sábado, 15 de octubre de 2016

Virginie Despentes: Vernon Subutex 1

Idioma original: francés
Título original: Vernon Subutex 1
Año de publicación: 2015
Traducción: Noemí Sobregues
Valoración: está bien

Hoy me dirijo a los redactores de los fajines. Concretamente al subconjunto dedicado a los libros franceses escritos por autores contemporáneos: cuidado con las menciones. Sobre todo de según qué autores sagrados. Porque a veces acudir a ese recurso necesario, la comparación. la referencia, supone un lastre para una novela. Un engorro o un inconveniente, una corriente contra la que remontar. Y 337 páginas son muchas, más cuando la de Despentes es una novela que tarda muy poco en mostrar sus bazas, que son básicamente cuatro. Crisis. Sexo. Drogas. Rock'n'roll. 
Ah. Os suenan las tres últimas. Y la primera. Oh la primera. Novelas de la crisis están saliendo y van a salir, y a medida que la crisis (uh, siento estar mencionándola tanto) se alargue, cuando la gente se dé cuenta de que no es una situación excepcional sino una nueva realidad, puede que llegue un día en que todas las novelas que se publiquen sean en la o sobre la... ya sabéis.
Planteamiento: Vernon Subutex, protagonista absoluto, afronta uno de esos momentos definitorios de la existencia. Ha tenido que cerrar su tienda de discos y desde entonces su vida ha ido hundiéndose. Alex Bleach, estrella de la música a la que le une suficiente amistad para que éste haya decidido costear el alquiler de su piso, acaba de morir, de una sobredosis. Bleach vivía de las rentas de su carrera musical, pero ya estaba en plena curva descendente también: últimamente dejó de componer y andaba hablando de no sé qué ondas: paranoias de creador. Y su muerte es un punto más en el declive de Subutex. Otros han ayudado: funcionarios capaces de esbozar una sonrisa de complicidad mientras redactan escritos que harán que pierda subsidios. La maquinaria administrativa no quiere nada con un cincuentón de buen ver que acumula experiencias vitales pero que ya no tiene emplazamiento en una sociedad corroída y competitiva. Las etapas se suceden de forma inexorable, y la próxima será el desahucio. Subutex activará sus amistades en redes sociales y, más o menos, se lo montará: va recibiendo invitaciones para pernoctar en casas de amigas y parece seguir adelante. Cuenta, piensa (fantasea) con una baza secreta: entre sus pertenencias hay unas cintas donde Bleach hace una serie de confesiones. Piensa que eso puede representar un salvavidas. Se equivoca. Las amistades van desfilando, pero Subutex cada vez está peor, en una situación más precaria. 
Despentes: escritora de estilo directo y procaz, sin contemplaciones para regodearse en la obscenidad si ello es necesario, o cuando sea. Fille terrible que intercala constantes referencias a la cultura contemporánea: discos (lógicamente, muchos), numeritos sexuales extraídos del porno on-line (unos cuantos) películas y libros (no tantos), deslenguada y desinhibida como corresponde al perfil urbano parisien: una auténtica esponja de influencias a la que no se le puede recriminar que no sea capaz de ponerse en la piel de su protagonista. El problema (y recordad el "1" al lado del título) es que Despentes se pasa el libro telegrafiando sus intenciones: cada escena parece anunciarse en la anterior. No digo que no pueda disfrutarse, pero en una novela de este tipo, basada en el exceso, el efecto sorpresa es bienvenido. Así que Despentes se queda demasiado a menudo en territorios ya muy conocidos: Auster, Welsh, Hornby, Palahniuk, Easton Ellis han estado ahí, hace décadas.
Despojada de todas esas circunstancias contemporáneas y coyunturales, la de Vernon Subutex es una sencilla historia de mala suerte, de decadencia empujada por las circunstancias y por lo injusto que es el mundo y bla bla bla. Y Subutex a veces parece el anti-héroe simpático al que todos acogeríamos y a veces un remedo del Lazarillo. Y esa desnudez deja una carcasa demasiado liviana: alguna reflexión sobre el conservadurismo de la juventud, sobre la compleja nueva realidad social y política de Francia, sobre el devastado panorama cultural, y poco más, aderezan una novela simplemente correcta que tanto puede entusiasmar a los acólitos de la resabida trilogía (sex'n'drugs'n'rock'n'roll, Ian Dury dixit) como repeler a los demás.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Guau! Buen varapalo! Eso es. Pensaba echarle un ojo pero ya no pierdo el tiempo.

Muchas gracias ULAD!

Monsieur Pons dijo...

En desacuerdo. Vernon Subutex es una obra estupenda que desborda energía y puro nervio de principio a fin. Amarga, desatada, lúcida, la novela es, además, muy entretenida. Por otro lado, el señor Bon, gran escritor de informes policiales, es también una persona de poco fiar, así el propio señor Bon. La de comedias humanas que se pueden hacer todavía con tan pocas y gastadas bazas.

Francesc Bon dijo...

Erm, no desaconsejo la novela: solo se trata de que su objetivo es un público muy concreto. Gracias por los (extraños) comentarios.

Anónimo dijo...

Bukowski, Easton Ellis, Welsh, o Joseph Roth: todos han estado o ahí, en esa especie de bitácora del vicio y el descontrol donde dudas, muy a menudo, si algo pasó ayer o anteayer o si no pasó en realidad. Dijo Francesc Bon de Dinero.

Parece que te repites un poco..