viernes, 5 de agosto de 2016

Patrick Süskind: La paloma

Idioma original: alemán
Título original: Die taube
Traducción: Pilar Giralt
Año de publicación: 1.987
Valoración: Está bien

Jonathan Noel es un tipo corriente o, mejor dicho, un don nadie (creo que lo correcto es escribir ‘donnadie’, pero me hace daño a la vista). Es vigilante de un Banco y vive desde hace treinta años en una especie de trastero alquilado, que ha convertido en su fortaleza, un microcosmos que le resulta suficiente para salvaguardar su independencia absoluta, que es realmente lo que le importa. Este carácter, individualista hasta un extremo enfermizo, alérgico a la presencia de otros humanos, le emparenta parcialmente –enseguida lo notamos- con el Grenouille de la archifamosa 'El perfume'. Claro, ese será un problema para valorar con objetividad 'La paloma': es una novela escrita muy poco después de la exitosa opera prima de Süskind, y será difícil evitar comparaciones.

La metódica vida de Jonathan se ve alterada por un incidente mínimo, una anécdota completamente irrelevante que sin embargo será suficiente para poner patas arriba el confortable entorno del protagonista. Aunque realmente no ocurre nada, la situación termina por desbocarse, porque Jonathan parece haber perdido de golpe todas las referencias de su mundo cotidiano, que ve desmoronarse a su alrededor, mientras él mismo se siente naufragar y consumirse físicamente.

El hombre asiste al descarrilamiento del orden sobre el que avanzaba su vida, vaga sin rumbo por las calles mientras acumula nuevas desgracias, y pone en cuestión todas sus certezas, mientras alumbra otras nuevas, como cuando ‘llegó a la conclusión de que la esencia de la libertad humana consistía en la posesión de un retrete comunitario’. 

Porque, en efecto, Süskind se sirve siempre del humor para desenfocar una situación subjetivamente dramática, y con ello, aumentar su impacto. Este tono mordaz –que a veces se desliza hacia lo escatológico, algo que parece bastante poco alemán- domina la mayor parte del relato y, aunque lo hace simpático, puede que también contribuya a drenar en exceso el componente trágico de la historia. Por tomar una referencia, es como si sometiéramos a un baño irónico las oscuras situaciones que plantea Kafka, de las que La paloma no se encuentra muy lejos: me parece que el cóctel no resultaría muy convincente.

En definitiva, la propuesta es atractiva, pero su desarrollo resulta algo irregular: no se ve claro cuál es el camino que toma el relato y, aunque tiene momentos brillantes (una memorable ‘última cena’ en un hotelucho), otros resultan superfluos, y da la sensación de que se acumulan situaciones para ir llenando páginas, y al final el planteamiento queda deslavazado. También 'El perfume' tenía oscilaciones, pero en esta ocasión tenemos una historia menos sólida, más bien trazos sobre una idea inicial que podría haberse desarrollado con más coherencia y más brío.