lunes, 6 de mayo de 2013

Elfriede Jelinek: Deseo

Idioma original: alemán
Título original: Lust
Año de publicación: 1989
Traducción: Carlos Fortea
Valoración: no sé

Jelinek: si tuviera que explicar los motivos que me acercan a la lectura de este libro debería ser hasta desinhibido. Morbo, curiosidad por todo lo relacionado con el Nobel que recibió su autora (con dimisiones de académicos incluidas), la mención en el libro de José Ovejero, haber sido tildada de pseudo-literatura. Demasiadas cosas como para afrontar su lectura de una manera relajada. O sea: consciente de que un libro como este no me dejará indiferente.
Pero si hasta la traducción que he leído dispone, en Internet, de un duro estudio crítico que la pone mucho en duda. Tanto que no estoy convencido de si el libro que he leído refleja exactamente la intención de la autora. Pero lo he intentado.

Difícil de leer es decir poco. Lleno de elipsis y metáforas, denso, cargado, uno tras otro, de imágenes y recursos que, a partir de la primera página, convierten en un esfuerzo leonino ya no su comprensión unitaria como obra (esto es mucho pedir), sino el mero momento de la acción en que nos encontramos. El estilo narrativo me lleva loco hace días, intentando encontrar una palabra que lo describa: opresivo, sórdido, asfixiante, extenuante, angustioso, lacerante. Y como los encuentros sexuales son constantes, y el factor visual en ello es tan poderoso, muchas veces esa sensación resulta inquietante, bordeando lo insano. ¿Por qué, tanta ambigüedad, y tanta confusión? Puestos a narrar encuentros sexuales, y a hacerlo como partes de la vida del personaje y, por tanto, significativos en la experiencia narrativa, ¿por qué no recurrir al estimulante relato directo de, por ejemplo, Houellebecq en Plataforma?. Ah: aquí todo es retorcido y con aristas. Quizás sea un recurso para el desasosiego. Vaya usted a saber. Yo no tengo ni idea de a qué apela Jelinek. ¿Al autoritarismo implacable del macho triunfador (el protagonista, un directivo de fábrica tan despótico que hasta despide a los trabajadores que no quieren apuntarse a un coro que ha organizado) sobre una mujer que permuta humillación por bienestar material, pero que pronto necesita esa mayor compensación que es la venganza, el ojo por ojo? Si hubiese llegado a saberlo. La cuestión de la intención: siempre pienso en Kapuscinski cuando se habla de intención literaria. Y no comprendo la de Jelinek, activista por el feminismo y, leo en la red, empeñada en recriminar al pueblo austriaco su tibieza ante el nazismo. No comprendo porqué necesita un estilo tan recargado, tan poco amable con el lector, para denunciar. Esa es una trampa del libro, y vuelvo a pensar en la traducción. Leyéndolo nos sentimos como su protagonista, como si fuera observada a través de un cristal, y quien describe su situación se empeña en hacerlo de una manera original, diferente.
Así que, por mucho que le ha dado vueltas, "no sé". Imposible saber si la de Jelinek es una argucia pirotécnica para que todo el mundo mire hacia ella y hacia sus mensajes subliminales, o es un puro ejercicio actualizado de literatura incómoda por obscena, o incómoda por perturbada, o incómoda por snob, y, bajo sus crudas capas asistimos a una hábil jugada que futuras generaciones tildarán de clasicismo. A mí, que buscaba en este libro un pretexto con el que seguir zurrando a las sombras de las narices, me ha dejado muy raro. Tan raro que ni siquiera me atrevo a decir si eso sería un defecto o una virtud.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Que rarito eres.... En lugar de leer a Gunter Grass te metes en unos berenjenales tu solito.... Ni que pagarán por hacerlo

Montuenga dijo...

Yo tampoco fui capaz de averiguar cuánto mérito tiene la novela. Supongo que escribir así no es fácil y el estilo no está mal, pero, como tú dices, traducción por medio es difícil de calibrar ese aspecto.

Ante la duda, estuve intentándolo un buen trecho, pero al final decidí que no me aportaba nada. Lo que contaba me daba igual y la forma de contarlo me desagradaba. Hace tiempo que decidí no dar más oportunidades a una lectura con la que no disfruto así que lo dejé y listo.

Ya hace tiempo de aquello. Había pensando leer algo más de ella para conocerla mejor y, de paso, juzgar este con más perspectiva, pero no estaré muy interesada porque no me he vuelto a acordar

SDaniel dijo...

Realmente se le pasan a uno las ganas de leer el libro. Enhorabuena por la crítica. Coincido contigo en lo estimulante y agradable que resulta la lectura de Plataforma.
Un saludo

Francesc Bon dijo...

Anónimo: rarito? no, simplemente los libros que Ovejero ponía como ejemplo en La ética de la crueldad suscitaron mi curiosidad, y decidí echar un vistazo a unos cuantos. Este es el primero de los que no había leído. No hay mejor pago que los comentarios, por cierto.

Francesc Bon dijo...

"No sé" es el resumen absoluto y lacónico de mi sensación. Mérito debe tener, por eso, un libro que me desconcierte así.

Francesc Bon dijo...

Gracias, SDaniel. Pues no es que quiera que la gente lo lea o no, igual alguien lo ve más claro que yo, y resuelve mis dudas. Respecto a Plataforma, yo no puedo más que suscribir ese clamor absoluto. !Mil Houllebecqs antes que otro Jelinek!

Anónimo dijo...

Intenté leer La Pianista cuando le dieron el Nobel y, sinceramente, tuve que dejar de leerlo porque me invadía una especie de desazón cada vez abría el libro. No me gustó nada y no conseguí acabarlo. Nada que ver con Houllebecq, por supuesto.

Ana Blasfuemia dijo...

Oh, pues parece que no lo voy a intentar con Jelinek. Después de leer los comentarios me da como pereza ;) Gracias por la reseña. Un saludo.

Anónimo dijo...

Este libro lo ha escrito Palahniuk después de pasarse cinco días encerrado leyendo a Bernhard.

Un saludo,

Carlos

Francesc Bon dijo...

Gracias por los nuevos comentarios! Angustia, esa sería una palabra, angustia y un poquitín de repelús...

Perro dijo...

Vaya, parece que es un libro para un determinado lector. Creo que me esperaré a terminar los que tengo pendientes y me lo pensaré. Gracias.

Cities: Moving dijo...

Genial tu reseña, la suscribo al 100%. Yo también cogí Deseo con muchas ganas, pero su lectura fue poco más o menos una tortura, una tortura de la que al final tampoco saqué gran cosa en claro. Poco después lo intenté con Las Amantes, que quizás por ser una de sus primeras novelas me pareció mucho más accesible, y desde luego, interesante

A.L.M. dijo...

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Francesc Bon dijo...

Vaya! La Jelinek no deja indiferente a nadie... yo me tomaré un descanso hasta volver a probar con algo suyo. Igual un descanso de varias décadas, puede ser.
Gracias por los comentarios.

Trini dijo...

Yo tampoco pude con este y mira que le di oportunidades. Sin embargo LA Pianista y sobre todo Los excluídos me parecieron novelas muy buenas, eso que he leído de la primera de que era incómoda es cierto, pero lo mismo ocurre con las pelis de Haneke (quien la llevó al cien) y me parecen imprescindibles en el panorama del cine actual. Los excluidos es quizá la más asequible y una novela con grades méritos.

Francesc Bon dijo...

Me apunto la recomendación pero debe pasar un tiempo: espero que el estilo de Los Excluidos sea, simplemente, amable con el lector, de alguna manera. No tan áspero y tan retorcido. Gracias por la atención.

Anónimo dijo...

Una excelente novela El deseo jelinek ''solo para gente capaz y comprometida a leer y entender'' dijo un sabio ''el que no sabe leer no sabe entender'' amigo.
Salu2 desde Ecuador.

Francesc Bon dijo...

Hice lo posible para que me gustara, como hago con cualquier libro. Muy raro ha de ser para que no lo acabe. Pero descansé al acabar Deseo su trama y su estilo me agobiaban. Gracias por el comentario y espero coincidir con tu valoración en cualquier otra reseña. Por suerte hay muchos buenos libros.

Anónimo dijo...

Ante la mayoría de comentarios apoyando la entrada, necesito dejar el siguiente testimonio: Deseo (El ansia) fue el primer libro que leí de la autora y fue tal el estado de shock y de admiración que me produjo la belleza formal con que está escrito, que nio pude menos que lanzarme a leer toda su obra. Sí, La pianista produce angustia, Los excluídos es más fácil, Las amantes cuenta la historia de manera más lineal, Bambilandia no da tregua al machismo y La muerte y la doncella se parece mucho a Deseo (¡no la leas Francesc!). A mí la historia que cuenta Deseo me parece profunda, no es la anécdota del industrial y su esposa florero, es la opresión social e histórica. La grandeza de Jelinek es contarlo de una manera tan cautivadora que te metes en una película de David Lynch a la austríaca. En fin, evidentemente hay libros para todos los gustos, yo soy de los que el autor (quizá) y la mayoría de los comentaristas (seguro) tildarían de "rarito, snob, freak..." aunque a mí me guste considerarme refinado, culto, brillante... :) No conocía este blog y pienso frecuentarlo. Aunque tengo que decir que por lo que he leído ya voy viendo que coincido más con algunos de los que lo hacen que con otros. Ay Francesc te luciste también con mi amada Pola Oloixarac, "Las teorías salvajes" me encantó!!!! un cordial y discrepante abrazo.

Francesc Bon dijo...

Gracias por el comentario, resulta estimulante como ciertos libros son defendidos de forma encendida pero con razonamientos más allá de la ceguera obcecada. Aunque me dé mucha pereza otro intento con la Jelinek, he de reconocer que aceptaría intentarlo de nuevo si supiera que la traducción no me va a resultar tan cuesta arriba como la de Deseo. Contento de que, a pesar de las discrepancias siempre sanas y respetuosas, contemos con nuevos lectores interesados.

Anónimo dijo...

El libro es complejo, excitante, aburrido. Oscila entre lo pornográfico, erótico y poético, una lectura interesante. http://wp.me/s39Itn-deseo

Francesc Bon dijo...

Excitante y aburrido. ¿El nuevo gin-tonic?