sábado, 20 de enero de 2018

Toni Morrison: La noche de los niños

Resultado de imagen de la noche de los niños amazonIdioma original: inglés
Título original: God Help the Child
Año de publicación: 2015
Valoración: Está bien


No le hacía ninguna falta. A Toni Morrison, digo, no le hubiese hecho falta publicar esta novela. Ni siquiera escribir nada que esté, aunque sea ligeramente, por debajo de lo que ya tiene en su haber. ¿Una historia de amor? Sí, pero tan increíble, tan traído por los pelos todo. El amor pero también lo demás. Protagonistas  vulnerables en su fortaleza, o viceversa, como todos los suyos. Ambientación contemporánea para variar, nada de ecos del pasado. Un argumento que le podría haber quedado más sólido si no se multiplicasen las coincidencias. Y, sobre todo, si estas coincidencias no se refiriesen a lo innombrable. Porque se puede hablar de (casi) todo, y la clave está en ese adverbio del que, obviamente, no tengo nada que decir. Es más, si hubiese barruntado que la cuestión se abordaba aquí –y más con tanta insistencia –jamás hubiese abierto el libro.
Todo se acaba, hasta el genio de los genios. Ojo, hablo de genialidad, que no hay que confundir con el oficio, este permanece mientras se conserven las facultades intelectuales. Y oficio sigue habiendo, lógicamente. Por eso, y a pesar de tópicos como el de la belleza absoluta, de la incomprensible superficialidad, a pesar del morbo que asoma de vez en cuando, no puedo hablar mal del todo de La noche de los niños: está claro que no es lo mejor de su autora, pero hay que tener en cuenta que sus obras menores siempre estarán por encima de lo más destacable de otros.
Morrison, creadora de personalidades entrañables, nos regala a una protagonista particularmente simpática. Bride se reinventa a sí misma tras una infancia sin cariño por culpa, no de su raza, sino de la intensidad de esta. Resulta interesante observar los sinuosos caminos  que recorre la sinrazón para ejercer sobre sus víctimas el mayor de los daños posibles. Ahora resulta que la raza tiene grados. Por eso, no solo los que logran pasar desapercibidos –como ocurre en Imitación a la vida (película de 1959) o en La mancha humana de Philip Roth– también los reconocidos y reconocibles pueden avergonzarse de los otros, más oscuros que ellos. Pero la vida es tan inclemente que ¿quién podría culparles de algo así?
Bride es, además, toda una campeona. Aunque deba superar una infancia traumática y una culpa de la que no es responsable ¿cómo calificar su meteórica carrera con solo veintitrés años? ¿Cómo obtiene esa seguridad de haber llegado a la cumbre que jamás se pone en cuestión? ¿Quién es ella como personaje? Sí, está claro que se hace querer pero ¿se ha construido con la suficiente consistencia?
No sé ustedes, yo desde luego no acabo de creérmela, lo siento. Lo mismo ocurre con Booker, el otro personaje principal. Encantador, contradictorio, repleto de de matices, pero también de tópicos e incoherencias. Y es una pena, porque el resto de la nómina está muy bien desarrollado. Hasta la mítica tía Queen, a pesar de cierta idealización, sin olvidar a la desgraciada Sofía, maestra recién salida de la cárcel, ni por supuesto a la familia de Booker al completo, así como a la imperfecta –y por tanto muy creíble– madre de Bride.
Una historia de luchadores, narrada desde varios puntos de vista, tan tierna como amarga, que se lee con el mismo afecto que transmite y que nos hará plantearnos algunas cuestiones trascendentes. A quien necesite un empujón, le diré que es corta, de lectura fácil, con un final más que amable y que la emoción está asegurada si es lo que estaba buscando.


De la misma autora: Volver, La canción de Salomón, Sula, Beloved

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