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sábado, 9 de enero de 2016

Andrea Camilleri: Mujeres

Idioma original: italiano
Título original: Donne
Traductor: David Paradella López
Año de publicación: 2014
Valoración: está bien

Los que seáis seguidores del blog desde hace tiempo ya sabréis que de Andrea Camilleri nos gustan hasta los andares; y sabréis también, supongo, que Andrea Camilleri no es solo el autor de las novelas de la serie de Montalbano, sino también de novelas, ensayos, obras históricas o relatos no policiacos. Mujeres, lo último publicado en España mientras esperamos que salga el siguiente Montalbano (Salamandra tiene un filón con este hombre) es una mezcla de relato, memoria y ensayo, que gira en torno a la mujer en abstracto y a las mujeres en concreto.

El libro se compone de treinta y nueve capítulos, organizados alfabéticamente y titulados todos ellos con nombres de mujer (Angélica, Antígona, Beatriz, etc.). Algunas de estas mujeres son personajes literarios (la Beatriz de Dante, la Angélica de Ariosto, Helena de Troya), otras son figuras históricas (Nefertiti, Teodora), en otros casos son mujeres que formaron parte de la vida del escritor (desde su abuela hasta mujeres con las que mantuvo una aventura amorosa). Hay por último capítulos en los que uno no tiene claro si Camilleri inventa o si está basándose en hechos reales, pero al fin y al cabo, qué importa.

El tipo de mujer preferido por Camilleri es una mujer fuerte, inteligente, decidida, con personalidad, pero también sensual y hermosa. (De hecho, de casi todas las mujeres que aparecen en el libro, reales o no, se destaca su belleza en algún momento). Un modelo de este tipo de mujer es Carmen (y sus continuadoras, Nora de Casa de muñecas, Hedda Gabler, la Señorita Julia...), pero también Teodora, que ascendió de prostituta a emperadora, o incluso Ingrid, una muchacha sueca sexualmente liberada que lo invitó a pasar la noche con ella con total despreocupación.

Algunos de los capítulos son emotivos (como el dedicado a la abuela del autor), otros son divertidos (como el de una mujer obsesionada con la limpieza hasta en el ámbito amoroso) y otros son simplemente reflexiones más o menos originales sobre personajes literarios o cinematográficos conocidos por todos. En ciertos casos, da la impresión de que se han escrito algunos capítulos solo para completar el alfabeto (los dedicados a Venus, Winnie o Xenia son de los más flojos del libro). Como casi todo lo que escribe Camilleri, es un libro de lectura agradable, con destellos de ironía y de inteligencia en muchas páginas.

¿Podría haber pasado el mundo sin estas Mujeres de Camilleri? Probablemente sí, pero tampoco le hacen daño a nadie. Y dan para pasar unas horas entretenido, y para conocer mejor al creador del comisario Montalbano.

También de Andrea Camilleri en ULAD: Aquí

domingo, 6 de septiembre de 2015

Andrea Camilleri: La captura de Macalé

Idioma: italiano
Título original: La presa di Macallè
Año de publicación: 2003
Traducción: María Antonia Menini Pagès
Valoración: Imprescindible

¿A quién no le gustan las historias turbulentas, repletas de sexo y violencia? ¿Cuyos personajes, además, se ven agitados por las más bajas pasiones y oscuros fanatismos, mientras ocultan secretos inconfesables y aviesas intenciones? Todo ello, eso sí, visto a través de la mirada de un niño de seis años, el pequeño -no en todos los sentidos- Michilìno... lo que no significa que sea una mirada inocente, como puede adivinar cualquiera que ya conozca la narrativa de Andrea Camilleri; porque en la historia que aquí nos cuenta encontramos de todo -literalmente, de todo- menos inocencia... (o quizá sea al revés: ésta es una historia que trata precisamente sobre la inocencia, pero la de un ángel exterminador). Por no ser, no es inocente ni la época de la que nos habla: la de la Italia fascista, cuando bajo las arengas de Mussolini, sus soldados se lanzaron a la absurda tarea de conquistar un imperio en la lejana Abisinia (de ahí el título, pues Macalé fue una localidad tomada por las tropas transalpinas).

La misma época viscosa y exaltada en la que transcurrió la infancia del propio escritor, quien es más que probable que aprovechara para exorcizar aquí parte de sus demonios. Y el exorcismo practicado es, como poco, brutal: Camilleri dispara con bala -y acierta- no sólo contra los desvaríos fascistas, sino también contra la hipocresía de instituciones como la religión, la familia o la educación; contra conceptos tan arraigados en nuestra cultura como son la culpa y el pecado; contra la idea de la infancia como un territorio sin mácula y, sin embargo, que resulta tan corruptible -y corrompida-por todos. Ésta es una novela tremenda, inclemente, sin concesión alguna a la complacencia. Aunque sí que hay lugar, y mucho, para el humor y para el erotismo -por llamarlo de algún modo...-; quizás dibujados a veces con trazo grueso, pero hay que reconocer que si en algo es un maestro Camilleri es en plasmar de forma fluida y desenvuelta lo que en otros autores quedaría chabacano y soez. De hecho, aún no sé si me maravilla o me horroriza más pensar en lo que he disfrutado leyendo ciertas barbaridades... (un aparte: no entiendo cómo la Lolita de Nabokov sigue generando aún alguna polémica, mientras que este libro... en fin, supongo que debe de estar prohibido en varios estados de los USA, como mínimo). Ayuda también, claro, el excelente tono conseguido por el autor, que no pierde en ningún momento la perspectiva infantil... con lo que consigue que leamos la novela con más facilidad y hasta agrado, a pesar de que lo que nos cuenta resulta cada vez más descarnado.

Brutal, por tanto, tremenda, inclemente... podríamos añadir iconoclasta, incendiaria, demoledora, desaforada... pero también divertida, felliniana, conmovedora, lúcida... adjetivos todos que definen esta novela, aunque ninguno la abarque en su totalidad. Lo que no estoy seguro es que se pueda decir que es recomendable (desde luego, no para lectores sensibles e impresionables. Mucho menos para los temerosos de Dios...); pero sí, siempre, sin lugar a dudas, imprescindible.

Hoy, 6 de Septiembre, Andrea Camilleri cumple 90 años -nada menos-; cuando se publicó este libro tenía pues, 77. No sé, por tanto, si se le puede considerar un viejecito entrañable, aunque sí un escritor excelente, insobornable y corrosivo como pocos (por más que algunos sólo quieran ver en él a un autor de entretenidas novelas policíacas). Lo menos que podemos hacer desde aquí, aparte de desearle que cumpla muchos más años, es agradecerle a u dutture Camilleri la buena cantidad de estupendos libros que nos ha ofrecido a lo largo de su vida. Y también, quizás, que sólo haya escrito uno como La captura de Macalé. 

Muchos más libros de Andrea Camilleri reseñados en Un Libro al Día: aquí mismo.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Andrea Camilleri: El movimiento del caballo

Idioma original: italiano
Título original: La mossa del cavallo
Año de publicación: 1999
Traducción: María Antonia Menini Pagès
Valoración: recomendable

Reconozcamos que hay que tener mucho valor o estar muy seguro de uno mismo como novelista para situar como protagonista e incluso héroe de una historia nada menos que a un... inspector de Hacienda, Sin duda, Andrea Camilleri no carece de ninguna de estas cualidades como escritor, además de atesorar otras bien conocidas; aún así, hay que admitir que como elección del héroe de la novela, ésta no deja de ser bastante peculiar (por supuesto, todo lo que he escrito hasta aquí no deja de deberse a un ánimo jocoso y bienintencionado... De paso aprovecho para enviar un respetuoso saludo al Cuerpo de Inspectores de Hacienda, a quienes tanto queremos y , sobre todo, debemos... ejem), Y eso que el argumento de la misma está basada en un hecho real, referido por Leopoldo Franchetti en 1876.

En esa misma época sitúa Camilleri la acción de su novela, cuando Giovanni Bovara toma posesión del cargo de inspector de molinos de la provincia de Montelusa (Agrigento en la realidad), a resultas del fallecimiento, en circunstancias sospechosamente truculentas, de sus dos predecesores. Bovara, aunque criado en Génova, es natural de la cercana -y más que familiar para los lectores de este autor- Vigàta (Porto Empedocle*), pero el hecho de haber pasado la mayor parte de su vida en el continente le hace desconocedor de las peculiaridades e idiosincrasia sicilianas. Esta dislocación es uno de los motores de la trama: Bovara, que incluso piensa en dialecto genovés, pretende cumplir con las obligaciones de su cargo, hacer respetar las normas y combatir el fraude, pero se encuentra con un sistema establecido para no pagar los impuestos o incluso llevarse parte del pastel, en el que participa  su propio superior, don Felice La Pergola -alias "El escarabajo pelotero"- o, por supuesto, el cacique local, don Cocò Afflitto (es interesante señalar que la palabra "mafia" no aparece en toda la novela; no hace falta).

El otro hilo argumental que hace avanzar la narración se refiere a otros elementos no exclusivamente sicilianos, pero en los que la "sicilianeidad" aporta un plus de sabrosura: relaciones sexuales no aprobadas por la Iglesia, adulterios a varias bandas, vendettas...  un enredo que gira en buena medida en torno al padre Carnazza, sacerdote poco proclive a respetar los mandamientos y a una de sus feligresas, la hermosa viuda Trisìna. Además, podemos encontrar algún que otro marido cornudo, alguna esposa que ídem, criadas desvergonzadas, comadres cotillas, parientes afrentados, policías corruptos, sicarios, jueces y hasta un fiscal piamontés... en fin, actores todos que van urdiendo la trama en la que queda atrapado Giovanni Bovara y de la que sólo podrá salir recurriendo a su "movimiento del caballo" particular.

Hay que señalar que, como suele suceder en muchas novelas de Camilleri, éste suele hacer gala de bastante desinhibición a la hora de narrar las escenas sexuales -vamos, que es un poco brutico...-; ahora bien, dudo que se pueda encontrar a otro escritor que resuelva estas situaciones con mayor solvencia e imaginación. Aún así, en general ésta no es una de las mejores novelas de Camilleri, pero sí es una de lo más entretenida y llena de esa socarronería característica del autor siciliano. También, como de costumbre, de grandes dosis de pesimismo, aunque en este caso el humor le sirva de paliativo. Que no es poco...

* Me he enterado que el nombre oficial de la localidad natal de Andrea Camilleri es, desde 2003, Porto Empedocle-Vigàta, como homenaje, además de al filósofo griego, a las novelas de este su célebre hijo (en las que, por otra parte, tampoco es que deje en el mejor lugar a su terruño, precisamente).  Aunque parezca una nueva usurpación por parte de la política de los logros literarios de un autor, la ironía de la situación me impulsa a aplaudir desde aquí tal decisión. ¡Que cunda el ejemplo!


Tropecientos libros más de Andrea Camilleri reseñados: aquí

viernes, 27 de marzo de 2015

Andrea Camilleri: Un sábado con los amigos

Idioma original: italiano
Título original: Un sabato, con gli amici
Año de publicación: 2009
Traducción: Teresa Clavel Lledó
Valoración: recomendable

En una reseña que hice de otra novela de Andrea Camilleri, me atrevía declarar que todos los libros de este escritor son imprescindibles. me refería no tanto a un título en concreto -aunque no resulta difícil dar unos cuantos incuestionables- como a toda su obra en conjunto, incluyendo esas novelas o ensayos que pueden parecer menores o incluso simples ejercicios de estilo. Quizás éste sea el caso de Un sábado con los amigos, que es una novela corta y parte de un planteamiento que parece banal, aunque su contenido pronto comienza a adensarse hasta adquirir una consistencia sólida y sofocante (sofocante sobre todo para los personajes, que se van ahogando en su propia miseria, ante la mirada atónita del lector).

El planteamiento inicial, ya digo, parece simple y previsible: un grupo de amigos -tres parejas- ya en la cuarentena, de clase media profesional, que se conocen desde los tiempos del instituto, acostumbran a reunirse todos los sábados en casa de alguna de las parejas. Uno  de esos sábados es invitado también Gianni, que también estudiaba con ellos, aunque era sobre todo amigo de uno de ellos, Matteo.... y que resulta actuar como detonante de ciertas tensiones larvadas. Ahora bien, la cosa -por si alguien no lo había adivinado, ya que se trata de Camilleri-, no va de una amable tragicomedia generacional, con la crisis de la mediana edad en lontananza, amores escondidos y autorrealizaciones aún más reprimidas... Aquí se habla de oscuros secretos y pasiones todavía más oscuras, si cabe. de fingimientos interesados, de personas sin escrúpulos para conseguir lo que desean, de perturbaciones intensas...

La novela, como puede suponerse, es bastante deudora del formato teatral: influencia pirandelliana, se dice, por el famoso dramaturgo casi paisano de Camilleri, aunque no olvidemos que éste ejerció durante muchos años como director teatral y guionista televisivo. De todas formas, aunque esta novela se podría adaptar a una representación teatral, Camilleri le añade, al espacio y tiempo cerrado de la reunión de amigos, información sobre el transcurrir de las vidas de los personajes, desde su infancia, a la adolescencia, juventud... lo que nos permite, poco a poco, ir completando sus retratos y comprender las razones que se ocultan detrás de sus actos. Casi parece, incluso, que aquí Camilleri trató de hacer un ejercicio de composición de los personajes, con vistas, por ejemplo, a una obra teatral. De hecho, es una de las pegas que se le pueden poner a esta novela: su explicitud, puesto que,  a mi parecer, resulta mas interesante cuando las historias de cada uno aún no se han desvelado del todo. Otra pega sería, quizás, cierta truculencia, aunque resulte perfectamente pertinente. En fin, es cuestión de gustos...

En todo caso una novelita de lo más amena, que engancha desde el primer momento gracias al buen hacer de Camilleri y que, por la misma causa, se lee de un tirón. Por supuesto, recomendable para los muchos fans del escritor siciliano y, para quien todavía no lo sea, una buena manera de conocerlo. Un escritor que publicó esta novela con 84 años, por cierto. Que envidia que da.

(Hoy es viernes, así que mañana, ya sabéis...)

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sábado, 4 de agosto de 2012

Andrea Camilleri: El campo del alfarero

Idioma original: italiano
Título original: Il campo del vasaio
Año de publicación: 2008
Valoración: recomendable

Ya en otras entradas me he confesado fan (casi) incondicional de Andrea Camilleri: he perdido la cuenta de cuántas novelas del comisario Montalbano me he leído, y a estas hay que añadir tres o cuatros libros más que no pertenecen a esta serie (El traje gris, Las ovejas y el pastor, La intermitencia...). Así que cuando cojo una de sus novelas, muy especialmente si son de la serie policiaca, no busco que me sorprenda, sino todo lo contrario: volver a encontrarme con viejos conocidos: el socarrón y epicúreo comisario Montalbano, la siempre esquiva Livia, el torpe Catarella, Mimì y Fazio... y ese ambiente entre corrupto y cutre de la Italia retratada por Camilleri.

Y eso es exactamente lo que se encuentra en El campo del alfarero, una más (la número trece en orden cronológico, aunque no creo que nadie las lea en orden cronológico) de las novelas protagonizadas por Montalbano. En este caso, la trama arranca con la aparición de un cadáver descuartizado en un campo de arcilla (de ahí el título), que mezcla a la mafia con los cartel de droga colombianos y que lleva a Montalbano a enfrentarse a la traición dentro de su propio equipo. El argumento policial, como suele ser el caso con Camilleri, está bien llevado, aunque nunca alcanza la complejidad de un Mankell, por ejemplo.

Pero como siempre lo mejor, lo que hace que Camilleri sea diferente -y mejor, a mi parecer- que la mayoría de los escritores de novela policiaca que hay por ahí, es el humor cínico y ligeramente cruel que abunda en la novela: sobre todo en Montalbano, que como es más inteligente que casi todos los que le rodean puede reírse o jugar con ellos casi a voluntad -lo que no quiere decir que siempre se salga con la suya-; pero también en la descripción de personajes, a veces estereotípicos, sin duda (como esa Dolores colombiana, un leopardo sensual de olor a canela) o caricaturescos, como el inspector Lattes, al que apodan Latte e mele por su empalagosa amabilidad.

Un detalle curioso de esta novela es que, además de las ya habituales intertextualidades que tanto le gustan a Camilleri -a lo mejor para demostrar que, aunque escriba novela policiaca, es un hombre culto-, en este caso también se pone "cervantino" y autoficcional, al incluir en el texto una referencia, que se demostrará clave, a una de sus propias novelas (no de la serie Montalbano, claro): La desaparición de Patò. 

En fin, que es una buena novela policiaca, en la línea de casi todas las de Camilleri. Nada más, y nada menos.

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domingo, 14 de abril de 2019

Andrea Camilleri: El beso de la sirena

Idioma original: italiano
Título original: Maruzza Musumeci
Año de publicación: 2010
Traducción: Juan Carlos Gentile Vitale
Valoración: Muy recomendable

Para la mayoría de lectores, el nombre de Andrea Camilleri está indisolublemente asociado al género policiaco y al comisario Montalbano. Pero este autor también ha demostrado su versatilidad con géneros como la sátira, tal como sucede en La ópera de Vigàta. Yo descubrí a Camilleri por casualidad y a través esta pequeña fábula que no es nada representativa del resto de su obra pero que sí dice mucho de su sólida voz narrativa; y es que, aunque las comparaciones sean odiosas, Andrea Camilleri me recuerda por momentos al grandísimo José Luis Sampedro, solo que un poco más juguetón.

Resumen resumido: Gnazio regresa de América, tras más de veinticinco años, a su aldea natal en la costa del sur de Italia. A pesar de su aversión al mar, compra unas hectáreas en la península de Ninfa con el fin de cultivarla, casarse y formar un hogar. Para ello decide pedirle ayuda a la alcahueta del pueblo, la señora Pina, que acabará presentándole a la bella y enigmática Maruzza.

El beso de la sirena es una fábula en forma de relato largo que, a lo largo de sus ciento cincuenta páginas, nos transporta a la cultura rural del sur de Italia, justo antes de la Segunda Guerra Mundial. En ella se mezcla lo cotidiano con lo mágico y lo mitológico mientras el lector se sumerge en las tradiciones, en las tareas del campo y en las convenciones sociales de la época, todo envuelto en una atmósfera naturalizada de amor y humor. Y como parece que esta es la reseña de las comparaciones odiosas, mientras lo leía no me sacaba de la cabeza La acabadora de Michela Murguia; quizá porque también se sitúa en el sur rural de Italia y hace también mucho hincapié en la atmósfera y las costumbres. Sin embargo y, a pesar del enorme calado del tema central de La acabadora, es una obra que no logra sacarle brillo a todos los elementos a su disposición cosa que sí sucede en El beso de la sirena. Al fin y al cabo, Camilleri es un autor con mucho oficio y eso se nota.

La historia se narra con una voz en tercera persona focalizada en Gnazio que transmite muy bien la maravillosa sencillez y sensibilidad del personaje protagonista:
Estuvo caminando de la mañana a la tarde, porque la fragancia de la tierra cambiaba a medida que pasaban las horas; por la mañana, a las siete, parecía tener el mismo olor de cuando uno mete la cabeza en un pozo y siente el perfume de agua y de musgo; a mediodía, bajo el sol, comenzaba a coger el mismo olor del pan recién salido del horno; al anochecer, la tierra se perfumaba de jazmín y de azahar, aunque en las inmediaciones no había plantas de jazmín ni naranjos ni limoneros.
Los diálogos son otra de las grandes bazas de El beso de la sirena. El lenguaje es llano y directo y desborda frescura, ironía y sorna: 
—Estaría Caterina Tumminello— ¿Qué edad tiene?—Treinta y dos.—¿Y cómo es que aún no se ha casado?—Cojea.—¿Ella también?—Sí señor—¿Se cayó?—Nació así. Pero cojea de la misma pierna que usted. Y eso es bueno.—¿Por qué?—Porque así, cuando caminen el uno junto al otro, no se darán cornadas, ni golpes con la cabeza. Y ¿sabe qué suele decirse? “Mujer lisiada / la mejor follada”
La trama está llena de guiños históricos y detalles interesantes como, por ejemplo, la manera en que Gnazio diseña, construye y amplía su casa, ahí lo dejo. 

Es un cuento precioso y tal vez por eso la única pega que le encuentro me moleste tanto. Y es que lo peor de El beso de la sirena es precisamente El beso de la sirena, su título. Porque, como ya se menciona en la cabecera de la reseña, el título original es Maruzza Musumeci, el nombre de la que va a convertirse en la esposa de Gnazio y va a proporcionarle una experiencia vital única. Y para que el lector vaya asumiendo poco a poco, al igual que Gnazio, la particular naturaleza de Maruzza, Camilleri va desgranando pequeños detalles en sus páginas sin abordar jamás la cuestión directamente. Pero entonces llega la edición en castellano y manda a la porra toda la magia y la sorpresa y el encanto que el autor nos había reservado. Gracias señor/a editor/a por robarnos a los lectores esos detalles maravillosos que nos depara la buena literatura. Total, venimos a un valle de lágrimas y nacemos para morir. 

Leí El beso de la sirena hará cosa de siete años y me llenó de paz y ternura pero ya sabemos lo que sucede con las lecturas, uno olvida los detalles y tan sólo queda el poso de una sensación en la cual, con el tiempo, dejamos de confiar. Pues bien, su relectura ha sido tan satisfactoria como la primera y espero esta vez no olvidar los detalles gracias a esta reseña. Así que, a pesar de los pormenores de su edición en castellano, muy recomendable.

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martes, 23 de diciembre de 2014

Andrea Camilleri: Vosotros no sabéis

Idioma original: italiano
Título original: Voi non sapete
Año de publicación: 2007
Traductora: María Antonia Menini Pagès
Valoración: recomendable

Para quien no lo sepa: Bernardo Provenzano, llamado por sus acólitos 'u Zù Binnu, "el tío Binnu" o "El Tractor" -según se refiriesen a su época de capo o a sus comienzos como matón- fue el Capo di tutti capi  de la Cosa Nostra siciliana entre 1993 y 2006. Cuando, en abril de ese año fue detenido en la caseta donde se escondía, en un monte cercano a su propio pueblo, Corleone, llevaba 43 años en la clandestinidad, huyendo de la justicia italiana. Pues bien, en su última etapa como capo supremo de la organización, movido sobre todo por la necesidad de disponer de un medio seguro para comunicarse con sus subordinados y familiares, se dedicaba a escribir -y recibir-, los llamados pizzini, papelitos mecanografiados, doblados y redoblados, en los que impartía sus instrucciones y "consejos", y que debían seguir caminos de lo más alambicado para llegar a sus destinatarios sin despertar sospechas.

Estos peculiares documentos (los que se han podido recuperar, claro) son la materia prima que utiliza Andrea Camilleri para escribir este curioso glosario que, en realidad, es un retrato de este personaje y de la organización que dirigía. Un glosario peculiar, también, puesto que los términos (en italiano  o en siciliano, pero también alguno inventado por el propio Provenzano), al ser tomado de esos pizzini -vehículo para entenderse entre criminales, no lo olvidemos-, a menudo tienen un significado "normal" y otro bien diferente que sólo es entendible dentro del contexto mafiosos... e incluso a veces ni siquiera así, y sólo se pueden explicar teniendo en cuenta las caracteríasticas de la personalidad y el estilo de mando de quien los emitió. 

Esa es la labor a la que se dedica Camilleri con toda la sabiduría y sutileza -también con la ironía- que le dotan su larga y fructífera experiencia como escritor y, sobre todo, como siciliano que sabe de lo que trata. A destacar, por ejemplo, la prolija y recurrente referencia que hacía Provenzano a elementos de la religión católica... y no sólo por coherencia con la supuesta religiosidad de la que hace gala el pueblo siciliano (en realidad, un ejercicio de supersticción, según Camilleri); sobre todo, el lenguaje morigerado y hasta meapilas de los pizzini, sus maneras conciliadoras como capo (a diferencia de sus predecesores en la dirección de los corleonesi: el militarista Riina y el aterrador Luciano Leggio) eran, para el autor del libro, recursos conscientes que utilizaba Provenzano para lavar su imagen y presentarse como un hombre de paz, un mediador, y no la mala bestia responsable, según se cree, de al menos 40 asesinatos, o el implacable cobrador de mordidas mafiosas en que se convirtió en una segunda fase de su carrera criminal. De esta forma, el libro también es un estudio de cómo la elección y uso del lenguaje -incluyendo las faltas de ortografía y los errores sintácticos- aún el empleado en unos medios tan aparentemente humildes como estos papelitos se convierte en un instrumento de primer orden para la consecución de unos objetivos concretos, en este caso, la dirección de una organización criminal. Por no hablar de la fascinante mezcla de negocios,asuntos luctuosos, vida privada (incluyendo problemas de salud) y beatería...

Este libro encantará sin duda a los lectores interesados en el tema mafioso, pero también a los seguidores-y somos legión- del gran Camilleri e incluso, más allá, a todos aquéllos que encuentren un placer especial en la lectura de un a disquisición inteligente, sutil y certera sobre cualquier asunto de interés de los tantos que conforman este mundo en el que vivimos y que a veces se nos muestran tan arcanos e incomprensibles como los papelitos de un viejo capo oculto en una montaña. Menos mal que aún tenemos a alguien como Camilleri que nos ayuda a entender las cosas.

Nota final: no me puedo resistir a compartir un dato que aparece en el libro. Al parecer, en tiempos de la jefatura de Provenzano, Cosa Nostra cobraba a los empresarios sicilianos adjudicatarios de obras públicas un 2% de comisión. Como bien sabemos en España y, sobre todo, en Cataluña, cobrar menos de un 3% es de aficionados... O quizás sea que los mafiosos son menos avariciosos que ciertos políticos. Qué suerte tenemos, ¿eh?

También de Andrea Camilleri en ULAD: Aquí

domingo, 1 de junio de 2025

Andrea Camilleri: La masacre olvidada

Idioma original: italiano

Título original: La strage dimendicata

Año de publicación: 1984

Traducción: Juan Carlos Gentile Vitale

Valoración: bastante recomendable

Ensayo histórico con el que el recordado Andrea Camilleri se puso en "modo Sciascia", por así decirlo, en uno de los primeros libros que publicó (unos cuantos años antes de que obtuviera su gran éxito internacional con las novelas policiacas, por lo que podemos colegir por dónde podría haber ido su carrera literaria, si hubieran sido otras las circunstancias). Este breve libro estaría, pues, en la línea de El teatro de la memoria y, sobre todo, Los apuñaladores, pues, al igual que éste, trata sobre un hecho luctuoso y más o menos ya olvidado, incluso por los historiadores, ocurrido en el siglo XIX. Sólo que en vez de un ataque en Palermo, nos encontramos ante una masacre producida a comienzos de 1848 en el pueblo natal (hoy ciudad) de Camilleri, Porto Empedocle, que por aquel entonces era un puerto que pertenecía a Agrigento y que se llamaba Borgata Molo (por cierto que muy divertida, por llena de ironía y aun de retranca, resulta la crónica que hace el autor de los diferentes nombres que va teniendo a lo largo de los siglos su localidad. Más divertida aún si pensamos que cuando escribió este libro, aún no sabía que a Porto Empedocle se le daría oficialmente durante unos años también el nombre de Vigàta, como en sus novelas). 

Entre el 25 y el 26 de enero de aquel 1848 se produjo en la localidad una revuelta, encuadrada dentro de la Revolución siciliana antiborbónica (y que podemos relacionar, a su vez, con la oleada revolucionaria que recorrió ese año toda Europa), durante la cual, el mayor Emanuel Sarzana, al mando de la prisión situada en la Torre de Carlos V que se encuentra en la entonces Borgata Molo, provocó la muerte de 114 presos a los que había encerrado en un foso, al cortarles el suministro de aire. Decisión tomada, por contextualizarla un poco, durante el asedio que muchos habitantes del lugar y familiares de los presos habían puesto a la Torre, pero que no deja de ser una salvajada de aciago resultado. 

Camilleri nos ofrece un recorrido no sólo por los sucesos de aquel momento, sino los antecedentes -con especial interés sobre cómo era la vida de los presos y como la burguesía local se aprovechaba del trabajo cautivo... menos mal que esas cosas ya no pasan, ¿verdad?- y, sobre todo, de lo que ocurrió después, cuando las consecuencias se difuminan en una neblina de imprecisiones, rumores y silencios que él trata de concretar con una finura, ya digo (perdón por repetirme), de lo más "sciasciana". Al final, queda un pequeño ensayo que se lee en una tarde, de lo más interesante y que ilustra perfectamente la famosa máxima de Lampedusa (o del príncipe de Salina, mejor dicho) de que "todo cambie para que todo siga igual"... 

Nota: se me escapa la razón por la que se decidió poner en la cubierta de un libro sobre una matanza de presos en la Sicilia de mediados del XIX el retrato de una joven belga del siglo XVII (aunque es cierto que Ediciones Destino a veces ha utilizado otras obras pictóricas del pasado para envolver libros de Camilleri); en todo caso, eso me ha servido para conocer a Michael Sweerts, pintor flamenco que hacía unos retratos de excelente factura, como se ve. 

Muchos más libros del gran Andrea Camilleri (pero muchos menos de los que escribió) reseñados aquí.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Andrea Camilleri: La ópera de Vigàta

Idioma original: italiano

Título original: Il birraio di Preston

Año de publicación: 1995

Traducción: Juan Carlos Gentile Vitale

Valoración: recomendable, como poco

Ya lo dice el adagio popular: "Un Camilleri al año no hace daño". Dos, en verdad, porque hace poco reseñé en este sacrosanto blog las conversaciones del escritor siciliano con su colega y amigo Manuel Vázquez Montalbán (aquí). Que, de hecho, es el libro que me ha llevado a la relectura de este otro, pues en el primero Camilleri reconocía la influencia que había tenido sobre él la novela El pianista, de MVM, o, mejor dicho, su estructura, ya que le había dado la solución para componer esta La ópera de Vigàta y evitar la planitud que le hubiera otorgado un tipo de narración más convencional. En concreto, la historia no sigue el orden cronológico y los diferentes episodios están alternados en el tiempo (como la película Pulp Fiction, para entendernos). No es la primera novela en y utilizar esa técnica ni será la última, pero, en cualquier caso, Camilleri tuvo un acierto al adoptarla, pues, ciertamente, es lo que le aporta un mayor interés a una historia ya de por sí sugestiva. cada capítulo, además, se inicia con una frase sacadad de una obra literaria o incluso una ópera célebre, o que acentúa el tono de sorna que le ha pretendido dar el autor a esta novela.

Pero, a todo esto ¿de qué trata concretqamernte La ópera de Vigàta? Pues de una ópera, claro está; en concreto, Il birraio di Preston (La cervecería de Preston) de Luigi Rizzi, cuya representación el prefecto de Montelusa, el un tanto obtuso caballero doctor Bortuzzi, impone en 1874 a los habitantes de la vecina Vigàta -que, como todo lector de Camilleri sabrá, vendría a ser el Macondo de este escritor; una traslación de su Porto Empedocle natal-, en contra de la voluntad general, para la inauguración de su teatro. Como cabe suponer, debido a esa resistencia por parte de los vigatenses, acaba todo como el rosario de la aurora (ya digo que el orden cronológico de la historia está trastocado, así que develarel final no puede considerarse aquí como un spoiler). El argumento, aunque nos pueda parecer exagerado, está inspirado en hechos reales ocurridos en la también siciliana localidad de Caltanissetta, debido a la imposición de esa misma ópera.

Como también cabe suponer por cualquiera que haya leído antes a este escritor, Camilleri aprovecha para, además de hacernos pasar un rate divertidísimo, gracias a su dominio de los recursos humorísticos y sobre todo, a esa característica capacidad suya de alternar el trazo fino con el grueso, con hilarantes resultados, ofrecernos toda una panoplia de personajes de lo más variopinto, que cabe suponer como característicos tanto de la Sicilia decimonónica como, incluso (y quizás sobre todo), de la de fines del siglo XX; encontramos tanto a gente del pueblo llano como aristócratas, profesionales liberales, sacerdotes, mafiosos -no podían faltar-, autoridades de diferente rango... de hecho, Camilleri aprovecha para hacer una disección -muy entretenida, eso siempre- del poder y cómo se ejerce, en la que el poder político, representante, por aquel entonces de un aún jovencísimo estado italiano, no sale demasiado bien parado (tampoco sé si saldría mejor hoy en día y no únicamente en Italia, porque la incompetencia e incluso negligencia de las autoridades responsables es algo demasiado frecuente en todas partes, me temo, como se puede comprobar en la gestión de los desastres naturales, por ejemplo). 

De esta forma, conocemos al médico Gammacurta, a la señora Concetta, viuda de Lo Russo y su amante, el joven Gaspàno,  el estibador Turiddru Macca, el ingeniero Hoffer, el delegado Puglisi, el temible comendador Restuccia, el canónigo Bonmartino... y muchos otros personajes que harán las delicias del lector o lectora que se decida a leer este libro. Que, ya digo, puede tener una ligera dificultad inicial debido al desorden cronológico (orden alternativo, sería más correcto decir), pero que al cabo de pocas páginas es algo que le da un plus a la novela y lo convierte, aún más, en memorable.


Muchos más libros de Andrea Camilleri reseñados aquí

sábado, 9 de febrero de 2013

Andrea Camilleri: La danza de la gaviota

Idioma original: italiano
Título original: La danza del gabbiano
Año de publicación: 2009
Valoración: recomendable

Qué pesado eres, Santi, de verdad. Otra vez Camilleri. Ya sé lo que vas a decir, porque siempre dices lo mismo: que te gusta leer novela policiaca para descansar la cabeza, para recuperar el placer de la lectura por la lectura, blablabla... De verdad, chico, qué cansino.

A ver, venga, cuenta. ¿Qué le pasa al pobrecito Montalbano esta vez? ¿Que su amiguito Fazio ha desaparecido misteriosamente? ¿Que se mezcal un caso de contrabando con un doble asesinato? ¿Que Livia parece que sí, pero luego parece que no, y al final nada? ¿Que al fondo como siempre está la mafia y sus amigos los políticos? Vaya novedad. Y seguro que en el camino el pobrecito Montalbano demostrará ingenio, constancia, capacidad casi sobrehumana de superación, además de comprensión hacia los más desfavorecidos e independencia respecto a los engranajes del poder, blablabla. ¿No es así? Claro que es así, no hace falta que contestes.

Sí, sí, ya sé, ahora dirás que Camilleri escribe novela policiaca, como muchos otros, pero que la escribe como pocos, o alguna otra fórmula que creas que es ingeniosa. Hablarás del humor. (¿Tienes que hablar del humor cada vez que reseñas a Camilleri, Santi? ¿No te cansas?). Dirás que devoraste la novela en una noche. (¿Fueron dos? Ah, bueno, por lo menos una variación sobre el mismo tema). Y dirás que las novelas de Camilleri no dependen tanto de la resolución del misterio en sí como otras novelas policiacas, y sí del universo de personajes, del ambiente decadente y pegajoso del sur de Italia, del quijotismo de su protagonista... ¿Ves lo que has hecho? Ya hasta estoy hablando como tú...

Y ahora, al final, supongo que pondrás un párrafo de conclusión, algo así como: "En fin, este libro es recomendable para seguidores de Camilleri" o "En definitiva, una agradable lectura ligera sin mayores pretensiones" o "Quien no conozca a Camilleri no quedará defraudado, y quien lo conozca tampoco". A lo mejor hasta te dignas mencionar a la traductora, Teresa Clavel Lledó, para quedar bien...

De verdad, Santi, qué cansino. ¿No puedes leer a Proust, como todo el mundo?

También de Andrea Camilleri en ULAD: Aquí

lunes, 29 de agosto de 2022

Andrea Camilleri: La secta de los angéles

Idioma original: italiano

Título original: La setta degli angeli

Año de publicación: 2011

Traducción: Juan Carlos Gentile

Valoración: más que recomendable

Última novela publicada hasta la fecha en España de don Andrea Camilleri -aunque la original es de 2011-, en la que abandona su habitual escenario de la ficticia localidad de Vigatà para ambientar la acción en otra llamada Palizzolo, similar en muchos aspectos, pero con ciertas características propias:

"Pueblo de siete mil habitantes, situado justo en el centro de grandes latifundios, en 1901 Palizzolo presumía de contar con dos marqueses, cuatro barones, un duque de ciento dos años que ya no salía del castillo y un mártir antiborbónico, el abogado Ruggero Colapane, ahorcado en la plaza pública por su adhesión a la República partenopea. 
Pero su mayor orgullo eran las ocho iglesias, cada una provista de un campanario y de campanas tan potentes que cuando sonaban todas juntas era como si hubiera un terremoto."

En este pueblo, en ese principio del siglo XX se desata una curiosa epidemia -no desvelaré los detalles, pero parece afectar sólo a mujeres jóvenes y guapas-, cuya explicación buscará una pareja de peculiares investigadores: el abogado y periodista Matteo Teresi y el capitán Montagnet, de los Reales Carabineros. Ambos, por una causa u otra -por anticlerical y contestatario uno, por piamontés el otro-, ajenos a las fuerzas vivas del pueblo y sus dinámicas de poder, claves en toda esta novela y que Camilleri expone, ridiculiza y deplora, por más que se trate, aparentemente, de una historia de ficción.

Digo que en apariencia porque la novela está basada, de forma más o menos directa, en un suceso similar ocurrido en la localidad de Alia y en el que también tuvo un papel destacado el auténtico Matteo Teresi, farmacéutico, abogado y luego escritor siciliano que acabó emigrando a EEUU y a quien Camilleri pretendió rendir un homenaje con esta novela. Novela que, siguiendo el característico estilo de este autor, mezcla eldrama y la denuncia -en este caso, de los abusos ha cia las mujeres y los chanchulloos propios de las clases dominantes parasortear lalegalidad y que lasrelaciones de poder en la sociedad siciliana no cambiaran-con un gran sentido del humor que hace que el libro se lea con una sonrisa casi permanente y, en más de una ocasión, a carcajada limpia. Cierto que es un sentido del humor que puede bordear lo soez (la mediterraneidad tira mucho) e incluso suena un tanto a señoro de otra época, pero hay que reconocer que eficaz es y, después de todo, supone la "marca de la casa" y un elemento imprescindible para que su narrativa resulte especialmente corrosiva.

Porque, además, a don Andrea, que Dios (o el diablo) tenga en Su Gloria, hay que perdonarle todo y más en una novela como ésta, que resulta ser de las más "sciascianas" de su producción (como dice un amigo mío, Camilleri venía a ser como Sciascia, pero en menos fino); aquí también, como en El consejo de Egipto o A cada uno lo suyo, hay un siciliano bienintencionado y abierto de mente que trata de cambiar o al menos cuestionar la sociedad en la que vive, pero la maquinaria de ésta le pasa por encima. Aquí también, como en El día de la lechuza, hay un representante de la autoridad venido de fuera que parece no entender la idiosincrasia del país, y acaba comprendiéndola demasiado bien... Y, al igual que en los libros de Sciascia, en general, pero también en los del propio Camilleri encontramos todo un panorama casi felliniano (o sorrentiniano, diríamos ahora) de la sociedad en la que nacieron y sus más conspicuos representantes: nobles, burgueses y próceres -reunidos en el Círculo del Hogar y la Familia-, mafiosos, sacerdotes, obispos, jueces, carabinieri, bandoleros, aparceros, criadas, gentes del pueblo llano... todo un sinfín de personajes que giran y se entremezclan en un carrusel, en una danza tragicómica que provoca tanto la risa como el llanto. Y viceversa.

Muchos más libros de don Andra reseñados: aquí

lunes, 16 de septiembre de 2024

Zoom: Conversaciones sobre la escritura por Andrea Camilleri Y Manuel Vázquez Montalbán

Idioma: italiano

Título original: Dialoghi

Año de publicación: 2021

Traducción: Ernesto C. Gardiner

Valoración: recomendable, sobre todo para fans

Existe un particular género de libros que creo tiene más predicamento en Italia que en otros países (al menos, son italianos los ejemplo que yo conozco) que es el de los diálogos con o entre escritores. En algunos casos, se trata de periodistas u otros autores hacen ua se vuelve na larga entrevista a un colega con el objetivo declarado de publicarla como libro; en otros, como es el caso, se trata de la transcripción de conversaciones, más o menos públicas, entre escritores, como las que se producen en un festival literario, para solaz de sus asistentes o auspiciadas por algún medio de comunicación. Lo ideal, claro está,  es que los participantes en la conversación tengas cosas interesantes y si además se conocen de antes y se llevan bien, se vuelve mucho más fluida.

Eso es lo que pasaba con Manuel Vázquez Montalbán y Andrea Camilleri, que eran amiguetes, lectores mutuos y admiradores recíprocos de la obra del otro - de hecho, es bien sabido y además lo cuenta en este libro, Camilleri le puso Montalbano a su personaje más conspicuo en honor del escritor catalán-; no sólo eso: ambos compartían ciertas circunstancias biográficas, como si origen "periférico" dentro de sus respectivos estados, haber crecido bajo una dictadura fascista y una militancia comunista común. Y, sobre todo, una concepción de la novela negra "mediterránea", diferente en algunos aspectos de la tradición anglosajona o la escandinava 

En las cuatro conversaciones recogidas en este libro -quizá tres, en realidad, pues las dos últimas tuvieron lugar el mismo día y podemos considerarlas como continuación una de la otra- , llevadas a cabo entre 1998 y 2000, disertan sobre todos estos temas y otros más-; desde su formación literaria, su identidad cultural o, cómo no, su afición a la gastronomía, que ha trascendido a sus personajes. He de señalar aquí, por querencia personal, las menciones que hacen a un referente común, también cultivador de la novela policíaca "mediterránea", aunque con un sentido más político: el maestro Leonardo Sciascia. La primera de las conversaciones,  por otro lado, tuvo lugar durante un festival literario en Mantua y por ello cuenta con el interés añadido de algunas preguntas por arte del público (como la inevitable de por qué Carvalho quemaba libros... De hecho, un libro al día ; )

En fin, que se trata de un librito rápido de leer y muy interesante, sobre todo para los muchos seguidores/ as de la obra de estos dos grandes escritores,  ya desaparecidos, y, en los tiempos que corren, a menudo recordados. 

Otros muchos títulos de Andrea Camilleri reseñados en Un Libro Al Día: aquí

Y también unos cuantos (no tantos) de Vázquez Montalbán: acá

miércoles, 10 de junio de 2009

Andrea Camilleri: Las ovejas y el pastor

Idioma original: italiano
Título original: Le pecore e il pastore
Año de publicación:2007
Valoración: Está bien

Las ovejas y el pastor son una pequeña curiosidad literaria, que he descubierto por casualidad en uno de esos puestos de libros baratos que aparecen a veces en los centros comerciales. De Camilleri ya hemos hablado en este blog en su calidad de autor de novelas policiacas de calidad, y por eso, cuando he comprado el libro creía encontrarme ante una nueva y desconocida novela (o novelita, novela corta, cuento largo, porque no pasa del 120 páginas) del inspector Montalbano. Pero no, lo que me he encontrado es una reconstrucción histórico-ficcional (que recuerda algo a las biografías de nuestro "adorado" Stefan Zweig) sobre un extraordinario y trágico suceso que se produjo en Sicilia en el año 1945.

La novela (o crónica, o reconstrucción, o como se quiera llamar) comienza presentando por extenso la historia del monasterio benedictino de Palma di Montechiaro y la cercana ermita de Quisquin; presenta después a Sor María Crucificada, una mística del siglo XVII fundadora del monasterio antes citado, y al obispo Giovanni Battista Peruzzo, un sacerdote ejemplar en su compromiso ético y social, tan enemigo del comunismo como de los latifundistas. Y pasa luego a narrar el hecho central que motiva su escritura: tras el atentado no mortal sufrido por el obispo en 1945, diez monjas del monasterio benedictino de Palma deciden sacrificar su vida ante Dios a cambio de la del obispo. Camilleri, incrédulo ante este martirio autoinfligido, decida investigar las circunstancias y las causas que lo produjeron, y también las que llevaron al ataque contra el obispo.

Esta es una obra extraña, ya lo hemos dicho. Comienza como una interesante y compleja reconstrucción histórica sobre la fundación y el desarrollo de la ermita y el monasterio en que sucede la acción, y crece en intensidad cuando describe la Sicilia de los años 30 y 40, dividida en fascistas, mafiosos, separatistas, latifundistas y comunistas (una época y un lugar terribles y apasionantes). Lástima que hacia el final la novela, en mi opinión, flojee, no atreviéndose a indagar con mayor profundidad en los aspectos políticos (pudieron ser los latifundistas sicilianos los que organizaron el atentado contra Peruzzo) y morales (la autoinmolación en la moral y la hagiografía cristiana) implicados en la narración.

Como podía esperarse, Las ovejas y el pastor provocó polémica en Italia cuando se publicó: la jerarquía de la Iglesia ha negado la veracidad de los hechos narrados por Camilleri, o al menos la forma en que éste los narra, ya que según el investigador que redactó la tesis en la que se ha basado, las monjas no se suicidaron ni se "dejaron morir", sino que fallecieron por causas naturales, como la enfermedad o la mala alimentación a causa de la pobreza del monasterio. Por otra parte, la publicación de esta novela en 2007, cuando Italia debatía intensamente el caso de Eluana Englaro, le da a la obra una dimensión más directamente política.

El propio Camilleri, consciente de estas implicaciones, renuncia en todo caso a llevarlas hasta el final: "No consigo sacar ninguna conclusión de estas vicisitudes, ni para mí ni para mis lectores", dice. "O quizás las conclusiones me llevarían demasiado lejos, tanto hacia atrás como hacia adelante en el tiempo, hasta la trágica actualidad de nuestros días. ¿Sería oportuno?".

También de Andrea Camilleri en ULAD: Aquí

viernes, 2 de octubre de 2015

Andrea Camilleri: La banda de los Sacco

Idioma: italiano
Título original: La banda Sacco
Año de publicación: 2013
Traducción: Juan Carlos Gentile Vitale
Valoración: entre recomendable y está bien

Si tuviera que ponerle nombre a mi año lector, quizá lo llamaría "el año Camilleri": si no me engaño, llevo cuatro reseñas de este autor (y aún puede caer alguna más). Bueno, ciertamente, en este blog somos bastante camilleristas -no todos, que conste-, pero esta insistencia de ahora es sólo responsabilidad mía, lo admito... con permiso de nuestros amables seguidores, por supuesto.

La banda de los Sacco es el último libro publicado de este veteranísimo autor (al menos, el último publicado en España, creo); en el, Camilleri se pone lo que podríamos llamar el "traje de Sciascia" para recordar un episodio de la historia de Sicilia, ahondar en él, sutilizar y extraer conclusiones que nos sirvan como ejemplo para entender el pasado y también el presente (es decir, lo mismo que hizo su paisano en Los apuñaladores o en Muerte del inquisidor, por poner sólo un par de ejemplos). En este caso, nos relata lo ocurrido en los años 20 -del pasado siglo, se entiende- a los miembros de una familia campesina del pueblo de Raffadali que, acosados por la mafia local, optaron por resistirse a su extorsión, por lo que sufrieron no sólo las represalias de la organización criminal, sino también sus sucias artimañas y torticerías, hasta el punto de que debieron ser los hijos de esa familia quienes acabaron huyendo de las autoridades para refugiarse en los montes y dando así lugar a lo que se llamó luego "La banda de los Sacco" (nada que ver con el anarquista ejecutado en EEUU, por cierto), aunque, en realidad, de bandidos no tenían nada; no obstante, Camilleri, que no se casa con ninguna versión de los hechos, expresa sus dudas sobre la inocencia de los hermanos en los asesinatos cometidos sobre los jefes mafiosos, se supone que como venganza...

La situación, además, se complicó por cuestiones políticas: los Sacco eran de ideas socialistas, por lo que el régimen fascista aprovechó su persecución para que sirvieran de escarmiento para sus correligionarios y la población siciliana, en general. A este respecto, Camilleri, apartándose de la interpretación más habitual, cuestiona sin ambages la actuación en Sicilia del "prefecto de hierro" Cesare Mori, también llamado "el hombre con pelo en el corazón" (sic), encargado por Mussolini de que acabara con el fenómeno mafioso y partidario de métodos que, no por expeditivos y espectaculares, resultaron a la postre más eficaces.

Un libro éste -no es una novela, aunque puede leerse como tal- que oscila entre el reconocimiento ,y aun la admiración, hacia quien se atrevió alzarse contra la injusticia y el escepticismo de que ésta pueda ser erradicada. una actitud, por otra parte, común a otros escritores sicilianos, al menos que yo conozca. Y perfectamente comprensible, por desgracia... Pero no nos felicitemos, sintiéndonos más afortunados que ellos. Parafraseando -casi- a Unamuno, podríamos decir que "el mundo es una Sicilia más grande"; en la que todos podemos acabar como los Sacco, a poco que nos descuidemos.


Un montón de libros de Andrea Camilleri reseñados aquí.

viernes, 16 de enero de 2015

Andrea Camilleri: La muerte de Amalia Sacerdote

Idioma original: italiano
Título original: La Rizzagliata
Año de publicación: 2008
Traductor: Juan Carlos Gentile Vitale
Valoración: Muy recomendable

En la Palermo contemporánea, aparece asesinada una joven en su apartamento. Se trata de Amalia Sacerdote, hija de un político conservador de la isla. Y el principal sospechoso, para complicar el asunto, es su novio, hijo a su vez del líder del principal partido de la izquierda. Con lo que el crimen y cualquier información que se dé sobre su investigación adquieren, de forma inevitable, un carácter altamente... delicado.

Así, en este caso la investigación no se nos cuenta desde el punto de vista de un policía, detective o letrado, sino del director de los servicios informativos de la RAI en la región, Michele Caruso, quien decide qué y cómo se cuenta en esa cadena de televisión. Y quién y cuando lo hace. De hecho, Caruso no es un simple observador imparcial de los acontecimientos, sino un actor en los mismos -secundario, pero a veces determinante-, que toma sus decisiones según sus propios intereses y los de quién le protege. Porque, para enredar aún más las cosas, resulta que es el yerno (aunque se encuentre separado de su esposa) de un importante senador, dirigente -qué casualidad-, del partido del padre de la víctima... La trama se va complicando, pues, hasta llegar a una enrevesada colisión de intereses -y colusión de interesados- de diversa naturaleza: políticos, familiares, periodísticos, financieros... nada nuevo bajo el sol siciliano, supongo (porque hay qué ver cómo son estos italianos; algo así no podría suceder en España, por ejemplo... ¿verdad?).

Camilleri nos va contando la historia con su maestría y claridad habituales. y no resulta fácil, en este caso: en un tour de force formal, como los que le gusta poner en juego al escritor siciliano, la narración se articula casi en exclusiva a través de diálogos y no siempre entre los personajes centrales del caso. pero eso no es óbice para que consiga transmitir toda la sutileza, cinismo y sobreentendidos que componen la partida de ajedrez que se disputa alrededor del crimen. En algún  momento, llega incluso a recordar alguna de las más emblemáticas novelas de Sciascia (cuando Camilleri, por lo general, resulta más expeditivo).

Un par de aclaraciones sobre las etiquetas que le he adjudicado a esta novela: he puesto la de "novela histórica" atendiendo a lo que argumenta el propio Camilleri en su nota al final del libro; me acojo también a la ironía que él gasta para justificarlo. En cuanto a la valoración, he de decir que si no he calificado esta novela como "imprescindible", es sólo porque no lo juzgo necesario: todo lo que escribe Camilleri lo es.

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jueves, 9 de abril de 2020

Andrea Camilleri: Km 123

Idioma original: italiano
Título original: KM 123
Año de publicación: 2019
Valoración: Está muy bien



Miren, esta vez voy a empezar explicando las dudas que pueden surgirle al sufrido reseñista en la valoración de una obra cualquiera. Y es que esta me parece un buen ejemplo ya que es la madre de todas las indecisiones. Por un lado, Andrea Camilleri ha sido un maestro del género y habría que pedirle más que a un autor medio cualquiera. Por otro, este señor tenía una edad cuando escribió la novela, tenía grandes limitaciones físicas y ha fallecido poco después, así que deberíamos ser comprensivos. Pero tengamos en cuenta que la novela negra es un género menor, no se puede valorar con el mismo criterio que las consideradas propiamente literarias, y para acabar de rematarlo, Camilleri se facilita el trabajo construyendo un argumento a base de diálogos, cartas y recortes de prensa. Claro que el uso que hace de un material tan simple es sencillamente magistral. 
Resumiendo, según los gustos de cada uno, su afición a la novela negra, aprecio por Camilleri y valoración que haga de las circunstancias concretas de su escritura, Km 123 puede moverse en un arco que, según las pautas de este blog, iría desde el Está bien hasta el Recomendable, incluso hasta el Muy recomendable para los incondicionales absolutos. Mi término medio es lo que considero más justo, pero supongo que no todo el mundo estará de acuerdo.
No desvelo nada si digo que la novela comienza con un accidente, pero no necesariamente con un muerto como es lo habitual. Aunque luego, como verán, la cosa se complica. Y ya tiene mérito hacer avanzar una trama como es debido sin narración propiamente dicha y, por tanto, sin un punto de vista único. No es que estos recursos supongan una novedad, recordemos Pantaleón y las visitadoras. Pero una novela de misterio –y más una novela corta como esta que se lee en media hora más o menos– camina por un hilo muy endeble y hace falta mucho aplomo para que no se vaya de las manos.
Naturalmente, los grandes maestros siempre guardan trucos en la chistera, y en este caso, nuestro recordado autor se vale de titulares, cartas y documentos judiciales para dotar a la trama de la objetividad que no pueden darle los mensajes por whatsapp o las conversaciones telefónicas. Conversaciones, cuya eficiencia, por otra parte, es absoluta, pero, al carecer de un mediador que nos guíe, se tiene que valer de piruetas más propias de un guion teatral; por nuestra parte, esa ausencia de apoyo nos fuerza a estar mucho más atentos. Pero el hecho de contar con los mínimos recursos –un procedimiento similar al que usó en una novela bastante más profunda: La muerte de Amalia Sacerdote– no le impide mantener un ritmo perfecto de principio a fin, y eso nos facilita la comprensión, incluso la empatía, a pesar de que los personajes, por todo lo expuesto, no pueden estar muy bien dibujados: tan solo presentan unos cuantos rasgos prototípicos. Digamos que, dentro de su sencillez y parquedad, es un relato redondo.
Esto en cuanto a la forma, hablemos ahora del contenido porque es lo más flojo de todo. Km 123 es sobre todo una trama de enredo, muy entretenida, un laberinto bastante bien construido, que trata de adulterios, venganzas y ambición, en la que la policía no sale muy bien parada, que nos mantiene en vilo hasta el final y acaba en relativa sorpresa (aunque a algunos nos parezca previsible). Y ya está. Es cierto que ridiculiza instituciones, y costumbres pero sin alcanzar la acidez y el sarcasmo con los que durante tantos años practicó la crítica social.
Como añadido final y por expreso deseo de Camilleri, se incluye Defensa de un color, conferencia impartida en 2003 en la que expone sus puntos de vista acerca del género policíaco (denominado en Italia giallo por identificarse con el color amarillo). Me ha sorprendido que una de sus reglas sea que el lector vaya a la par en las pesquisas e incluso por delante. ¿Será esa la razón de que yo haya adivinado el desenlace o es una simple excusa para justificar los cabos sueltos? En cualquier caso, las limitaciones que le impuso el fascismo en su época –el asesino ha de ser extranjero, los adulterios ni nombrarlos etc., hasta llegar a prohibirlo totalmente– no pueden sorprendernos. Y es agradable comprobar que, tal como intuimos sus lectores, Camilleri anteponía el análisis de un entorno y el diseño de personajes a la mera resolución del misterio. Con todo, es evidente que:
“Para saber hoy cuál es la situación socioeconómica de Suecia o para conocer los problemas de España, los gialli de Henning Mankell y de Manuel Vázquez Montalbán sirven mejor que un dogmático ensayo reservado a especialistas.”

Esto vale para cualquier época y país y da a entender que el género -negro, policíaco de misterio o como quiera llamarse- no es significativo porque los gialli, desde hace mucho, se pueden considerar literatura.
Traducción: Juan Carlos Gentile Vitale


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domingo, 11 de septiembre de 2011

Andrea Camilleri: La intermitencia

Idioma original: italiano
Título original: L'intermittenza
Año de publicación: 2010
Valoración: está bien

A mí es que, como se suele decir del cerdo, de Camilleri me gustan hasta los andares. Me cae genial, el hombre, y además sus novelas me parecen entretenidísimas.Así que hace poco me compré no una, sino dos de sus obras: una de la serie de Montalbano y esta otra, que no es de la serie de Montalbano. Y bueno, esta segunda es algo menos entretenida que las otras, pero tampoco está mal. O será que yo a Montalbano lo miro siempre con buenos ojos...

A diferencia de la serie "policiaca pura" de Montalbano, esta es una especie de thriller financiero, un poco como de John Le Carré Grisham, aunque en un entorno italiano. Hay absorciones empresariales, traiciones entre socios, relaciones más sexuales que amorosas, una trama de corrupción empresarial y, claro, las intermitencias del título, que son unas pérdidas momentáneas de consciencia que sufre uno de los protagonistas.

La intermitencia comparte con el resto de las novelas de Camilleri su visión cínica y desencantada de la vida, en general, y de la vida italiana, en particular. No hay estrato, profesión, región, religión o sexo (los hombres son unos cabrones; las mujeres, unas estúpidas) que se libre de su crítica. Pero para ser como las mejores de sus novelas, a esta le faltan dos cosas: un héroe con el que identificarse -aunque sea un héroe tan atípico como el hedonista Montalbano- y el sentido del humor que normalmente llega de la mano de Mimí Augello y de Catarellla, y que aquí solo aparece con cuentagotas, haciendo que la novela resulte algo más oscura de lo habitual.

En fin, no está mal ver a Camilleri defendiéndose en un género algo distinto, pero, a pesar de toda la admiración (¿veneración?) que le tengo, prefiero las novelas de Montalbano.

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martes, 9 de octubre de 2018

Andrea Camilleri: La moneda de Akragas

Idioma original: italiano
Título original: La moneta di Akragas
Año de publicación: 2012
Traducción: Teresa Clavel
Valoración: entre recomendable y está bien

Llevaba ya uno demasiado tiempo (va para dos años) sin reseñar ningún libro del maestro Camilleri y perder esa costumbre, lo siento, pero no puede ser... Así que, he aquí la reseña, para todos ustedes, damas y caballeros,  de su último libro publicado... en España. Sí, porque La moneda de Akragas ya fue publicada en Italia hace seis años (cuando don Andrea contaba, a la sazón, con 87 añazos, que no está mal...Aunque cabe suponer, no obstante, que el libro o siquiera el borrador del mismo, fuese escrita varios años antes).

Es ésta una novela corta o relato largo, a elegir, de carácter policíaco-rural y que se desarrolla, cómo no,  en la habitual y camilleriana Vigàta -esto es, su Porto Empedocle natal- en 1909. El macguffin de la narración es una monedita de oro, de las últimas acuñadas por los griegos de Akragas -eso es, Agrigento-, antes de ser conquistada y arrasada por los cartaginenses en el 406 a. C., y que sirvieron para pagar a los mercenarios de defendían la ciudad. Una de estas monedas es encontrada por un jornalero y a partir de ahí se desencadenan los acontecimientos trágicos de rigor que... bueno, tampoco vamos a destripar del todo la historia, como si fuera una anchoa.Sólo comentar que el "detective", en este caso, es el médico Gilardino, que además de ejercer su oficio, resulta ser un apasionado numismático (aunque, pensándolo bien, tal vez la historia detectivesca el macguffin de una novela sobre una moneda de oro).

Hay que reconocer que la novelita no pasa de ser una lectura ligera y agradable, perfecta para disfrutar de una tarde con un libro, sin más complicación. Falta, por desgracia, ese tono críticamente ácido, cuando no descarnado, que caracteriza a muchos libros de este autor... incluso se echa de menos un poco más de mordacidad. pero eso sí, la novela está escrita con una corrección y hasta un primor que resulta muy de agradecer (de hecho, en el epílogo Camilleri explica por qué esta historia le resulta personalmente querida). En conclusión: camilleristas del mundo, no es necesario que leáis este libro, pero sí que os lo recomiendo. A los demás también, claro...; )


Reseñas de libros de Andrea Camilleri a cascoporro: aquí , ¡en Un Libro Al Día, por supuesto!

domingo, 4 de julio de 2010

Libros para el verano: La forma del agua de Andrea Camilleri




Idioma original: Italiano
Título original: Forma dell’Acqua
Año de publicación: 1994
Valoración: Está bien


La mejor novela negra se parece mucho a un juego de ajedrez en el que, con el mismo rigor que una crónica periodística, y habitualmente con mayor libertad, se coloca desde el principio a cada sujeto en su casilla correspondiente para diseñar un retrato bastante aproximado de conductas, valores, formas de relación de los agentes sociales entre sí – como se apunta, irónicamente, en la nota final – y, en general, de las debilidades y grandezas de nuestro tiempo. Periodistas, prostitutas, jueces, eclesiásticos, policías, marginados sociales, militares, empresarios, traficantes, empleados municipales, profesionales liberales, políticos, mitos de la cultura etc. son vueltos del revés como un traje del que se dejan pocas costuras por repasar.

El modelo estándar de detective curtido, algo amargado y completamente escéptico, (con el que Camilleri rinde homenaje a nuestro Vázquez Montalbán tomando prestado e italianizando uno de sus apellidos), un personaje dotado de asombrosa clarividencia al que suele salvar la ironía, sirve en este caso para pasar revista a la sociedad siciliana actual poniendo de manifiesto las pequeñas y grandes hipocresías cotidianas y desenmascarando a sus responsables.

Ya desde el primer momento, el autor nos muestra su particular visión del mundo ideando un punto de partida sorprendente. Tampoco el desenlace es nada habitual, en realidad no podemos hablar de un desenlace. Y no diré más: pensad lo que gustéis.

Naturalmente, tenemos cadáver, asesino y la acción se centra en su búsqueda. A medida que ésta avanza, se retuerce y bifurca, va dejando ver los entresijos de la sociedad que retrata, con sus corrupciones, intereses ocultos y fisonomía general. Nadie se encuentra a salvo, no hay escrúpulos, la hipocresía domina los actos, todos pretenden sacar tajada, la lealtad apenas existe. Los sentimientos sí, pero andan escasos, además, esta vida es tan precaria…

La acción es trepidante según las pautas del género. Hasta las descripciones son concisas y precisas, como si acumulase el mayor número posible de datos en un atestado policial; no obstante, algunos personajes están bastante bien diseñados a partir de unos cuantos trazos firmes. Las páginas contienen una gran densidad informativa sin que eso perjudique a la comprensión, el lector, muy entretenido, camina con paso seguro por el territorio que Camilleri le marca: desde que se introduce en ese mundo sórdido en el que hasta el cadáver aparece privado de toda dignidad, contempla toda una galería de personajes, situaciones y ambientes soportando una tensión constante al haberse convertido en cómplice fiel de un detective cuya moral ha confeccionado a medida de sí mismo.

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sábado, 25 de octubre de 2014

Colaboración: La concesión del teléfono de Andrea Camilleri

Idioma original: Italiano
Título original: La concessione del teléfono
Año de publicación: 1998
Valoración: Muy recomendable

Filippo Genuardi, de profesión comerciante en maderas, quiere ampliar su negocio y para ello solicita una línea de teléfono de uso privado. Hasta aquí la declaración de intenciones de un emprendedor más que, por si sola, no parece un argumento my prometedor para el inicio de una novela. El problema surge cuando situamos la petición en su contexto. Nos encontramos en un pueblecito de Sicilia en 1891, y la humilde petición de Filippo acaba pasando por las manos de funcionarios de toda índole: policías, carabineros, altos funcionarios de correos, jueces y, finalmente, hasta el mismísimo ministro del Interior.

Con estos mimbres AndreaCamilleri dibuja un fresco demoledor sobre la Sicilia de finales del siglo XIX, en el que nada es lo que parece. Poco a poco, a través de los chispeantes diálogos entre Filippo y sus vecinos, familiares y amigos y las desternillantes cartas de los funcionarios encargados de atender su petición, Camilleri nos va presentando una entrañable galería de personajes cuyas vidas, ambiciones y secretos más íntimos quedan al descubierto. Todo ello para mostrarnos el choque entre la sociedad rural que quiere salir del atraso incorporándose a la modernidad – simbolizada en la humilde petición de la línea telefónica y la sobredimensionada burocracia italiana suspicaz ante las demandas de sus ciudadanos.

Casi simultáneamente a esta novela, Camilleri comenzaría a saborear el éxito con su serie de novelas del comisario Montalbano, y el resto de su producción literaria tendería inevitablemente hacia la novela negra, pero La concesión del teléfono es un delicioso divertimento que no debería caer en el olvido. Especialmente recomendable para estos tiempos que corren.

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Firmado: José Miguel Martínez Camino