viernes, 30 de junio de 2017

Pedro Mairal: La uruguaya


Idioma original: español
Año de publicación: 2016
Valoración: muy recomendable

Apenas 180 páginas y resulta que la impronta de esta novela de Pedro Mairal es profunda. Mérito íntegro del argentino, sobre el que habrá que investigar en profundidad. Porque no es fácil conseguir este nivel. En lo estilístico, inapelable, grandioso, con una consciencia de que se aborda una novela no muy extensa y que no es cuestión de desperdiciar nada, con lo que todo está en el sitio perfecto. Y en lo que concierne a la historia, porque esa esencia de la concisión y de la concentración se extiende. Ya hablé de autoficción cuando reseñé a Juan Pedro Villalobos. Mairal no se queda corto, y aunque renuncie a ponerle su nombre al protagonista, sí es un escritor argentino el protagonista y sí va a publicar un texto por el que un editor español le ha pagado un dinero.
En esa Argentina donde la transacción en divisa es tan poco ventajosa, Lucas Pereyra ha de cruzar hacia Uruguay para hacer efectivo un mejor cambio de unos dólares USA. Eso le va a permitir vivir mejor una temporada, le asegura una etapa de tranquilidad económica que le permita escribir mejor.
Pero no es ése el único motivo de su viaje. Esas horas en Uruguay van a permitirle encontrarse con La uruguaya, mujer que conoció en una estancia anterior y a la que cree haber seducido. Así que Lucas consumará dos infidelidades. La patriótica, saltándose las restricciones cambiarias, y la conyugal, traicionando a su esposa y madre de su hijo.
Y qué tiene esta novela que lo que ocurre en esas horas va a arrastrarnos hasta impresionarnos. Primero, he de insistir, esa prosa que es puro goce y que me recuerda (a eso ayudan esos escenarios fluviales y cierta aura surrealista en los hechos y en los desenlaces) a ese portento que hay que reivindicar llamado Juan José Saer. Segundo, que la excusa del jugueteo infiel sirve para sumir al lector en un proceso de reflexión más allá de esa situación epidérmica. La huida, dice Lelia Guerriero, hacia adelante, hacia ninguna parte, diría yo. Pues Pereyra no debería tener queja de su vida de hombre de mediana edad que puede vivir de su talento, y va y la caga. Sí, esa es la palabra adecuada: cagarla. Quién le manda complicarse una vida que no es la de un millonario, pero al menos es plácida. ¿Las ganas de aventura? ¿La crisis de los cuarenta? ¿Verse abrumado ante su paternidad? ¿Considerarse, como escritor de relativo renombre que acude a un congreso, una especie de rock-star literaria?
La uruguaya, asequible tamaño y cuidada edición de Asteroide, me ha transmitido cierta sensación de cercanía y de relativa asequibilidad para amplio espectro de lectores. Y hacía tiempo que no tenía tan claro que una segunda lectura será una opción muy agradable para el futuro.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Y si en vez de cagarla se está haciendo un favor?

Anónimo dijo...

Basado en mi experiencia personal, estimado Francesc, sospecho que el probable éxito editorial de este libro se deba a que lectores de clase media o media alta -de neto corte intelectual y con hijos pequeños-,que oscilan entre los 28-30 y los 40-45 años de edad, pueden sentirse identificados con todo o parte del acontecer del protagonista. A los que no pertenecemos a ese segmento etario o vivimos otras realidades familiares, puede resultarnos entretenido aunque epidérmico, por usar tu vocabulario.
Esta opinión personal en nada desmerece el estilo literario de Mairal; coincido contigo en que su prosa es impecable y ofrece momentos para cierta reflexión.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Jooooder. Como está el patio Mariololi....

Marcela dijo...

Hola Francesc:
Gracias a tu reseña, leí el libro en un día. Es un libro muy ligero, partes divertidas, ya que Mairal tiene una forma muy sencilla, directa y simpática de explicar las situaciones más cotidianas. Es un libro muy ágil, entretenido, muy vivencial y muy real para el siglo XXI.
Yo lo llamaría un libro de "Recreo" para llevarlo mientras tomas un vuelo ó para la playa.
Gracias y Saludos.

Francesc Bon dijo...

Pues, anónimo 1, hay que leer el libro y ver qué representa lo que hace.
Respecto a verse reflejado o no en función de circunstancias personales concretas, me hace que el leer con cierta frecuencia neutraliza ese hecho. No puedo hablar muy alto, soy un fanático de la literatura contemporánea y eso seguramente tenga mucho qué ver en lo que soy capaz de vivir cuando leo. En cualquier caso, creo que la historia de Mairal es extrapolable a otras situaciones cambiando detalles. La cuestión es que un libro tan poco "ambicioso" a priori pueda generar un cierto debate.
Gracias por los comentarios.

Ferdo dijo...

Lo leí en un día y al protagonista y a mí nos acercó al abismo cotidiano q muchos tenemos, como q todo se va al carajo y no hay vuelta atrás, ese andar por la cuerda floja sumado al placer de una mujer joven y de pronto el final abrupto y violento es para mi una placer agridulce, pensé q en españa no sería así... nose xk prejuicios de nacionalidad y modismos, estoy sorprendido para bien con tu reseña. Abrazo

Sir Robin dijo...

Muy buena reseña. Y muy buen libro. ¿Vamos a empezar con la alta y baja literatura? Creo que en este caso es literatura, ni más ni menos: breve, inetresante, muy bien escrito y con un estilo ameno. Y la estructura francamente buena. Yo también espero leerlo una vez más pasado el verano para ver si es capaz de emocionarme de nuevo una vez conocido el desenlace. Discrepo con anónimo y su parcial comentario sobre el "lector tipo" al que le puede interesar, igual es porque me encuentro en una de esas 2 franjas de edad que si se amplían un poco cabría casi cualquier persona capaz de leer. ¿Para disfrutar de Moby Dick haría falta ser ballenero? ¿Valdría vivir cerca de la costa? ¿Llamarse Ismael quizás? ; )
Yo recomiendo este pequeño tesoro a quien quiere escucharme, una más de las bazas a su favor es su brevedad.

Sol Elarien dijo...

Definitivamente eso de los hombres inmaduros o en crisis que la cagan no es lo mío, me cargan, así que he dejado la novela a medias, no resistía más.
Besos.

Ardilla Squirrel dijo...

Tu entusiasmo es contagioso . La leeré.

Francesc Bon dijo...

Gracias por los nuevos comentarios. Los hombres maduros son los nuevos inmaduros. Respecto la identificación con los personajes, creo que es parte de la libertad lectora elegir libros que uno pueda vivir o no. Faltaría. Sol: le daría una segunda oportunidad, por los mismos motivos. Y Ardilla, gracias, a veces ese entusiasmo siento que me traiciona.