viernes, 29 de octubre de 2010

Tennesse Wiliams: Un tranvía llamado deseo

Idioma original: inglés
Título original: A streetcar named desire
Año de estreno: 1947
Valoración: Recomendable

Hace años leí esta obra de teatro, y la verdad es que no le vi la gracia ni entendí muy bien por qué era tan famosa. Pero el mes pasado estuve en una representación, y aunque la adaptación en sí no me pareció gran cosa (porque se limitaba a seguir línea a línea el original con una escenografía de lo más tradicional), sí que me permitió apreciar algunos de los valores del texto; sobre todo, los personajes y las relaciones que se establecen entre ellos.

Temática y estéticamente, esta obra recuerda mucho a otras obras de Tennesse Wiliams (o incluso de Arthur Miller), como La gata sobre el tejado de cinc caliente o El zoo de cristal, por sus atmósferas opresivas, textos y escenarios realistas y personajes traumatizados, autoengañados o reprimidos. En este caso tenemos a Blanche y Stella Dubois, hermanas provenientes de una arruinada familia sureña; y el marido de la segunda, el "primitivo" Stanley Kowalsky. Los sueños de grandeza de Blanche, que esconden una realidad de abandono, miseria y alcoholismo, se entremezclan en la relación del matrimonio, marcado por el desprecio y la brutalidad de Stanley hacia su sumisa mujer, acentuando o desenmascarando sus conflictos públicos y privados.

Me da la impresión de que con una representación "clásica" como la que vi yo, la obra se ha quedado un poco pasada de moda, aunque es indudablemente un ejemplo acabado del teatro estadounidense de mediados del siglo XX. Su lenguaje verbal y visual es sencillo y directo, dejando todo el peso sobre los personajes y la trama. Así, solo unas actuaciones magistrales pueden crear una experiencia teatral excepcional (y esto no ocurrió esta vez). Es especialmente difícil (diría yo), por la dualidad entre simpatía y repulsión que despierta, el personaje de Stanley, un estereotipo de macho violento, egoísta y testosterónico; el de Blanche en cambio tiene el peligro de caer en lo melodramático.

Por supuesto, es inevitable hacer mención a la adaptación cinematográfica, con un jovencísimo Marlon Brando en el papel de Stanley, y Vivien Leigh en el de Blanche. No he visto la película entera, pero sí fragmentos, y las actuaciones me parecen (estas sí) excepcionales. Aquí va una de las escenas claves de la obra, la del primer encuentro de Blanche con el marido de su hermana. Nótese (como decían los manuales de literatura) el contraste entre los modales anticuados y afectados de Blanche, y la naturalidad brutal de Stanley; y nótese también (ídem) la tensión sexual de la escena...

2 comentarios:

Jaime dijo...

Pues sí que parece muy buena la interpretación.. Yo he visto otra versión que también está muy bien:

http://www.youtube.com/watch?v=EYqOTw_avk0&feature=related

Santi dijo...

Parece que está de moda poner esta obra en escena: http://www.elpais.com/articulo/cultura/viaje/escenico/Gas/vez/tranvia/lujo/elpepucul/20101119elpepucul_1/Tes