miércoles, 8 de noviembre de 2017

Nuestros Autores Olvidados #3 Anne Tyler: El turista accidental

Idioma original: inglés
Título original: The accidental tourist
Traducción: Gema Vives
Año de publicación: 1985
Valoración: muy recomendable

Anne Tyler nació en Minneapolis hace setenta y seis años, cuenta con un premio Pulitzer, más de veinte novelas publicadas y sigue en activo. Es uno de esos valores seguros con una producción constante y una temática reconocible: gente normal que suele vivir en Baltimore o alrededores (que Baltimore no es sólo «The wire») y a la que le suceden cosas de la vida que les obligan a salir de su zona de confort y evolucionar. 

En mi opinión, Anne Tyler merece un lugar en ULAD al tratarse de una escritora con una mirada personal especialmente lúcida e irónica, entre otras muchas cualidades:
  • Capacidad de desentrañar una historia interesante allí donde otros solo ven cotidianidad. 
  • Creación de unos personajes muy bien definidos en lo físico, en lo psicológico y en sus conflictos, así como la habilidad para sacar partido de cualquier elemento que contribuya a su estado mental y emocional.
  • Diálogos dinámicos, verosímiles y cargados de sentido.
Una de las grandes cuestiones que Anne Tyler desarrolla con delicada maestría es la pérdida. Y la superación de la pérdida es, precisamente, el tema central de «El turista accidental». La novela ganó el National Book Critics Circle Award for Fiction en 1985, así como el Ambassador Book Award for Fiction en 1986. Yo la leí, hará cosa de veinte años y me pareció una historia maravillosa contada con grandísimo acierto y sensibilidad. Pero cuando la retomé, hace apenas unas semanas, temí que me decepcionara, temí haberla idealizado, que el estilo aparentemente sencillo de Anne Tyler que me sedujo cuando era (más) joven, ahora me supiera a poco. Nada más lejos de la realidad.

Resumen resumido: Macon y Sarah acaban de perder a su único hijo de doce años. Sarah está destrozada, mientras que Macon se aferra a sus rutinas y a su frío pragmatismo. Un día Sarah decide irse de casa y Macon se queda solo tratando de que todo siga como si nada hubiera pasado, sometiendo su vida a un férreo control con el ingenuo objetivo de que así mantendrá sujetas sus emociones. Pero los acontecimientos acaban venciéndolo y Macon se ve sumido en lo que más miedo le da en esta vida: el caos. Y es en medio de dicho caos en el que conoce a Muriel Prittchet; una joven madre soltera, adiestradora de perros por horas, extravagante y luchadora.

En una novela de personajes como es esta, el mayor reto es hacerlos verosímiles, que generen empatía y que a los lectores nos importe lo que les pasa. Y eso es algo que Anne Tyler tiene clarísimo. Sus personajes son auténticos logros, pequeñas joyas minuciosamente talladas, con un sinfín de detalles y pequeñas excentricidades: el huraño y entrañable Macon Leary, así como sus hermanos Porter, Charles y Rose, que conforman el curioso clan Leary:
«Rose tenía una cocina donde todo estaba hasta tal punto en orden alfabético, que uno encontraba la hierbabuena al lado del insecticida. Menuda era ella para andar criticando a los hombres de la familia Leary.
—En cualquier caso… —dijo Rose—. ¿Has sabido algo de Sarah desde que se fue?
—Ha venido por aquí un par de veces. Una vez, para ser exactos —dijo Macon—. A buscar cosas que le hacían falta.
—¿Qué clase de cosas?
—Pues… la olla para hervir al vapor. Cosas así.
—Entonces era un pretexto —repuso Rose—. Podía haber comprado una en cualquier cacharrería.
—Dijo que le gustaba la nuestra.
—Quería ver cómo va. Aún le importas. ¿Hablasteis?
—No —dijo Macon—. Solo le di la olla. Y el chisme ese que sirve para descapsular botellas.
—Oh, Macon. Podías haberla invitado a pasar.
—Temía una negativa.
Hubo un silencio.
—Bueno. En fin —dijo Rose al final.
—¡Pero me las arreglo!
—Pues claro que sí.
Luego dijo que tenía algo en el horno y colgó.»
Otro gran personaje es la joven Muriel Pritchett, banal en todos los aspectos pero con grandes momentos de perspicacia; contradictoria, peleona, cantarina... (el papel le valió un merecidísimo oscar a Geena Davis en la adaptación cinematográfica). También tenemos a Julian, el jefe de Macon o a Sarah, su esposa. Todo un universo de personitas cargadas de humanidad.

La autora emplea los recursos narrativos de modo que el lector no tenga que lidiar con párrafos complicados ni saltos temporales confusos ni ninguna otra filigrana. Anne Tyler es una de esas escritoras que emplea la sencillez como ariete de su escritura (y lo sencillo no es siempre lo fácil) y que mantiene su ego apartado del texto. Todo está al servicio de la historia y también del lector. Por otra parte, su estilo resulta muy visual, muy cinematográfico, puedes imaginarte las escenas mientras lees como si de una película se tratara; por no hablar de los diálogos que pasaron del papel a la a la adaptación cinematográfica casi íntegramente y funcionan a la perfección.

Así que muy recomendable, por no decir que es toda una delicia. Un clásico contemporáneo que logra el equilibrio perfecto entre calidad y entretenimiento. Es harto conocido que los integrantes de ULAD somos insobornables pero sí tenemos nuestro corazoncito y, en este caso, mi corazoncito está con esta autora que marcó hace muchos años mis intereses lectores y también creadores.

El título, en este caso, sí responde a la historia: Macon Leary trabaja escribiendo guías para gente que se ve obligada a viajar por cuestiones profesionales y no quiere «sorpresas». Hoy día, la existencia de internet hace que el trabajo de Macon nos pueda resultar inverosímil. Dejando esa cuestión a parte, la minuciosidad con la que Macon escribe esas guías (irónicamente, se ve obligado a viajar para poder escribirlas), es una acertada metáfora sobre su necesidad de tenerlo todo controlado.

Ya he avanzado que existe una película; se trata de una muy buena adaptación dirigida por Lawrence Kasdan, en 1988. Pero no seáis perros y leed primero el libro, allí disfrutaréis de los personajes en toda su esencia y del precioso viaje de Macon Leary.

2 comentarios:

Román Santana dijo...

Deberían sumar a la escritora Maryse Condé a la lista de autores olvidados.

Jesan Antonio cota sepulveda dijo...

Este blog puede resultar muy util para quienes quieren saber un poco mas sobre algunos libres y asi deducir si son de su interes.
buen trabajo!