domingo, 20 de septiembre de 2009

Paul Auster: El cuaderno rojo

Idioma original: inglés
Título original: The Red Notebook
Año de publicación: 1992
Valoración: recomendable

El cuaderno rojo es un librito de relatos de apenas 100 páginas, que forma parte de una serie de libros de relatos escritos por el prolífico escritor Paul Auster (del que ya hemos reseñado Un hombre en la oscuridad). Es una recopilación de "historias mínimas", supuestamente reales, recogidas por el escritor en su "cuaderno rojo" -aunque con Auster uno nunca debe fiarse sobre lo que es real y lo que es ficticio.

Todas las historias tienen algo en común: narran coincidencias asombrosas que conectan a las personas a través del tiempo y el espacio: alguien que llega en el momento adecuado, cuando sus amigos están a punto de desfallecer de hambre y desesperación; alguien que conoce en un país lejano a quien resulta ser el vecino de su hermana; alguien que siempre que se sube a un coche con el autor, sufre un pinchazo en una rueda... Son anécdotas sencillas, contadas sencillamente en pocas páginas, que ponen de manifiesto la fuerza poderosa del azar.

La más interesante de estas pequeñas anécdotas -real como las demás, si nos fiamos de Auster- es la que narra cómo se gestó Ciudad de cristal, la primera de las novelas de su Trilogía de Nueva York: dos noches seguidas, una persona desconocida llamó por error a su número de teléfono, preguntando por la agencia de detectives Pinkerton; después de la segunda llamada, Auster se planteó hacerse pasar por Pinkerton si esa persona volvía a llamar, pero no hubo tal tercera llamada. En la novela, el desconocido llama por error al protagonista -un tal Quinn- preguntando por el detective Paul Auster; Quinn le dice que se ha confundido, las dos primeras veces; a la tercera, contesta: "yo soy Paul Auster". Años después, continúa Auster (el autor de El cuaderno rojo), una persona marcó por error el número de su casa en Brooklyn: "¿El señor Quinn?", preguntó... Otra coincidencia más.

En la edición española de Quinteto, las historias de Auster vienen precedidas por un prólogo del traductor, pero no un prólogo al uso (académico, descriptivo, laudatorio), sino un pequeño ensayo sobre la vida del propio Auster, y cómo se convirtió en estudiante, traductor, novelista o cazador de coincidencias...

3 comentarios:

Jaime dijo...

Un cuaderno rojo es precisamente donde Quinn va haciendo sus anotaciones en Ciudad de cristal. En la tercera parte de la trilogía (Habitación cerrada) Auster cuenta también algunas de estas historias de azar escalofriante.

Por ejemplo, la de la señora Winchester, viuda del fabricante de rifles, que vivió aterrorizada por los fantasmas de las personas que habían muerto a consecuencia del invento de su marido. Para huir de ellos añadía cada vez nuevas habitaciones a su casa, hasta convertirla en un laberinto en que los espíritus se perderían. Durante el terremoto de San Francisco de 1906 estuvo a punto de morir de inanición porque quedó encerrada en una de esos cuartos y los criados no la encontraban.

Desde luego, cuando leí esa parte del libro, me fascinó la capacidad de Auster para encontrar y narrar bien esas historias. Si El cuaderno rojo va precisamente de eso, lo añado inmediatamente a la lista.

izas dijo...

Vaya, pues yo lo añado también. Tengo un conflicto con Auster: sus libros me encantan o me aburren soberanamente, pero parece que éste tiene todas las papeletas para gustarme. Veremos :)

Juan Melville dijo...

Me pareció un libro correcto, entretenido y rápido, pero encuentro un poco tediosa la forma de narrar del autor