Año de publicación: 2026
Valoración: muy recomendable
Juan Gómez Bárcena es uno de los mejores novelistas de la narrativa española actual. Es un autor que apuesta por el riesgo y la creatividad a la hora de abordar sus propuestas. Según él mismo confiesa, de otra manera caería en el aburrimiento. Por eso no es de extrañar que en Lo demás es aire nos entregara una novela coral sobre los habitantes de un pueblo en Cantabria, en Mapa de soledades nos sorprendiera con un ensayo sobre los distintos grados de soledad del hombre contemporáneo y en Abril o nunca vuelva a cambiar de registro y nos ofrezca una lúcida reflexión sobre la paternidad, la culpa y el tiempo.
Daniel es un hombre divorciado que abandona su trabajo como abogado en Madrid y emprende una huida que le lleva a trabajar como instructor de buceo en Benidorm, que es la ciudad donde veraneaba en su infancia. Sus únicos vínculos con su vida anterior son las anheladas visitas de su hija Teresa y su relación con un amigo que dirige un restaurante en la ciudad levantina. Esa rutina se verá interrumpida por un inesperado accidente que trastocará su visión de la vida y, sobre todo, del tiempo.
Daniel intentará por todos los medios recuperar un periodo de su vida en el que supone que era feliz y para ello se planteará si existe la posibilidad de volver atrás en el tiempo y cambiar las decisiones que le han arrojado al vacío vital en que se encuentra. Esa posibilidad de viajar al pasado podría convertirse en un elemento para redimirse de la culpa. Sin embargo, llega a un callejón sin salida: "La memoria nos juega esa clase de trampas. Quiere convencernos de que hubo un tiempo en que fuimos felices, pero también lo bastante idiotas como para no darnos cuenta. No es así, claro. Si en efecto no nos dábamos cuenta es por la sencilla razón de que no éramos felices en absoluto".
A pesar de esas reflexiones, nuestro protagonista decide buscar una solución a la situación de desamparo en que se encuentra y bucea en internet donde muchos usuarios declaran poseer la llave para viajar al pasado. Uno de ellos asegura que la clave está en olvidar, pero advierte: "Nada hay tan difícil como olvidar. Quiero decir olvidar de verdad. La buena noticia es que a todo se aprende. El olvido, también se enseña. Yo seré vuestro maestro y vosotros los alumnos que aprenderán y olvidarán lo que han aprendido".
Quizás precisamente esa insistencia de Bárcena en presentarnos distintos foros y usuarios de internet pueda ralentizar un tanto el avance de la novela, pero también nos muestra que Daniel ha renunciado a sus ilusiones y busca refugio en las redes sociales. Nuestro protagonista arrincona sus relaciones personales y sentimentales y se sumerge en los videojuegos y los chats. Las estaciones se suceden unas a otras y Daniel se hunde en una melancolía perpetua. Con gran habilidad el escritor cántabro nos ofrece un detallado retrato psicológico de los personajes, especialmente de nuestro protagonista al que sitúa al borde del colapso: "Cuando un hombre parece vacío existen dos opciones. Una: creer que está efectivamente vacío. Que las cosas son lo que parecen. La segunda posibilidad es creer que tras ese vacío se cifra algún secreto, una vida demasiado compleja para ser resumida en unas cuantas frases".
En este sentido, la presencia de Benidorm se convierte en una elección fundamental por parte de Bárcena, porque Daniel se desenvuelve en un entorno en el que la superficialidad y la provisionalidad de la forma de vivir en esa ciudad contribuyen a aumentar la soledad autoimpuesta de nuestro protagonista: "en Benidorm la gente se mueve tan deprisa que ni siquiera tienen tiempo de mirarlo". El escritor cántabro utiliza potentes imágenes visuales para sumergirnos en la zozobra interior de Daniel y comprenderemos su necesidad imperiosa de volver una y otra vez a la Cala de los Amarillos donde su vida quedó truncada.
Abril o nunca está narrado con la prosa precisa y sosegada a la que nos tiene acostumbrados Bárcena. El texto se desarrolla con elegancia y naturalidad y quizás con mayor emotividad que otras novelas del autor. Logra transmitirnos sin caer en dramatismos exagerados la lucha desesperada de un ser humano por sobrevivir al dolor. Es una invitación a reflexionar sobre la paternidad, la repercusión de nuestras pequeñas decisiones cotidianas, la importancia de los vínculos afectivos y ¿la inevitabilidad del paso del tiempo?
Tambíen de Juan Gómez Bárcena en Ulad: El cielo de Lima, Kanada, Ni siquiera los muertos.
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