martes, 5 de octubre de 2010

Grandes villanos literarios: Daniel Quilp en Almacén de antigüedades de Charles Dickens


Título original: The Old Curiosity Shop
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1840-1841
Valoración: muy recomendable

Cuando comentamos el tema de esta serie, los villanos, me puse a pensar en cuál de ellos me había parecido más malicioso. Y al poco tiempo caí en uno que, a su vez, me había parecido un ser sumamente repugnante, retorcido y maligno: Daniel Quilp. El más villano de los villanos de Dickens, y ya es decir, porque escribió y describió a muchos.

La descripción que de él hace Dickens es tremenda, pues nos lo muestra como enano, deforme, jorobado, feo, de aspecto sucio y con una mirada malignísima. Vamos, que es el vivo retrato del retrato de Dorian Grey, pero sin marco.

A Daniel Quilp lo podemos encontrar persiguiendo a la joven y virtuosa Nell y a su abuelo por media Inglaterra. El abuelo, del que no se nos dice su nombre, posee una tienda de antigüedades en Londres. Desea ganar más dinero para poder legárselos a Nell, pero lo pierde en el juego. Desolado, le pide un préstamo a Quilp que este no duda en hacérselo pagar, con creces. Después de varias vicisitudes que no vamos a desvelar, nos encontramos con una persecución que implica a los protagonistas y al villano y que termina...Bueno, se trata de una novela publicada por entregas, y los lectores estaban tan enganchados a la trama que en la bahía de Nueva York llegaron a apiñarse para preguntar a gritos a los barcos que traían la última entrega por el final de la novela.

Charles Dickens es uno de los grandes y describe en sus obras personajes profundos y elaborados de toda índole, pero frente a los personajes virtuosos se me han quedado grabados los villanos. Descritos con precisión y haciendo partícipe al lector de los gestos y tics que los acompañan, haciéndolos más reales y terroríficos. Aún recuerdo con repelús cómo uno de sus villanos se retuerce las manos una y otra vez, llenas de dedos nudosos y nerviosos.

Vamos, que hay que leer esta obra, en su momento seguidísima y con ese buen final que los grandes escritores saben aportarnos.

1 comentario:

Jesús Garrido dijo...

bien jefe bien, extraño dibujo también