miércoles, 14 de diciembre de 2016

Yukio Mishima: El rumor del oleaje

Resultado de imagen de el rumor del oleajeIdioma original: japonés
Título original: 潮騒 (Shiosai)
Año de publicación: 1956
Valoración: Recomendable

A quien haya leído cualquier otra obra de Mishima, sea ensayo o ficción, puede que le choque esta novela, tan rigurosa y bien estructurada como todas las suyas pero con un lirismo que, junto a su ingenuidad y sencillez argumentales, le presta cierto aire de fábula. Esto, unido al tópico del amor prohibido, recuerda a textos de hace muchos siglos, digamos que se trata de un Romeo y Julieta, narrativo, con los esquemas sociales del siglo XX y mucho menos realista que el texto de Shakespeare. Podríamos situarla en una franja que limita con la novela rosa por un lado –con todas las salvedades en cuanto a calidad literaria– y por otro con el cuadro de costumbres.
No creo exagerar mucho si digo que la naturaleza es el personaje principal. Esa isla primitiva e idílica, su costa, el cambiante océano, los amaneceres y puestas de sol, el faro que sirve de apoyo, no solo por el simbolismo de la edificación en sí sino porque en él habitan quienes acabarán siendo los confidentes y cómplices perfectos de la pareja protagonista. Pero hay otro personaje no humano: la mentalidad y forma de vida del Japón tradicional encarnado en un grupo de pescadores, prácticamente autosuficientes, que realizan una sola visita al mundo exterior –en grupo y mientras son adolescentes–para satisfacer la natural curiosidad por lo ajeno y, a partir de entonces, se recluyen para siempre en su terruño y sus aguas.
Si el sentimiento que surge entre Hatsue y Shinji es desde un principio compacto y sin fisuras, el conflicto imprescindible para justificar la trama parte de la oposición del padre de la chica –de clase más acomodada, como era de esperar– y de un par de conspiradores (hombre y mujer) que, al haberse hecho ilusiones previas,  intentan malograr el idilio. Pero ella se arrepiente pronto y a él se le representa como una perfecta nulidad. Tanto es así que sus intentos de seducción –o algo peor– se malogran por un avispón inoportuno, reiterativo y prácticamente con personalidad propia, en el episodio más inverosímil de toda la novela y, desde luego, impropio de un escritor como Mishima.
Sabemos que la acción tiene lugar poco después de la Segunda Guerra Mundial porque el barco pesquero en el que faena Shinji atraca en Okinawa, la única isla del archipiélago que sufrió el desembarco norteamericano. Las huellas de este ataque –vegetación costera calcinada, cazas en prácticas que atruenan el aire, tráfico infernal de vehículos bélicos –contrastan con la paz de Utajima y hacen resaltar todavía más, si cabe, su incuestionable encanto ampliamente descrito.
Es más que evidente –incluso para quien no conozca la rígida mentalidad del autor– que El rumor del oleaje se propone defender a toda costa los valores del Japón más tradicional, denigrando para ello cualquier elemento que suene a moderno o extranjerizante ya que para él suponen claramente una amenaza.  Pero lo hace con calma y sutileza orientales, sumergiéndonos en un mundo tan exquisito que, unido a la facilidad de su lectura y a su corta extensión, siempre apetece visitar.

Del mismo autor: Después del banquete, Los años verdes, El marino que perdió la gracia del mar, El sol y el acero

6 comentarios:

Gabriel Diz dijo...

Hola Montuega,

Leí el Rumor del oleaje hace unos meses y coincido con tus comentarios, inclusive he descubierto detalles que se me habían escapado como el de Okinawa.
Gracias por la reseña!

Montuenga dijo...

Hola Gabriel. Gracias a ti por los elogios (y por tu constancia). Saludos

Luis Villela dijo...

Me encanta tu blog. Lo único que creo que te falta agregar es el número de páginas de los libros. De ahí en más, todo es excelente.
¡Gracias por tu tiempo!

Montuenga dijo...

Hola Luis. No existe un número de páginas por título. Este en concreto tiene 152 en libro electrónico, 216 en unas ediciones de papel y 240 en otras. Seguro que si sigo buscando encuentro ediciones antiguas con otras dimensiones y eso sin salir de Alianza, pero lo han publicado más editoriales y según el formato y número de letra puede variar sustancialmente.

Como te puedes imaginar, esto pasa en todos los libros. Lo que solemos hacer en el blog es comentar el tamaño de un libro cuando el número de páginas está por encima o por debajo de la media. Y fíjate que en la reseña lo pone: la última línea habla de "corta extensión".

Me encanta que te encante nuestro blog. Saludos

Los Cangurolamas dijo...

Gracias por esta reseña. A Mishima lo quiero leer desde hace décadas, es un descuido de mal gusto no haberlo abordado todavía. Estaba decidida a comenzar con El marino que perdió la gracia del mar, pero ya me entraron las dudas. ¿Tú por cuál comenzarías, Montengua?
Saludos limeños.

Montuenga dijo...

Hola,
Nunca es tarde para empezar con un autor, eso significa que te esperan muy buenos ratos de ahora en adelante, suponiendo que te guste que, espero, así sea. En tu caso, como lo que quieres es conocerle, yo no elegiría esta novela ya que no es representativa en absoluto por las razones que explico en la reseña. Confesiones de una máscara es la primera que publicó, y la primera de él que leí, y creo que es relativamente fácil identificarse con el protagonista. También me gustó Después del banquete, pero te la recomendaría para más tarde, cuando estés familiarizado con el autor. Uno de mis compañeros reseñó hace tiempo El marino... y le puso "muy recomendable", aún la tengo pendiente pero tanto su criterio como el hecho de que sea una obra de madurez son puntos a tener en cuenta.
Ya me dirás si he dado en el clavo. Así, sin conocer a la persona no es nada fácil, pero por intentarlo que no quede.
Saludos