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lunes, 28 de enero de 2019

Reseña + Entrevista. Liliana Colanzi: Nuestro mundo muerto

 Idioma original: Español
Año de publicación: 2017
Valoración: Muy recomendable

Llevo un tiempo diciendo que el "relato escrito por mujer joven latinoamericana" goza de muy buena salud. En este blog encontraréis algunos ejemplos: Mariana Enríquez, Vera Giaconi, Magela Baudoin, Andrea Jeftanovic, María Fernanda Ampuero o la boliviana Liliana Colanzi.

En el caso de Colanzi y "Nuestro mundo muerto" nos encontramos con ocho contundentes relatos, de unas 15 páginas de extensión, dominados por presencias casi sobrenaturales y por amenazas exteriores, ya sean reales o ficticias, que ponen en evidencia amenazas interiores infinitamente más peligrosas.

El contexto utilizado por Colanzi para presentarnos sus historias se acerca en muchas ocasiones a la ciencia-ficción: ojos que parecen sacados de películas de serie B o de 1984, poseídos y aparecidos que se asemejan a los chicos del maíz de Stephen King, meteoritos que provocan reacciones en cadena como si de la Melancolía de Lars von Trier se tratara, exploraciones marcianas, etc. Pero estas referencias casi "pop" aparecen unidas a creencias (o supersticiones) tradicionales vinculadas a culturas andinas, creando una curiosa mezcla entre tradición y modernidad

En cualquier caso, esto no es más que el contexto, ya que lo que de verdad esconden estos decorados son problemas reales como la incomunicación, el extrañamiento, el miedo a la muerte o, como podemos leer en "La ola", la soledad infinita de un mundo desquiciado y sin propósito.

Entrando más en detalle en cada uno de los relatos, encontramos en "El ojo", "Alfredito" y "Chaco" la influencia de Silvina Ocampo en la visión desde la infancia / adolescencia de un mundo al mismo tiempo mágico, extraño y hostil. En ellos se mezclan leyenda y "realidad", alucinaciones y hechos absolutamente ciertos.

En "La Ola", uno de los mejores relatos del libro, la protagonista pasa a ser una joven a la que persigue una rara vibración, mezcla de extrañeza, abulia y tristeza. Es este un relato circular, de ida y vuelta, que nos habla de lo difícil que resulta escapar del pasado. Esta imposibilidad aparece nuevamente en "Nuestro mundo muerto", otro de los grandes relatos del libro gracias a su ambiente cerrado y opresivo. En esta ocasión, el telón de fondo es Marte, lugar al que su protagonista huye, aunque siempre esté como un satélite girando alrededor de lo perdido. También en "Cuento con pájaro" asistimos a una nueva huida imposible. Esta vez, Colanzi maneja un registro más "terrenal", más "social" incluso, ya que en el aparecen de forma más perceptible las "dos Bolivias" (la blanca y la "india").

Finalmente, y volviendo a lo ya citado acerca de las amenazas exteriores que sirven como resorte para sacar a la luz amenazas o miedos interiores, tenemos "Meteorito" y "Caníbal". En aquel, la caída de un meteoro es el detonante del oscuro y trágico final de una pareja de "perdedores"; en este, un caníbal que vaga por las calles de París y una extraña relación serán la "excusa" para hablar de la soledad y de relaciones absorbentes.

Por último, un breve comentario acerca de los finales de los relatos, ese aspecto tan crucial. Colanzi nos ofrece finales generalmente abierto, muy sujetos a la interpretación del lector, algo que va en consonancia con el desarrollo de los mismos. Se agradece ese tratar de evitar sorpresas finales y giros inesperados, la verdad. En definitiva, muy buen libro este "Nuestro mundo muerto", compuesto por ocho relatos sin desperdicio, contundentes y originales de una autora aún joven que seguro que da mucho que hablar.

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ULAD: Tres cosas me llaman especialmente la atención en "Nuestro mundo muerto". La primera, que supongo sorprende más a un lector europeo, es la mezcla de modernidad y tradición: referencias "pop" ("El ojo" me recuerda por igual a los monstruos de serie B y a 1984, "Meteorito" a "Melancolía" de Lars Von Trier, por poner un par de ejemplos) y leyendas o tradiciones "indígenas" van de la mano. Esto también creo que sucede, en mayor o menor medida, en obras de Edmundo Paz Soldán o de Maxi Barrientos. ¿Puede ser esta mezcla el reflejo de la Bolivia actual?

L.C.: Cuando escribo no estoy pensando en reflejar la Bolivia actual; la literatura siempre está desfasada con respecto de la realidad. Lo que sí me interesa es recoger elementos que están flotando en la cultura, pero a los que nadie presta mucha atención porque provienen de las tradiciones indígenas o de la cultura popular o de géneros como la ciencia ficción, que son considerados saberes menores o descartables, y ver cómo se puede construir una poética desde ese lugar. Me gusta mucho lo que dice Herta Müller: “La superstición es la poesía de los pobres”.

ULAD: La segunda es que en los relatos de "Nuestro mundo muerto" siempre parece estar presente una amenaza exterior que pone en marcha una amenaza interior más peligrosa. ¿Llevamos dentro a nuestro peor enemigo?

L.C.: Es que en muchas ocasiones aquello que vemos como una amenaza externa, en realidad se trata de un rechazo a algo que sospechamos que está dentro de nosotros. El miedo al bárbaro, por ejemplo, revela el terror hacia el animal que somos; el machismo es la negación de la potencia femenina que hay en el hombre y de la potencia masculina que hay en la mujer.

ULAD: La tercera es la sensación de un pasado que nos persigue. ¿Podemos verdaderamente escapar de el? ¿Cómo?


L.C.: El pasado al que me refiero en mis cuentos está muy presente, porque se trata de un pasado colonial que configura hasta el día de hoy la forma en que pensamos, deseamos, soñamos y nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Nuestra tragedia es no haber encontrado la forma de desactivar ese legado.

ULAD: Además de la influencia de clásicos como Silvina Ocampo (esa visión de la infancia de mundos mágicos y extraños), creo que la presencia de ese "terror cotidiano", por llamarlo de alguna forma, te emparenta con autoras latinoamericanas recientes como Mariana Enríquez, Vera Giaconi o Andrea Jeftanovic. ¿Pura casualidad o puede haber un punto de vista generacional (o error de apreciación mío)?

L.C.: Justo estoy escribiendo algo que es una especie de homenaje a “El vestido de terciopelo”, de Silvina Ocampo. Cada época tiene su modo de canalizar sus ansiedades y horrores, y por supuesto que encuentro puntos de contacto con muchas autoras y autores de mi tiempo. “Reunión” de Vera Giaconi es un cuento hermoso y raro que muestra a la familia desde una óptica monstruosa; Andrea Jeftanovic también presenta a la familia desde un lugar peligroso y perturbador. Me interesa mucho el cruce que hace Mariana Enríquez entre el horror, la política y la cultura popular, y la manera en que ha renovado el imaginario del horror latinoamericano.


ULAD: Sabemos que te has lanzado al mundo de la edición con Dum Dum Editores. Tres preguntas relacionadas con esto: ¿No es un poco locura en los tiempos que corren? ¿Qué le lleva a tomar la decisión de publicar su obra en otras editoriales? ¿Veremos los libros de Dum Dum en España?


L.C.: Tenía la impresión de que montar una editorial era difícil, pero vivir un tiempo en Buenos Aires, donde todo el mundo tiene una editorial independiente, me convenció de que no era así. Trabajo con una diseñadora excelente y la editorial Nuevo Milenio se encarga de la distribución de los libros de Dum Dum, así que con eso tengo más de la mitad del trabajo resuelto. Y disfruto mucho de la aventura y del desafío de proponer a un autor nuevo en el medio. No me autopublico porque después de pasar mucho tiempo escribiendo mi propio libro, lo último que quiero es seguir trabajando para él, ¡lo que deseo más bien es deshacerme de él!

ULAD: Sea o no con Dum Dum, ¿tendremos en breve alguna novedad de Liliana Colanzi?

L.C.: No sé si en breve, porque soy una escritora un poco lenta, pero vengo escribiendo cuentos y espero terminar este año.

sábado, 21 de julio de 2018

Edmundo Paz Soldán: Desencuentros (2x1)

Idioma original: Español
Año de publicación: 2018 (1990 y 1994)
Valoración: Recomendable

Hay autores (y no daremos nombres) a los que se acusa de escribir siempre el mismo libro. Desde luego, esta no es una acusación que se pueda verter sobre el boliviano Edmundo Paz Soldán. A lo largo de estos casi 30 años ha publicado libros de todos los colores: relatos breves e hiperbreves, novela política, ciencia – ficción , distopía, etc., lo que da idea de que nos encontramos ante un tipo inquieto y camaleónico.

Buena muestra de esas inquietudes y de esas múltiples vertientes del cochabambino es este "Desencuentros", libro que, pese a ser publicado en España en este 2018 por la editorial madrileña Páginas de Espuma, reúne  “Las máscaras de la nada” y “Desapariciones”, los dos primeros libros de relatos publicados por Paz Soldán allá por 1990 y 1994. En él (o en ellos, uno no sabe muy bien), encontramos ni más ni menos que... ¡104 relatos (68+36)! Obviamente, no es para menos con 104 relatos, el libro peca de cierta irregularidad. Mantener el nivel a lo largo de todos ellos es prácticamente imposible. Por eso conviene quedarse con el tono y la sensación general, con el “nivel medio”.

He de decir que me ha gustado más “Las máscaras de la nada”  que “Desapariciones”. Me parece que los 68 relatos que lo componen son más homogéneos, que el conjunto está mejor trenzado. Tres son los temas centrales de estos relatos: la violencia (o la muerte), la familia (especial hincapié en la pareja) y la literatura, en general. Se trata de muy breves, entre un solo párrafo y un par de páginas, construidos en su mayor parte en base a contraposiciones entre situaciones cotidianas y personajes patéticos. La tensión entre ambos elementos acaba, por lo general, resolviéndose en finales que oscilan entre la sorpresa y el absurdo.

En cuanto a “Desapariciones”, se trata de un libro bastante más ecléctico en el que los relatos ganan en extensión, alcanzando en ocasiones las 4 o 5 páginas. Pese a que se repiten algunos de los temas y mencionados, en esta ocasión ganan peso relatos que versan sobre el paso del tiempo y relatos que incluyen una cierta crítica social. Por otra parte, los relatos de “Desapariciones” pierden inmediatez y frescura respecto a los de “Las máscaras de la nada”, tan breves y tan basados en la imagen puntual. En cambio, ganan peso los personajes, seres solitarios y desubicados situados frente al espejo de las paradojas y el absurdo de la vida, con sus miserias, inseguridades y mediocridades.

Me gustaría destacar, por último, varios aspectos de este "Desencuentros". En primer lugar, se trata dos libros escritos y publicados cuando Paz Soldán apenas contaba con unos 20 - 25 años, pero dan la impresión de haber sido escritos por una persona mucho más mayor, con un recorrido vital más amplio, lo que da buena cuenta, a mi entender, de la capacidad de observación del autor. Por otra parte, me gusta la sensación general de pesimismo que transmiten los relatos, gracias a ese humor, a medio camino entre la ironía, el absurdo y el humor negro, que los recorre. Y, por último y sobre todo, me quedo con la capacidad de Paz Soldán de construir relatos que ofrecen a los lectores muchas más preguntas que respuestas. Como ocurre en casi toda su obra, por cierto!.

No quiero acabar esta reseña sin recomendar, una vez más, que os acerquéis a la obra de Paz Soldán, uno de los mas interesantes e inquietos autores que podemos leer hoy en día en lengua castellana. Para ello puede ser una buena opción este "Desencuentros", tanto por la propia calidad de los relatos como por las pequeñas pistas que da acerca de su posterior evolución.

Otras obras de Paz Soldán en ULAD: Billie RuthLas visionesLos días de la pestePalacio Quemado

sábado, 2 de diciembre de 2017

Magela Baudoin: La composición de la sal

Año de publicación: 2014
Valoración: Muy recomendable

Esta misma semana reseñaba Santi El estado natural de las cosas, el libro de Alejandro Morellón recientemente galardonado con el Premio García Márquez de Cuento (2017). Casualidad o no (en ULAD nada es lo que parece), hoy reseño este "La composición de la sal", de la boliviano-venezolana Magela Baudoin, galardonado en 2015 con ese mismo premio.

No sé si "La composición de la sal" fue el mejor libro hispanoamericano de relatos el año de su publicación, pero he de decir que se trata de un muy buen libro, de esos que dan credibilidad a los, en ocasiones, tan vilipendiados premios literarios.

Catorce relatos de una extensión que rara vez supera las diez páginas componen el libro. La gran mayoría son relatos casi desoladores, pero más allá de esto me gustaría destacar las atmósferas en las que se desarrollan. Y es que se trata de un libro de atmósferas amenazadoras, tenebrosas. Eso sí, nada que ver con el misterio o el terror. Me explico. Uno lee los retratos de Baudoin y queda con la extraña sensación de que hay "algo detrás", de que a nosotros nos falta algo de información que hemos de ir completando o imaginando y de que a los personajes, tanto a los que protagonizan los relatos como a los que les rodean, también les falta "algo". La mayor parte de los personajes que pueblan los relatos de Baudoin son seres extraños (quizá por ese algo que les falta y que, a veces, no alcanzamos a entender) que, sin demasiada fortuna, tratan de huir, ya sea de la soledad o de una relación asfixiante o en descomposición, y de agarrarse a asideros muchas veces inestables.

En cuanto a la estructura de los relatos, quisiera resaltar la primera frase de alguno de los ellos. Con esa primera frase, Baudoin nos pone perfectamente en situación, aunque dejando muchas puertas abiertas a la imaginación, a ese "algo" que hay detrás, que no conocemos y que quizá solo conozcamos al final del mismo. Por ejemplo, la frase que abre el borgiano "Moebia":

La noche había sido larga y rondaba en la cárcel un silencio mal habido que tenía rastros de venganza o al menos eso quería creerse, porque si no todo aquello resultaba incomprensible.

Ya véis. Cárcel, silencio tenso, el día después de algo "gordo" que ha ocurrido... ¿El qué? ¿Una venganza? ¿Muerte? ¿Alcanzaremos a comprender qué ha pasado y por qué? Todo son incógnitas.

De los catorce relatos del libro, de un elevadísimo nivel medio, mención especial merecen "La cinta roja", un relato turbio y oscuro sobre esos asideros que mencionaba anteriormente y que nos permiten seguir viviendo, el triste y duro "La composición de la sal", el precioso y no menos triste "Borrasca", en el que se ponen en paralelo la vida de una adolescente y la de las hermanas Bronte, o "Sonata de verano porteño", la historia de una huida de la rutina y el aburrimiento. 

En fin. Admito que, al principio, cuesta entrar en el universo de Baudoin, pero una vez dentro es difícil salir. Las preguntas te acechan y las respuestas son, muchas veces, escasas y no demasiado claras. ¿Os lanzáis?

lunes, 30 de octubre de 2017

Maximiliano Barrientos: Una casa en llamas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2015
Valoración: Recomendable

Tiene narices (por no decir otra cosa) que, tras casi 3200 reseñas, solo hayamos reseñado en ULAD a un autor boliviano, el gran Edmundo Paz Soldán. ¿Será que la "literatura boliviana" es la rama desconocida / ignorada de la "literatura latinoamericana", suponiendo que existan una literatura boliviana o una literatura latinoamericana como tales?

Hoy vamos a tratar de romper con ese "ninguneo" reseñando, por segunda vez en la vida del blog, a otro autor boliviano. Se trata, en este caso, del cruceño Maximiliano Barrientos.

Barrientos, cuya obra está siendo publicada en España por la editorial Periférica, es autor de este libros de relatos publicado por Eterna Cadencia, una de las editoriales sudamericanas más interesantes del momento. En él, se observan claras influencias de uno de los grandes del género: un tal Raymond Carver.

Veréis. El libro consta de seis historias atravesadas por la violencia física. Todas ellas están protagonizadas por tipos solitarios que ven como el pasado vuelve de forma recurrente, como si fuese una marca indeleble en la piel, por perdedores llenos de una rabia convertida en tristeza. 

El relato que abre el libro, "No hay música en el mundo", es quizá el más diferente de todos, no  tanto por la temática del mismo sino por su protagonista y su ubicación geográfica. Se trata de la historia de un boxeador / luchador en sus horas más bajas y, al contrario que el resto de relatos del libro, se sitúa en los Estados Unidos.

Los cinco relatos restantes, en cambio, están protagonizados por personas de la clase media o media-alta de Bolivia, y en la mayoría de ellas hay un pasado violento que vuelve para romper con la aparente tranquilidad del presente y de una vida más o menos cómoda. La violencia, en forma de venganza en varias ocasiones, y el sexo juegan, en todos ellos, un papel fundamental.

Destacaría, por encima de todo, la utilización de las imágenes por parte de Barrientos. Las seis historias están llenas de poderosas imágenes, muy ilustrativas de lo que el autor quiere contar. Además, Barrientos dosifica la información y las palabras de manera adecuada, manteniendo al lector en tensión. No hay artificios en los relatos, no hay adornos, solo las palabras precisas para componer un conjunto homogéneo y atrayente, en especial para aquellos que gusten de historias duras narradas de la forma más cruda posible.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Reseña + Entrevista: Palacio Quemado, de Edmundo Paz Soldán

Año de publicación: 2007
Valoración: Bastante recomendable

Uno de mis descubrimientos literarios de los últimos tiempos ha sido el boliviano Edmundo Paz Soldán. Pese a que lleva publicando desde los años 90, ha sido en 2016 y 2017 cuando he tenido la oportunidad (y la suerte) de conocer su obra a través de los recientemente publicados "Las visiones" y "Los días de la peste". Y tanto me han gustado que me he lanzado a buscar obras anteriores.

Es así como he llegado a este "Palacio Quemado", obra publicada allá por el año 2007, que si bien en primera instancia puede parecer una obra absolutamente diferente de las dos ya citadas, tras su lectura observamos que guarda algunos puntos en común.

Entre las diferencias, la más clara es meramente formal. En "Palacio Quemado" nos encontramos con una novela mucho más convencional que en "Los días de la peste". Mientras en esta última la trama se narra "en tiempo real" a través de múltiples personajes con voces perfectamente diferenciadas, en aquella el narrador es único y la narración, lineal con importantes flashbacks, se produce algunos años después de los hechos. Por otra parte, mientras "Las visiones" y "Los días de la peste" podrían englobarse dentro del género distópico (con algunas reservas, eso sí), "Palacio Quemado" es, al mismo tiempo, novela histórica e intriga política.

"Palacio Quemado" está ambientada en el mandato de Sánchez de Lozada y en las protestas, lideradas por Evo Morales, que acabaron con la renuncia del presidente. Es la historia de Oscar, un hombre de unos 35 años que trabaja como "escribidor" de discursos para el presidente Canedo (trasunto aquí del ex-presidente boliviano Sánchez de Lozada). Es Oscar un tipo sin ideología, un escritor que no cree en lo que escribe, sino en escribir acerca de lo que otros creen. Es, por otra parte, hijo de un ex-ministro, lo que sirve a Paz Soldán para desarrollar paralelamente la historia personal de Oscar y la historia reciente de Bolivia, ambas marcadas por hechos un tanto turbios.

En cuanto a los puntos en común con los libros más recientes de Paz Soldán, destacaría que, en el fondo, "Palacio Quemado" también gira, fundamentalmente, en torno al poder y a la violencia, ejercitados ambos tanto en un plano individual como colectivo. Además, Paz Soldán sitúa a los personajes de los tres libros en situaciones o escenarios "límite", en los que se pueden apreciar las fortalezas y debilidades del ser humano.

En resumen, se trata de una novela más que recomendable, especialmente para interesados en política latinoamericana, creíble, con buenos diálogos y personajes y tramas bien construidas y desarrolladas,. Eso sí, es menos arriesgada, y por esto quizá más accesible al "gran público", que sus obras más recientes.

También de Paz Soldán en ULAD: Billie RuthLas visionesLos días de la peste

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Después de cuatro reseñas, ya era hora de hacer una pequeña entrevista a Edmundo Paz Soldán, quien muy amablemente se ha prestado a responder a nuestras impertinentes preguntas. Aquí os las dejamos:

ULAD: Llama la atención en "Palacio Quemado" la visión desesperanzada de la política boliviana ("reino de la coyuntura", "los políticos le hacen más mal que bien al país", etc) y del propio país (corrupción, abismo entre la minoría blanca en el poder y el resto de la población, etc). ¿Han cambiado las cosas en el tiempo transcurrido desde la publicación de la novela? ¿Hay esperanza para Bolivia?

EPS: Palacio Quemado quería retratar un momento clave en la historia contemporánea del país, el del fin del modelo neoliberal a principios de la década pasada, con la sugerencia de la pronta llegada del neopopulismo. Las fuerzas en pugna no atinaban a encontrar una salida, y se hablaba de un "empate catastrófico". La falta de salida política también provocaba una indefinición en cuanto a nuestro destino como país, y tenía muchos antecedentes en la historia de Bolivia. Las cosas han cambiado mucho, se han sentado las bases para un Estado más incluyente, aunque problemas como la corrupción y la falta de independencia de la justicia parecen ser estructurales; el modelo neoliberal también se las ha ingeniado para subsistir a través de otra retórica. En todo caso, creo que, con todos nuestros problemas, estamos mejor que hace quince años, y hay esperanza.


ULAD: Una de las frases más potentes del libro es la que dice "el diccionario es un osario de palabras vacías". No sé si mi interpretación es errónea o no, pero daría la impresión de que el lenguaje es algo neutro per se. ¿Lo es en realidad?

EPS: No, no lo es. Pero es la perspectiva del narrador, que es alguien que vive de escribir discursos para los políticos de turno, y siente que ese lenguaje que el usa para construir discursos ha sido abaratado con tanto lugar común. Los políticos lo han vaciado de sentido, una cosa parece significar otra completamente opuesta, hasta que al final todo vale.

ULAD: En el libro se dice de Oscar que es "un escritor que no cree en lo que escribe, sino en escribir acerca de lo que otros creen". ¿Es posible hacer (buena) literatura sin algo de fe en ella?

EPS: No creo que se pueda. En América Latina la escritura ha estado muy relacionada con el poder, en el siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX los letrados participaban en la escritura de las Constituciones nacionales, redactaban las leyes de un partido, incluso se presentaban a cargos públicos. Había una jerarquía administrativa relacionada con el poder que daba la escritura. Muchos escritores encontraron acomodo ahí, alquilando su pluma. El campo cultural era muy precario como para acogerlos. Oscar es un descendiente de esos letrados. Podemos idealizar la escritura como un instrumento de liberación, pero lo cierto es que muchos no han sido suficientemente críticos con el poder y se han dejado cooptar por este.

ULAD: Tanto en "Palacio Quemado" como en "Las visiones" y "Los días de la peste" la violencia y el poder (también el sexo y las creencias "religiosas", en menor medida) determinan las acciones y el destino de los personajes. ¿Son la violencia y el poder tan determinantes en nuestras vidas? ¿Hay alguna forma de rebelarse frente a ellas?

EPS: La violencia y el poder son muy determinantes, pero claro que hay formas de rebelarse contra ellas. Lo que ocurre es que estos libros se enfocan en momentos específicos de crisis institucional, a nivel regional (Los días de la peste), a nivel de la nación-Estado (Palacio Quemado), y a nivel de un conflicto colonial, imperial (Las visiones). En esos momentos es difícil sustraerse a la conexión entre violencia y poder. El poder estatal está en nuestro día a día, tiende a camuflarse para funcionar mejor, pero apenas lo pones en entredicho busca reafirmarse. Nos queda romper esa lógica a través de su cuestionamiento continuo.

ULAD: Comparando las tres obras citadas, "Las visiones" y "Los días de la peste" me parecen novelas más arriesgadas que "Palacio quemado", tanto por el uso de lenguaje como por la técnica narrativa y el tratamiento de los temas. Personalmente, me parecen novelas más completas. ¿Seguirás por los caminos transitados en estos últimos libros? ¿Nos puedes adelantar algo?

EPS: Estoy escribiendo una novela corta con un solo punto de vista, sobre un psiquiatra que da apoyo psicológico a los voluntarios de un experimento con sustancias lisérgicas. Está ambientada en la frontera entre Bolivia y Brasil. Recupero temas de libros anteriores, pero en otro contexto.

ULAD: Por último, en España da la impresión de que la literatura boliviana es la hermana pobre de la literatura latinoamericana. De hecho, eres el único autor boliviano que hemos reseñado en el blog (tras 3200 reseñas), aunque he de decir que tengo pendiente de reseñar libros de Liliana Colanzi y de Maximiliano Barrientos. ¿Qué autores o libros nos recomiendas para seguir adentrándonos en la literatura boliviana?

EPS: Solo por pensar en autores que podrías encontrar ahora mismo en una librería española, te recomendaría a Magela Baudoin (La composición de la sal, Navona), Rodrigo Hasbún (Los afectos, Random), Christian Vera (El profesor de literatura, Caballo de Troya) y Giovanna Rivero (98 segundos sin sombra, Caballo de Troya).

jueves, 29 de junio de 2017

Edmundo Paz Soldán: Los días de la peste

Año de publicación: 2017
Valoración: Muy recomendable

Ya hemos reseñado en este blog dos libros de relatos de Edmundo Paz Soldán: "Billie Ruth" y "Las Visiones"; aquel con una valoración de “muy recomendable”, este con un “bastante recomendable”. Es momento, por tanto, de leer una novela de Edmundo Paz Soldán y de comprobar si las expectativas creadas por los relatos se confirman en historias de mayor extensión.

Pues bien, hay que decir que “Los días de la peste” es un muy buen libro, una novela ambiciosa con una buena historia detrás y con el ya característico estilo del boliviano. 

Es esta novela una metáfora de la sociedad de nuestro tiempo en general y, posiblemente, de la latinoamericana en particular. Una sociedad reproducida a pequeña escala en la prisión de La Casona (no creo que sea casualidad que el autor sitúe el escenario de la novela en el espacio cerrado y opresivo de una cárcel), situada en una remota región de un país del que desconocemos su nombre, pero que bien podría ser la Bolivia natal del autor. La prisión como microcosmos, con sus personajes (guardias, presos, mandamases, familiares de todos ellos) enredados en una maraña de relaciones de poder, económicas, sexuales, sociales, etc. La prisión como reflejo de una sociedad violenta, corrupta, miserable, supersticiosa y llena de desigualdades. La prisión, en la que se declara una epidemia de peste al mismo tiempo que tiene lugar una crisis política que removerá sus cimientos, como escenario y como protagonista.

Son los propios personajes, más de treinta, que pueblan el intramuros de la prisión los que hacen avanzar la historia. Cada uno aporta su visión, por momentos lúcida, por momentos alucinada. Para dar voz a todos los personajes que pueblan la novela, Paz Soldán hace uso indistintamente de la primera y de la tercera persona, lo que, en mi opinión, favorece a la fluidez del relato.

Esta fluidez es uno de los aspectos más destacables de la novela. El constante cambio de voces y puntos de vista, así como su brevedad, y el empleo de frases cortas y expresiones coloquiales hacen que el relato sea sumamente ágil.

También resulta digna de mención la recreación que hace el autor del ambiente asfixiante, opresivo, sucio y violento de la prisión. El lector siente el agobio y el encierro, los hace suyos, termina teniendo la impresión de ser uno más dentro de los muros de La Casona.

Por último, me gustaría hablar del final de la novela. Dar un final a una historia por la que pasan tantos y tan variopintos personajes no parece tarea fácil, pero  Paz Soldán lo resuelve con solvencia, en un final coherente con el resto de la historia.

En definitiva, una muy buena novela que entronca, a su manera, con la mejor tradición latinoamericana (inevitable mencionar “La ciudad y los perros”) de un autor con una sólida obra ya a sus espaldas. ¡Y lo que le queda!

También de Paz Soldán en ULAD: Billie RuthLas visionesPalacio Quemado

viernes, 13 de enero de 2017

Edmundo Paz Soldán: Las visiones

Idioma original: Español
Año de publicación: 2016
Valoración: Bastante recomendable

Ponga en una olla una pizca de García Márquez, unas gotas de Orwell, una cucharada de Huxley y un pellizco de Philip K. Dick. Remueva durante unos minutos hasta que todos los ingredientes se hayan dorado. Pase la mezcla por la batidora y vierta el resultante en un montón de hojas en blanco. 

Si sois capaces de imaginar algo así, os podréis hacer una idea muy aproximada de lo que son las historias que componen "Las visiones".

Se trata de 14 relatos del género fantástico o ciencia-ficción, en los que hay mucha más ficción que ciencia, que ponen sobre la mesa una serie de temas de corte político o social. O, mejor dicho, el "continente" es ciencia-ficción pero el "contenido" es absolutamente real. Ambientados en un mundo ficticio (¿el futuro tal vez?), los temas son tan reales, tan vigentes como la violencia, la religión, el control social, el control mental, las drogas, los efectos del colonialismo, etc.

A modo de ejemplo: un relato sobre un juez que tiene visiones con personas por él condenadas, otro sobre hombres perdidos entre las ruinas de templos abandonados en la selva y que comparten, en cierto modo, un pasado común del que pretenden huir, otro en el que el protagonista es un sucedáneo del doctor Menegle experto en guerra lisérgica, otro sobre la convivencia (es un decir) entre humanos y replicantes al más puro estilo Blade Runner, etc.

La verdad, lo confieso, es que no soy demasiado aficionado a la ciencia-ficción. Pero el enfoque que da Paz Soldán a los relatos, además de ser tremendamente personal, es sumamente atrayente y original. Merece la pena acercarse a su particular universo.

Y ya puestos a recomendar otros libros de Paz Soldán, me atrevo a sugerir "Iris", su anterior novela. Y lo hago porque, pese a no haberla leído, los relatos de "Las visiones" son una extensión, en cuanto a temas y ambientes, de "Iris". Y si "Las visiones" es un muy buen libro, "Iris" imagino que no le andará a la zaga.

Aunque también podéis leer otros libros de Paz Soldán ya reseñados en ULAD, como Billie RuthPalacio QuemadoLos días de la peste

sábado, 29 de agosto de 2015

Edmundo Paz Soldán: Billie Ruth

Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: muy recomendable

Si me dejara llevar por la pesadísima corriente postmoderna de lo gastronómico diría que las recopilaciones de relatos actúan como menú degustación de ciertos escritores. Ya sabemos, asequibles esas lecturas espaciadas, ahora un relato corto, ahora uno más largo, no más de veinte páginas, y en unos cuantos ratitos hemos despachado una lectura y tenemos, más o menos, una idea de lo que es capaz de hacer el escritor. Pero no: hay recopilaciones de relatos que son obras únicas y que no tienen por qué ser "miniaturas" de toda la obra de su autor. 
Dicen, Paz Soldán es un escritor prolífico. También es, sorpresa, el primer escritor boliviano que se reseña en UnLibroAlDía. Un misterio, pero esperamos sugerencias. Aunque para ser el primero no está pero que nada mal. Billie Ruth recoge cerca de veinte relatos de corte contemporáneo. Nada de juegos en el tiempo, todo lo más distintos emplazamientos, y una leve línea argumental que agruparía algunos de los relatos: la presencia en las vidas de sus protagonistas de personajes alejados de la cotidianidad. 

Hijos en visitas convenidas con el juez. Enfermos en plantas de cuidados terminales. Vecinas en misión de trabajo. Maestros destinados, estudiantes becados. El componente inusual suele ser el desencadenante de tramas más exiguas o más desarrolladas (en función de la extensión del relato) y, a pesar de que los relatos iniciales podrían sugerir una cierta escora trágica o surrealista, la cuestión es que, superado el primer tercio del libro, nos damos cuenta de que todas esas tramas son perfectamente posibles. Y que lo son gracias a la enorme eficacia del escritor. Una prosa exacta, sin recargo alguno, con justificado uso puntual del localismo. Desinhibido, preciso, y sin necesidad de efectismo, Paz Soldán consigue en Billie Ruth una enorme cohesión dentro de la variedad de argumentos. Muestra contundencia tanto en el apunte de dos páginas (quede claro; esto no es microrrelato) como en desarrollos más prolongados, como la brillante historia que le da título o la brillante El croata. Demuestra actitud global tanto en estos dos como en la excelente Srebrenica y, cosa no siempre sencilla, sale victorioso en que todas las páginas dejen alguna clase de huella. Porque a veces (pocos escritores se libran de ello, y por supuesto uno es Carver), puede resultar sencillo intercalar relatos para ganar volumen y aumentar el tiempo de atención del lector. Pero aquí no sobra apenas nada, todo tiene su propia personalidad y aún así percibimos un tono coral. Habrá que probar con alguna de las novelas de Paz Soldán.

También de Paz Soldán en ULAD: Las visionesPalacio QuemadoLos días de la peste