martes, 20 de septiembre de 2011

Janne Teller: Nada

Título original: Intet
Idioma original: danés
Fecha de publicación: 2000 (en España, 2011)
Valoración: Se deja leer

Buenos días. Me llamo Ian y no hace demasiado escribía reseñas en ULAD, no sé si se acordarán. Pero un buen día lo dejé (al gual que dejé otras cosas) y me fui de viaje, un largo viaje. Pues bien, el viaje ha finalizado y hoy me adentro de nuevo en estas tierras cibernético-literarias con una reseña de un libro que me ha dejado patidifuso. Pero no me parece justo lapidarlo con un "Repugnante" porque la verdad es que se lee rápido y bien. Se trata de Nada, de la danesa con ascendencia austro-germana Janne Teller, una mujer que trabajó en la ONU como mediadora en conflictos en países en desarrollo hasta que dejó sus tareas para dedicarse a la literatura .

Pero a lo que vamos...

Nada es una novela corta que su autora escribió cuando le encargaron "algo para adolescentes", lo que en principió echó para atrás a la dama. Pero luego cambió de opinión y a raíz de una frase que se le ocurrió estilo "nada importa, en cien años todos muertos", se puso con una historia rarita-rarita pero sugerente-sugerente narrada en plan filosófico soft...

La cosa: un buen día, un chaval de catorce primaveras decide que la vida es un sinsentido lleno de tonterías y se sube a lo alto de un ciruelo dispuesto a alejarse del mundo y pasar sus horas sin hacer nada (excepto lanzar ciruelas a los que le molesten y comerse alguna que otra...). Y sus compañeros de clase, para convencerle de que en la vida sí que hay cosas importantes y para que baje de una vez el petardo de él, deciden hacer un "montón de significado" en una serrería abandonada. La idea es que cada uno de ellos entregue al montón algo que le importe mucho y que tenga un gran significado para su joven vida. Y aunque al principio la cosa no promete mucho (que si unas sandalias, que si unas trenzas cortadas...), como en el jueguecito cada uno tiene que OBLIGAR a otro a entregar algo determinado, empiezan a pedirse "cosas" impensables e intolerables humana y moralmente... Pero dejémoslo aquí, porque si cuento qué clase de "cosas" comienzan a poner las criaturitas en el montón de significado, me cargaré la savia de la obra...

Bueno, con lo que acabo de contar dejo claro que el libro está lleno de mensajes y escenas truculentas, ¿no? Sin embargo, su lectura completa me ha provocado malestar y rechazo no porque contenga crudas provocaciones ni porque supure casi todo el tiempo una desgarrada violencia difícil de soportar. No, más bien ha sido que me ha dejado la sensación de que Janne Teller, una mujer que debe de ser muy culta y que ha debido de escribir Nada con un lenguaje y una forma muy austeros para generar la atmósfera y el ritmo que deseaba, nos ha tomado el pelo.

Es que yo, personalmente, no he conseguido creerme esta fábula en la que falta coherencia dentro de la trama/metáfora que ofrece. ¿Un chaval viviendo en un ciruelo sin que nadie tome medidas drásticas? ¿Adolescentes enfadados que en vez de enfrentarse primero con tacos y exclamaciones se dedican a arrearse y derribarse y darse de leches cada dos por tres? Y sin incurrir en SPOILER, también diré que no me creo que por mucha presión que pueda ejercer el grupo en el individuo y que por muy dolorosa e intensa que sea la adolescencia, un quinceañero acepte entregar ciertas "cosas" con el único objetivo de que un pirado (que tampoco parece despertar demasiadas filias) se baje de un ciruelo. Que no, que no, Janne Teller: que no.

Está claro que la autora no quería escribir precisamente Las gemelas de Sweet Valley, pero a mí esta Nada me parece un experimento fallido. Falta coherencia, repito, y sobran varias píldoras de esa violencia tan descocada que escupe de continuo, porque quizás en Dinamarca los críos se arreen así, pero a quien firma esta reseña le parece irreal. ¿Será que la escritora está demasiado condicionada por su anterior ocupación?

Descrita por méritos propios como una novela controvertida y polémica, al poco de publicarse en Dinamarca hace más de una decena de años, Nada despertó indignación y admiración a partes iguales. Mientras que algunos colegios querían que sus alumnos la leyeran sí o sí y ciertos críticos hablaran de que Teller había tejido una obra maestra, asociaciones de padres y gentes conservadoras en general prácticamente animaban a quemar ejemplares de Nada en hogueras montadas en plazas públicas. Pero digamos que Teller ha salido bien parada y que Nada atesora más piropos que reprimendas a nivel internacional.

Muchos comparan Nada con El señor de las moscas, de William Golding, reseñada en este blog. Pero yo pienso que poco o nada tiene que ver la novela de Teller con la obra del Nobel británico, lectura obligatoria en muchos colegios de Inglaterra. Quizás la autora pretendía ser la nueva "señora de las moscas" pero su Nada me ha recordado más, qué quieren que les diga, a El club de la lucha. Versión quinceañera y nórdica, eso sí, quitando a un pobre muchacho musulmán que aparte de tener la desgracia de ser musulmán tiene un violento padre que le arrea porque cree que es un mal musulmán.

Lo dicho: violencia a tutiplén, pero eso sí, en plan filosófico y existencial.

Ciruelas, mamporros, teensión y muchas cosas para el montón. Im-presionante...

4 comentarios:

Jaime dijo...

Jajajaaja!! Cuánto te echábamos de menos, Ian!!

Ian Grecco dijo...

Muchas gracias, caballero. Encantado estoy de volver por estos lares...

Anónimo dijo...

Los chavos buscaban cosas para el montón de significado no tanto para iluminar la vida de Pierre Anthon, sino para convencerse a sí mismos que a vida tiene un significado. Querían probarle que la vida vale, y al aceptar Pierre su error, dejarían de dudar del sentido de su e existencia. Creo que una buena releído del libro, con una mentalidad más abierta, te ayudaría a entenderlo mejor.
PD: quizás ma violencia que plasma es muy cruda, pero no lo es acaso el sentido de la vida misma? En situaciones desesperadas, se recurren a acciones s desesperadas.

Anónimo dijo...

Yo creo que si bien este libro es un poco "especial" en algunos aspectos y que no es comparable, la historia esta muy bien hecha. Todos los personajes y el lugar donde se desarrollan están muy bien construidos, son muy complejos, y te hacen imaginar la historia desde la sangría hasta el punto final. El objetivo de el montón de significados no era demostrarle a Pierre que estaba equivocado, bueno, puede que en un principio sí, pero a medida de que la historia iba avanzando los chicos se empiezan a preguntar en serio si era verdad o no lo que decía Pierre, entonces ahí, el montón de significados, empieza a tener como objetivo "convencerlos" a ellos mismos de que si había algo por lo que vivir, de que habían cosas que importaban. Si bien la historia no es realista, porque es obvio que nadie llegaría a esos extremos, es excelente. Uno de mis libros favoritos, porque te hace cuestionar el porque vivir. Y el qué harías si ese algo te faltara. El fin justifica los medios, y en este caso el fin era el demostrar el significado.