domingo, 3 de marzo de 2013

Jáchym Topol: Por el país del frío

Idioma original: checo
Título original: Chladnou zemí
Año de publicación: 2009
Valoración: muy recomendable



En 1977 un grupo de artistas, periodistas, funcionarios, líderes sociales y científicos checoslovacos firmó la llamada Carta 77, declaración en la que expresaba su disidencia con el régimen establecido y exigía el cumplimiento de los principios que los líderes del país se habían comprometido a ratificar en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 
Dentro de ese grupo de disidentes (muchos de los cuales fueron encarcelados u obligados a exiliarse) se encontraba Jáchym Topol, que entonces tenía tan sólo quince años (y, por tanto, era el firmante más joven), quien se convirtió en una figura imprescindible de la escena underground de los años setenta y ochenta y quien hoy en día, alejado ya de la clandestinidad y libre de la censura, sigue en activo y está considerado uno de los escritores más importantes de la República Checa.
En Por el país del frío, un narrador anónimo se presenta como natural de Terezín (ciudad en cuya historia se incluye ser estación de paso para los ferrocarriles que se dirigían a los campos de concentración nazis) y cuenta la historia de su familia. Ambas historias (trágicas y dolorosas, por motivos diferentes pero relacionados entre sí) lo acompañarán en un viaje que inicia en su ciudad natal, le hará pasar por Praga y lo llevará hasta Minsk, y en el que estará acompañado por varios personajes (su tío Lebo, Sára, Marushka...) que le harán revivir la historia europea reciente.
A pesar de que Por el país del frío se plantea como un viaje a través de la historia del pasado siglo,  constituye en realidad un periplo interior en el que el autor se plantea si hay enterrar el pasado o mantener vivo el recuerdo, para que el primero no vuelva a repetirse, y si ésta es la vía correcta para superar el dolor y poder seguir adelante.
Con un estilo abrupto e inusual (perfectamente adaptado a los pensamientos y reflexiones de su protagonista), Topol ofrece una obra que no sólo consigue la incomodidad del lector al hacer que éste se plantee una serie de cuestiones tan fundamentales como, desgraciadamente, aún actuales, sino que  puede presumir de una alta calidad literaria que lo convierte en un autor imprescindible en nuestras bibliotecas.