viernes, 15 de marzo de 2019

Colaboración: Me llamo Rojo de Orhan Pamuk

Idioma original: turco
Título original: Benim Adım Kırmızı
Año de publicación: 1998
Traducción: Rafael Carpintero
Valoración: muy recomendable (casi imprescindible)

La obra de Orhan Pamuk es vasta y sólida. Con más de una docena de títulos, algunos imprescindibles como Nieve o El museo de la inocencia, uno siente que es difícil encontrar otro título a esas alturas pero…
“Ahora estoy muerto, soy un cadáver en el fondo de un pozo. Hace mucho que exhalé mi último suspiro y que mi corazón se detuvo pero, exceptuando el miserable de mi asesino, nadie sabe lo que me ha ocurrido. En cuanto a él, ese repugnante villano, escuchó mi respiración y comprobó mi pulso para estar bien seguro de que me había matado, luego me dio una patada en el costado, me llevó hasta el pozo, me alzó por encima del brocal y me dejó caer”.
Este es el potente inicio de su novela Me llamo Rojo. Quien habla es el asesinado Maese Donoso, un ilustrador que en el año 1591 trabajaba en secreto en un retrato del Sultán, acción que algunos consideraban contraria a las enseñanzas del Corán.
Esto es solo una arista de una novela presentada como histórica pero que finalmente va más allá de reconstruir sucesos temporales. El relato va cambiando sucesivamente de narradores, conformando una narración coral que abarca distintas líneas e interpretaciones.
La historia-marco son los sucesos que van ocurriendo alrededor del trabajo encargado por el Sultán. La mayor parte de esto transcurre en los talleres de los ilustradores donde trabajaba Maese Donoso hasta su asesinato. Los personajes de Maestro Osman y sus ilustradores, Mariposa, Cigüeña y Aceituna (quienes además son sospechosos del crimen) son el eje de las conversaciones sobre el arte. Esto le sienta como anillo al dedo a Pamuk, pues a través de los diálogos y descripciones minuciosas de las pinturas de los maestros, expone uno sus temas favoritos: el choque oriente/occidente. De este modo, el arte es una excusa para hablar de identidad, formas de mirar el mundo o sentido del arte.
La fecha no es un dato menor, si se considera que en ese tiempo, el Imperio Turco estaba en su esplendor, luchando por expandirse a Europa, que se defendía hace más de un siglo del invasor, pero que empezaba a reflejar la influencia occidental en sus costumbres. La sociedad turca lidiaba contra occidente pero se deslumbraba con la cultura europea, aquí específicamente, con los maestros venecianos.
El otro hilo narrativo, está relacionado con encontrar al asesino de Maese Donoso. En este sentido, la novela se acerca a las historias de detectives, donde todos son sospechosos y cada uno tiene su versión y su coartada. La narración es hábil para mantener la tensión con el propósito de dilucidar quién es el asesino solo hacia el final.
Y la última trama narrativa (aunque no necesariamente en ese orden), se relaciona con la historia de amor entre Seküre y Negro. Amor que también sufre las férreas costumbres orientales. Un amor lleno de pasión y turbulencias, que deberá sortear grandes obstáculos para poder estar juntos.
Todo esto, narrado con un lenguaje muy pulcro y preciso, que logra mantener el ritmo en cada eje narrativo. La multiplicidad de voces sorprende, ya que no solo aparecen los obvios personajes actuando en cada una de las tramas, sino que además aparecen voces insólitas. A las ya mencionadas, en la que destaca la voz del asesinado Maese Donoso,se escuchan las voces de los cuadros pintados, las ilustraciones, que también van contado su parte en la narración: el perro, el árbol, el caballo y el color rojo; incluso algunos conscientes de su existencia como creación artística. Todo esto da un amplio y postmoderno aspecto a la historia. Un cuadro minuciosamente detallado, como uno de los tantos que aparecen descritos en el relato, un cuadro lleno de perspectivas, a la manera veneciana.
En resumen, una gran novela, que mezcla sucesos históricos, reflexiones del arte, miradas del problema cultural oriente occidente, elementos de novela negra, elementos de novela romántica, todo para darnos un gran fresco del Imperio Otomano de fines del siglo XVI. Un relato con diversas lecturas, que no se excluyen unas de otras y que terminan resonando más allá de lo meramente literario para transformarse en una lúcida reflexión sobre el arte y la vida. Sin duda, otro admirable trabajo de Orhan Pamuk.


Firmado: Cristian Uribe

5 comentarios:

Gabriel Diz dijo...

Felicitaciones Cristian, gran reseña. Hace rato que quería leer esta novela, va a la lista de pendientes. Pamuk es, en mi opinión, uno de los más justos premios Nobel de los últimos años.

Saludos

Anónimo dijo...

Buena reseña. Apetece este libro

Beatriz Rodriguez Soto dijo...

Pues a mi no me ha gustado nada. Leí hasta la página 97 y lo abandono. No se si es por la gran cantidad de oraciones subordinadas, las muchas referencias a leyendas desconocidas en occidente, el contar excesivamente muchos detalles secundarios, el cambio continuo de narrador sin mucha ilación entre uno y otro, a mi me ha hecho esta novela bastante confusa y aburrida.
Saludos

eduideas dijo...

Pamuk es una de las referencias literarias ineludibles, deseo que haya más reseñas suyas en ULAD, esta novela me encantó.

Unknown dijo...

Pamuk es un grandísimo escritor y Me llamo Rojo tiene momentos extraordinarios.

Sin embargo, cuesta leerla. Se nota que Pamuk disfrutó escribiéndola, y no se dejó nada en el tintero. Algunas partes se me hicieron demasiado densas (especialmente las que hablan de la opinión de cada uno sobre el estilo, la forma, etc).

La historia es una maravilla y bien contada, pero le quitaba algunas páginas.