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sábado, 28 de junio de 2025

Maximiliano Barrientos: El horizonte del grito

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Entre Recomendable y Está bien


Está claro que ni mucho menos domino las etiquetas que se asignan a los distintos subgéneros de lo que podríamos llamar literatura de terror, así que para no meter la pata ni se me ocurre citar ninguna de las que me pueden sonar. Supongo que, como en tantos otros campos, no son más que clasificaciones más o menos intuitivas o caprichosas para distinguir tendencias, tanto nos gusta organizar conceptos y ordenar de alguna manera cosas demasiado amplias, haciéndolas más manejables. En todo caso, como aquí en el blog tenemos expertos en esta materia que podrían dar una master class, dejo a otro el trabajo.

La docena de relatos que propone Maximiliano Barrientos digo yo que podemos al menos ubicarlos dentro del género del terror, así, a grandes rasgos. Yo diría que un terror un poco singular, con unas señas de identidad bastante peculiares. En todos encontramos elementos que irrumpen en la realidad distorsionándola, sin que lleguemos a saber si de un modo objetivo o en los pliegues de lo mental, quizá ambas cosas a la vez. Es un hombre que se presenta en cierta población ante la noticia de la muerte repentina de su hermano, un alcalde aquejado de un deterioro cognitivo galopante, la desaparición de un avión en la selva, un antiguo nazi que guarda secretos sobre su hijo, o unos jóvenes metaleros que quieren quemar una iglesia. Historias que de entrada ya bordean la proximidad de la muerte o de situaciones de máxima tensión, en las que se abrirán paso hechos o vivencias que traspasan la línea de lo convencional.

Los relatos se internan entonces en mundos extraños, unas veces tangibles y otras incorpóreos, comportamientos extraños, sonidos o presencias, trances que parecen sacados de experiencias con alucinógenos, desapariciones (y reapariciones), hipersensibilidad para establecer conexiones. Pero también lo que parecen episodios de enajenación, extracción de órganos u obsesiones, un avión construido en secreto, híbridos humanos, ver con los ojos de otro o sentir su muerte como propia. Muchas cosas ciertamente para apenas una docena de relatos no demasiado extensos.

Barrientos lo cuenta bien, excelente mientras comienza a desarrollar las historias incorporando los elementos de misterio en un crescendo potente y bien dosificado. Llega sin embargo un punto en que el hilo empieza a deshacerse, porque seguramente el autor quiere a toda costa internarse en ese mundo de pesadilla, no sabría decir si es porque la transición resulta algo inconsistente. Quizá es que a la conexión entre lo real y lo fantástico le falta un nexo más convincente, que la inmersión en esos mundos aberrantes es tan inverosímil que, aun resultando sugestiva, le falta algo de credibilidad para hacerla de verdad aterradora.

O puede que uno sea lector demasiado convencional y necesita un asidero para sentirse realmente sobrecogido por la aparición de lo extraño. Quizá la acumulación de estímulos o lo que parece una búsqueda deliberada de confusión no son el mejor vehículo para transmitir desasosiego, y ahí lo que pintaba como relatos bien construidos termina por quedarse un poco en tierra de nadie.


También de Maximiliano Barrientos reseñado en ULADUna casa en llamas

sábado, 17 de agosto de 2024

Edmundo Paz Soldán: La vía del futuro

Idioma original: Español
Año de publicación: 2021
Valoración: Recomendable

No es ningún secreto, al menos para los que seguís este blog con cierta frecuencia, que Edmundo Paz Soldán es uno de mis autores favoritos de la actualidad. Creo que son ya 10, contando este "La vía del futuro", los libros que he leído del autor nacido en Cochabamba. Pese a que su obra es mucho más amplia, creo no equivocarme si digo que dos son las principales líneas, ambas ancladas firmemente en la realidad, que se pueden distinguir en ella: la "puramente realista" y la "fantástica". 

El libro que hoy traemos a ULAD se enmarcaría, al igual que "Iris" o "Las visiones", en esa segunda línea que hemos dado en llamar "fantástica". Porque las tres obras parten de premisas ligadas a la ciencia-ficción para hablarnos de realidades y situaciones muy identificables para los lectores. Es decir, nada de ciencia-ficción escapista ni de "consumo fácil" (absolutamente legítima, por otra parte) sino historias que, pese a estar pobladas por algoritmos, hologramas y realidades virtuales, hablan del aquí y del ahora, de este mundo que habitamos. No sé a vosotros, pero a mi todo esto un poco a Black Mirror (aunque sea una referencia demasiado obvia).

Así, los 8 relatos que componen "La vía del futuro" hablan de relaciones de pareja, de relaciones de poder (político, económico, religioso...), de la utilización de las tecnologías y de nuestra relación con las mismas, de control social, del uso de drogas, etc.

Para mí Dios es el GPS - responde Olmos-. Una máquina que te dice cuál es el mejor camino a seguir, nunca te falla y está encendida las 24 horas. ¿Qué otro Dios quieres?

En términos generales, califico el libro como "recomendable" debido a cierta irregularidad entre los distintos textos. Y aunque algunos ("Mi querido resplandor", "El astronauta Michael García"o "En la hora de nuestra muerte") me han dejado más bien frío y no he logrado conectar con ellos, otros son verdaderamente magníficos. Destacaría los siguientes:

  • "Las calaveras", relato en el que se juega con la dicotomía vida real / virtual para hablarnos de las inseguridades en la pareja, 
  • "La muñeca japonesa", relato tragicómico en el que se narra un particular descenso a los infiernos y en el que se plantea, entre otros asuntos, la cuestión de si somos nosotros los que dominamos la tecnología o es más bien al revés, y
  • "El Señor de la Palma", quizá el relato más político del volumen y que no es otra cosa que una crítica a esas nuevas formas de fe que bajo términos como emprendimiento o hecho a sí mismo esconde el capitalismo más salvaje.
Un poco más en tierra de nadie quedan "La vía del futuro" y "Bienvenidos al nuevo mundo", relatos que abren y cierran el volumen. Son relatos más que aceptables, pero en mi opinión quedan por debajo de los anteriores.

En resumen, colección de relatos interesante aunque algo irregular de un autor en el que uno, al menos según lo que he podido leer hasta ahora, puede confiar casi a ciegas. ¡Que ya es decir!

Un montón de libros de Edmundo Paz Soldán AQUÍ

jueves, 15 de agosto de 2024

VV.AA.: The King

Idioma original: español e inglés

Año de publicación: 2019 (como libro)

Traducción: David Muñoz Mateos

Valoración: recomendable para friki... digo, fans

El subtítulo de este libro (por si no había quedado claro con lo de The King... y no digamos ya la magnífica ilustración de la cubierta) resume a la perfección de qué va la cosa: Bienvenidos al universo literario de Stephen King. Y eso es lo que encontramos aquí: una serie de artículos o ensayos escritos por autores tanto norte como hispanoamericanos (incluyo a una catalana en esta categoría) sobre diferentes aspectos de la obra y también, en más de un caso de la vida, de Su Graciosa Majestad don Stephen King (*).

Ojo cuidao, de todas formas, para quien se espere encontrar en este libro un mero recorrido anecdótico, simpaticón, por la trayectoria del monstruo de Maine (nunca mejor dicho), puesto que, si bien las aportaciones de los autores hispanohablantes o hispanoescribientes son más ligeras o, cuando menos, más llevaderas para el eventual lector/a, las que están redactadas originalmente en inglés, resultan un pelín más  densas. He puesto el participio "redactadas" porque, salvo en el primero de los capítulos, se trata de artículos o pequeños ensayos (no me atrevo a llamarles papers, que me parece un término más académico y, por tanto, engañosamente campechano) escritos por profesores/as de filosofía, Ciencias políticas e Historia del arte y tratan sobre las implicaciones filosóficas sociológicas y políticas presentes en la obra del Rey... Tranquis todos, porque una cultura medianita basta para seguir estas disertaciones -que seguro que sus autores/as se tomaron como un divertimento, un respiro ligerito entre tanto sesudo trabajo-, pero vamos, tampoco me parecen dirigidas a todos los públicos, por decirlo así... Huelga decir que no tengo ni idea de quienes son todos estos y estas docentes de varias universidades norteamericanas e ignoro si con prestigio y prestancia académicas, puesto que hasta el momento, yo sólo conocía a los hispanoescribientes del libro, a saber: los argentinos Rodrigo Fresán y Mariana Enriquez -no podía faltar, en este libro-, la catalana Laura Fernández y el boliviano Edmundo Paz Soldán

Trataré de ser breve, pero creo que lo mejor, para una mejor comprensión del libro, será ir explicando de qué va cada capítulo o ensayo, o, por lo menos, reseñar su título:

- Esta recopilación se abre con una interesante entrevista realizada por Tony Magistrale -profesor de Literatura y escritura creativa- al propio Rey en 2003, sobre las adaptaciones de sus libros a la pantalla (se entiende que hasta ese momento): La versión de Steve: una entrevista con Stephen King.

- Sigue un recorrido algo rutinario de Rodrigo Fresán por -algunos de- los muchos niños y adolescentes que aparecen en su obra: El King de los chicos.

- El filósofo Greg Littmann especula sobre qué habrían pensado Platón, Aristóteles y David Hume sobre los libros de King y de terror, en general, en Stephen King y el arte del horror.

- Algo parecido a Rodrigo Fresán, aunque con mayor profundidad, hace Mariana Enriquez: "Para Tabby, que me metió en esta...". Un recorrido por las mujeres en la obra de Stephen King, un estudio de varios arquetipos femeninos que aparecen en las novelas del Rey.

- Otra filósofa, Katherine Allen en "A veces es preferible la muerte". Stephen King, Dédalo, dragones tiranos y mortalidad, expone la oposición transhumanismo vs. bioconservacionismo a través de Cementerio de animales y Tommyknockers (según ella, estas novelas de King advierten sobre los peligros de trascender los límites humanos).

- La novelista Laura Fernández, tras el chiripiflaútico título "Cuidado con lo que sueñas porque podrían salirle colmillos y empezar a correr detrás de ti" o la realidad (deseada) como monstruo en tres actos que son tres obras de Stephen King y a partir de La pata de mono de William Wymark Jacobs, explora cómo Cementerio de animales, La larga marcha, Misery y La tienda, son parábolas del viejo adagio de que se ha de tener cuidado con lo que se desea (aviso para los reticentes al estilo de esta escritora, con sus habituales (PARÉNTESIS) y cursivas que pueden parecer aleatorias... y quizás lo sean: en este artículo no abusa tanto de ellas, pero de vez en cuando le da el siroco le da por poner varias seguidas)

- Joseph J. Foy y Timothy M. Dale (profesores de Ciencias Políticas), en Distopía en las pantallas. Poder y violencia en El fugitivo y La larga marcha, pues hablan justamente de eso, relacionando ambas novelas con Sobre la violencia de Hannah Arendt.

- La filósofa Kellye Byal en La subjetividad femenina en Carrie nos presenta a la protagonista de la primera novela de Stephen King como epítome del destino femenino, vista a través de El segundo sexo de Simone de Beauvoir.

- De nuevo un filósofo, Thomas W. Manninen, pergeña en Apuntes sobre precognición, verificación y contrafactuales en La zona muerta, según sus propias palabras (quizás con un poco de coña) un "ensayo sobre las cuestiones metafísicas que plantea La zona muerta de Stephen King".

- Garret Merriam en "Gan ha muerto". Nietzsche y el eterno retorno de Roland, nos ilustra sobre la conocida brasa algunos conceptos filosóficos nietzscheanos ejemplificándolo en la saga La torre oscura.

- La profesora de Historia del Arte y Estudios sobre Cine Elizabeth Hornbeck expone en El hotel Overlook o la heterotopía del terror cómo podemos considerar el célebre hotel de El resplandor dentro de las "heterotopías", según el concepto acuñado por Foucault: esto es, espacios que "se encuentran en relación con todos los demás espacios, pero invirtiendo las relaciones sociales normales"

- Por último, el escritor Edmundo Paz Soldán pasa de tanto ensayo y nos ofrece en Planetario un relato de terror basado en alguno de los más célebres del Rey (musofóbicos, abstenerse).


Los capítulos que más me han interesado y gustado, sin hacer de menos al resto, son el de la Reina Mariana (como no podía ser menos) sobre los arquetipos femeninos en la obra de King; enlazando con éste, el de Kellye Byal que analiza la figura de Carrie White y, sobre todo, el de Elizabeth Hornbeck sobre el Hotel Overlook como ejemplo de heterotopía. Sin olvidar, por supuesto, la entrevista al propio Stephen King, algo que siempre resulta interesante y esclarecedor. Ahora bien, ésta es mi preferencia personal y es muy probable que a otro lector o lectora le atraigan más otros ensayos o que incluso le parezcan más sesudos y dignos de consideración; en eso radica la gracia de este libro, que ahonda en diferentes aspectos de la obra de este grandísimo autor y constructor de un mundo propio, pero, como puede comprobarse en esta compilación, enraizado no sólo en la realidad (algo que se ha dicho ya muchas veces), sino en el sustrato que alimenta la cultura occidental.

(*) Lo de "Graciosa", justificado sobre todo por su gran afición a los chistes y juegos de palabras de pésima calidad, como puede atestiguar cualquiera que siga su cuenta de Twitter. Afición, por cierto, que comparte con más de un miembro de este benemérito blog.

Mogollón de libros del Rey reseñados en Un Libro Al Día: aquí

martes, 20 de febrero de 2024

Belisario Flores: La isla trasnochada

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2016

Valoración: Recomendable

Bolivia. Segunda década del siglo XX. Evo Morales lleva ya un tiempo en el poder y las élites más o menos tradicionales han perdido peso en el país. Por si fuera poco, la situación está jodida y un grupo de gente (Los sublimes, para más señas) de nivel económico alto decide encerrarse en un centro comercial a la espera de que lleguen los gringos para rescatarlos y llevarlos a los Estados Unidos. Esta es la premisa de una novela que no es otra cosa que una sátira despiadada de una parte de la sociedad boliviana que los autores conocen bien, un parte de la sociedad terriblemente hipócrita, racista, sexista, etc.

¿Los autores? Sí, los autores. Porque Belisario Flores es el seudónimo de Mario Murillo y Diego Loayza, así que La isla trasnochada es una novela a cuatro manos en la tradición de Bioy y Silvina, Gabo y Vargas Llosa (¿o lo de estos y las manos fue otra cosa? o Carmen Mola (quienes, por cierto, no molan una mierda, además de ser seis manos en lugar de cuatro).

Bueno, el caso es que esta es una novela en la que hay un "coach ontológico" que vendría a ser un Paulo Coelho (aún más) buenorro, expresidentes de Gobierno, militares, futbolistas, financieros, adultos y jóvenes pasados de rosca.. un texto en el que se mezclan lo divertido, lo absurdo, lo grotesco y lo trágico en lo que podríamos llamar un "esperpento a la boliviana".

Pero lo exagerado no excluye elementos más "profundos" en la novela. Ya sabéis, lo grotesco como espejo deformante de la realidad. Así que en La isla trasnochada hay sociología, hay antropología social, hay un "estudio" sobre cómo evoluciona un grupo humano reducido en una situación de tensión extrema y en un ambiente cerrado, sobre el tránsito de una sociedad perfecta a una pesadilla, sobre fantasías y deseos inconfesables en tiempos convulsos. Claro, ¡en algo se tiene que notar que los autores  son dos señores sociólogos!

Quizá lo único que se puede achacar a la novela es un exceso de personajes que hace que algunos de ellos queden escasamente perfilados. Entiendo que son arquetipos que pueden cumplir su función en la novela, pero su número se antoja excesivo.

Por último, mención de honor al lenguaje de la novela. ¡¡¡¡No os lo vais a creer pero los personajes no hablan como si fueran de Valladolid!!!!! Autores, escenarios y protagonistas son bolivianos y hablan en español de Bolivia (glosario incluido), como no podía ser de otra manera. Lo que parece lógico puede que tire al lector no boliviano un poco para atrás. No lo hagáis, tenemos un idioma común de una riqueza brutal y este libro es buena muestra de ello. 

lunes, 25 de septiembre de 2023

María Virginia Estenssoro: El occiso

Idioma original: Español
Año de publicación: 1937
Valoración: Está muy bien

Llevaba tiempo detrás de este libro. La constante reivindicación del mismo y de su autora por parte de Liliana Colanzi y Edmundo Paz Soldán, dos de los escritores bolivianos actuales con más proyección internacional, hacía que El occiso estuviera marcado con una cruz desde hace tiempo.

Afortunadamente, la pequeña editorial Espinas se ha lanzado a publicar en España esta pequeña joya, oscura y hermosa, de apenas 70 páginas y compuesta de tres textos en los que la muerte, los amores "clandestinos" y el aborto ocupan el lugar central. 

Publicado originalmente en Bolivia en el año 1937, El occiso no fue demasiado bien recibido por los círculos biempensantes de la época. Pero no debemos centrarnos en su supuesto carácter  "provocador" o "polémico" ya que el texto posee un alto valor literario que se eleva por encima del contexto sociopolítico del momento en que fue escrito.

Abre el volumen el texto que da título al mismo. El occiso es un poema en prosa en el que se narra la descomposición de un cadáver. Si por algo destaca este primer relato, es por la perfecta combinación de fondo y forma. Sus tres capítulos se corresponden con tres etapas en el proceso de putrefacción. En el primero de ellos, el pánico, el espanto y el miedo de una mente en ebullición frente a un cuerpo en descomposición se presentan bajo la forma de frases (versos) brevísimas, acompañamiento perfecto a la angustia de la que el occiso es consciente; en el segundo la situación cambia y la forma se adapta a ella, la frase se alarga y se vuelve más narrativa hasta dar paso al precioso capítulo final. Es el texto más poético de los tres, el que posee mayor potencia visual y el que colocaría a Estenssoro en el podium del terror gótico.

Continuamos con El cascote, texto que cuenta la interminable espera del amante muerto. Se trata de un relato plagado de presencias y espectros que se sitúa entre la "visión", la evocación y el recuerdo de un amor más fuerte que la muerte. 

Y estar ahora el uno hecho trizas, esqueleto descarnado, con los huesos en astillas, estar frío, estar muerto, estar helado, y poder amarlo ahora, como siempre, como nunca.

Cierra el libro El hijo que nunca fue, el más breve de los tres relatos. El título deja poco a la imaginación, pero no importa. Más allá del tema del aborto y el estigma que el mismo supone para su protagonista, el texto destaca por su construcción en base a varias contraposiciones (voz infantil - voz adulta, hijo nacido - hijo no nacido, vida - muerte) y por un cambio de voz final que deja con la piel de gallina. 

Creo que con todo lo anterior podéis haceros una idea de dónde situar a María Virginia Estenssoro. En cualquier caso, si queréis algún nombre con quien relacionarla, aquí dejo estos tres: María Luisa Bombal y su La amortajada, el Conde de Lautreaumont / Maldoror y Mircea Cartarescu (quizá añadiría a Alejandra Pizarnik, pero hace demasiado que leí algo suyo y aquí el recuerdo es más vago). Porque la escritura de Estenssoro es oscura, es onírica (pero profundamente humana) y es, sobre todo, terriblemente bella y poética. Porque este libro es una crucifixión y un INRI.

lunes, 17 de octubre de 2022

Maximiliano Barrientos: Miles de ojos

Idioma: español

Año de publicación: 2022

Valoración: recomendable... sobre todo para gente como Oriol ; )

Voy a incumplir una de mis normas como reseñista (autoimpuesta, cierto es) y comenzarla reseña explicando cómo llegó a mi conocimiento la existencia de este libro o por qué me decidí a leerlo: en una (muy recomendable) entrevista a Mariana Enriquez en el podcast de la revista Windumanoth, ésta recomendó Miles de ojos como una novela que le había parecido rarísima, inclasificable. A ver, a ver, pensé yo, que si a Mariana Enriquez esta novela le parece una bizarrada, A MARIANA ENRIQUEZ, esto hay que leerlo... et voilá.

¿Y dónde está lo bizarro de esta novela? Pues como la vida me ha enseñado que no hay que hacer más esfuerzos de los necesarios, permitidme que os lo expliquen las propias palabras de la Reina Mariana, que la casa editorial del libro ha tenido a bien estampar en la cubierta del mismo (sic):

"El culto a los autos y la velocidad elevado a religión, black metal, rituales, Ballard y Mad Max en Bolivia. No sé si hay escritores así de arriesgados en América Latina."

Bueno, pues más o menos de eso va la novela, aunque yo añadiría también que es una historia de weird fiction, una novela teen, de body horror, de horror cósmico... una hibridación cultural más que llamativa (quizá lo sería menos si la hubiera escrito un autor norteamericano y se desarrollara en EEUU, pero eso se debe a nuestros prejuicios). Y, por supuesto, un homenaje poco disimulado al Ballard de Crash o La exhibición de atrocidades, y a la ficción apocalíptica.

Una pequeña, aunque irremediablemente fútil, sinopsis para que nadie se pierda: El protagonista -uno de ellos-, Fede, es un adolescente de Santa Cruz, de clase media, que junto a sus amigos Jaime y David constituyen el grupo de metaleros de su colegio, y no demasiado bien vistos por ello. Además en casa de Fede aún se vive el duelo por su hermano Lucas, muerto dos años atrás en un accidente de tráfico. Pero las cosas no son lo que parecen y el chico comenzará a percibir extrañas sensaciones y a recibir no menos extrañas visitas, que le llevarán a conocer un culto a una ominosa divinidad llevado a cabo por una hermandad de adoradores de la velocidad, que requieren algo de él, como lo hicieron de su hermano...

Todo esto, explicado de una forma lineal, parece más o menos entendible, aunque sea una historia raruna. pero el caso es que la novela no está estructurada así y se mezclan partes que parecen desarrollarse en el pasado o directamente en otra dimensión, quizá ultraterrena, con el relato del devenir de estos adolescentes -quizás esto constituya el aspecto más flojo, aunque necesario para el desarrollo de la historia- y con las interferencias que suponen las voces de accidentados que resuenan en la cabeza de Fede -quizás las mejores páginas de la novela, a mi entender-; amén de una crónica postapocalíptica y bastante lisérgica: por decirlo así, Moebius y Jodorowsky entreverados con Mad Max (o viceversa)... Un desfase, vaya.

En fin, que la novela tiene su guasa, aunque quizás a mí no me haya impactado tanto como a doña Mariana. Desde luego que tiene su punto de originalidad, de rarunez. aunque ya digo que tal vez no nos parecería tanta si el autor fuese gringo o europeo y hubiese ambientado la historia en Arizona o Wyoming, en vez de en Bolivia. O en Australia, como las pelis del loco Max... pero que duda cabe que no deja de ser una bizarrada bastante gorda. Su calidad literaria me parece notable, aunque desigual y su propuesta narrativa, por lo que a mí respecta, más atrayente cuanto más tiende hacia el delirio y resulta más difícil de entender racionalmente (aunque esto es algo que me sucede con muchas novelas, en los últimos tiempos). En suma, un libro perfecto para amantes de los raruno y también, ¿por qué no?, para quien quiera estar al tanto de lo que se cuece en la literatura latinoamericana, más allá de caminos trillados (tomad nota, Oriol y Koldo).


También de Maximiliano Barrientos y reseñado en Un Libro Al Día: Una casa en llamas

viernes, 8 de julio de 2022

Edmundo Paz Soldán: La mirada de las plantas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable 

Ya he hablado en alguna ocasiones del reciente (y más que bienvenido) desembarco en España de varias editoriales latinoamericanas. Esta vez es el turno de la mexicana Almadía, quien se estrena por estos lares con un autor de amplia trayectoria y de quien ya hemos reseñado un buen puñado de obras en ULAD. Nos referimos al boliviano Edmundo Paz Soldán y a su última novela, esta La mirada de las plantas que podría ser una mezcla de Apocalypse Now y Philip K. Dick.

Porque en ella "habemus" laboratorio en la profundidad de la selva amazónica, experiencias lisérgicas, drogas sin drogas, realidad virtual, personajes con oscuros pasados, deepfakes... Podríamos, por tanto, hablar de una novela de ciencia ficción distópica, siempre anclada al presente (eso sí), acerca de las posibilidades y problemas de los usos de la tecnología, pero eso quizá sería simplificar en exceso.

La adicción, el placer, la solución a una necesidad, son más fuertes que el deseo de privacidad.

Y es que aunque ese sea el aspecto principal de la novela, La mirada de las plantas es mucho más completa y compleja. Posee, por ejemplo, una indudable vertiente político-social (referencias a la política ecológica y económica del Compañero Presidente, a la explotación de las gentes de la Amazonía, etc) que sirve como fundamental telón de fondo de los acontecimientos de la trama o una veta metafísica a la que se alude con bastante frecuencia.

Somos ideaciones creadas por nuestros cerebros. Las plantas y las máquinas nos ayudan a darnos cuenta de eso. A descentrarnos. A sacarnos de nosotros. Estamos regados en los demás. Somos los demás. Podemos ser el que abusamos. Podemos ser el que desapareció.)

Todo lo anterior en una ubicación geográfica para nada casual: la Amazonía boliviana, justo en la frontera con Brasil. Sirve esta como frontera "política", pero también como metáfora de las dos realidades en las que se ven envueltos los protagonistas de la novela y condiciona, como no podía ser menos, el habla de los mismos.

Por tanto, novela de género (o al menos en parte) con sus ya comentados pros y alguna que otra contra, como una cierta sensación de cuento algo alargado en su trama principal y algún que otro personaje secundario al que se observa mayor recorrido y que queda algo desaprovechado. Un texto que emparenta con la obra más reciente de Paz Soldán (Iris, Las visones, partes de La vía del futuro), que amplía horizontes y busca salir de las estrechas fronteras tradicionales para plantearnos dudas y preguntas que quizá ofrezcan respuestas que no sean fáciles de ofrecer ni cómodas de leer.

Un montón de libros de Edmundo Paz Soldán en ULAD AQUÍ

martes, 8 de junio de 2021

Edmundo Paz Soldán: Allá afuera hay monstruos

Idioma original: Español
Año de publicación: 2021
Valoración: Recomendable

Queridos editores españoles (si es que alguno ha llegado hasta aquí):

Creo que este es el octavo libro de Edmundo Paz Soldán que leo. Entre ellos, hay libros magníficos ("Los días de la peste", "Las visiones" o "Billie Ruth") y otros que, sin alcanzar el nivel de los anteriores, seguro que son bastante mejores que la gran mayoría de las cosas que publicáis. ¡Vamos, balance más que suficiente para publicar "casi a ciegas" cualquier cosa que salga de la mente del cochabambino!

Pero puedo entender que no os fieis, que penséis que esta novela está demasiado apegada al momento presente y que puede ser un intento de aprovechar el filón pandémico y demás. Craso error sería porque, más allá de lo anterior, "Allá afuera hay monstruos" es una buena novela en las que se aúnan realidad y fantasía (¿ciencia-ficción?) para hablar de la ruptura de los lazos personales personales, familiares, comunitarios, etc, de enemigos visibles e invisibles.  A ver si logro explicarme.

El comienzo de la novela nos sitúa, en apenas unas líneas, en el contexto en que esta transcurrirá: en plena pandemia apocalíptica y en plena convulsión política, algo con lo que ya jugaba el autor en novelas y relatos anteriores. La diferencia, esta vez, radica en que lo que hace escasos meses podía ser leído como una distopía se ha terminado convirtiendo en una crónica ficcionalizada del desastre, en una "película de horror interminable" basada en hechos reales. ¡Más aún si vemos como andan las cosas por la Bolivia natal del autor!

A mi entender, dos son los principales aciertos de Paz Soldán: la elección del personaje narrador (y el tratamiento otorgado a este) y la estructura de la novela. 

En cuanto al personaje que narra o lleva el hilo conductor, se trata de una preadolescente de 12 años, lo que la sitúa en un territorio "híbrido" entre la infancia y la madurez que provoca una mayor fuerza en la transmisión de la extrañeza ante los acontecimientos sociopolíticos de los que es testigo. Esto, además, lo logra dotando a esta narradora de una voz propia y creíble al mismo tiempo, algo especialmente complicado cuando se trabaja con personajes de este estilo.

En lo que se refiere a la estructura de la novela, si bien en un primer momento puede parecer que vamos a asistir a la clásica historia "planteamiento / nudo / desenlace", no estamos tanto ante una trama novelística convencional como ante una sucesión de imágenes, estampas, escenas o flashes (casi microrrelatos, en ocasiones) protagonizadas por diversos personajes que sirven como imagen de conjunto y reflejo de los diferentes estados que la situación provoca a nivel individual y colectivo: miedo, suspicacia, terror, ansiedad, venganza, estigmatización de algunos sectores de población, resentimiento, etc.

Pero quizá estas elecciones condicionan el final de la novela y la hacen algo inferior a la ya citada "Los días de la peste", con la que guarda ciertas similitudes. Y es que en el caso de "Allá afuera hay monstruos" la existencia de apenas 2/3 personajes principales (el resto son apenas presencias) y la opción por una narración "desestructurada" fuerzan un final abierto y abrupto. Por otra parte, y desgraciadamente, algunos de las situaciones que se narran en la novela se han visto superadas con creces por la puñetera realidad.

No importa, ya os digo que "Allá afuera hay monstruos" es una buen libro y un texto mucho más complejo de lo que a primera vista pudiera parecer, una buena novela. Ahora queda por ver si algún editor español se anima. Si no, siempre nos quedarán las ediciones boliviana (Nuevo Milenio) o chilena (Los libros de la mujer rota), que es la que yo he podido leer gracias a la amabilidad del autor.

Otros libros de Edmundo Paz Soldán en ULAD: Billie RuthLas visionesLos días de la pestePalacio quemadoDesencuentrosIris

sábado, 5 de junio de 2021

Rodrigo Hasbún: Los años invisibles

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2020

Valoración: Bastante recomendable


Yo creo que la adolescencia se ha convertido en un tópico, un latiguillo obligatorio cada vez que se habla de algún chaval en esas edades que cada vez se estiran más por arriba y por abajo, una explicación para todo lo que les pasa o lo que hacen. Será sin duda una etapa complicada, con la incertidumbre y las inseguridades de una fase de cambio, pero que puede ser tan convulsa como otras, la maternidad, el acceso al mundo laboral (o la expulsión del mismo), la vejez, yo qué sé. Seguramente cómo se afronten esas sucesivas crisis dependerá en gran medida de cada personalidad y de las circunstancias, pero el estereotipo da siempre la respuesta más fácil, y así no hay que indagar más.

Realmente, lo que acabo de decir tiene poco que ver con el libro, como no sea que Rodrigo Hasbún pone el foco en esa etapa de la vida (eso que llama ‘años invisibles’, no sé bien por qué), y un par de adolescentes son los protagonistas de su relato. En el curso de unas pocas semanas, un chico tiene sus primeras experiencias sexuales con su profesora de inglés, y una chica queda embarazada de un noviete, todo en el pequeño círculo de los compañeros de clase. Las dos líneas del relato están bien construidas, mostrando en el primer caso la mezcla de deseo e inseguridad, el miedo ante una forma desconocida de relacionarse y la duda ante ese umbral que se quiere y no se quiere cruzar. Y en el caso del embarazo, el terror que inspira algo que crece dentro, quizá la perspectiva de ver la puerta de la juventud cerrada a la espalda para siempre, el final abrupto de un tiempo que todavía no debía terminarse.

En alguna medida, el autor juega a algo en mi opinión un tanto peligroso y que casi siempre funciona mal: la combinación entre lo escabroso y digamos lo poético, y no se me entienda mal esto último. No es que Hasbún empalague o pretenda adornarse de más, sino que establece una implicación quizá algo mayor de lo deseable que, se quiera o no, distorsiona las sensaciones que transmiten los hechos. Desde el punto de vista narrativo no son fáciles de manejar estas situaciones tan intensas, y en algunos momentos tengo mis dudas de que el autor lo esté resolviendo con suficiente solvencia. Queda, no obstante, el comodín de la intertextualidad, porque realmente lo que leemos no es el libro de Hasbún, sino el libro que está escribiendo uno de sus personajes. Un recurso que no será muy innovador pero que da frescura a la narración, que se mueve así entre dos planos: el metaliterario, con la versión literaria (y parcial) de lo que ocurrió en aquellos ‘años invisibles’, y el actual, con dos de aquellos adolescentes convertidos en cuarentones y reunidos ante unas copas en la tierra prometida, o sea, en Estados Unidos.

Aquí emergen las cicatrices que dejaron aquellos hechos de la primera juventud, que el lector todavía no conoce del todo, y que cada uno de los personajes ha metabolizado a su manera, incluidas ciertas huellas físicas, alguna de las cuales se amaga con presentar al lector de improviso, en una elipsis sutilísima (las gafas, no diré más) que dice mucho del talento del autor. De todas formas, este segundo escenario me parece la parte más endeble de la narración, porque ni se justifica del todo el encuentro de los dos personajes, ni obtenemos más allá de algunas informaciones adicionales sobre aquella etapa. A cambio, pesan en exceso unos diálogos bastante forzados y largos discursos que hacen perder vivacidad a lo que se cuenta. Sin olvidar cierta querencia del autor por colocar la frase célebre, que es una costumbre que personalmente me pone un poco nervioso.

El relato se redondea, de vuelta a los años juveniles, con un episodio decisivo (calma, no habrá spoiler) del que apenas habíamos tenido alguna referencia indirecta porque, eso sí, Hasbún parece un maestro en el arte de sugerir, de mostrar apenas el atisbo imprescindible para provocar la duda y azuzar la curiosidad. Es un desenlace que se resuelve en unas pocas páginas, con toda la potencia que le ha podido faltar al libro en algunos momentos, donde se reúnen violencia, desgarro, sorpresa, desilusión, una de esas secuencias brillantes que hace que nos olvidemos de las carencias que hayamos podido detectar antes. 

La sensación es de que el libro, de por sí poco extenso, hubiera sido un excelente relato corto que se ha querido prologar de forma un poco artificial, quién sabe si por iniciativa del propio autor o por visión comercial de algún editor. Se pierde tal vez la tensión y la contundencia de una narración más concentrada de forma que el resultado queda un poco desigual, pero manteniendo en todo caso un nivel muy aceptable.


sábado, 15 de mayo de 2021

Giovanna Rivero: Tierra fresca de su tumba

Idioma original: Español
Año de publicación: 2021 (2020 al otro lado del charco)
Valoración: Está muy bien

Ya he repetido en varias ocasiones que el "cuento latinoamericano escrito por mujeres" goza de una salud excelente y que podemos hablar de una generación de escritoras nacidas en los 70-80 que, partiendo de diversas influencias y desde una perspectiva más o menos común, han dado una vuelta de tuerca al género.

Una de esas escritoras es la boliviana Giovanna Rivero, autora de este magnífico "Tierra fresca de su tumba" en el que brutalidad y belleza se conjugan para ofrecernos seis relatos de un altísimo nivel.

En primer lugar comentaremos algunos de los aspectos comunes a los relatos para pasar, a continuación, a detallar algo más (tampoco mucho, no os vayamos a aburrir) de cada de ellos. Así, entre los aspectos comunes estarían:

  • Los personajes, seres "fronterizos" en el más amplio sentido: entre el pasado y el presente, entre la vida y muerte, entre la realidad y el delirio, del lado de acá y del lado de allá, etc. Seres, por tanto, "abandonados" o "extrañados" en mundos en precario equilibrio
  • Ligado a lo anterior, se trata también de personajes en transformación, ya sea en lo físico ("La mansedumbre" o "Hermano ciervo) o en lo psicológico ("Cuando llueve parece humano", "Piel de asno" y "Socorro"). De vital importancia es, en este sentido, el cuerpo en toda su expresión
  • Las atmósferas: Si las tuviera que definir con una palabra, esta sería sordidez. Y es que la mayoría de los relatos nacen de hechos aparentemente cotidianos que llevan implícitos una tensión subyacente que crece, unas veces de forma más sutil y otras de forma más abrupta, y termina explotando.
  • La poesía en el horror, con multitud de imágenes terribles y hermosas en las que se combinan luz y oscuridad y que contribuyen de manera imprescindible a la generación de las mencionadas atmósferas.
  • La estructura interna: Normalmente, los relatos de "Tierra fresca de su tumba" se construyen en base a dualidades o contraposiciones, en buena medida gracias al carácter fronterizo de los personajes. La fricción entre esas dualidades provocará, así, las explosiones que citaba anteriormente.
En cuanto a los relatos considerados de manera individual, destacaría la terrorífica atmósfera de "La mansedumbre", los diversos abismos que se abren y conducen al brutal final de "Pez, tortuga, hombre", la sutileza en la arquitectura de "Cuando llueve parece humano" y "Socorro", dos relatos en los que nada parece ocurrir (hasta que ocurre), el catártico final de "Piel de asno", relato marcado diversos extrañamientos, y el simbolismo de "Hermano ciervo" con la aparición y desaparición de unos ciervos en el jardín que me recuerdan a los caballos del "Si me necesitas, llámame" de Carver.  

Resumiendo, "Tierra fresca de su tumba" es una muy recomendable colección de relatos que probablemente deba figurar en futuros e hipotéticos "cánones de narrativa breve latinoamericana" junto a nombres ya conocidos (y reseñados) por estos lares. Por cierto, décimo libro (AQUÍ podéis leer las reseñas de todos ellos) de autores bolivianos que reseñamos en ULAD y... ¡todos ellos con una valoración positiva! Así que cuidadito con en el "hermano pobre".

viernes, 5 de junio de 2020

Edmundo Paz Soldán: Iris

Idioma original: Español
Año de publicación: 2014
Valoración: Recomendable


Hace ya un tiempo, reseñamos en este mismo blog "Las visiones", libro que, según los expertos, vendría a ser la continuación temática y estilística de "Iris". Pues bien, tras la lectura de este último, podemos confirmar, con algún matiz, el juicio de los expertos.

Si bien "La visiones" estaba compuesto por 14 relatos más o menos breves, "Iris" es algo parecido a una novela compuesta por cinco relatos, centrados en cinco personajes diferentes, de unas 60-70 páginas cada uno. "Algo parecido a una novela", ojo, porque no hay una estructura planteamiento/nudo/desenlace, sino una serie de relatos conectados entre sí que ofrecen una completa cartografía de un espacio y un tiempo que no aparecen definidos en el texto pero que sí podemos identificar. Ahora bien, podemos hacerlo moviendo el ratón a lo largo de la linea del tiempo, ya que "Iris" puede ubicarse, gracias a algunos elementos tecnológicos que aparecen en la narración, en un futuro apocalíptico al estilo "Blade Runner" (replicantes/ artificiales incluidos), en diferentes momentos del pasado porque las formas de dominio que los colonizadores ejercen sobre Iris son muy parecidas a las que en su momento ejercieron la United Fruit en Centroamérica o la Anaconda en Chile y porque algunos de los métodos empleados por los colonizadores con sus soldados/shanz no son muy diferentes a los utilizados por los estadounidenses con sus soldados en Vietnam, o en el momento presente (era cuestión de explorar un poco para darse cuenta de que todos vivían en lugares así, lo que cambiaba era el estilo de la extrañeza, la intensidad, la magnitud).

En este caso, es la corporación SaintRei quien se encarga de la explotación de las minas de X503 en  el protectorado de Iris y quien ejerce el dominio de facto sobre la población y el territorio. Para ello, cuenta con una serie de tropas, en las que se juntan humanos con artificiales, que no dudan en recurrir a las drogas, al sexo y a la violencia para sobrellevar la soledad y la tensión a la que están sometidos y para hacer frente a la creciente insurgencia irisiana. En esta insurgencia, liderada por el mesiánico  (¿leyenda?, ¿mito?, ¿ser real?, ¿excusa?) Orlewen (guiño a Orwell, quizá?), se observan referencias bíblicas y referencias a cultos precolombinos que confirman el ya citado movimiento en el tiempo de la novela. 

Este movimiento está, además, muy ligado a la forma y al fondo de la novela, totalmente contrapuestos. Así, mientras que la forma es la de novela de ciencia-ficción o novela distópica, el fondo no es otra cosa que un feroz alegato contra las diferentes formas de (neo)colonialismo.
Pero no es la única contraposición que encontraremos en "Iris". Destacan, por ejemplo, el contraste entre el hiperdesarrollismo tecnológico y el creciente culto a deidades estrechamente ligadas a realidades latinoamericanas pasadas y presentes, entre la racionalidad y la animalidad, entre el horror y el placer, entre la búsqueda y la huida, entre Barça y Madrid (hay un Rakitic y un Chendo!), etc.

Mención aparte merecen otros aspectos más vinculados a la opción "estilística" del autor. Uno, el lenguaje, plagado de neologismos, spanglish, palabras casi onomatopéyicas, que cuadra a a la perfección con las sensaciones que de ese mundo se desprenden. Otro, la elección de los personajes centrales de los relatos, casi siempre protagonizados por los colonizadores, y de un narrador externo a estos. 

Termino. Novela que sobrepasa los clichés del género sci-fi, compleja y algo irregular (por momentos), no indicada para todos los públicos tanto por esa complejidad como por su estilo y por la ausencia de una trama al uso, por el estilo, aunque recomendable para quienes se atrevan a entrar en el peculiar mundo de un autor con una larga y variada obra ya a sus espaldas. Un valor seguro.

También de Edmundo Paz Soldán en ULAD: DesencuentrosPalacio quemadoLos días de la pesteLas visionesBillie Ruth

lunes, 28 de enero de 2019

Reseña + Entrevista. Liliana Colanzi: Nuestro mundo muerto

 Idioma original: Español
Año de publicación: 2017
Valoración: Muy recomendable

Llevo un tiempo diciendo que el "relato escrito por mujer joven latinoamericana" goza de muy buena salud. En este blog encontraréis algunos ejemplos: Mariana Enríquez, Vera Giaconi, Magela Baudoin, Andrea Jeftanovic, María Fernanda Ampuero o la boliviana Liliana Colanzi.

En el caso de Colanzi y "Nuestro mundo muerto" nos encontramos con ocho contundentes relatos, de unas 15 páginas de extensión, dominados por presencias casi sobrenaturales y por amenazas exteriores, ya sean reales o ficticias, que ponen en evidencia amenazas interiores infinitamente más peligrosas.

El contexto utilizado por Colanzi para presentarnos sus historias se acerca en muchas ocasiones a la ciencia-ficción: ojos que parecen sacados de películas de serie B o de 1984, poseídos y aparecidos que se asemejan a los chicos del maíz de Stephen King, meteoritos que provocan reacciones en cadena como si de la Melancolía de Lars von Trier se tratara, exploraciones marcianas, etc. Pero estas referencias casi "pop" aparecen unidas a creencias (o supersticiones) tradicionales vinculadas a culturas andinas, creando una curiosa mezcla entre tradición y modernidad

En cualquier caso, esto no es más que el contexto, ya que lo que de verdad esconden estos decorados son problemas reales como la incomunicación, el extrañamiento, el miedo a la muerte o, como podemos leer en "La ola", la soledad infinita de un mundo desquiciado y sin propósito.

Entrando más en detalle en cada uno de los relatos, encontramos en "El ojo", "Alfredito" y "Chaco" la influencia de Silvina Ocampo en la visión desde la infancia / adolescencia de un mundo al mismo tiempo mágico, extraño y hostil. En ellos se mezclan leyenda y "realidad", alucinaciones y hechos absolutamente ciertos.

En "La Ola", uno de los mejores relatos del libro, la protagonista pasa a ser una joven a la que persigue una rara vibración, mezcla de extrañeza, abulia y tristeza. Es este un relato circular, de ida y vuelta, que nos habla de lo difícil que resulta escapar del pasado. Esta imposibilidad aparece nuevamente en "Nuestro mundo muerto", otro de los grandes relatos del libro gracias a su ambiente cerrado y opresivo. En esta ocasión, el telón de fondo es Marte, lugar al que su protagonista huye, aunque siempre esté como un satélite girando alrededor de lo perdido. También en "Cuento con pájaro" asistimos a una nueva huida imposible. Esta vez, Colanzi maneja un registro más "terrenal", más "social" incluso, ya que en el aparecen de forma más perceptible las "dos Bolivias" (la blanca y la "india").

Finalmente, y volviendo a lo ya citado acerca de las amenazas exteriores que sirven como resorte para sacar a la luz amenazas o miedos interiores, tenemos "Meteorito" y "Caníbal". En aquel, la caída de un meteoro es el detonante del oscuro y trágico final de una pareja de "perdedores"; en este, un caníbal que vaga por las calles de París y una extraña relación serán la "excusa" para hablar de la soledad y de relaciones absorbentes.

Por último, un breve comentario acerca de los finales de los relatos, ese aspecto tan crucial. Colanzi nos ofrece finales generalmente abierto, muy sujetos a la interpretación del lector, algo que va en consonancia con el desarrollo de los mismos. Se agradece ese tratar de evitar sorpresas finales y giros inesperados, la verdad. En definitiva, muy buen libro este "Nuestro mundo muerto", compuesto por ocho relatos sin desperdicio, contundentes y originales de una autora aún joven que seguro que da mucho que hablar.

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ULAD: Tres cosas me llaman especialmente la atención en "Nuestro mundo muerto". La primera, que supongo sorprende más a un lector europeo, es la mezcla de modernidad y tradición: referencias "pop" ("El ojo" me recuerda por igual a los monstruos de serie B y a 1984, "Meteorito" a "Melancolía" de Lars Von Trier, por poner un par de ejemplos) y leyendas o tradiciones "indígenas" van de la mano. Esto también creo que sucede, en mayor o menor medida, en obras de Edmundo Paz Soldán o de Maxi Barrientos. ¿Puede ser esta mezcla el reflejo de la Bolivia actual?

L.C.: Cuando escribo no estoy pensando en reflejar la Bolivia actual; la literatura siempre está desfasada con respecto de la realidad. Lo que sí me interesa es recoger elementos que están flotando en la cultura, pero a los que nadie presta mucha atención porque provienen de las tradiciones indígenas o de la cultura popular o de géneros como la ciencia ficción, que son considerados saberes menores o descartables, y ver cómo se puede construir una poética desde ese lugar. Me gusta mucho lo que dice Herta Müller: “La superstición es la poesía de los pobres”.

ULAD: La segunda es que en los relatos de "Nuestro mundo muerto" siempre parece estar presente una amenaza exterior que pone en marcha una amenaza interior más peligrosa. ¿Llevamos dentro a nuestro peor enemigo?

L.C.: Es que en muchas ocasiones aquello que vemos como una amenaza externa, en realidad se trata de un rechazo a algo que sospechamos que está dentro de nosotros. El miedo al bárbaro, por ejemplo, revela el terror hacia el animal que somos; el machismo es la negación de la potencia femenina que hay en el hombre y de la potencia masculina que hay en la mujer.

ULAD: La tercera es la sensación de un pasado que nos persigue. ¿Podemos verdaderamente escapar de el? ¿Cómo?


L.C.: El pasado al que me refiero en mis cuentos está muy presente, porque se trata de un pasado colonial que configura hasta el día de hoy la forma en que pensamos, deseamos, soñamos y nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Nuestra tragedia es no haber encontrado la forma de desactivar ese legado.

ULAD: Además de la influencia de clásicos como Silvina Ocampo (esa visión de la infancia de mundos mágicos y extraños), creo que la presencia de ese "terror cotidiano", por llamarlo de alguna forma, te emparenta con autoras latinoamericanas recientes como Mariana Enríquez, Vera Giaconi o Andrea Jeftanovic. ¿Pura casualidad o puede haber un punto de vista generacional (o error de apreciación mío)?

L.C.: Justo estoy escribiendo algo que es una especie de homenaje a “El vestido de terciopelo”, de Silvina Ocampo. Cada época tiene su modo de canalizar sus ansiedades y horrores, y por supuesto que encuentro puntos de contacto con muchas autoras y autores de mi tiempo. “Reunión” de Vera Giaconi es un cuento hermoso y raro que muestra a la familia desde una óptica monstruosa; Andrea Jeftanovic también presenta a la familia desde un lugar peligroso y perturbador. Me interesa mucho el cruce que hace Mariana Enríquez entre el horror, la política y la cultura popular, y la manera en que ha renovado el imaginario del horror latinoamericano.


ULAD: Sabemos que te has lanzado al mundo de la edición con Dum Dum Editores. Tres preguntas relacionadas con esto: ¿No es un poco locura en los tiempos que corren? ¿Qué le lleva a tomar la decisión de publicar su obra en otras editoriales? ¿Veremos los libros de Dum Dum en España?


L.C.: Tenía la impresión de que montar una editorial era difícil, pero vivir un tiempo en Buenos Aires, donde todo el mundo tiene una editorial independiente, me convenció de que no era así. Trabajo con una diseñadora excelente y la editorial Nuevo Milenio se encarga de la distribución de los libros de Dum Dum, así que con eso tengo más de la mitad del trabajo resuelto. Y disfruto mucho de la aventura y del desafío de proponer a un autor nuevo en el medio. No me autopublico porque después de pasar mucho tiempo escribiendo mi propio libro, lo último que quiero es seguir trabajando para él, ¡lo que deseo más bien es deshacerme de él!

ULAD: Sea o no con Dum Dum, ¿tendremos en breve alguna novedad de Liliana Colanzi?

L.C.: No sé si en breve, porque soy una escritora un poco lenta, pero vengo escribiendo cuentos y espero terminar este año.

sábado, 21 de julio de 2018

Edmundo Paz Soldán: Desencuentros (2x1)

Idioma original: Español
Año de publicación: 2018 (1990 y 1994)
Valoración: Recomendable

Hay autores (y no daremos nombres) a los que se acusa de escribir siempre el mismo libro. Desde luego, esta no es una acusación que se pueda verter sobre el boliviano Edmundo Paz Soldán. A lo largo de estos casi 30 años ha publicado libros de todos los colores: relatos breves e hiperbreves, novela política, ciencia – ficción , distopía, etc., lo que da idea de que nos encontramos ante un tipo inquieto y camaleónico.

Buena muestra de esas inquietudes y de esas múltiples vertientes del cochabambino es este "Desencuentros", libro que, pese a ser publicado en España en este 2018 por la editorial madrileña Páginas de Espuma, reúne  “Las máscaras de la nada” y “Desapariciones”, los dos primeros libros de relatos publicados por Paz Soldán allá por 1990 y 1994. En él (o en ellos, uno no sabe muy bien), encontramos ni más ni menos que... ¡104 relatos (68+36)! Obviamente, no es para menos con 104 relatos, el libro peca de cierta irregularidad. Mantener el nivel a lo largo de todos ellos es prácticamente imposible. Por eso conviene quedarse con el tono y la sensación general, con el “nivel medio”.

He de decir que me ha gustado más “Las máscaras de la nada”  que “Desapariciones”. Me parece que los 68 relatos que lo componen son más homogéneos, que el conjunto está mejor trenzado. Tres son los temas centrales de estos relatos: la violencia (o la muerte), la familia (especial hincapié en la pareja) y la literatura, en general. Se trata de muy breves, entre un solo párrafo y un par de páginas, construidos en su mayor parte en base a contraposiciones entre situaciones cotidianas y personajes patéticos. La tensión entre ambos elementos acaba, por lo general, resolviéndose en finales que oscilan entre la sorpresa y el absurdo.

En cuanto a “Desapariciones”, se trata de un libro bastante más ecléctico en el que los relatos ganan en extensión, alcanzando en ocasiones las 4 o 5 páginas. Pese a que se repiten algunos de los temas y mencionados, en esta ocasión ganan peso relatos que versan sobre el paso del tiempo y relatos que incluyen una cierta crítica social. Por otra parte, los relatos de “Desapariciones” pierden inmediatez y frescura respecto a los de “Las máscaras de la nada”, tan breves y tan basados en la imagen puntual. En cambio, ganan peso los personajes, seres solitarios y desubicados situados frente al espejo de las paradojas y el absurdo de la vida, con sus miserias, inseguridades y mediocridades.

Me gustaría destacar, por último, varios aspectos de este "Desencuentros". En primer lugar, se trata dos libros escritos y publicados cuando Paz Soldán apenas contaba con unos 20 - 25 años, pero dan la impresión de haber sido escritos por una persona mucho más mayor, con un recorrido vital más amplio, lo que da buena cuenta, a mi entender, de la capacidad de observación del autor. Por otra parte, me gusta la sensación general de pesimismo que transmiten los relatos, gracias a ese humor, a medio camino entre la ironía, el absurdo y el humor negro, que los recorre. Y, por último y sobre todo, me quedo con la capacidad de Paz Soldán de construir relatos que ofrecen a los lectores muchas más preguntas que respuestas. Como ocurre en casi toda su obra, por cierto!.

No quiero acabar esta reseña sin recomendar, una vez más, que os acerquéis a la obra de Paz Soldán, uno de los mas interesantes e inquietos autores que podemos leer hoy en día en lengua castellana. Para ello puede ser una buena opción este "Desencuentros", tanto por la propia calidad de los relatos como por las pequeñas pistas que da acerca de su posterior evolución.

Otras obras de Paz Soldán en ULAD: Billie RuthLas visionesLos días de la pestePalacio Quemado

sábado, 2 de diciembre de 2017

Magela Baudoin: La composición de la sal

Año de publicación: 2014
Valoración: Muy recomendable

Esta misma semana reseñaba Santi El estado natural de las cosas, el libro de Alejandro Morellón recientemente galardonado con el Premio García Márquez de Cuento (2017). Casualidad o no (en ULAD nada es lo que parece), hoy reseño este "La composición de la sal", de la boliviano-venezolana Magela Baudoin, galardonado en 2015 con ese mismo premio.

No sé si "La composición de la sal" fue el mejor libro hispanoamericano de relatos el año de su publicación, pero he de decir que se trata de un muy buen libro, de esos que dan credibilidad a los, en ocasiones, tan vilipendiados premios literarios.

Catorce relatos de una extensión que rara vez supera las diez páginas componen el libro. La gran mayoría son relatos casi desoladores, pero más allá de esto me gustaría destacar las atmósferas en las que se desarrollan. Y es que se trata de un libro de atmósferas amenazadoras, tenebrosas. Eso sí, nada que ver con el misterio o el terror. Me explico. Uno lee los retratos de Baudoin y queda con la extraña sensación de que hay "algo detrás", de que a nosotros nos falta algo de información que hemos de ir completando o imaginando y de que a los personajes, tanto a los que protagonizan los relatos como a los que les rodean, también les falta "algo". La mayor parte de los personajes que pueblan los relatos de Baudoin son seres extraños (quizá por ese algo que les falta y que, a veces, no alcanzamos a entender) que, sin demasiada fortuna, tratan de huir, ya sea de la soledad o de una relación asfixiante o en descomposición, y de agarrarse a asideros muchas veces inestables.

En cuanto a la estructura de los relatos, quisiera resaltar la primera frase de alguno de los ellos. Con esa primera frase, Baudoin nos pone perfectamente en situación, aunque dejando muchas puertas abiertas a la imaginación, a ese "algo" que hay detrás, que no conocemos y que quizá solo conozcamos al final del mismo. Por ejemplo, la frase que abre el borgiano "Moebia":

La noche había sido larga y rondaba en la cárcel un silencio mal habido que tenía rastros de venganza o al menos eso quería creerse, porque si no todo aquello resultaba incomprensible.

Ya véis. Cárcel, silencio tenso, el día después de algo "gordo" que ha ocurrido... ¿El qué? ¿Una venganza? ¿Muerte? ¿Alcanzaremos a comprender qué ha pasado y por qué? Todo son incógnitas.

De los catorce relatos del libro, de un elevadísimo nivel medio, mención especial merecen "La cinta roja", un relato turbio y oscuro sobre esos asideros que mencionaba anteriormente y que nos permiten seguir viviendo, el triste y duro "La composición de la sal", el precioso y no menos triste "Borrasca", en el que se ponen en paralelo la vida de una adolescente y la de las hermanas Bronte, o "Sonata de verano porteño", la historia de una huida de la rutina y el aburrimiento. 

En fin. Admito que, al principio, cuesta entrar en el universo de Baudoin, pero una vez dentro es difícil salir. Las preguntas te acechan y las respuestas son, muchas veces, escasas y no demasiado claras. ¿Os lanzáis?

lunes, 30 de octubre de 2017

Maximiliano Barrientos: Una casa en llamas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2015
Valoración: Recomendable

Tiene narices (por no decir otra cosa) que, tras casi 3200 reseñas, solo hayamos reseñado en ULAD a un autor boliviano, el gran Edmundo Paz Soldán. ¿Será que la "literatura boliviana" es la rama desconocida / ignorada de la "literatura latinoamericana", suponiendo que existan una literatura boliviana o una literatura latinoamericana como tales?

Hoy vamos a tratar de romper con ese "ninguneo" reseñando, por segunda vez en la vida del blog, a otro autor boliviano. Se trata, en este caso, del cruceño Maximiliano Barrientos.

Barrientos, cuya obra está siendo publicada en España por la editorial Periférica, es autor de este libros de relatos publicado por Eterna Cadencia, una de las editoriales sudamericanas más interesantes del momento. En él, se observan claras influencias de uno de los grandes del género: un tal Raymond Carver.

Veréis. El libro consta de seis historias atravesadas por la violencia física. Todas ellas están protagonizadas por tipos solitarios que ven como el pasado vuelve de forma recurrente, como si fuese una marca indeleble en la piel, por perdedores llenos de una rabia convertida en tristeza. 

El relato que abre el libro, "No hay música en el mundo", es quizá el más diferente de todos, no  tanto por la temática del mismo sino por su protagonista y su ubicación geográfica. Se trata de la historia de un boxeador / luchador en sus horas más bajas y, al contrario que el resto de relatos del libro, se sitúa en los Estados Unidos.

Los cinco relatos restantes, en cambio, están protagonizados por personas de la clase media o media-alta de Bolivia, y en la mayoría de ellas hay un pasado violento que vuelve para romper con la aparente tranquilidad del presente y de una vida más o menos cómoda. La violencia, en forma de venganza en varias ocasiones, y el sexo juegan, en todos ellos, un papel fundamental.

Destacaría, por encima de todo, la utilización de las imágenes por parte de Barrientos. Las seis historias están llenas de poderosas imágenes, muy ilustrativas de lo que el autor quiere contar. Además, Barrientos dosifica la información y las palabras de manera adecuada, manteniendo al lector en tensión. No hay artificios en los relatos, no hay adornos, solo las palabras precisas para componer un conjunto homogéneo y atrayente, en especial para aquellos que gusten de historias duras narradas de la forma más cruda posible.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Reseña + Entrevista: Palacio Quemado, de Edmundo Paz Soldán

Año de publicación: 2007
Valoración: Bastante recomendable

Uno de mis descubrimientos literarios de los últimos tiempos ha sido el boliviano Edmundo Paz Soldán. Pese a que lleva publicando desde los años 90, ha sido en 2016 y 2017 cuando he tenido la oportunidad (y la suerte) de conocer su obra a través de los recientemente publicados "Las visiones" y "Los días de la peste". Y tanto me han gustado que me he lanzado a buscar obras anteriores.

Es así como he llegado a este "Palacio Quemado", obra publicada allá por el año 2007, que si bien en primera instancia puede parecer una obra absolutamente diferente de las dos ya citadas, tras su lectura observamos que guarda algunos puntos en común.

Entre las diferencias, la más clara es meramente formal. En "Palacio Quemado" nos encontramos con una novela mucho más convencional que en "Los días de la peste". Mientras en esta última la trama se narra "en tiempo real" a través de múltiples personajes con voces perfectamente diferenciadas, en aquella el narrador es único y la narración, lineal con importantes flashbacks, se produce algunos años después de los hechos. Por otra parte, mientras "Las visiones" y "Los días de la peste" podrían englobarse dentro del género distópico (con algunas reservas, eso sí), "Palacio Quemado" es, al mismo tiempo, novela histórica e intriga política.

"Palacio Quemado" está ambientada en el mandato de Sánchez de Lozada y en las protestas, lideradas por Evo Morales, que acabaron con la renuncia del presidente. Es la historia de Oscar, un hombre de unos 35 años que trabaja como "escribidor" de discursos para el presidente Canedo (trasunto aquí del ex-presidente boliviano Sánchez de Lozada). Es Oscar un tipo sin ideología, un escritor que no cree en lo que escribe, sino en escribir acerca de lo que otros creen. Es, por otra parte, hijo de un ex-ministro, lo que sirve a Paz Soldán para desarrollar paralelamente la historia personal de Oscar y la historia reciente de Bolivia, ambas marcadas por hechos un tanto turbios.

En cuanto a los puntos en común con los libros más recientes de Paz Soldán, destacaría que, en el fondo, "Palacio Quemado" también gira, fundamentalmente, en torno al poder y a la violencia, ejercitados ambos tanto en un plano individual como colectivo. Además, Paz Soldán sitúa a los personajes de los tres libros en situaciones o escenarios "límite", en los que se pueden apreciar las fortalezas y debilidades del ser humano.

En resumen, se trata de una novela más que recomendable, especialmente para interesados en política latinoamericana, creíble, con buenos diálogos y personajes y tramas bien construidas y desarrolladas,. Eso sí, es menos arriesgada, y por esto quizá más accesible al "gran público", que sus obras más recientes.

También de Paz Soldán en ULAD: Billie RuthLas visionesLos días de la peste

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Después de cuatro reseñas, ya era hora de hacer una pequeña entrevista a Edmundo Paz Soldán, quien muy amablemente se ha prestado a responder a nuestras impertinentes preguntas. Aquí os las dejamos:

ULAD: Llama la atención en "Palacio Quemado" la visión desesperanzada de la política boliviana ("reino de la coyuntura", "los políticos le hacen más mal que bien al país", etc) y del propio país (corrupción, abismo entre la minoría blanca en el poder y el resto de la población, etc). ¿Han cambiado las cosas en el tiempo transcurrido desde la publicación de la novela? ¿Hay esperanza para Bolivia?

EPS: Palacio Quemado quería retratar un momento clave en la historia contemporánea del país, el del fin del modelo neoliberal a principios de la década pasada, con la sugerencia de la pronta llegada del neopopulismo. Las fuerzas en pugna no atinaban a encontrar una salida, y se hablaba de un "empate catastrófico". La falta de salida política también provocaba una indefinición en cuanto a nuestro destino como país, y tenía muchos antecedentes en la historia de Bolivia. Las cosas han cambiado mucho, se han sentado las bases para un Estado más incluyente, aunque problemas como la corrupción y la falta de independencia de la justicia parecen ser estructurales; el modelo neoliberal también se las ha ingeniado para subsistir a través de otra retórica. En todo caso, creo que, con todos nuestros problemas, estamos mejor que hace quince años, y hay esperanza.


ULAD: Una de las frases más potentes del libro es la que dice "el diccionario es un osario de palabras vacías". No sé si mi interpretación es errónea o no, pero daría la impresión de que el lenguaje es algo neutro per se. ¿Lo es en realidad?

EPS: No, no lo es. Pero es la perspectiva del narrador, que es alguien que vive de escribir discursos para los políticos de turno, y siente que ese lenguaje que el usa para construir discursos ha sido abaratado con tanto lugar común. Los políticos lo han vaciado de sentido, una cosa parece significar otra completamente opuesta, hasta que al final todo vale.

ULAD: En el libro se dice de Oscar que es "un escritor que no cree en lo que escribe, sino en escribir acerca de lo que otros creen". ¿Es posible hacer (buena) literatura sin algo de fe en ella?

EPS: No creo que se pueda. En América Latina la escritura ha estado muy relacionada con el poder, en el siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX los letrados participaban en la escritura de las Constituciones nacionales, redactaban las leyes de un partido, incluso se presentaban a cargos públicos. Había una jerarquía administrativa relacionada con el poder que daba la escritura. Muchos escritores encontraron acomodo ahí, alquilando su pluma. El campo cultural era muy precario como para acogerlos. Oscar es un descendiente de esos letrados. Podemos idealizar la escritura como un instrumento de liberación, pero lo cierto es que muchos no han sido suficientemente críticos con el poder y se han dejado cooptar por este.

ULAD: Tanto en "Palacio Quemado" como en "Las visiones" y "Los días de la peste" la violencia y el poder (también el sexo y las creencias "religiosas", en menor medida) determinan las acciones y el destino de los personajes. ¿Son la violencia y el poder tan determinantes en nuestras vidas? ¿Hay alguna forma de rebelarse frente a ellas?

EPS: La violencia y el poder son muy determinantes, pero claro que hay formas de rebelarse contra ellas. Lo que ocurre es que estos libros se enfocan en momentos específicos de crisis institucional, a nivel regional (Los días de la peste), a nivel de la nación-Estado (Palacio Quemado), y a nivel de un conflicto colonial, imperial (Las visiones). En esos momentos es difícil sustraerse a la conexión entre violencia y poder. El poder estatal está en nuestro día a día, tiende a camuflarse para funcionar mejor, pero apenas lo pones en entredicho busca reafirmarse. Nos queda romper esa lógica a través de su cuestionamiento continuo.

ULAD: Comparando las tres obras citadas, "Las visiones" y "Los días de la peste" me parecen novelas más arriesgadas que "Palacio quemado", tanto por el uso de lenguaje como por la técnica narrativa y el tratamiento de los temas. Personalmente, me parecen novelas más completas. ¿Seguirás por los caminos transitados en estos últimos libros? ¿Nos puedes adelantar algo?

EPS: Estoy escribiendo una novela corta con un solo punto de vista, sobre un psiquiatra que da apoyo psicológico a los voluntarios de un experimento con sustancias lisérgicas. Está ambientada en la frontera entre Bolivia y Brasil. Recupero temas de libros anteriores, pero en otro contexto.

ULAD: Por último, en España da la impresión de que la literatura boliviana es la hermana pobre de la literatura latinoamericana. De hecho, eres el único autor boliviano que hemos reseñado en el blog (tras 3200 reseñas), aunque he de decir que tengo pendiente de reseñar libros de Liliana Colanzi y de Maximiliano Barrientos. ¿Qué autores o libros nos recomiendas para seguir adentrándonos en la literatura boliviana?

EPS: Solo por pensar en autores que podrías encontrar ahora mismo en una librería española, te recomendaría a Magela Baudoin (La composición de la sal, Navona), Rodrigo Hasbún (Los afectos, Random), Christian Vera (El profesor de literatura, Caballo de Troya) y Giovanna Rivero (98 segundos sin sombra, Caballo de Troya).

jueves, 29 de junio de 2017

Edmundo Paz Soldán: Los días de la peste

Año de publicación: 2017
Valoración: Muy recomendable

Ya hemos reseñado en este blog dos libros de relatos de Edmundo Paz Soldán: "Billie Ruth" y "Las Visiones"; aquel con una valoración de “muy recomendable”, este con un “bastante recomendable”. Es momento, por tanto, de leer una novela de Edmundo Paz Soldán y de comprobar si las expectativas creadas por los relatos se confirman en historias de mayor extensión.

Pues bien, hay que decir que “Los días de la peste” es un muy buen libro, una novela ambiciosa con una buena historia detrás y con el ya característico estilo del boliviano. 

Es esta novela una metáfora de la sociedad de nuestro tiempo en general y, posiblemente, de la latinoamericana en particular. Una sociedad reproducida a pequeña escala en la prisión de La Casona (no creo que sea casualidad que el autor sitúe el escenario de la novela en el espacio cerrado y opresivo de una cárcel), situada en una remota región de un país del que desconocemos su nombre, pero que bien podría ser la Bolivia natal del autor. La prisión como microcosmos, con sus personajes (guardias, presos, mandamases, familiares de todos ellos) enredados en una maraña de relaciones de poder, económicas, sexuales, sociales, etc. La prisión como reflejo de una sociedad violenta, corrupta, miserable, supersticiosa y llena de desigualdades. La prisión, en la que se declara una epidemia de peste al mismo tiempo que tiene lugar una crisis política que removerá sus cimientos, como escenario y como protagonista.

Son los propios personajes, más de treinta, que pueblan el intramuros de la prisión los que hacen avanzar la historia. Cada uno aporta su visión, por momentos lúcida, por momentos alucinada. Para dar voz a todos los personajes que pueblan la novela, Paz Soldán hace uso indistintamente de la primera y de la tercera persona, lo que, en mi opinión, favorece a la fluidez del relato.

Esta fluidez es uno de los aspectos más destacables de la novela. El constante cambio de voces y puntos de vista, así como su brevedad, y el empleo de frases cortas y expresiones coloquiales hacen que el relato sea sumamente ágil.

También resulta digna de mención la recreación que hace el autor del ambiente asfixiante, opresivo, sucio y violento de la prisión. El lector siente el agobio y el encierro, los hace suyos, termina teniendo la impresión de ser uno más dentro de los muros de La Casona.

Por último, me gustaría hablar del final de la novela. Dar un final a una historia por la que pasan tantos y tan variopintos personajes no parece tarea fácil, pero  Paz Soldán lo resuelve con solvencia, en un final coherente con el resto de la historia.

En definitiva, una muy buena novela que entronca, a su manera, con la mejor tradición latinoamericana (inevitable mencionar “La ciudad y los perros”) de un autor con una sólida obra ya a sus espaldas. ¡Y lo que le queda!

También de Paz Soldán en ULAD: Billie RuthLas visionesPalacio Quemado