miércoles, 26 de febrero de 2014

Elena Garro: Los recuerdos del porvenir

Idioma original: español
Año de publicación: 1963
Valoración: Muy recomendable

Elena Garro está considerada como una de las escritoras mexicanas más importantes del siglo XX; hay quien dice que es la segunda mejor escritora mexicana después de Sor Juana Inés. Sin embargo, su figura ha quedado a la sombra del que fue su marido durante veinte años, Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura en 1990. No se trata, claro, de venir ahora a quitar valor a la obra de Octavio Paz (ni sería posible) pero sí de rescatar y recomendar una novela que está a la altura de todas las escritas sobre la revolución mexicana -excepción hecha de Pedro Páramo, que es mucho más que una novela sobre la revolución mexicana.

Los recuerdos del porvenir se sitúa efectivamente durante la "revolución de los cristeros", que se desarrolló entre 1926 y 1929 a consecuencia de una legislación que prohibía, o limitaba muy duramente, la libertad de culto, al menos en público. La acción transcurre en Ixtepec, un pueblo del sur de México, ocupado por un grupo de militrares que ejercen un poder absoluto, abusivo y arbitrario sobre el conjunto de la población. Uno de ellos, el general Rosas, será el motor de la trama al enamorarse perdidamente (en la primera parte de la novela) de la bella y esquiva Julia, y al enamorar contra su voluntad (en la segunda) a la sensible e inteligente Isabel.

La novela comienza con un artificio técnico (algo artificial, hay que decirlo) que sin embargo es significativo: la historia es narrada por el propio pueblo de Ixtepec; no por el pueblo como conjunto de personas, sino por el pueblo como espacio, como comunidad histórica, como entidad colectiva. Se establece así una distancia entre el "nosotros" (los de Ixtepec) y los de fuera (los militares, incapaces de asimilarse o comprender la esencia del pueblo). Esta oposición es en cierto modo una réplica a la historia oficial de la revolución mexicana, en la que los militares revolucionarios serían, precisamente, los representantes del pueblo.

Más allá de su vertiente histórica o política, Los recuerdos del porvenir es una novela con una importante carga mítica (así lo ha reconocido la crítica de forma casi unánime), y quizás no sea casual que Elena Garro fuera autora dramática antes que novelista, ya que la novela tiene, en cada una de sus dos partes, la estructura propia de una tragedia, con sus héroes -y heroínas- atrapados por un destino que se les impone. Así, la acción transcurre en un tiempo casi inmóvil (de hecho, el tiempo se detiene en varios momentos de la novela) y los personajes femeninos clásicos o míticos (la belleza de Elena de Troya, la resuelta independencia de Antígona, la traición de la Malinche) prestan a la novela su intensidad y su universalidad.

Se ha catalogado Los recuerdos del porvenir como un antecedente del realismo mágico (porque, aunque publicada en 1963, de hecho estaba escrita desde bastante antes, a comienzos de los años 50); algo hay de ello, pero no creo que la presencia de lo sobrenatural en el texto sea ni tan relevante ni tan clara como en las obras posteriores de Rulfo o García Márquez. De hecho, los capítulos que más firmemente se quedan grabados en la memoria no tienen nada de sobrenatural: me refiero, por ejemplo, a la noche de tensa calma en la que Felipe Hurtado espera estoicamente ser ajusticiado por Rosas; o la magistral escena de la fiesta, ya en la segunda parte, en la que sus invitados son condenados, nuevamente por Rosas, a beber, comer y bailar indefinidamente hasta caer desfallecidos o muertos.

Tengo la impresión, como lector, de que esta novela son en realidad dos novelas entrelazadas: de que la primera parte podría, con algunas modificaciones, subsistir por sí sola, y sería, quizás, una novela aún más redonda. La segunda parte añade paralelismos y oposiciones interesantes, pero pierde también algo de intensidad y se dispersa en algunas tramas secundarias menos interesantes. En cualquier caso, no es posible (no será posible ya para mí, al menos) hablar de novela de la revolución mexicana sin incluir, entre sus ejemplos más señeros, esta novela.

1 comentario:

Armenia Hernández dijo...

Me gustaría citar algunas de tus opiniones sobre la novela en una reseña, podrías dar más datos para hacer formal la cita?