miércoles, 20 de marzo de 2019

Josep Pla: Un viaje frustrado / Contrabando

Idioma original: catalán
Título original: Un viatge frustrat / Contraban
Traducción: Josep M. Espinàs
Año de publicación: 1927/1954
Valoración: Se deja leer

Ya lo ven, vetusta colección de Salvat de los años 80, que además creo que es una reedición de otra aún más antigua de tapas naranjas, todo un incunable, o casi. Ahí, en librerías de viejo o en rastrillos a un euro acaban muchas obras menores (y no tan menores) de clásicos, mezcladas con textos extraños de autores que nunca llegaron a ser conocidos, narraciones breves de escritores de distintas épocas, vamos, un catálogo de cosas heterogéneas del que a veces está bien rescatar títulos. Entre ellos, esta vez tiramos hacia un autor cuyo nombre sonará a muchos, pero que muy poquitos han leído en las últimas décadas (y me incluyo entre los ignorantes). Josep Pla pasa por ser un tipo importante en las letras catalanas del siglo XX, autor de una obra muy extensa, y quizá marginado por razones políticas y puede que también literarias. Empezando porque por lo visto no apreciaba mucho (ni cultivaba) la ficción, de lo cual es buena muestra este 2x1 separado entre sí por casi treinta años.

Nada de ficción, se supone. Un viaje frustrado es la crónica de un viaje por mar recorriendo la costa catalana desde Calella hasta la frontera francesa. Pla viaja con un tal Hermós en una pequeña embarcación, deteniéndose en sucesivos pueblos, donde tratan con distintos personajes con los que comparten comida (y vino, claro), charla y alguna juerga. A esta gente marinera le encanta describir los detalles de la navegación, el manejo de las velas, los vientos, los accidentes de la costa, los fondeaderos, y para los que no tenemos ni idea del asunto resulta algo agradable, como descubrir una realidad ignorada, ajena, pero también atrayente. Al menos es lo que me ocurre a mí. La singladura y sus etapas constituyen un relato tranquilo, simpático, en el que el autor se esmera por presentar ese mundo natural, un poco primitivo, de la costa catalana volcada hacia el mar, la luz del Mediterráneo, sus colores y aromas.

En ese orden de cosas se mueve también Contrabando, que es de nuevo un recorrido por los mismos o parecidos lugares, esta vez en una incursión con los objetivos mercantiles que proclama el título. El desarrollo es idéntico en lo fundamental, tal vez pasando el pintoresquismo a un plano más secundario, y añadiendo una cierta tensión en la parte final, cuando la expedición se aproxima al punto de recepción de la mercancía. Pla introduce un punto épico, bien dibujado, cuando la operación va a culminarse entre el mistral que azota sin tregua y las complejas maniobras de la navegación. Subrayo lo de bien dibujado porque es indudable que este señor tiene muy buena mano para las descripciones, lo disfruta poniendo atributos a los accidentes geográficos, a la meteorología, la gastronomía o las personas. 

Quizá disfruta demasiado, también es verdad. Ambos viajes son un despliegue ininterrumpido de sensaciones que dicen mucho sobre la capacidad descriptiva del autor, pero que no tienen mucho más contenido detrás. Pla es algo así como un buen paisajista, un pintor con buena técnica para reproducir la realidad, pero en el que se echa de menos algo de creatividad, sí, aunque no se trate de una obra de ficción.

Puede que por eso ocurre algo llamativo: los dos relatos, como decía antes separados por casi treinta años, apenas se diferencian en nada.  Mismo asunto, mismo estilo, idénticos recursos. Si acaso el desenlace tiene un tratamiento algo diferente: en el segundo viaje hay una mayor dosis de emoción, mientras que en el primero, que se pudo resolver mejor a base de ironía, se quedó prácticamente en nada. Se podrá decir, efectivamente, que lo que tenemos delante es un tipo de narrativa descriptiva, que retrata muy bien un entorno y una época que el autor claramente idealiza, y que lo hace muy bien, que el libro está bien escrito. Pero, oiga, libros bien escritos hay muchos y de muchos tipos; pero nos interesan cosas que estén al menos un poco por encima de ese nivel, que aporten más que una prosa más o menos brillante. Y en este caso, me temo que nos quedamos justito en el límite.

Otras obras de Josep Pla en ULAD: Viaje en autobús

3 comentarios:

Bartomeu dijo...

Coincido plenamente con tu reseña, aunque también, bajo mi punto de vista, Josep Pla es eso: sus descripciones, atmósferas, personajes; y, para lo que algunos lectores será algo tedioso, para otros es una virtud ( yo entre ellos). ¿Para cuando una reseña de lo que creo que es su obra cumbre de Cuaderno gris? Añadir que os sigo a diario aunque nunca me había decidido a opinar he creído oportuno al menos dejar constancia de ello. Enhorabuena por vuestra labor.

el chico de la consuelo dijo...

Como hoy parece ser el dia de los seguidores y comentaristas ocultos me animo tambien a comentar.
El advenimiento de la republica de Pla es un librico delicioso. Con tintes periodisticos y lenguaje impecable.
Este no lo conocia y me lo apunto. Antes me gustaria acabar el cuaderno gris q voy disfrutando a sorbos cortos como el buen bourbon.
Gracias por vuestro esfuerzo lector.

Carlos Andia dijo...

Hola a los dos. Veo que coincidís en el gusto por este tipo de literatura, y no esperaba encontrar tan buena acogida al tema. En vuestro caso entiendo que estas crónicas son bastante recomendable, porque en efecto está muy bien escritas, y la capacidad de Pla para las descripciones -de lugares pero también de situaciones y tipos humanos- es sobresaliente.

Creo que en la reseña que enlazo al final (el Viaje en autobús) se hace referencia al Cuaderno gris, pero me temo que es de hace bastante, así que seguramente su autor (de la reseña, digo) habrá desechado la idea de leerlo.

Gracias por vuestra participación, y esperamos tener vuestras opiniones más a menudo.