lunes, 20 de mayo de 2013

Thomas Pynchon: La subasta del lote 49

Idioma original: inglés
Título original: The crying of lot 49
Año de publicación: 1965
Traducción: Antonio-Prometeo Moya
Valoración: intragable

Veamos. Si elijo una novela corta, de un autor de culto, es con buenas intenciones. Comprobar si su estilo me atrae hacia algunas de sus grandes obras. En el caso de Pynchon, a ese El arco iris de gravedad que parece ser, unánimemente, una de las obras magnas de la narrativa norteamericana del siglo XX. O sea, señor juez, mi intención era la mejor.
Qué culpa tengo, entonces, si La subasta del lote 49 quizás no sea una obra representativa del talento de Pynchon. Al que también, por cierto, acudo como consecuencia de la rendida admiración que por él sentía David Foster Wallace. 
No me hagáis justificarme más entonces, vamos.
Porque lo de Pynchon en esta novela no sé ni cómo abordarlo. Pero ya le puse un "no sé" a un libro hace unos días y ha habido alguna que otra etiqueta no homologada. Así que intragable. Lo cual define a esta novela.

Primero, por el engaño en la estructura: el libro empieza con, por lo menos, un pie en una cierta concreción y en una trama físicamente comprensible. Hasta el capítulo dos, aunque los desvaríos ahí ya empiezan a arreciar, quien lee es capaz de mantener un cierto seguimiento más o menos difícil. Claro que se vislumbra un crescendo, pero, digamos, el globo aún mantiene un vínculo con la superficie. Pero  es que son seis capítulos. Y en cada uno la maraña crece exponencialmente. 
Segundo, por las trampas cultas, o cultistas, intercaladas. Que aportan una desagradable sensación (unidas a mi pre-concepción particular de que cualquier Pynchon tenía que ser bueno) de que el libro no te gusta porque no eres capaz de entenderlo. Que te pierdes algo por carecer de referencias o de background cultural o lo que sea. La incrustación de una obra entera de teatro de corte clásico en, creo, el tercer capítulo, no hace más que agravar esa impresión, la de que ese es un nudo importante y que había que fijarse. Otras: las clásicas menciones a la Alemania nazi, a Freud, a ex-presidentes y otros iconos del imaginario USA.
Tercero, porque no me he enterado de nada. Así de sencillo. Lo del sexto capítulo, en el que, pobre de mí, albergaba la esperanza de encontrar alguna clave que desvelase ya no todo, sino alguna cosa. Madre mía, leído, para hacerlo despejado, a las ocho de la mañana de un día claro y fresco después de haber dormido profundamente. Imposible, sacar otra cosa que palabrería desmadejada y alucinada, acoplamientos inverosímiles de sustantivos y adjetivos, hastiado (que ya cuesta hastiarme) de ese marasmo de conceptos que no tienen explicación alguna ni apelando a lo onírico ni a lo lisérgico ni a ambas cosas a la vez.
Cuarto, porque si Pynchon quiere que su lector no se entere de nada, pues lo ha hecho muy bien, eso sería una atenuante, ¿no? Pues no: su prosa no es lo suficientemente brillante como para salir airosa del embrollo en que se (nos) mete. Aquí no hay forma a cambio de fondo.
Pocas veces (recuerdo La ciudad de Mario Levrero) me había sentido tan desesperantemente confuso leyendo una novela. Por añadidura es una confusión que no induce al caos, sino al bostezo.
A punto he estado de consultar en Wikipedia acerca de los primeros experimentos con LSD en relación a la fecha de su publicación. Quizás hubiera cuadrado algo. Me hubiera gustado.
Que a David Lynch no se le ocurra hacer una película sobre este libro. Por favor.

También de Thomas Pynchon en Unlibroaldía: Vineland, Contraluz

39 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo. Este libro es una estafa. Yo creo que Pynchon no sale de su casa porque no puede parar de reir al leer determinadas críticas a este libro

Su Xiaoxiao dijo...

Justo lo estoy leyendo ahora, voy a empezar el capítulo cuarto. Por ahora lo voy siguiendo, pero ciertamente no es fácil y hay elementos inquietantes que uno no sabe muy bien cómo y dónde encajar y me preguntaba si se debía a que no leí con la suficiente atención... en fin, veremos en qué acaba esto... yo también me lancé con altas expectativas!

Francesc Bon dijo...

Bueno: espero que Su Xiaoxiao sea capaz de entender lo que yo no entendí. Si es que la intención de Pynchon es esa. Le doy vueltas a la posibilidad de una segunda lectura que ponga algo en claro. Mientras, Anónimo, lo que más divertido me resulta es imaginar la cara del editor cuando Pynchon se le presentó con el manuscrito.

Anónimo dijo...

De Pynchon sólo he leído la subasta del lote 49 y arco iris de gravedad. Por lo tanto no puedo opinar sobre su obra en general ni sobre él como escritor con total conocimiento de causa. Pero dejadme hacer un ejercicio. Pensad por un momento que sólo ha escrito esos dos libros, aunque sólo sea para que pueda yo opinar de forma tajante. Bien, pues con este nuevo decorado, ahí voy:
Pynchon es una farsa.
Ya podéis quitaros las manos de la cabeza, que no os ve nadie.
Y ya sé que no todo el mundo estará de acuerdo con esto, pero muchos estarán pensando, hostia, yo pienso lo mismo, pero creía que no se podía decir.

Francesc Bon dijo...

Buf. No sé si alguien estará dispuesto a partir una lanza por este libro o por el escritor, pero veo mucha más visceralidad de la que me había imaginado. Todo por un libro incomprensible de nada...

Anónimo dijo...

Yo he leido V y Vineland. La primera me gustó bastante. A pesar de hacer una lectura atenta, no comprendí todo al cien por cien (no era mi objetivo), pero me gustaron los personajes y las atmósferas que recrea.

Vineland, en cambio, no llegó a engancharme del todo, creo que es más fácil de leer, pero puede que por la temática se me hizo un pelín más pesado.

Por lo demás, cuando leo ciertas reflexiones en torno a Pynchon (o DeLillo) me da la sensación de que determinados críticos y yo hemos leído libros diferentes. En ese sentido creo que son autores sobrevalorados (o yo un poco corto, que también puede ser).

Este lo tengo en la lista de pendientes.

Carlos

Marcelo Z dijo...

He leído y comentado en un blog desaparecido mis percepciones acerca de 'El arcoiris...'; un libro nada fácil de leer pero menos incomprensible que éste que reseñas, Francesc. Quizás a alguien se le ocurra armar una guía de lectura, como las hay del 'Ulises' de Joyce que, para quienes no habíamos leído 'Retrato de un artista adolescente' ni la 'Odisea', supuso una buena ayuda en su momento. No obstante, trataré de abordarlo dentro de un tiempo. Un abrazo.

Francesc Bon dijo...

Gracias, Anónimo #2 y Marcelo, por los comentarios. La cuestión sería si algo espontàneo, en teoría, y placentero, en teoría, como la lectura, debe plantearse en términos tan complejos como guía de lectura, instrucciones y todo, como si fuera montar un armario de Ikea. Quiero decir que, aunque reconozca el valor de los libros complejos y difíciles, creo que todos los libros deberían tener un nivel básico de comprensión mínimo, sin desplazar ni avergonzar al lector más "llano". Pero seguro que es una cuestión con muchas opiniones posibles y todas razonadas. En este caso particular, no sé si llega a interesarme que exista una guía del lector. A ver si existe, porque como la escriba el propio Pynchon...

Marcelo Z dijo...

Amigo Francesc,
Debe ser que, al vivir -y leer- en la tierra de Borges, o te acostumbras a sentirte minusválido, o renuncias; la guía no me parece mala opción. Es más, nuestro grande de las letras sintetizó que el 'Ulises' de Joyce no era literatura, sino que estaba escrito para la historia de la literatura. No me extrañaría que Pynchon hiciera algo parecido... Saludos.

Francesc Bon dijo...

Ya... quizás, cuando la experiencia de la lectura de un libro fuese a ser compleja, la guía debería integrarse en el libro... ¿quién vende una lavadora sin manual de instrucciones?... je! aunque siempre me gustaría que una lectura espontánea y desinhibida ya cumpliera con un mínimo de legibilidad... saludos y gracias !!

Anónimo dijo...

Uff. A mí me pasó lo mismo. Luego vi que en el libro del crítico literario Harold Bloom "Cómo leer y por qué" decía que la primera vez que lo leyó le ocurrió lo mismo, pero que recomendaba leérselo otra vez (inmediatamente a poder ser) porque la segunda vez le encantó... no sé, yo creo que no me voy a arriesgar a perder el tiempo otra vez con todas las otras cosas que hay por leer.

Marcelo Z dijo...

Por último, también habría que recordar, Francesc, que hay una clara tendencia -muchas veces fomentada en las propias facultades de Letras- de 'escribir para entendidos', miembros de cenáculos y grupúsculos que se reúnen alrededor de un mentor -a veces, también una suerte de 'mecenas'- que se autoproclaman 'vanguardia'. Como ves, los motivos pueden ser diversos por los que un escritor vuelva abstrusa a toda o parte de su obra. Ah!, recuerda también que, aunque los electrodomésticos vengan con manual de instrucciones, son pocos aquellos que los leen!. Un abrazo.

Francesc Bon dijo...

Jo: ¿de verdad Harold Bloom dijo eso sobre ese libro? vaya... me estáis haciendo plantear una segunda lectura... la verdad es que peor que la primera no podría ir... ¿acabaré desdiciéndome de mí mismo? bueno, en cualquier caso hay muchas primeras lecturas antes que esa segunda lectura, pero no voy a descartarlo de manera definitiva.
Gracias por este diálogo.

Purun Bhagat dijo...

"Con una red que una cantidad indeterminada de norteamericanos utiliza para comunicarse en serio mientras guarda sus mentiras, sus monsergas cotidianas y su patente pobreza de espíritu para el correo oficial; puede que incluso con una auténtica alternativa a la falta de salidas, a esa vida carente de sorpresas que tortura a todos los norteamericanos" etc. Lo anterior es una cita del libro tomada al azar. Pareciera una explicación de Facebook, twitter y demás. Pynchon es deslumbrante. Al final de su itinerario Edipa no sabe identificar si todo fue una broma urdida por Metzger y Cia como agentes gratuitos de Inverarity. ¿Lo real es tan vacío y abominable que mas vale no conocerlo? Cualquier novato escribe la pseudosaga Crepúsculo.

Francesc Bon dijo...

Madre mía: voy a tener que leerlo otra vez! ¿Voy? ¿Me haré una contra-reseña a mí mismo?

Anónimo dijo...

"(...) Edipa había oído decir de todo acerca de la mayoría marginada; era basura, había que evitarla; ¿cómo había acabado por suceder algo semejante en un país que antaño había contado con excelentes posibilidades de diversificación? Pues ahora era como caminar por el mapa de la memoria de un ordenador gigantesco, los ceros y los unos hermanados en lo alto, colgando como esculturas móviles en equilibrio por la derecha y por la izquierda, tupidos por delante, infinitos tal vez. Detrás de las crípticas callejuelas habría o un significado trascendente o sólo la tierra. En las canciones que cantaban Miles, Dean, Serge y Leonard había o una fracción de la divina belleza de la verdad (como Mucho creía ahora) o sólo una gama energética. El indulto que libró del genocidio a Tremaine el vendedor de esvásticas fue o una injusticia o la incomparecencia de un viento; los huesos de los soldados norteamericanos que había en el fondo de Lago Inverarity estaban allí o bien por un motivo que afectaba al mundo o en beneficio de los buceadores y consumidores de cigarrillos. Unos y ceros. Así se organizaban las parejas. En el hogar Vespertino, o un acuerdo digno con el Ángel de la Muerte, o sólo la muerte y los tediosos y cotidianos preparativos para la misma. Un significado de otro orden detrás del evidente o ninguno. O Edipa en el éxtasis circunvalatorio de una paranoia auténtica o un Tristero real. Porque o había un Tristero tras la fachada de la herencia americana o sólo existía América y si existía América nada más, la única forma que por lo visto le quedaba a Edipa para continuar y engancharse a ella como pudiese consistía en recorrer el ciclo foráneo, insurcado, asimilado y completo de alguna paranoia".

De eso se trata el libro.

Francesc Bon dijo...

Bien: no sé cómo contestar salvo con una especie de parábola de reciprocidad. Si un blog ha de influir en que alguien lea un libro, sus lectores tendrán todo el derecho a influir en que alguien lo relea. Es lo justo, ¿verdad?

Anónimo dijo...

"No se que trabajo escogería si tuviese que escoger una pieza de ficción de los últimos 100 años, probablemente no sería algo de Roth o McCarthy; seguramente sería 'Mason & Dixon', si se tratara de una obra a gran escala, y si se tratara de una novela corta sería probablemente 'La subasta del lote 49'. Pynchon tiene la misma relación con la ficción, creo yo, que mi amigo John Ashbery tiene con la poesía: está más allá de cualquier comparación"

Harold Bloom

No creo que solo esta cita sirva para desacreditar la opinión contraria que uno pueda tener contra la obra de Pynchon. Él no escribe para todo el mundo, y sus obras presentan muchas más capas que las que pueden apreciarse a primera vista. Por eso recomiendo fervientemente la relectura de sus obras, no necesariamente para tratar de entenderlas, sino que para gozar de nuevamente de la perfecta lógica dentro del caos que reina dentro del mundo pynchoniano. Y venga, que tampoco es tan complicado. Yo pillé todo (o gran parte) en la primera lectura, y créeme que no soy ninguna lumbrera.

En lo que si no coincido de ninguna manera con la crítica es con la calidad de la prosa. Pynchon no se destaca solamente por su imaginación desbordada, sino que por conjugarla con una pluma extraordinaria. Las últimas 10 páginas de "La subasta.." son de una belleza impresionante, y no puedo ilustrarlo mejor que el extracto que puso el otro anónimo señalando que de eso trata el libro.

PD: Si a alguien le interesa, la cita de Bloom la pueden encontrar en esta entrevista:

http://mobile.avclub.com/articles/harold-bloom-on-blood-meridian,29214/?mobile=true

Francesc Bon dijo...

Gracias por el comentario. Con franqueza, jamás hasta el momento me había encontrado con réplicas tan argumentadas a mi reseña como en esta ocasión.

Carlos Más dijo...

Pues Francesc, ya sabemos que para gustos, colores.
Yo me leí "La subasta del Lote 49" con la misma idea que tu, aproximarme a un grande desde un libro "pequeño", y ver si se cumplía lo que decía Harold Bloom de que "Los grandes novelistas americanos vivos son Philip Roth, Don DeLillo, Cormac McCarthy y el misterioso Thomas Pynchon, probablemente el mejor de todos ellos". Posteriormente Bloom cita, en "El canon occidental", este libro entre los candidatos a entrar en el mismo.
En fin, yo me lo leí, y acto seguido me fui a una librería y me compré El arco iris de gravedad, V, y Vineland (si bien aún no me los he leído)
¿Maestría? Por fin alguien diferente y gigante, lo mismo que pensé de Bolaño con 2666, o con La Carretera de McCarthy. De los que no encuentro todos los años.
No obstante, entiendo que pueda no gustar: es un libro con una prosa compleja y que tienes que pillar en el momento adecuado (que no se cual es para cada uno). Y lo cierto es que no me lo he releído pero no me importaría, tienes que pillar muchas cosas que se me quedaron en una nebulosa.
Bueno, si vas a leer algo más de Pynchon, ok, pasa de este. Pero si le vas a descartar ya porque no te gustó La subasta, date otra oportunidad algún año de estos.
Por último... tampoco hay por qué hacer siempre caso a Bloom

Francesc Bon dijo...

Pues la firmeza de los razonamientos con que se defiende este libro están haciéndome considerar una nueva lectura. Pero han de pasar aún unas semanas. Se acerca el momento, lo percibo. Gracias, Carlos, esperamos contar con tus visitas, tu seguimiento, y tus acertados comentarios.

Anónimo dijo...

Después de este libro, ¿cual es el próximo libro de pynchon que podría leer? Gracias

Francesc Bon dijo...

El prósimo Pynchon será Mason & Dixon o será Vicio propio: por decidir aún, sin decartar una relectura de La subasta del lote 49. Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Acabo de terminar de leer La Subasta. El último capítulo me pareció maravilloso. Pero el resto del libro, ¡Nada menos que cinco capítulos!, me resultaron insoportables. Tengo esperando en la biblioteca otro libro de Pynchon, "Relatos", del cual tuve, al menos, una opinión que lo elogiaba. Vuelvo: El capítulo 6 me pareció exquisito no porque aclare algo, sino porque simplemente tenía linda forma de adjetivar y presentar atmósferas. Me dije: "vaya, si tuviera que ser editor y comercializar este libro, editaría solo el último capítulo, al fin y al cabo los restantes, estén o no, no contribuyen a entender el libro". Alguien me daría su opinión sobre sobre la obra Relatos de este autor? Publico anónimo, pero me llamo Diego :)

Francesc Bon dijo...

Se acerca el día en que intentaré comprender a Pynchon de nuevo.

Carlos Más dijo...

¡jajajaja! ¡A ver qué tal!

Lady Boheme dijo...

¿Sabes cómo he llegado hasta esta entrada? Buscando en google este libro para ver si encontraba en algún sitio lo que me había perdido. Estoy de acuerdo en que es una historia tramposa y sin sentido, pero tengo la sensación de que era lo que pretendía Pynchon, para dejar a los lectores totalmente descolocados.

Lo malo es que me habían dicho que me iba a reír un montón y no ha habido nada en el libro que me haya hecho gracia, ¡qué personal es el humor!

Francesc Bon dijo...

Cada nuevo comentario sobre este libro es un nuevo empujón hacia una eventual relectura. Que lo sepáis.

JAVIER SÁNCHEZ CAMPOS dijo...

Hoy mismo lo he terminado y... Francesc, no sé qué nos pasa últimamente, pero no coincidimos demasiado. Verás. Para mí no es el libro Ejemplo de cómo escribir una novela (en caso de que lo sea, pues bien podría considerarse un relato muy largo: una trama, un personaje principal por encima del resto...) pero creo que cumple su cometido. Es un lío, no nos engañemos. Cuando empieza con la obrita de teatro dan ganas de mandar el libro lejos... y luego, la supuesta "pérdida" de Edipa no está demasiado bien reflejada, pues el tono es muy alto y eso despista. Pero sin embargo, no sé, debo decir que me ha agradado bastante... Un libro extraño, es innegable, pero especial al mismo tiempo. Tampoco podría explicar mucho más el porqué y, negar esto sería mentira: si en vez de Pynchon estuviera escrito por cualquier otro, quizá no habría pasado de la página 20... Pero, sin embargo... aixxx... Me he leído la última novela de Pynchon, Al límite, y la verdad es que me ha encantado.
Un abrazo.

Francesc Bon dijo...

Si te fijas Javier, la abrumadora presencia de comentarios razonados está matizando algo mi opinión y, de hecho, no creo que acabe el año sin que le otorgue una relectura (aparte de que otros dos Pynchon, incluyendo Al límite, para intentar retomar al autor. Nunca se sabe. Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Thomas Pynchon es el escritor total; el escritor menos limitado que he leído en mi vida. Es cierto que en ocasiones peca de artificios enrevesados que hacen que levantes la cabeza del papel y te preguntes "¿dónde coño estoy?", pero es compensado, y con creces, por sus momentos de brillantez, que, desde luego, no son pocos. Thomas Pynchon exige al lector, y mucho. Aún así no pienso que Thomas Pynchon sea para intelectuales o para mentes privilegiadas, sino todo lo contrario. Leanlo sintiendo, no analizando, y probarán una pizca de la drogas que tomó para escribir algunos pasajes. Yo lo he hecho, y me he colocado con la yerba que fumó décadas antes de que yo naciera.

Antónimo dijo...

Leer esta reseña me ha provocado vergüenza ajena. Pynchon es probablemente de los mejores escritores vivos a día de hoy, y The Crying of Lot 49, su novela más lineal y sencilla de abordar. Por supuesto, más lineal no quiere decir lineal, y como muchas novelas posmodernistas rompen las líneas argumentales, crean otras líneas argumentales que no concluyen, y las que concluyen generalmente se encuentran fragmentadas, esperando que el lector llene los huecos de alguna forma (y las formas posible para ello suelen ser varias).
Esta novela es sencillamente genial, pero no podría disfrutarla el lector casual que lee el relato de una historia, ya que aunque escrita en tercera persona, las imágenes no son objetivas sino que se encuentran retorcidas por el delirio y paranoia en el que Oedipa se encuentra. No hay que esperar racionalidad y un relato paso-a-paso, sino seguir la lectura como quien leyera a alguien que sufre de manía persecutoria.


>Pues no: su prosa no es lo suficientemente brillante como para salir airosa del embrollo en que se (nos) mete.
No creo que el comentario respecto a su prosa pueda tomarse seriamente, sobretodo porque al parecer te has leído una traducción...

Francesc Bon dijo...

Sí, Anónimo, leí la traducción, y, aunque he de asumir la dureza de tus comentarios, permíteme que te recuerde que mi contestación a ciertos comentarios aporta algunos matices, así como un cierto propósito de enmienda.

Joaquín dijo...

¿Y es que nadie hace referencia al muy intrigante y fantástico final? ¿Quién será el pujador? Tiene que ser Pierce, no puede existir una puntilla más devastadora para la pobre y vapuleada Edipa...¡jajaja! Es un relato tremendo: Edipa parece víctima de una cámara oculta. Pynchon crea un personaje al que tras darle una supuesta alegría lo zarandea y lo marea durante el resto de la obra. Creo que ahí esta el interés, en el relato de una farsa orquestada, de un engaño que mina la moral de una persona hasta casi hacerla desesperar (pag. 172, casi al final del libro: "...Edipa se sentía profundamente desdichada y las ganas de vomitar desaparecían sin dejar el menor rastro. Tenía jaquecas, pesadillas, dolores menstruales.")

Ciertamente es un relato complejo, pero en mi opinión hay que dejarse llevar, no intentar entenderlo todo y disfrutar de las paranoias que son capaces de crear este tipo de escritores.

Coincido en que el capítulo sexto es el mejor. Dentro de un tiempo volveré a leerla, creo que merecerá la pena.

Un saludo!

sirjames dijo...

Enfrascado en el final del segundo capítulo, estoy de acuerdo con los defensores de la obra. Su lectura exige una mente predispuesta para entrar en una novela de una manera no tan lineal como hariamos con la mayor parte de ls autores actuales occidentales. El contexto cultural, el metalenguaje de la obra, etc requieren de ella una exigencia especial. Si me enfrento a Vila-Matas, Javier Marías o Bolaño tengo que estar predispuesto a leer de manera distinta de la que lo haría con Muñoz Molina. Pynchon, creo, que no es un autor especial, aunque, como DeLillo, crea historias de otra manera. Reconozco que hay que leerla con atención. No es una novela de playa. Felicidades por el blog.

sirjames dijo...

Una vez acabada de leer, sigo en la misma idea enunciada anteriormente. Es una obra especial, pero quizás no debería ser tan alabada desde la perspectiva de lo que hoy se escribe. En su momento, realmente, supuso una transgresión. Lo más llamativo es el final abierto, que no contiene ni siquiera ambigüedad. Desde un punto de vista de crítica literaria hoy no obtendría tantas alabanzas.

Kipling dijo...

Al acabar de leer la novela, y durante su lectura, me recorre el mismo sentimiento que tuve al ver Mulholland Drive, de David Lynch. He perdido la intensidad al leer ciertos capitulos, hasta entender ( intuir ) que cada giro nuevo, me llevaria hasta algo logico y perfectamente explicado. No ha sido asi y mi busqueda me ha llevado a este blog.

Exigir la participacion del lector/espectador, y reclamar su figura como algo activo y que participa de la historia, de hecho parte fundamental de la misma para articularla, es lo mejor que le puede pasar a un lector.

La trama es una excusa para situal a la protagonista en un contexto: La duda entre la realidad y la ficcion.

Mi duda es, que pretende Pynchon mostrarnos con ello? Aun no lo se. Y precisamente son las preguntas audaces que plantea la novela, lo que mas me gusta de ella.

Adrian.

Ryo Skoda dijo...

''Anónimo'' del 20 de Mayo de 2013: Anda ''quitaos las manos de la cabeza''? Vamos, tampoco es para tanto, no es como si a la gente le fuera a dejar de gustar este autor o como si el mundo se acabase por no haberte gustado a ti. Son opiniones, Yeez.
Esta ''Subasta del Lote 49'' no me la he leído, me la han recomendado mucho y la he visto muy laureada en otros blogs. Yo me leí Vineland y el Arcoiris; y no se me hicieron ''la gran complicación'', me gustaron bastante de hecho. En ocasiones siento que mucha gente se ahoga en un vaso de agua o se deja llevar por lo que se ha enterado... ''¿que el Ulises es difícil? Pues vamos a ponerle una embarradita de plomo de nuestra parte, solo para ver que pasa''
No se, a mi se me han hecho mas complicas otras lecturas, pero no esas.
Entiendo que haya gente que no le pase. Me lo voy a leer y juzgare.
Pax.

Francesc Bon dijo...

Lo que llego a repetirme en mis contestaciones! Pues ha pasado otro año sin leer alguna cosa más de Pynchon o decidirme a repetir con esta. Bueno. Está en mi cabeza. No puedo decir otra cosa.