viernes, 26 de septiembre de 2014

Isabel Cadenas Cañón: También eso era el verano

Idioma original: español
Año de publicación: 2014
Valoración: Muy recomendable

Ya he dicho otras veces que no soy precisamente un experto en poesía actual, así que no me siento capacitado para decir si este libro es innovador, si está a la moda actual o no, si tiene más influencias españolas, argentinas, francesas o estadounidenses. Así que me limitaré a decir lo que sé: que este es un libro precioso de poesía en prosa, y que me ha emocionado. (Me emocionó cuando lo leí todavía en fase de pruebas de imprenta, porque la autora es una buena amiga de hace demasiados años como para contarlos; y me ha vuelto a emocionar ahora, releído ya cuidadosamente editado en forma de libro).

También eso era el verano construye, o mejor, reconstruye, un album de fotografías sin fotografías (solo una, o mejor dicho dos si contamos la que reproduce en cierto modo la portada del libro). Ahí están las imágenes que la autora va sacando de una vieja caja verde (¿o era marrón?) de Magefesa: fotografías de su infancia, de antes de su infancia, de antes incluso de que naciera, de sus padres cuando todavía ni siquiera eran novios.

"Contra el tiempo, tal vez se escribe siempre", ese es, creo, el verso central del libro, el que mejor lo explica. (Me parece un verso muy machadiano, o sé si a la autora le gustará que lo diga). De la misma forma que las fotografías congelan instantes del pasado, la palabra de la autora intenta recuperarlos, traerlos al presente, hacerlos vivos otra vez y comprender el lugar que ocupan en la propia construcción del yo poético. Es una lucha imposible, una lucha perdida de antemano pero también necesaria; de ahí las dudas que le surgen a la autora (y que el texto refleja); de ahí también las discrepancias, otra vez explícitas, entre el recuerdo y las fotografías.

Escrito en prosa, pero cargado de poesía, este es un libro cálido, lleno de cariño de principio a fin; también nostálgico, pero sin caer nunca en la autocompasión. "Cuando íbamos tomadas de la mano, si me apretaba más fuerte era un te quiero", dice uno de los textos más breves. No se dice quién es el sujeto de esa frase, tampoco hace falta. También eso era el verano es un libro construido sobre la ausencia, una ausencia que se insinúa, no se dice, y que no necesita ser desvelada para ser comprendida.


Es un libro bonito. Ya sé que esa no es una expresión propia de la crítica imparcial moderna, académica, científica, pero no me da vergüenza decirlo: Isabel ha escrito un libro de poesía en prosa precioso, emocionante, delicado, y os recomiendo que lo compréis, lo leáis y lo saboreéis. Y que luego me digáis si no os ha emocionado a vosotros también.