miércoles, 16 de septiembre de 2009

Martin Amis: Campos de Londres

Idioma original: inglés
Título original: London Fields
Año de publicación: 1989
Valoración: Muy recomendable

Para mi gusto, una de las mayores virtudes que puede tener un novelista es la ironía: una cierta distancia ética y estética con respecto a sus personajes, que evite la idealización y la sensiblería excesiva. Incluso, un punto de crueldad nunca está de más. Ejemplos: Cervantes, Flaubert, Nabokov... Pero lo de Martin Amis ya casi me parece demasiado: no es que sea un poco cruel con sus personajes: es que es un cabrón con ellos, sin excepción.

London Fields me llegó recomendado por un amigo con el que suelo coincidir en gustos. "De entre los escritores actuales, los británicos están entre los mejores; de entre los escritores británicos, el que más me gusta es Martin Amis; y de entre las novelas de Amis, London Fields es la mejor", me dijo, aunque quizás no con esas palabras. Yo me leí antes otra novela de Amis, Perro Callejero (Yellow Dog en el original), y no me gustó, así que ataqué Campos de Londres con ganas, pero con algo de escepticismo, y después de leerla comprendí por qué está considerada como la mejor novela de su autor, y una de las mejores que se han escrito en los últimos 25 años.

Inicialmente, Campos de Londres se plantea como una novela policiaca: hay un asesino: Keith Talent, un pícaro sin escrúpulos de clase baja; una asesinada -que no víctima-: la seductora y manipuladora Nicola Six; un cebo humano que sirve de contrapunto a los otros dos: el aristocrático e ingenuo Guy Clinch; y un narrador, Sam Young, escritor fracasado y moribundo, que casi por accidente se ve involucrado en la trama y decide aprovecharse de ella como material para su siguiente obra. Pero los códigos de la novela policiaca se subvierten muy pronto: en primer lugar, porque el crimen todavía no se ha cometido, y la novela trata de su preparación, no de su investigación; y en segundo lugar porque quien mueve los hilos de la trama no es el asesino, sino la asesinada, Nicola Six, un personaje de astucia y habilidad casi sobrenaturales, que ha decidido morir el día de su 35.º cumpleaños.

Campos de Londres es una novela dura, triste y agobiante (entre otras cosas, porque se sitúa al borde del pánico del cambio de Milenio y de una posible hecatombe planetaria que los personajes llaman "La Crisis"). No hay personaje bueno: Keith es un ladronzuelo, un caradura y un maltratador; Nicola es cruel, fría e insensible; el propio narrador es egoísta, inseguro y poco fiable; el único por el que cabe sentir cierta pena es Guy: ignorado por su mujer Hope, mutilado y maltratado constantemente por su hiperactivo hijo Marmaduke, seducido y engañado por Nicola de la manera más dolorosa posible (literalmente: la técnica fundamental consiste en provocarle constantes erecciones insatisfechas durante 300 páginas)... pero su credulidad extrema y su falta de nervio hacen que resulte tan desagradable como los demás.

Desde luego, Campos de Londres merece la pena. No es una lectura fácil, ni siempre agradable, pero es una novela intensa, poderosa y muy bien construida, con un final levemente decepcionante para mi gusto, pero un desarrollo de la trama y de los personajes verdaderamente magistral.

Otras obras de Martin Amis en ULAD: Aquí

5 comentarios:

izas dijo...

Pues me han entrado ganas de leer el libro, mira tú. Si no fuera porque mi situación económica está en crisis, iba ahora mismo a la librería a por él.
Habrá que pedirlo de regalo de cumpleaños, jeje

Paula dijo...

Me lo acabo de comprar, a ver qué tal :-)

Paula dijo...

Uf, pues llevo un mes con la novela y me está costando la vida terminarla (al final me he puesto con otras cosas). Fíjate que percibo todas las cualidades de las que hablas en la reseña, pero, aun así, le veo una pega fundamental: es más lenta que el caballo del malo. Me da la sensación de que está dando demasiadas vueltas en círculo. Pero seguiré.

Anónimo dijo...

Se te ha olvidado decir algo fundamental: la novela es divertidísima, no el tipo de diversión habitual en España (caca, culo, pedo, pis) sino el humor negro-negrísimo británico.

Santi dijo...

Sí, es verdad, es una novela divertida, aunque divertida en un sentido cruel y bastante oscuro. Pero sí, a mí también me pareció una novela con mucha mala leche y con mucho humor...

(Al contrario de a Paula, que parece que no le enganchó mucho, jejeje...)