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sábado, 21 de febrero de 2026

3x1: Colectivo juan de madre presenta nº1 y nº2 + Entrevista

Quienes me conocen saben que Colectivo juan de madre presenta es una de mis editoriales de cabecera. Cuando la descubrí, allá por el 2001, me fascinó la calidad de su presentación, la unicidad de su catálogo y el amor por la literatura que emanaba.

Desde entonces he seguido con interés la evolución de este proyecto. He lamentado el (desgraciadamente comprensible) paso de las tiradas limitadas y los buenos materiales a la impresión y distribución con Amazon. He abrazado su transición del bizarro con algo de casquería y escatología al splatterpunk más salvaje. También he asistido a sus informales presentaciones, intimado con sus enigmáticos fundadores y publicado una novela bajo su amparo.

Hoy traigo una reseña de sus dos primeras publicaciones: Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, de (por supuesto) Takeshi García-Ashirogi, y Arcanos del antiguo estado, de O.L.G.A. Equis. 

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Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante

Una reliquia única. Esto es Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi, el primer libro que una de mis editoriales fetiche, Colectivo juan de madre presenta, publicó. Un libro de tirada limitada, del que yo poseo uno de los pocos ejemplares que llegaron a circular. 

Un objeto precioso. El continente de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi es espléndido. Sobre todo destacaría los materiales que componen el libro, y el hecho de que esté profusamente ilustrado. Se nota que pertenece a la época en que la casa, emborrachada de ilusión, ambición y buen hacer, apostaba por todo lo alto, quizá a expensas del beneficio económico razonable, y no imprimía y distribuía su catálogo, como ahora, a través de Amazon.

Las surrealistas ilustraciones. Son un auténtico deleite visual a todo color y engalanan la cubierta, las sobrecubiertas y el interior de Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi. El artista Riot Über Alles emula en ellas la técnica del collage al recortar y superponer imágenes digitales. También distorsiona y modifica a su antojo el material de base, e imprime unas transparencias y texturas al conjunto, de una manera que el oficio analógico jamás permitiría.

El hilarante prólogo. Escrito por Riot Über Alles, es profundamente metarreferencial, contextualiza (de una forma deliberadamente engañosa) la obra y nos saca varias sonrisas gracias a su empleo del humor y la hipérbole. 

Una antología delirante. Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi agrupa siete relatos breves, formal y temáticamente variados, que giran en torno a conceptos de lo más extravagantes. Arranca con fuerza gracias al contundente y retorcido "La antigua sinceridad", en el que una actriz y guionista porno compra una máquina del tiempo. "El ataque de los belenes vivientes", que muestra una suerte de parque temático religioso siendo atacado por yihadistas, resulta competente y divertido, aunque no alcanza el nivel de su predecesor. "El hombre utópico" llega a buen puerto pese a tomarse un pelín más en serio e incluso logra conmover con una historia de un hijo que va desapareciendo (literalmente) tras la muerte de su madre. "La dentadura postiza de Alicia Crisálida no poseía colmillos", una bizarrada en la que una licántropa frugívora y activista derroca una empresa, concatena una idea seductoramente alocada tras otra. "Esther, nuestra inmaculada genocida", disfrutona ocurrencia de humor negro que leí por primera vez en la antología Valores Familiares, muestra a una joven jaredí que se somete ante un proceso de gestación subrogada con irónico desenlace. "Los irreconciliables hermanos Spencer" aplica ingredientes reminiscentes al rebuscadamente entrañable Edogawa Rampo a una trama detectivesca (por lo demás algo previsible), en la que un detective persigue a un asesino en serie que arrebata a sus víctimas los órganos que el cuerpo humano tiene repetidos. "De por qué me hice Lutier", una especie de fábula que trenza tres tragedias, cierra el volumen con una nota melancólica.

Un autor imposible. Debemos Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogi a un anciano, hijo de padre hispano y madre japonesa, que vive en Estados Unidos y que asegura haber escrito más de siete mil obras. Si éstas son tan buenas como los relatos compilados en esta antología, o los de ese genial pastiche titulado El sheriff Goodman contra Pinhead y otras espeluznantes aventuras en el lejano oeste, esperemos que se sigan publicando, a ser posible con tanto mimo y dedicación como lo hizo Colectivo juan de madre presenta.



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Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Delirante y totalmente inclasificable

Arcanos del antiguo estado es una de esas colecciones de relatos a las que el adjetivo heterogéneo le queda corto. Y es que la gamberrada inclasificable (porque no hay mejor forma de referirse a esta antología) de O.L.G.A. Equis agrupa siete relatos, muy variados en factura, temática e intenciones, cuya prosa, surrealismo (o quizá bizarro) y humor dota de cierta unidad.

Abordémoslos uno a uno. "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" es una joya, quintaesencia del bizarro más hilarantemente absurdo, sensualmente escatológico e imprevisiblemente profundo. Digo que este relato es imprevisiblemente profundo porque la historia de amor entre un joven y una fosa común sirve a O.L.G.A. Equis para explorar cuestiones tan elevadas como la paternidad, el madurar, el enamorarse, el matrimonio y las pantanosas relaciones (literalmente) entre cónyuges. Otras virtudes que le encuentro son la pasmosa facilidad con la que concatena ideas, imágenes, personajes, escenarios y dinámicas increíblemente creativas y cómo se apuntala en un mundo apenas esbozado, pero a todas luces presente.

"Un pijama estampado de accidente de tráfico en autopista" demuestra que O.L.G.A. Equis puede sacar jugo de cualquier concepto, por aparentemente pequeño en escala y ambición que sea. Y es que este relato, en el que el narrador abre un regalo, inicia con una curiosa tesis sociológica y estalla súbitamente hasta derrumbar todo a su alrededor (literalmente).

"Extracto —98—" es un imaginativo ejercicio con el que O.L.G.A. Equis parece mofarse del revisionismo ocioso y de quienes sobrepiensan una obra de arte y hacen malabares intelectuales y retóricos para acomodarla a sus propios sesgos y convicciones ideológicas. La transcripción de una reunión entre personas de lo más dispares que creen haber hallado mensajes cifrados en las obras de Cánovas del Castillo evidencia que, si quieres, puedes ver (literalmente).

"Botas de cuero encerado" es sorprendentemente conmovedor, pues narra la tensión entre una madre y su hijo, quien lleva años atormentado por cosas que le ha oído decir a sus espaldas. Este relato, de vocación abiertamente metafórica, se cierra sin entregar una respuesta clara ni al protagonista ni al lector, aunque dejando claro que en su interior anida una verdad esquiva y profunda, por cuya revelación hay que excavar como quien desprende capas y capas de desecho de unas botas (literalmente). La finura de su prosa, su atención al detalle, la plausibilidad del protagonista y el enigmático significado del conjunto me hacen creer que, si bien no es mi favorito del conjunto, es el mejor objetivamente hablando. 

"Pensar / decir / hacer" va de menos a más hasta convertirse en una de las cimas narrativas del volumen. Lo que en un inicio parece un relato sobre los problemas de comunicación de una pareja deviene en la entrañablemente tragicómica comunión de dos almas. Un desempleado deambula por la ciudad tras discutir con su pareja y no tarda en comprender que no sólo ella no lo entiende, sino que ni siquiera un joven semidesnudo conspiranoico lo hace, pero los dos harán un esfuerzo por conectar y traban una curiosa amistad, tan unilateral como recíproca.

"En todo es todo" es un monólogo de alguien que cree (literalmente) en todo, incluso en lo contrario de ese todo. Con él, O.L.G.A. Equis exhibe nuevamente cómo puede exprimir los conceptos más sencillos, y expandirlos en todas las direcciones, tanto las intuitivas como las refrescantemente inéditas.

"El hombre y los roqueros" es lo más parecido a entender qué es el ciclo de la vida para O.L.G.A. Equis. A fin de cuentas, el relato trata sobre un protagonista que es vendido por su padrastro a un grupo de roqueros, quienes llevan al secuestrado a un garaje y no hacen nada con él salvo contemplarlo (literalmente) durante días, luego, ya convertido en hombre, es liberado, y, finalmente, es linchado en un parque por un grupo de padres que lo acusan de pedófilo. Esta extravagante oda a la inacción es una crítica a la multitud incapaz de aceptar a quien la practica, y me ha deslumbrado por dos párrafos que describen a la madre y padrastro del protagonista y parecen sacados de un Alejandro Sawa trasnochado.

En definitiva, Arcanos del antiguo estado es una miscelánea tan desconcertante como cautivadora. Puede que no sea para todo el mundo. Sin embargo, a raritos, iconoclastas y desprejuiciados como un servidor, les fascinará. Incluso puede resultar atractiva para lectores más serios, dada la calidad de la prosa de O.L.G.A. Equis y la dignidad apabullante que permea esta gamberrada.

Ah, Arcanos del antiguo estado viene engalanada con unas magníficas ilustraciones de Riot Über Alles, en las que rostros deformados, desfigurados y fragmentados nos recuerdan que los textos que acompañan son, a la postre, una especie de reflejo distorsionado nuestro.


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Tras prender fuego a la cueva donde moran los editores de Colectivo juan de madre presenta y obligarles a salir reptando al exterior, he aprovechado para hacerles unas preguntas, que han respondido con suma amabilidad y bajo su propio riesgo:

ULAD: ¿Cuándo fundasteis Colectivo juan de madre presenta? ¿Con qué propósito?

R: La formamos un mediodía a principios de 2019, creo recordar, durante un vermut-picoteo en mi casa, subiditos de etanol. Y no "fundamos" nada propiamente hablando, porque de lo que se habló fue, en un principio, la gestión de una —¡una!— publicación literaria ilustrada que pedía ver la luz a través de un canal autogestionado y con un 100% de control sobre los contenidos y la ejecución editorial: hablo del nº1 de la colección, Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui

D: Sí, creo que fue tal cual así. Aunque creo recordar que muy pronto nos vinimos arriba y consideramos la posibilidad de aprovechar el impulso para montar una micro-editorial a nuestra manera. Esto es, un sitio en el que acoger los proyectos más locos, bizarros, splatterpunks, sin necesidad de habilidades literarias canónicas, con mucho cuidado por las relaciones entre editorxs y autorxs, y mucho amor por la "baja" cultura.

ULAD: ¿Podéis explicar brevemente de dónde proviene el nombre de la editorial?

D: Creo que quisimos aprovechar que la “marca” Colectivo juan de madre ya tenía cierto recorrido en el underground literario, y hacer una especie de Alfred Hitchcock Presenta, pero del punk.  

ULAD: ¿Cómo definiríais la literatura que tan insensatamente esparcís por las calles?

R: Marginal. Honesta. Improbable. Divertida. Libre de pretensiones. Oscura. Antiacadémica por defecto. De género. Chocante. No necesariamente innovadora, pero sí fresca.

ULAD: ¿Qué habéis aprendido gracias a este proyecto? ¿La experiencia ha sido estimulante de alguna manera inesperada? ¿Ha acarreado también algún que otro bajón?

R: Para mí, ha sido y sigue siendo un chute de aire fresco que me mantiene activo no solo como agitador cultural, sino también como escritor e ilustrador: todo han sido alegrías y aportaciones positivas, a excepción de lo de Fundición Adecco, una anécdota aislada por lo negativa y desagradable que resultó.

D: Ah, sí, los Adecco… Resulta que sacamos un libro firmado por un tal Fundición Adecco que, de manera azarosa, llegó a manos de un trabajador de la empresa Adecco original, y se conoce que no les hizo gracia el chiste y nos amenazaron con tirarnos toda su caballería legal si no retirábamos el libro. Valientes matones están hechos… Pero, por o demás, como dice Riot, todo han sido alegrías.

ULAD: Colectivo juan de madre presenta ha ido mutando con el tiempo. En primer lugar, ha virado de la literatura bizarra con humor negro, toques escatológicos y dosis de sangre al splatterpunk desacomplejado. Asimismo, sus autores, aun manteniendo la tradición del pseudónimo, ya no están ocultos tras varias capas de enmascaramiento. Por no hablar del cambio que supuso a nivel logístico la impresión y distribución por Amazon, o la integración en la editorial hermana Pathosformel. ¿Qué podéis decir de esta evolución?

R: Lo de la evolución hacia el splatterpunk ha sido, en buena parte, lo que nos ha ido sucediendo según nos adentrábamos en nuestra posición de editores (por llamarnos de algún modo): nuestros gustos personales como lectorxs, lo que hemos ido conociendo y compartiendo con otrxs editorxs amigxs, lo que nos ha ido rodeando al paso ha sido el splatterpunk, el gore y otras formas de terror extremo, pero yo creo que nunca hemos abandonado la senda del bizarro. A mí personalmente me sigue interesando, y a título personal mis obras dentro de la editorial nunca han dejado de tener una parte muy importante de bizarro y rarunez galopante. Por no hablar del humor negro, ingrediente indispensable tanto en Colectivo juan de madre presenta como en la vida misma. 

Lo de Amazon, por otra parte, es una decisión práctica: nuestra anterior manera de hacer las cosas se tornó económicamente insostenible. No me hace demasiada gracia trabajar con Satanás himself, pero quiero pensar que nos estamos aprovechando del medio para nuestro propio beneficio y el de la distribución de un tipo de literatura sin apenas visibilidad en el mercado estándar.

D: Y unirnos con Pathosformel resultó de lo más sencillo y natural. Somos colegas, estábamos interesados en las mismas movidas, a la práctica, ya colaborábamos en mil cosas. Tan solo era hacerlo oficial, como esa pareja que pasa por vicaría tras vivir veinte años juntos. Joder, y fue un orgullo pasar a ser una colección de Pathosformel… la editorial que publica a Edward Lee!!!!
 
ULAD: Algunas de mis historias favoritas de tiempos recientes las habéis publicado vosotros. Le tengo mucho cariño a Batido de gato o Polipiel, novelas tan irregulares como geniales. También me volaron la cabeza varios relatos de vuestras antologías: "Nunca sabes ni cuándo ni cómo" y "Pensar / decir / hacer", de  Arcanos del antiguo estado, o "Un apartamento en tu colon", de La 4Chan Generation. ¿Vosotros tenéis obras predilectas dentro de vuestro propio catálogo?

D: Estoy de acuerdo con lo de Batido de gato, me flipa. Y destacaré dos más (aunque todas me flipen, sino no las habríamos publicado, claro) por motivos concretos: Oler hierro por ser la última hasta la fecha y contener una de las escenas de violencia más bestia que he leído nunca, y Tres ritos cenobitas, porque no tuvo casi repercusión y me parece un artefacto poético y filosófico brutal.

R: Difícil de decir! A mí me gusta todo lo que publicamos, cada pieza a su manera. Sé que la respuesta suena un poco complaciente y templada, pero es la verdad! Mira, lo que sí te puedo decir es que, a nivel de portadista e ilustrador, con los volúmenes que me lo he gozado a lo grande son Los abigarrados mundos de Takeshi García-Ashirogui y El amor edípico contra la lujuria sadomasona. También me lo pasé muy bien ilustrando la portada de Tres Ritos Cenobitas, debido a mi devoción de fanboy a la mitología de Clive Barker.

ULAD: ¿Podéis recomendar otras editoriales, obras o autores a lectores raritos, iconoclastas y desprejuiciados que sintonicen con vuestra literatura y se queden con ganas de más?

D: En primer lugar querría destacar a Orciny Press, que abrió el camino. Después ahí están los de Dimensiones Ocultas, sus libros me parecen super bonitos. En Colombia, Ediciones Vestigio sacan cosas de la leche. Y no nos olvidemos de la Biblioteca de Carfax, lujazo de catálogo. Y, así, como debilidad personal, está Satori Ficción, que sacan marcianadas japos que siempre valen la pena.   

lunes, 30 de junio de 2025

Jeremy Robert Johnson: Ciudad revientacráneos

Idioma original: Inglés
Título original: Skullcrack City
Año de publicación: 2015
Traducción: Hugo Camacho
Valoración: Recomendable para raritos

En Ciudad revientacráneos hay un poco de todo: un antihéroe drogadicto, una conspiración sobrenatural que amenaza al mundo entero, penes retorcidos, monstruos come cerebros, famosetes que someten sus cuerpos a insospechadas alteraciones físicas, armas que afectan al cuerpo humano de formas la mar de peculiares, etc...

La novela, de Jeremy Robert Johnson, es entretenida, dinámica y moderadamente original. Se lee en un suspiro, de tan adictivo que es su argumento, y combina con asombrosa solvencia "thriller", acción, crimen, ciencia ficción, terror, bizarro, romance, humor y los excesos de la serie B más genuina.

Trata sobre S. P. Doyle, quien, después de servir durante trece años a un banco, decide estafarlo. Para ello sucumbe a su adicción a la hexadrina, droga que le permite llevar a cabo su plan sin apenas descansar. Doyle pronto desentrañará una conspiración a gran escala y se verá obligado a elegir bando en una guerra que lleva años gestándose en las sombras.

De Ciudad revientacráneos destacaría:

  • Su expansión del universo explorado por el autor en su relato "La Liga de los Céroes".
  • Algunas de sus ideas, creativas, alocadas y desacomplejadas.
  • Su humor, por lo general razonablemente efectivo y protagonista de momentos brillantes.
  • El pasaje dedicado a relatar el escalofriante pasado del doctor Tikoshi.
  • El arco de personaje que experimenta Doyle, un tanto abrupto pero hábilmente planteado.

Por otro lado, señalaría algunas cosillas que, aunque no lastran significativamente al conjunto, me han hecho fruncir el ceño durante la lectura:

  • La irregularidad de su ritmo, que no logra mantener todo el tiempo el mismo nivel de interés.
  • El romance entre Doyle y Dara, aunque bien llevado y convincente, es en esencia algo forzado y cliché. Personalmente, hubiera preferido que el amor de Doyle fuera unilateral y no correspondido.
  • Las armas extravagantes que aparecen en estas páginas son bastante creativas, pero me hubiera gustado que se usaran más a menudo, y ver otros tipos.

Sea como fuere, Ciudad revientacráneos es un pastiche adictivo y desacomplejado que nos hará pasar un rato estupendo, al igual que lo hace la serie B más absurda, macarra y sangrienta que, de tan buena que es, puede incluso tomarse un pelín en serio a sí misma con éxito.


También de Jeremy Robert Johnson en ULAD: Aquí

jueves, 19 de junio de 2025

Carlton Mellick III: Cada vez que quedamos en la heladería, te explota la puta cara

Idioma original: Inglés
Título original: Every Time We Meet at the Dairy Queen, Your Whole Fucking Face Explodes
Traducción: Hugo Camacho
Año de publicación: 2016
Valoración: Entre recomendable (especialmente para raritos) y está bien

Ethan se ha enamorado de la chica rara, y ella le corresponde. Aunque los dos son muy tímidos, empiezan una relación. Pero su noviazgo resulta algo difícil, pues a la joven Telaraña le explota la cabeza cuando se emociona, tiene sangre anestesiante y desprende un olor corporal que atrae a las arañas.

Esta es la premisa de Cada vez que quedamos en la heladería, te explota la puta cara, novela corta de Carlton Mellick III (prolífico escritor cuya obra figura entre la más destacada del movimiento bizarro). Novela que funciona a la perfección como pasatiempo fácil de leer, extravagante, divertido y a ratos sangriento, y que incluso soportaría una lectura alegórica sobre la intensidad del primer amor de adolescencia. Novela que alberga ideas magníficas, un par de escenas francamente potentes y un final loquísimo.

Sin embargo, le pondría una pega. Y es que Cada vez... sobreexplica sus ideas, cosa totalmente innecesaria (al menos a mi juicio) en una obra adscrita al bizarro. O sea, ¿hace falta saber, por ejemplo, que las rarezas de Telaraña se deben a los cambios evolutivos de su linaje? ¿Necesitamos conocer el origen de los injertos de piel que usa su familia? Toda esta sobreexplicación, aunque competente y hasta creativa en su ejecución, resta potencial absurdo y grotesco al conjunto.

Asimismo, dicha sobreexplicación impone una lógica interna que Mellick III no es capaz de mantener consistente. E insisto, una obra adscrita al bizarro no tiene por qué tener una lógica interna consistente. Pero en este caso, como el autor trata de justificar ciertas cosas, muchas otras empiezan a chirriar. Y es que no resulta plausible que la peculiaridad de Telaraña deba mantenerse en secreto, pero que aún así su padre permita a ésta que vaya al instituto o a la heladería con su novio, y menos todavía cuando ya le ha estallado la cara frente a testigos. Tampoco me convence que Ethan no pueda volver a ver a sus padres cuando huye con Telaraña y su familia, por miedo a que la policía les siga la pista, pero aún así asistan tanto él como su pareja a un nuevo colegio (como si un nombre falso pudiera ocultar sus caras remendadas).

Sea como fuere, Cada vez... es una novela original y divertida, que recomiendo tanto a amantes del bizarro como, por qué no, a lectores eclécticos abiertos a nuevas experiencias. Que no acabe de abrazar todo su potencial absurdo y grotesco no quita que sea una obra por momentos delirante, sumamente entretenida y que goza de cierto subtexto. ¿Qué más se puede pedir?


También de Carlton Mellick III en ULAD: Aquí

lunes, 17 de febrero de 2025

VV.AA.: Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2019
Valoración: Curioso

Mayo del 2018. Dani, Bea, Albert y Tamara inician un encierro de tres días en una casa de una aldea de Lleida. Su objetivo es invocar una historia que gire alrededor de la cacería de brujas que asoló la región en el pasado. Para escribirla deben turnarse en dos ordenadores portátiles.

Esta es tanto la premisa de Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas como la metodología que se empleó a la hora de parir este breve artefacto repleto de creatividad, camadarería y bizarro que mezcla ficción, autoficción y metaliteratura. 

Personalmente, lo he disfrutado mucho. En primer lugar, porque salió de cuatro escritores cuyo estilo me gusta: Manuela Buriel (uno de los pseudónimos de Dani), Beatriz GarcíaAlbert Kadmon y Tamara Romero.

También porque tiene un planteamiento y estructura moderadamente originales, alberga varias ideas refrescantes en su excentricidad, presenta una atmósfera muy lograda, sus personajes experimentan cierto crecimiento y contiene imágenes potentísimas que oscilan entre el fantástico de Tamara (más cercano al realismo mágico) y el de Albert (más "splatter").

El hecho de haber leído anteriormente a los cuatro escritores de Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas (e incluso conocer en persona a algunos de ellos) puede haber contribuido a que esta novela corta me sedujera. Y es que reconocía la voz de Dani y Albert en sus respectivos capítulos, o la personalidad autoral de Beatriz y Tamara en los suyos. 

Pero no os penséis que esta obra aportará poco a un lector menos familiarizado con sus autores, pues, como he comentado antes, presenta múltiples virtudes. Además, aunque se adscribe al bizarro, un género bastante minoritario, resulta fácil seguir su argumento, y a la postre deja el regusto satisfactorio de toda literatura colectiva y lúdica.

Ah, por si la gestación de Bronwyn y el monstruo de cuatro cabezas no fuera lo suficientemente interesante, dejad que os diga que su presentación sucedió en un antro (ojo, no uso esta palabra con connotaciones negativas) BDSM, en el que los cuatro escritores realizaron distintas performances por separado.​

domingo, 29 de diciembre de 2024

Tamara Romero: La momia y la niñera

Idioma original: Español
Año de publicación: 2016
Valoración: Está bien

Llevaba mucho tiempo queriendo leer La momia y la niñera, ya que su premisa parecía casar con mi gusto por el bizarro y los "creepypastas". Habiéndolo hecho por fin, puedo decir que esta novela corta de mi admirada Tamara Romero me ha gustado; sin embargo, me parece mucho menos sofisticada en planteamiento y ejecución que otras obras de la autora. Carece del trasfondo emocional o reflexivo que sí tenía, por ejemplo, La estatua que tiembla. Y aunque presenta ideas todavía más creativas que las de Los dedos de la bruja, aquí se sienten algo desaprovechadas.

A todo esto hay que sumarle otras dos cosas que también lastran a La momia y la niñera: su redacción, que en en ocasiones es pobre y repetitiva, y los vicios "creepypasteros" que acusa (como la lista de instrucciones o la escena del parpadeo), pues no logra integrarlos convincentemente en el argumento ni dialogar con ellos metaliterariamente.

Sea como fuere, La momia y la niñera tiene muchos aspectos reivindicables, que van desde su ocasional sentido del humor a la originalidad de su premisa y personajes. Y es que pocos libros presentan conceptos tan alocados como monstruos inventados por la chavalada en un foro de internet que luego cobran vida, o un ejército de niñeras que, sin saberlo, han entrado a formar parte de un extraño plan.

En fin: recomiendo esta "novelette" a quienes quieran introducirse en el bizarro a través de una historia diferente y extravagante con respecto a lo que están acostumbrados, pero asequible y modesta dentro de los parámetros del género al que se adscribe. A mi juicio es una puerta de acceso tan válida y competente como, por ejemplo, lo sería cualquiera de las delirantes historias de Carlton Mellick III.


También de Tamara Romero en ULAD: Aquí 

domingo, 23 de junio de 2024

VV.AA.: Bienvenidos al bizarro

Idioma original: Inglés y español
Traducción: Hugo Camacho
Año de publicación: 2017
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

Bienvenidos al bizarro es una antología que compila relatos de autores anglosajones y españoles. Dichos relatos se podrían encasillar dentro del bizarro, un original movimiento literario que lleva años en alza y sorprende por la imaginación que derrocha y los excesos argumentales a los que da cobijo. 

A mi juicio, el bizarro alcanza su máximo potencial cuando funciona en tanto que alegoría a través de la que reflexionar en torno a la sociedad actual. En este sentido, piezas como "La Liga de los Céroes", de Jeremy Robert Johnson, "Dinámica de clase", de D. Harlan Wilson, "Pequeña Miss Ultrasonido", de Robert Deveraux, "Hay un millón de maneras de hacer lo correcto", de Matthew Revert, o "Vendedor de dildos a domicilio", de Kevin L. Donihe, me parecen sumamente reivindicables. 

Sin embargo, existe otro tipo de bizarro que también me encanta: el que se toma poco en serio a sí mismo y se conforma obsequiándonos con planteamientos juguetones o personajes extravagantes. A esta categoría pertenecen la evocadora rareza de "Gigantas sentadas en la bahía de Berangkat", de Tamara Romero, el desmadre de "Orgía fantástica", de Carlton Mellick III, o el logrado ejercicio estilístico que es "Pastel de terciopelo azul", de Laura Lee Bahr

Más flojillos serían "La noche de las chonis", de Grant Wamack, "Bailarina exótica", de Violet LeVoit, y "Señor Felpa, detective", de Garrett Cook. En estos cuentos se aprecian escenas, imágenes o intenciones prometedoras que, desgraciadamente, no llegan a cuajar satisfactoriamente. 

En conclusión: pese a su irregularidad, recomiendo encarecidamente Bienvenidos al bizarro a todo aquel que quiera chapucear en un movimiento literario único. Aunque entiendo que este volumen no es para todo el mundo, pues hay perfiles de lectores menos abiertos a lo iconoclasta, o cuya tolerancia para lo absurdo, lo grotesco, lo escatológico y lo políticamente incorrecto no es tan alta como la mía.

lunes, 3 de junio de 2024

Reseña + entrevista: "El amor edípico contra la lujuria sadomasona" de Oriol Vigil Hervás

Idioma original:
español
Año de publicación: 2024
Valoración: inclasificable
 
Esta no es una novela para todos los públicos. Ni siquiera tengo claro que yo mismo forme parte del público de esta novela, al menos de su público fundamental. De hecho, probablemente no la habría leído de no ser porque su autor, Oriol Vigil Hervás, es también el "Oriol" que reseña libros en este mismo blog de reseñas de libros, y eso me llevó a tener noticia de su existencia, porque se ha publicado en una editorial pequeña, "Colectivo Juan de Madre Presenta" (actualmente en proceso de fusión o integración en Pathosformel Editorial, si no me equivoco), cuya capacidad de difusión es obviamente limitada. Pero también porque, creo, algunas de las "palabras clave" que aparecen en la contraportada me habrían echado para atrás: "pornografía, bizarrismo extremo, humor absurdo y splatterpunk". 

Una bizarrada, vamos.

Y la verdad es que esas palabras identifican bastante bien la novela, una obra gamberra, violenta, provocadora, por momentos desagradable, compleja y sorprendente: una novela de menos de 100 páginas donde hay toneladas de violencia, kilos de sexo (también violento), sacos de humor y parodia, y unos toques de crítica social más o menos evidente. Quizás la parte splatter (o sea, la violencia más explícita y gore) sea la que menos corresponde con mis gustos, pero en cualquier caso hay que reconocerle a la novela una absoluta falta de prejuicios y concesiones...

El amor edípico... se presenta como un manuscrito encontrado (del que Oriol Vigil no sería por lo tanto autor, sino editor): durante una LAN party (google it!), el autor/editor descubre un conjunto de ficheros creados por un tal PLQEI, que (entre muchas otras cosas) contienen hasta cinco versiones de la misma novela, y decide publicarla en la editorial CJMP. Lo que tenemos, por lo tanto, es la versión de la novela supuestamente reconstruida por Oriol, con su prólogo y sus notas. (Confieso que me habría gustado que este "artefacto" se aplicara de forma más continua y extensa, contraponiendo diferentes versiones del texto, multiplicando aún más las notas al pie del editor, indicando qué fragmentos de la novela han sido "reescritos"...).

¿Y qué historia cuenta, entonces, la novela de PLQEI? Pues una historia alocada y brutal en la que el narrador y protagonista, un joven insatisfecho en su trabajo, con la capacidad de realizar viajes astrales y con una confusa relación con su madre, se encuentra de repente en medio de una batalla entre dos enemigos implacables: por una parte, el vagabundo Orozco (y su perro Calcetines), hombre monárquico, conservador y violento; y por el otro, Dominic y su ejército de hombres-muñeco, esclavos sexuales plastificados, torturados, amputados que utiliza a su antojo tanto para satisfacer sus deseos sexuales más depravados, o como soldados en su lucha contra Orozco. En medio de esta batalla sin cuartel, el protagonista actúa como agente doble, procurando por una parte satisfacer sus propios deseos ocultos (que podemos intuir, aunque no se muestran), y por otra llevar a cabo su propia vendetta contra una misteriosa compañía de cerrajeros que parece perseguirle llenando su casa y su ciudad de pegatinas publicitarias.

Aunque, en realidad, diría que el argumento, como tal, no es lo más importante en esta novela: como dice el cliché de Mr. Wonderful, lo importante no es el destino, sino el viaje. No interesa quién gane la guerra, ni saber si el protagonista acabará realizando sus fantasías; lo que importa es la rápida sucesión de núcleos narrativos independientes e incluso contradictorios, como sketches de una serie de humor negrísimo, que explotan en nuestra cara como juguetes-trampa. 

Insisto: hace falta un tipo de lector muy particular para disfrutar de El amor edípico contra la lujuria sadomasona; pero si después de leer esta reseña crees que eres ese tipo de lector, anímate. Creo que no te arrepentirás.


Entrevista con Oriol Vigil Hervás:



martes, 8 de septiembre de 2020

Richard Brautigan: El monstruo de Hawkline. Un western gótico

Idioma original: Inglés
Título original: The Hawkline Monster
Año de publicación: 1974
Traducción (al catalán): Miquel Izquierdo
Valoración: No sé

Menuda bizarrada, El monstruo de Hawkline. Y eso que, según cuentan, es una de las creaciones más normalillas de Richard Brautigan.

Su premisa es la siguiente: unas hermanas encargan a dos pistoleros a sueldo que maten al monstruo que vive en su mansión. Como habréis podido apreciar, la novela mezcla impúdicamente el "western" con lo gótico. A esto súmale que proporciona una experiencia lisérgica y queda claro que estamos ante un artefacto literario único. 

Pese a que no he acabado de conectar con El monstruo de Hawkline, me resulta difícil criticarlo abiertamente. Siempre valoraré positivamente que haya autores que tomen riesgos, aunque éstos conlleven una cierta irregularidad en el producto final. Y si algo queda claro es que Brautigan tomó riesgos al escribir este disparate.

Además, el tono desenfadado del mismo impide que lo que en otras ficciones serían defectos se consideren como tal en estas páginas. A saber:

  • Hay capítulos que son puro relleno, o bien porque no aportan más que a la ambientación, o bien porque el narrador redundante los llena de datos que ya habían sido revelados con anterioridad.
  • Algunos personajes desaparecen por completo después de sernos presentados. Uno se pregunta, por tanto, qué necesidad había de que el lector los conociera. 
  • Pese a que el monstruo concebido por Brautigan es creativo, yo hubiera preferido a una criatura sacada del imaginario de terror clásico. Un yeti o un hombre lobo hubieran sido cojonudos. Puestos a conformarse con el ser que plantea el autor, hay que destacar que no se siente ni la mitad de poderoso ni malvado de lo que se nos promete, y que si bien sus travesuras iniciales son interesantes, a medida que avanzan los capítulos se van volviendo cada vez más desinspiradas.

Dicho esto, dejad que liste las que, para mí, son las virtudes de esta obra:

  • Se lee en un par de tardes, pues está escrita con una prosa muy sencilla y estructurada a base de capítulos extremadamente breves.
  • Está salpicada por ideas bizarras, aunque me hubiera gustado que Brautigan tirara por derroteros de serie B, en vez de quedarse estático tras entregar cinco o seis ocurrencias extravagantes.
  • Los protagonistas de esta historia no son ni complejos ni carismáticos, pero te caen simpático. Más que suficiente para cogerles cariño. 
  • El poderío visual de ciertas imágenes (por ejemplo, una casa rodeada de nieve en el oeste de Norteamérica en pleno julio) o símiles.

En definitiva, El monstruo de Hawkline es una obra de culto, curiosa, experimental y hasta cierto punto subversiva. Supongo que disfrutarla o no depende del tipo de lector que acuda a ella y, sobre todo, de si éste es capaz de zambullirse incondicionalmente en su descabellada propuesta. A fin de cuentas, estamos frente a una fumada en toda regla, considerada para algunos una genialidad y para otros un ejercicio pretencioso y aburrido. 

El director de cine Tim Burton ha intentado llevarla a la gran pantalla en más de una ocasión, aunque sin mucho éxito. Parece que, al final, el encargado del proyecto será Yorgos Lanthimos. Espero que el presupuesto no se le vaya en setas alucinógenas. Porque, ¿con qué si no iba a ponerse a tono para rodar esta adaptación?


También de Richard Brautigan en ULAD: Un detective en Babilonia, La pesca de la trucha en América

martes, 7 de mayo de 2019

Alberto Laiseca: El gusano máximo de la vida misma

Idioma original: Español  
Año de publicación: 1998
Valoración: Delirante


El gusano máximo de la vida misma es una auténtica locura. Pero, ¿de qué me sorprendo? Alberto Laiseca, su perpetrador, estaba mal de la cabeza. De verdad, lo que no se le ocurriera al Maestro, no se le ocurriría a nadie.

Una pregunta: ¿qué os sugiere el título de esta novela? A mí me hizo pensar en una obra delirante en fondo y desprejuiciada en forma. La ilustración de la cubierta escogida por Tuquets sólo ayudaba a cimentar esta idea. ¿Creéis que acerté? Huelga decir que sí. 

Al fin y al cabo, leyendo este libro, uno no sabe si le están tomando el pelo o si es cómplice de una broma épica. Así de mal escrito está. Su argumento, por otro lado, es un despropósito sin pies ni cabeza. 

Tampoco os penséis que me estoy quejando, ¿eh? Y es que El gusano máximo de la vida misma es, por decirlo de algún modo, una gamberrada entretenida. Una que en ningún momento intenta ocultar que lo es. De hecho, el mayor acierto de esta ficción es no tomarse en serio a sí misma; las cotas de auto-parodia que alcanza son altísimas. 

Además de ser “self-aware”, El gusano máximo de la vida misma reconoce su condición. Pide disculpas al lector por sus excesos, ya sea explícita o implícitamente; confiesa en múltiples ocasiones que está narrado de forma atroz; señala impúdicamente sus fallos... 

¿A qué fallos me refiero? Pues al escenario intercambiable, por ejemplo. En ningún momento queda claro si la acción transcurre en Nueva York o en Buenos Aires. Otro defecto que me viene a la cabeza: la puntual pereza de Laiseca, que le impide explayarse en asuntos de vital importancia para la coherencia o legibilidad de la trama. ¿Y qué hay de todos los detalles innecesarios que salpican estas páginas, metidos con calzador y a sabiendas de que son inútiles?

Por todo lo dicho, puede parecer que este es un libro pésimo. Sí y no. No voy a negar que una obra mal escrita, por más que lo sea de forma intencionada (como es el caso), está, a fin de cuentas, mal escrita. Pero, al mismo tiempo, me parece que El gusano máximo de la vida misma no carece de sustancia. En otras palabras: para mí, esta novela es un divertimento superficial que, asimismo, tiene cierto interés literario.

No en balde me recuerda a El alma de Gardel, de Mario Levrero. Ambos textos son, aparentemente, insulsos, pero es innegable que rebosan genio. Sus autores se nutren descaradamente de la literatura “pulp” más mediocre, de la serie B más infecta, para moldear a su antojo un descabellado argumento. Y dar, de paso, lecciones de escritura a quien sea capaz de cogerlas al vuelo. O lúcidas sentencias sobre el universo. Todo esto, repito, sin tomarse en serio a sí mismos en ningún momento. 

Llegados a este punto, quiero aclarar que El gusano máximo de la vida misma no es para todo el mundo. Si no te gusta la narrativa experimental y algo “pulp”, aléjate de él. Si te ofende el humor negro con ramalazos misóginos o racistas, pásalo de largo. Luego no digáis que no os lo he advertido.

Ahora, al argumento del libro. Bueno, bien mirado, aquí no vamos a encontrar un argumento. Al menos, uno al uso. Porque la trama principal es una excusa con la cual Laiseca pretende unir retazos de lo más dispares, cuyas junturas, muchas veces, ni siquiera se molesta en pulir. Esta es, por tanto, una historia fragmentaria, que se construye mediante el ensamblaje de trozos dispersos, no siempre emparentados entre ellos.

Por esta razón, uno tiene la sensación de que la novela va creciendo y creciendo de manera caótica. Improvisada, incluso. Tampoco es que Laiseca se abandone completamente al azar. El autor deja claro que planifica ciertos aspectos; no es casualidad que reincida en el uso de algunos recursos. Como resultado tenemos un texto aparentemente deslavazado pero compacto a su manera. 

El gusano al que hace referencia el título de esta ficción, guiño a las películas de monstruos más casposas imaginables, es el protagonista. O algo parecido. Este ser, antiguo, poderoso, consumado violador de mujeres, conocerá, a lo largo de estas páginas, a una galería de personajes la mar de pintoresca: un necrófilo escapado de otra novela, ex prostitutas, una Reina de las Cloacas que recita incansablemente a Shakespeare y capitanea a un ejército de ratas, un científico nazi que es racista hacia los blancos (sic)...

Así pues, de El gusano máximo de la vida misma resaltaría:  

  • Su planteamiento, ocioso pero no por ello exento de cierta profundidad. 
  • Su naturaleza de artefacto posmoderno. La experimentación en esta novela nos entrega: fluctuación de formatos narrativos, apropiación de personajes literarios ajenos, recuerdos del propio Laiseca, disertaciones de corte absurdo... 
  • El simpático acabado "naif" de toda la propuesta. 
  • Que todo el tiempo nos pilla por sorpresa, pues no deja de superarse, gamberrada tras gamberrada.
  • La prosa de Laiseca, que alterna el uso de argentinismos, onomatopeyas, muletillas y palabras inventadas con tiempos verbales en subjuntivo, tan carcas y pomposos. 
  • El narrador (que no deja de ser el propio escritor) y su tremendo carisma. Durante la mayoría del relato se muestra informal, juguetón, y rompe constantemente la cuarta pared. 
  • El humor chusco que asoma de tanto en tanto. Funciona prácticamente todo el tiempo. 
  • La erudición (nada jactanciosa) que demuestra el autor a través de estas páginas. Referencias literarias, mitológicas, culturales, históricas y filosóficas abundan en esta narración, pero como ésta no se toma en serio a sí misma, una pátina de intelectualidad sarcástica no desentona en absoluto. Lo mismo con las constantes citas a Shakespeare. La desmitificación a la que se somete al dramaturgo es tal que su presencia en un dislate como El gusano máximo de la vida misma no se antoja pretenciosa. Además, Shakespeare no podía quedar al margen. A fin de cuentas, «Hoy sólo los marginales citan al Bardo.» 

Como veis, hay muchos aspectos positivos a reivindicar en esta novela. Pero tampoco os penséis que está libre de defectos. A bote pronto, se me ocurre que: 

  • Algunos de sus pasajes son aburridos. Uno en que Laiseca habla de las cloacas de Nueva York y Buenos Aires, por ejemplo (aunque hay que reconocer que está plagado de chistes y de anécdotas la mar de curiosas). U otro en que divaga sobre gallos y gallinas.  
  • No todos los personajes son ni la mitad de interesantes que el protagonista o la Reina de las Cloacas, pese a que se les da un foco similar.

Todo esto en menos de ochenta páginas. Ochenta páginas que se leen en un santiamén y que, contra todo pronóstico, perduran en el lector. Eso sí: conseguir este libro no es nada fácil. Al menos, un ejemplar físico. Actualmente está descatalogado, y los especuladores han inflado su precio en el mercado de segunda mano, como viene siendo costumbre. Yo os recomiendo tirar de Lectulandia y leerlo en PDF. Con tal de poder comprarlo, no obstante, deberíamos montar un Change.org para que se reedite esta pequeña joyita. ¿Quién se apunta?


Otras obras de Alberto Laiseca en ULAD: Los sorias