miércoles, 11 de enero de 2017

Antonio Soler: Apóstoles y asesinos

Idioma: español
Año de publicación: 2016
Valoración: bastante recomendable (sobre todo para interesados)

Dentro del santoral anarquista hispano destaca en un lugar prominente la figura de Salvador Seguí, llamado el Noi del Sucre, debido en gran medida a su trágico final, pero sobre todo por ser uno de los líderes sindicales más influyentes de hace casi un siglo, en los primeros tiempos de la CNT (también de los más discutidos en su época, aunque por lo que se refiere a las diatribas entre las diferentes familias y concepciones del anarquismo, parece que es algo que ha ido mutando y sobreviviendo al paso del tiempo).

El Noi del Sucre fue asesinado en marzo de 1923, a los 36 años de edad. Este libro, que podríamos denominar como una "biografía novelada", aunque en realidad es bastante más que eso, recorre toda su vida, desde su nacimiento en un pequeño pueblo leridano, del que salió en su niñez para ir a Barcelona. No obstante, la narración se centra sobre todo en los últimos años de su vida, cuando la CNT se había convertido en una de las principales fuerzas sindicales de España y, desde luego, la primera de Cataluña. En consecuencia, a partir de la huelga general de 1917 y, sobre todo, del éxito de la huelga de La Canadiense de 1919, los cenetistas barceloneses deben lidiar no sólo con la represión por parte de las fuerzas de orden público, sino también con la violencia por parte de los parapoliciales somatenes y los pistoleros de la patronal o del "amarillo" Sindicato Libre. Y, por otra parte, vérselas con los elementos más radicales del anarquismo, que no dudaban en recurrir a las pistolas y las bombas para defender sus posiciones. Por hacernos una idea: entre 1918 y 1923, cuando se impone la dictadura de Primo de Rivera, en Barcelona y alrededores se produjeron, según una estimación conservadora, más de 350 muertes violentas -aunque algunos atentados mortales tuvieron lugar en otras ciudades, como el que acabó con la vida del propio presidente del gobierno, Eduardo Dato-; lo cierto es que el libro puede leerse, en gran medida, como una novela de gángters o la crónica de una guerra mafiosa, que resultaría de lo más amena sino fuese porque, además de que hablamos de asesinatos reales, sabemos hoy que constituyó un antecedente claro del desquiciamiento posterior: no sólo la dictadura de Primo de Rivera ya mencionada, sino también de la Guerra Civil y la represión por parte del régimen franquista posterior.

Y eso que debemos resaltar el rigor y la sobriedad del estilo que el conocido novelista Antonio Soler le imprime a este libro; un estilo que, pese a lo truculento y hasta espectacular de alguno de sus pasajes, huye de cualquier efectismo gratuito y trata de centrarse -aunque sea inevitable recrear el ambiente y las circunstancias sociopolíticas de la época- en la figura carismática de Seguí y también en quienes le rodearon: su mujer Teresa, sus compañeros sindicalistas como su rival y luego cómplice Ángel Pestaña o Francesc Comas "Perones", que cayó junto a él; los amigos e interlocutores políticos, como fueron Francesc Layret y Lluís Companys, fundadores del Partit Republicà Català, asesinados también ambos (Companys en circunstancias aún más ominosas, si cabe). Igualmente tienen su lugar, como es lógico, sus adversarios, los perseguidores de la causa obrera: los siniestros jefes del pistolerismo, el ex-poliicía Bravo Padilla y el falso barón Koëning y los todavía más infames (en cuanto que abusadores del poder de sus cargos públicos) generales Martínez Anido -macabro administrador de la "Ley de Fugas"- y Miguel Arlegui. También, incluso, el asesino del Noi, un tal Inocencio Feced. Personajes todos que parecen más propios del género novelesco (y de hecho, ahí está más de una novela basada en ellos, como La verdad sobre el caso Savolta), pero que, para bien o para mal, fueron reales y forman parte de nuestra Historia.

Ya digo que pocas pegas se le pueden poner a este libro, escrito con gran rigor, honestidad y buen hacer literario (de hecho, no entiendo cómo hasta ahora no habíamos reseñado ningún título de este escritor... y soy el primero en entonar el mea culpa). La única que puedo ponerle no es, en verdad, responsabilidad de su autor, sino, en todo caso, del momento en que ha sido publicado y la percepción que un servidor tiene del mismo. Me explico: como ya ha señalado alguien antes que yo (suele suceder), estamos en un siglo en el que la literatura parece haber perdido interés por la ficción pura y se decanta más por lo "real" o por algún híbrido de la realidad, sea actual o histórica, con la narración... lo que podríamos llamar, en plan pedante, littérature vérité (por supuesto, es una percepción en gran medida falsa, siendo aún las novelas "puras" los libros más vendidos y leídos, aunque quizás no los títulos que suelen aparecer en los suplementos, las revistas culturales y los... ejem, blogs de aficionados al asunto); al ser una tendencia de gran predicamento en los últimos años, especialmente en las letras francesas, creo, libros como éste pueden acabar en el mismo saco que los de los epígonos de Emmanuel Carrère, por ejemplo y de esa forma, valga la paradoja, pasando más desapercibidos de lo que sin duda merecen. Esperemos que, al menos en este caso, no sea así.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado la reseña. Leí el libro hace un mes y coincido en muchas cosas. También es de interés los contacto del PSOE y la UGT con los movimientos Anarquistas, los efectos de la Revolución Rusa y las impresiones de Pestaña cuando fue enviado a Rusia.
Es un libro que abarca muchísimo. Las primeras lecturas de Salvador y su admiración por Nietzsche, en detrimento de Tolstoi. Su madurez y pleno convencimiento de que una postura moderada -primero- y política -cosa que no se dió- eran la solución.
Y seguro que me dejo cosas.
En fin, un libro muy recomendable.

Juan G. B. dijo...

Hola anónimo:
En efecto, el libro abarca muchas más cosas de las que yo he comentado en la reseña, que tiene una cierta autolimitación, para evitar que nos enrollemos en exceso (y aún así, yo lo suelo hacer...); yo destacaría aunque tengan un carácter más anecdótico, las "apariciones estelares2 de Lenin y Trotski, por ejemplo.
En cualquier caso, coincido contigo en que es un gran libro. Si lo he valorado como "bastante recomendable" y no de forma aún más entusiasta es solamente porque entiendo que quizás el tema no sea del interés de todos los lectores, pero desde luego, sí lo ha sido del mío.
Un saludo y muchas gracias por el comentario.

Esther dijo...

Hace tiempo que tengo pendiente la lectura de este libro. Os dejo otro comentario interesante sobre este libro.
http://historiadelmovimientoobrero.blogspot.com.es/2016/08/apostoles-y-asesinoa.html

Anónimo dijo...

Qué casualidad, recientemente leí "Las bailarinas muertas" del mismo autor, al que no conocía. Buscaba un libro en la biblioteca y ente otros elegí éste (hay editoriales que me llaman más la atención que otras ...). En fin, fue una muy buena elección, me gustó la historia y la manera de contarla aunque los lectores de la generación del autor la podrán disfrutar más porque los recuerdos de niñez que narra posiblemente tengan que ver con los suyos. Saludos y enhorabuena por el blog (... y no entréis al trapo, que no merece la pena). Toni.

Juan G. B. dijo...

Hola a los dos:
Esther, gracias por el enlace que aportas. He leído la reseña y estoy muy de acuerdo con ella, aunque a mí el libro no se me hizo "árido" en ningún momento, aunque entiendo que sí pueda serlo para algún lector. Si tú no lo has leído aún, te lo recomiendo vivamente, sobre todo si eres de Barcelona y/o estás interesada en la historia del anarquismo. O en la Historia en general...
Toni, Soler también era (y sigue siendo) un autor que tengo pendiente desde hace tiempo, uno de esos escritores de bastante prestigio pero que escribe y publica sin demasiado ruido mediático.... me recuerda un poco al caso de otro excelente novelista, Ignacio Martínez de Pisón. En todo caso, no va a ser el último libro de este autor que lea, desde luego.
un saludo a ambos y muchas gracias por los comentarios.