domingo, 4 de diciembre de 2016

Iban Petit: Anotaciones circulares

Idioma original: Español
Año de publicación: 2015
Valoración: Está bien

Escribo esta reseña mientras suena de fondo el “Entresemana” de Le Mans, disco del año 1994 de una de las bandas, junto a La Buena Vida, Family, El Jóven Bryan o, más recientemente, AMA o Bassmatti & Vidaur, que en los ya lejanos 90 dieron lugar al denominado Donosti Sound, movimiento clave en la escena musical independiente en España.

Los primeros discos de estos grupos, en realidad Family solo publicó un disco (o más bien EL disco), eran discos de un pop minimalista, de letras naif con un fondo “tristón” sobre momentos de la vida cotidiana, casi postales o fotografías de esos momentos. Posteriormente estos grupos evolucionaron a instrumentaciones más complejas, letras más amargas, etc.

Todo esto viene a cuento porque Iban Petit comparte ciudad con estos grupos y porque “Anotaciones circulares” comparte, en su primera mitad, tono con esos discos como el “Entresemana” de Le Mans o el “Los mejores momentos” de La Buena Vida. Primera mitad del libro que podríamos resumir con ese comienzo de "Viaje a los sueños polares":
Cuando pesen demasiado la rutina, el trabajo y la vida en la ciudad, nos iremos en un viaje infinito con esa tonta sensación de libertad. Hacia el fondo de ese mundo del que me has hablado tanto...
Y es que en ella nos encontramos con lo que parecería la típica historia de “chico conoce a chica”. El chico es Marcos, un oficinista treintañero, con una vida monótona pero con ganas de darle un giro de 180 grados. La chica es Allina, pintora, solitaria, la antítesis de Marcos. Surge el amor, de repente. Y hay baños en la playa, paseos, verano…Todo muy bucólico.

Para la segunda parte citaremos el "Qué nos va a pasar", de La Buena Vida. Porque algo pasa, Marcos y Allina se separan, pero...
Sin embargo, mientras tanto, yo me guardo la esperanza y las cosas que en la plaza nos dijimos hoy. Ahora que te vas, pediré perdón...
Mediado el libro, un suceso terrible rompe la historia. Esta se vuelve, como las letras de las canciones de los grupos que comentábamos, más amarga. Los recuerdos se mezclan con la realidad y lo que era una historia de amor más o menos convencional se convierte en una historia con un punto de intriga que Petit cierra con un complicado “triple salto mortal” del que consigue salir bien parado.

De donde no sale tan bien parado, en mi opinión, es del excesivo uso del lenguaje poético. Me da la impresión que Petit se maneja mejor en las frases breves, lacónicas, casi cortantes que emplea en buena parte del libro. Con estas consigue dar un tono lánguido y melancólico muy apropiado al relato, mientras que el exceso de metáforas poéticas resulta un tanto reiterativo y resta fluidez a la narración.

En cualquier caso, es el primer libro de Petit y de la editorial Expediciones Polares (por cierto, preciosa edición) y es un punto de partida mejorable en algunos aspectos, pero interesante.