martes, 23 de septiembre de 2014

James Dickey: Deliverance

Idioma original: inglés
Título original: Deliverance
Año de publicación: 1970
Valoración: Imprescindible

Seguramente todos los lectores de este blog han visto (o conocen de oídas, si son mínimamente aficionados al cine) la película Deliverance (John Boorman, 1972) y su famoso duelo banjo-guitarra. Lo que la mayoría de la gente no sabe es que esa película es una adaptación de la novela homónima escrita por James Dickey, uno de los poetas y novelistas estadounidenses más importantes del pasado siglo.

Lo que cuenta Deliverance (el libro) es prácticamente lo mismo que nos cuenta la película: cuatro amigos deciden olvidarse de la ciudad en la que viven y pasar un fin de semana acampando, avanzando por el río en canoa, bebiendo cerveza y practicando el tiro con arco (porque eh, igual con suerte consiguen cazar algo y comérselo y conseguir que su experiencia en la naturaleza sea lo más auténtica posible). Así que cogen sus trastos y se ponen en marcha. El problema es que nada resulta como han imaginado: el río es mucho más peligroso de lo que creían y, tras un primer día de aventura, la desgracia les sale al encuentro y se ven obligados a cometer un crimen cuyas huellas no será nada fácil borrar.

Si bien, como he dicho, la historia impresa y la rodada apenas difieren entre sí, ¿por qué entonces leer el libro? Primero, porque la novela es mucho más compleja. A través de ella somos testigos de lo que piensan y de cómo se sienten los personajes, especialmente en los momentos de mayor tensión, lo cual hace que nuestra percepción de lo que ocurre (y de lo que está por venir) sea más completa y que entendamos mejor ciertas cosas que tienen lugar durante el desarrollo de la acción. Así, las escenas en el río (o la ascensión de Ed), por ejemplo, son en el libro partes esenciales de la novela, mientras que en la película no pasan de ser algo accesorio.

Y segundo, porque la prosa de Dickey merece un comentario aparte. Aunque de estilo ameno, poco artificioso y fácil de leer, se nota desde la primera frase que el autor es un Poeta (sí, con mayúscula), porque maneja el idioma como nadie y consigue crear una tensión con cuatro frases como no he visto antes (desconozco si esto se puede apreciar en la traducción al castellano, pues yo he leído esta obra en inglés. Sin duda, es ésta la versión que recomiendo).

Si bien Deliverance (la película) ha pasado a la historia del cine como un Clásico (sí, también con mayúscula), la novela debería ser también un must en cualquier biblioteca que se precie. Por la verosimilitud de su historia, por la profundidad que Dickey le otorga y por su estilo. Porque un libro tan bien escrito no debe quedarse olvidado en una estantería.