domingo, 17 de marzo de 2013

Gheorghe Săsărman: La cuadratura del círculo

Idioma original: rumano
Título original: Cuadratura cercului
Año de publicación: 1975 (en español: 2010)
Valoración: Muy recomendable

 
Esta obra, si bien circunscrita en cuanto a contenido a la categoría de fantástica, pertenece a un género incierto, a caballo entre la narrativa, el ensayo, el cuadro descriptivo y la poesía surrealista. Recoge además elementos de la arquitectura (en la que Săsărman está doctorado aunque nunca haya llegado a ejercerla), la historia –de la prehistoria a las predicciones futuristas, pasando por épocas diversas–, la filosofía, la mitología y la ciencia ficción, y rasgos de subgéneros como el de aventuras, terror o cómico. Como indica su traductor y prologuista Mariano Martín en su minucioso análisis de la trayectoria del texto, este no ha sido tenido en cuenta como se merece debido a la censura rumana -que en la primera edición suprimió unas cuantas ciudades y algún párrafo suelto, sin demasiado fundamento, como suele ocurrir en estos casos- pero también por ser imposible de encuadrar en un género específico
 
Los mensajes que transmite la obra pueden resultar algo crípticos. Pero merece la pena el esfuerzo por el carácter poético de los textos, la variedad de estilo dependiendo del carácter de cada pieza, las referencias culturalistas y su carácter satírico evidente. Igualmente sugestivos son los nombres, la mayor parte de ellos de inspiración grecolatina o simbólicos.
 
En las piezas exclusivamente descriptivas, obviamente no aparecen personajes, en los demás raramente encontraremos individuos, las personalidades suelen ser colectivas pero, a su modo, presentan caracteres y acción. Todas ellas aparecen cuajadas de símbolos, abundan las escenas de violencia y destrucción (por lo general humana, solo ocasionalmente debido a los elementos o al transcurso del tiempo), así como el análisis etimológico de los vocablos, también es frecuente la aceleración de los acontecimientos de forma que, en solo unas pocas líneas, se nos ofrece un panorama histórico.

Vavilón parece un zigurat y se presenta como precursora de Las mil y una noches. Protópolis se ha cubierto con una cúpula transparente y su aislamiento de la atmósfera, junto a una tecnología punta, introduce automáticamente medidas preventivas e higiénicas que vuelven longevos a sus habitantes. Paradójicamente, y mediante un irónico proceso –menos disparatado de lo que pueda parecer– comienzan a experimentar síntomas involutivos que presagian un paso atrás como especie. Una ciudadanía que enferma de aislamiento pero, sobre todo, de éxito es una forma de analizar nuestras propias sociedades en clave de humor.

(…) En un intento por agotar las posibilidades, se incluye una ciudad sin nombre, cuya existencia se llega a cuestionar. Una ciudad inquieta y efímera, hasta se diría que itinerante, cuya construcción dura eternamente y de cuya existencia solo dan fe unos cuantos testimonios de fiabilidad dudosa. Y, a pesar de todo, es una de las que sentimos más cercanas, al presentar individuos reales, aunque sin entidad definida, que llegan a entablar un diálogo. También hay diálogo en Kriegbourg, la ciudad repleta de riquezas que sirve de tumba a los codiciosos, o en Moebia.

Verticity no incluye conversaciones pero cuenta con un protagonista con nombre propio, Nat, gracias al cual puede esbozarse una trama, Su curiosidad nos acerca a un cuadro futurista que recuerda un poco a 1984 de Orwell, también, de alguna forma, nos previene de la afición excesiva por lo virtual, algo que podía parecer exagerado hasta hace poco y que ya estamos experimentando casi literalmente. Sah-Harah presenta también a un personaje: el intrépido Lord Knowshire que, al explorarla, y pensando que rodea el perímetro de un círculo enorme, tras un angustioso periplo, llega a su auténtico destino, el centro de una espiral.

Conviene introducirse en esta serie de 36 estampas poco a poco y en el orden que nos parezca. No es un volumen para leer de forma continuada pues, si bien tiene un propósito unitario carece de argumento. De esta forma podremos asimilar mejor el carácter de cada construcción y no las confundiremos entre sí.