martes, 11 de octubre de 2016

Javier Pérez Andújar: Los príncipes valientes

Idioma original: español
Año de publicación: 2006
Valoración: soporífero

Javier Pérez Andújar ha estado envuelto hace unas semanas en una pequeña e inofensiva polémica cuando Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, lo eligió para el pregón de las fiestas de la Mercè, hace unas semanas. Puesto que es un escritor que se ha manifestado en contra de la autodeterminación de Catalunya y había gente contraria a cederle protagonismo en un acto tan simbólico. Bueno: los catalanes tampoco llegamos a mucho más que a eso, a esa expresión tan intraducible (probemos "gruñir sin demasiada insistencia ni mala fe") que es rondinar, quejarnos sin demasiado resultado. El pregón de Pérez Andújar, que tuve ocasión de leer y que está relativamente accesible en la red, no hizo más que confirmar y corroborar lo que, en base a los dos libros suyos que, con este, he leído, es la función de su obra, o su enfoque, o la tonalidad que quiera apreciarse por encima de otras. 
Keyword: "Nostalgia".
Ya me he encontrado eso con otros escritores. Marcos Ordónez o José Carlos Llop, por ejemplo. Empiezan a parecerme intercambiables y, de hecho, temo que estén provocando que repita conceptos al hablar de ellos. Así que permitidme que me aleje de la literatura basada en la incitación nostálgica y que aconseje a todo el mundo que haga lo mismo. Porque leer 230 páginas sabiendo, desde la primera, cómo iba a ser exactamente. Cada 50 páginas he valorado el abandono y solo la sensación de que debía expresar mi enfado hizo que siguiera adelante, que evitara la reseña-interruptus. Cada 50 páginas he seguido adelante a ver si pasaba algo relevante o de impacto, y no. Pues, aunque la llame novela, esta es una narración autobiográfica, unas memorias de niñez en el extrarradio obrero, revestidas de épica y fascinación, para alejarse de obviedades como las reposiciones de la serie Verano azul, pero siempre con la apelación al pasado en la punta de la lengua, como si prefiriese una Barcelona con inseguridad y falta de libertades a la actual, que es una ciudad mucho mejor. Porque eso trasluce de las anodinas existencias del narrador y de Ruiz de Hita, compañero en el descubrimiento (sobre todo a través de cómics y series televisivas de sobremesa) del mundo de la cultura popular. A partir de ahí empieza la letanía de menciones y referencias, de anécdotas familiares diversas, las que suele tener cualquier familia. Pero parece que Pérez Andújar piensa que debe involucrarnos en las suyas. Pues conmigo que no cuente.
Algún gazapo subconsciente se coló al cerrar el texto de contraportada hablando de "determinación de querer ser escritor". Porque esto parece pasarle a Pérez Andújar más que querer escribir. Que tampoco es que lo haga demasiado bien. El tiempo verbal de la narración exaspera en su paso del pasado al futuro respecto al pasado, y en la persistencia en aportar frases grandilocuentes siempre al límite de la pedantería, o ya directamente chapoteando en ella. 
Parece que le seduzca eso, lo que antes era ser escritor; tener relevancia, ver ese subtítulo cuando te presentan en la tele, ser consultado en lo concerniente a la cultura. Pero dejadme que os diga algo. Cuando nos quejamos de que la gente no lee, es por libros aburridos como este. Que son solamente versiones mejoradas en la forma de engendros como Yo fui a EGB o la serie Cuéntame. Lecturas solo inteligibles por una porción de una generación, y si pedante es pretender acceder a la universalidad, decidme como se llama a prescindir de intentarlo.

En fin, acabo, que he de ir a mirar mis niveles de azúcar. Toca tomar alguna conclusión. Pregones, artículos en la prensa que le sea más afín o receptiva, entrevistillas de enrolladete, opiniones en conferencias, ya veremos. Pero yo no me trago un libro más del hombre este.

14 comentarios:

GGN dijo...

Muy interesante tu reflexión, sobre todo la palabra clave "nostalgia". No he leído 'Los príncipes valientes', pero sí 'Paseos con mi madre' y muchas de sus crónicas periodísticas; en ambos casos, la nostalgia es un elemento muy importante.

En las memorias/ensayo 'Paseos con mi madre', también es muy importante la vertiente poética —100% Umbral— y la política —nostalgia de las derrotas de la izquierda—, y a partir de ambas Javier Pérez Andújar construye su identidad personal. La reivindicación de la cultura popular no lo es tanto, creo que solo ocupa un capítulo. Por otro lado, parece que el recientemente publicado 'Diccionario de la vieja escuela' también va de nostalgia y cultura popular. En cambio, en 'Catalanes todos' se decanta por la parodia política.

Como no he leído esta novela, no sé si tu crítica es acertada o no, aunque me sorprende la agresividad; es decir, el grado de desagrado, no el porqué: es comprensible que te hastíe la nostalgia excesiva. Si no te has desanimado completamente, te recomendaría darle una oportunidad más con 'Paseos con mi madre'. Habla de la infancia de Pérez Andújar, sí, pero también de Barcelona, de música, de la identidad de extrarradio, de la lucha obrera y vecinal, etc.

¿Y qué te pareció el pregón? A mí, aunque no soy de su generación, me gustó. Un canto de cisne de la moribunda cultura popular del franquismo.

Anónimo dijo...

Evidentemente cada uno tenemos nuestro gusto,y maneras de ver la vida, pero Javier Pérez de Andújar es un escritor de los muy buenos que tenemos hoy en día. Por lo leído de la critica me parece entender que no acabas de entrar en el espíritu que transmite la novela, sera cosa de la edad, en mi caso si lo pille, somos de la misma generación.

Ya explico el mismo autor hace poco por tv, que el termino nostalgia se aplica a la cultura más popular, y a la más llamada clásica no, cuando también podría ser así, y que él escribe de lo que ha vivido, le gusta y siente, todo esto más o menos que escribo de memoria.

Lastima que no hayas disfrutado de la lectura, y desanimado para futuras lecturas, sus artículos en el País sobre el Parlament son la monda.

Francesc Bon dijo...

En primer lugar agradecer la molestia que se toma quien redacta un comentario de la extensión de estos dos.
Pues resulta que soy de esa misma generación. Casi del mismo año que este autor. Y agradezco evocar el pasado.
Pero no convertirlo en una arcadia feliz denostando implícitamente otros tiempos. Mirad. Al final he encontrado otra
referencia. Sí: ese deprimente programa que dan los domingos por la tarde "Qué tiempo tan feliz". Que con la de libros
que me meto entre pecho y espalda, este justo me recuerde a eso.

Anónimo dijo...

Yo tampoco he leído este libro pero sí el Paseos con mi madre y sólo puedo entender tu crítica desde el sectarismo independentista,a quien siendo catalán como tú no ve Barcelona como yo también la recuerdo; la ciudad de la libertad en la que todo era posible. No ponían multas por rotular en español, ni obligaban a los niños a hablar´en el recreo sólo en catalán además de exigir este idioma hasta para lavar coches. Concomitancias con muchas dictaduras que hemos conocido...

Francesc Bon dijo...

Perdón, Anónimo, que me hagas tener tan presente lo fácil que es escudarse en el anonimato a la hora de recriminar. SECTARISMO: pocos autores catalanes que he reseñado y mis mayores elogios han ido a Cercas y Vila-Matas, que publican en castellano. El problema con Pérez Andújar es, y aprovecho para recordar a todo el mundo que no solo leí "Paseos con mi madre" sino que esta es mi reseña, que usa la nostalgia como único recurso: su lírica es desastrosa (me he ahorrado en esta reseña diez frases escogidas casi al azar que hubieran avergonzado a cualquiera) y su única capacidad es la constante recreación (con unos irritantes cambios de tiempo verbal que parecen los puntos suspensivos de Espinosa, glups, un autor catalán que he puesto a parir, vaya) de los lugares comunes de siempre y esa reivindicación populista de la cultura popular, que no es que haya que contraponer a cualquier otra, pero que ya sabemos lo que acostumbra a deparar. Me da igual lo que piense y lo que defienda Pérez Andújar. La Barcelona de los 70 no era una ciudad de libertades. Era una ciudad de comisarías de Via Layetana, de "grises", oscura y reprimida. Y la Barcelona de 2016 es mejor. Al que le gustara un Raval intransitable por los yonkies y unos barrios a los que ni acercarse, allá él, allá ella. No sé cual de todos los alcaldes ha tenido mayor responsabilidad, pero la ciudad es mejor ahora. Por cierto: mis hijos han ido a escuelas concertadas y nadie les ha dicho en qué idioma han de hablar en el recreo. En Barcelona se puede vivir con toda normalidad sabiendo solamente español, hasta sabiendo solamente chino o urdu o rumano. Mucha gente prefiere no enterarse, no sea que le cambien los esquemas inoculados en vena por la COPE o 13TV.
Pérez Andújar es aburrido, reiterativo, anodino y, a tenor de lo leído, poco original.

José Luis García Sánchez dijo...

Hmm, parece que el asunto del nacionalismo va a abrir una falla muy grande en todos los ámbitos sociales, literatura incluida. A mí sí me gusta Pérez Andújar, y además (además, no por ello) coincido con él en su opinión respecto al separatismo. Pero no voy a criticar ni los gustos ni los prejuicios con que lo lea cada uno: a mí me costaría mucho hablar bien de un libro de Jaume Cabré, por ejemplo.

GPG dijo...

Política y literatura. No soporto ni a JM de Prada ni a Jaume Cabré en cuato abren la boca, pero he leído libros de ambos que me gustan (coños o yo confieso). Es difícil separar pero se puede. Ánimo a todos y feliz otoño.

Francesc Bon dijo...

Gracias por los nuevos comentarios. Soy muy reticente (porque cambiaría demasiadas cosas) a leer mis propias reseñas. Pero lo he hecho con esta, y ni por asomo veo insinuación de que el libro o el autor no me gusten por una cuestión política o ideológica. Mi consideración es estilística y temática. Más difiero con Cercas, y me parece un muy buen escritor. Referente a los artículos en prensa, no suelo leer prensa de derechas.

Anónimo dijo...

No hace falta ni que lo insinúes chato

Francesc Bon dijo...

Anónimo: una frase, una palabra en toda la reseña que indique predisposición. Aparte de mi lectura anterior del escritor, que ya me debí haber tomado como una advertencia.

José Luis García Sánchez dijo...

Predisposición (o prejuicios):

"Es un escritor que se ha manifestado en contra de la autodeterminación de Catalunya (sic)".
"Los catalanes tampoco llegamos a mucho más que a (...) quejarnos sin demasiado resultado".
"Leer 230 páginas sabiendo, desde la primera, cómo iba a ser exactamente". ¡Desde la primera!
"Artículos en la prensa que le sea más afín o receptiva, entrevistillas de enrolladete".
"No suelo leer prensa de derechas". Pues te habrías perdido a algunas de las mejores plumas que ha habido (González Ruano, Camba, Pla, García Pavón, Umbral) y a algunas de las que aún hay.

Francesc Bon dijo...

O sea: ¿aunque eres un escritor aburrido y reiterativo, como no comulgo con algunas de tus ideas he de decir que eres ameno y original, no sea que la gente malinterprete mi opinión? Por encima de mi cadáver. Cercas es bueno, Pérez Andújar es cansino. Y los dos casi piensan igual, y creo que hasta colaboran para los mismos medios conservadores, "El país" y tal. Y es en la primera página cuando comprendo que es lo mismo que "Paseos con mi madre".
Y si me pierdo a Ussía o a De Prada, casi mejor.
Gracias por el comentario.

GPG dijo...

De Prada y Ussia (o Sostres) son vomitivos. Los de izquierdas vomitivos son también legión. Pero a Cercas no puedes meterlo en el mismo saco que a los dos que has nombrado. No.

Francesc Bon dijo...

Que quede clarísimo, GPG, que Cercas me gusta mucho. Vila-Matas juega otra liga, pero Cercas, de los de aquí, de los mejores.
Gracias por comentar.