro elemento característico del existencialismo, y que se deriva del anterior, es la sensación de angustia (el angst o la "náusea" de Sartre) que nace de esa indeterminación del sentido de la vida. La ausencia de principios que guíen nuestra existencia puede llevar a la liberación, pero también al absurdo o a la locura (como el brillante Calígula de Camus). Finalmente, esta sensación de desesperación existencial suele romperse a través del compromiso y el encuentro con los otros (así en La peste de Camus, o en la propia vida de Sartre, intelectual altamente comprometido con los movimientos franceses de izquierdas), aunque al mismo tiempo el Otro puede ser, desde otro punto de vista, quien nos juzga, nos vigila y nos limita en nuestra búsqueda de la esencia (de ahí la frase "el infierno son los demás" que aparece en A puerta cerrada, de Sartre).

Desde el punto de vista literario (y dejando aparte las calificaciones vagas que mencionaba al principio, tales como "Kafka es existencialista" o "Dostoievski es existencialista, que en mi opinión son más que discutibles), los dos escritores fundamentales de este movimiento son Jean Paul Sartre y Albert Camus, quienes hicieron que el existencialismo se convirtiera en la "corriente de moda" en la Francia de posguerra, y disfrutaron de una influencia enorme en la vida cultural francesa y europea.

Más que un escritor de literatura en estado puro, a Sartre hay que considerarlo como un "intelectual profesional": sus obras ensayísticas, como Qué es la literatura, El ser y la nada o El existencialismo es un humanismo, intentaron sentar unas bases sólidas para el pensamiento existencialista del siglo XX, y durante toda su vida desarrolló una intensa actividad política y cultural -vinculado al Partido Comunista de Francia, Sartre fue una de las voces (algo pasadas de moda, eso sí) del Mayo del 68-. Sus obras literarias más destacadas son La náusea (una novela en la que el protagonista es la quintaesencia del angst) y las obras de teatro Las moscas, Las manos sucias, La puta respetuosa o A puerta cerrada, que son lo mejor de su producción.

Albert Camus (quien por cierto siempre renegó del membrete de "existencialista"), a diferencia de Sartre, es básica y fundamentalmente un escritor literario, y de hecho sus creaciones están por lo general -por lo menos para mi gusto- un peldaño por encima de las de Sartre. Son absolutamente geniales El extranjero (en la que el protagonista personifica el absurdo y la abulia de la existencia humana) y La peste (novela en la que un ficticio brote de peste en Orán fuerza a los personajes a definir su postura ante la vida, ante los demás, ante el sufrimiento y la necesidad de comprometerse). En otros géneros destacan la obra teatral Calígula -con un comienzo brutal, impresionante, aunque luego decae algo-, y el ensayo El mito de Sísifo, que quizás desde el punto de vista filosófico no sea una obra maestra, pero que literariamente resulta provocador e interesantísimo.

También debe incluirse en la nómina de existencialistas a Simone de Beauvoir, la pareja de Sartre, quien dedicó una parte importante de su pensamiento y de su obra a estudiar y reivindicar el papel de la mujer en el mundo, por lo que está considerada una de las voces fundamentales del feminismo del siglo XX. Su obra más conocida es El segundo sexo, un ensayo en el que se plantea precisamente la existencia de la mujer, tradicional e históricamente condicionada por el "primer sexo".

6 comentarios:

Mentxu de la Cuesta dijo...

Estoy de acuerdo en que se mete en el mismo “saco” a muchos escritores que no son existencialistas “puros” y que en realidad los así considerados son los que tu mencionas. Pero cuando los grandes movimientos son tan influyentes y sobre todo abarcan otras disciplinas, hay muchos artistas, no solo escritores, que sin ser al cien por cien existencialistas se les cataloga como tales. Sucede por ejemplo con Giacometti (escultor y pintor) que fue considerado existencialista en algunos círculos, o en otro movimiento como el cubismo, en el que encontramos arquitectura denominada cubista bien representada por Josef Chochol, que posiblemente no debiera ser considerado al cien por cien un arquitecto cubista, pero en esa tendencia se le incluye por ser uno de los pocos que lo representó.
Me ha encantado tu análisis del existencialismo en la literatura por su claridad y precisión.

Paula dijo...

Sí, a mí también me ha gustado mucho la entrada. Se oyen o leen muchas cosas sobre "existencialismo", pero ahora, sobre todo por esas diferencias que has marcado entre corriente filosófica y literaria, creo que lo tengo muchísimo más claro.
¡Me encanta que intercaléis este tipo de entradas didácticas!

Sonia dijo...

Me ha encantado la entrada, Santi! Durante un tiempo estuve seriamente "metida" en el existencialismo, devorando Naúseas y Pestes;-) (No en vano, a mi próximo gato le quiero llamar Soren;-) Al oír hablar de existencialismo me viene a la cabeza Miguel de Unamuno. Precursor de esta corriente, ya se decía "hermano" de Kierkegaard (muy recomendable El tratado de la desesperación) No transmiten atmósferas parecidas La Naúsea y san Manuel Bueno Mártir? querer creer, y no poder hacerlo!

Jaime dijo...

Buena entrada, Santi. Es curioso cómo los iniciadores del movimiento, Kierkegaard y (totalmente de acuerdo: con reservas) Nietzsche, eran gente arisca, solitaria y más bien despreciada por la sociedad circundante. De Unamuno quizá no cabe decir tanto, pero no es que cayera bien a mucha gente. Ya se sabe: 'ni con los hunos ni con los hotros'. Al fin y al cabo, esa manía de ser un constante 'agonía' que les caracteriza a todos, no es algo que suelan llevar muy bien la gente de alrededor.

Lo extraño es precisamente el éxito que, como dices, alcanzaron Sartre y (en menor medida) Camus en Francia. Parece ser que las dos guerras habían cambiado algo muy profundo en la conciencia de la gente. Donde aparece genialmente reflejada esa fama mundana de Sartre es en La espuma de los días, donde Boris Vian lo convierte en Jean Sol Partre. Tiene algunas buenísimas escenas narrando el delirio colectivo de los estudiantes de la Sorbona, al verlo aparecer. Ya lo comentaba Ian en su reseña.

Me dirás que abuso del nombre, pero para mí que "existencialismo" es un sinónimo de "pubertad".

Gallo dijo...

¿Que hay de Unamuno, Garcel, Heidegger, Ortega y Gasset? entre otros. Hiciste un buen intento por indagar entre los exponentes de este movimiento filosofico-artistico... pero te hizo falta indagar mas

Jairo Alberto Cardona Reyes dijo...

La religión como enfermedad mental. Jairo Alberto Cardona Reyes. Reflexiones marginales. Revista virtual. Universidad Nacional Autónoma de México. Año 6. Número 34.Agosto-Septiembre 2016. Estética De La Mirada. ISSN 2007-8501. Disponible en: http://reflexionesmarginales.com/3.0/la-religion-como-enfermedad-mental/