miércoles, 29 de diciembre de 2010

Miguel Delibes: Diario de un jubilado

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1995
Valoración: Recomendable

Este 2010 nos han dejado varios escritores fundamentales (Saramago, Salinger, Sillitoe...), pero quizás el más señalado de todos, al menos en el ámbito de las letras hispánicas, haya sido Miguel Delibes, candidato casi perpetuo al Premio Nobel, y que quizás nunca lo ganó porque lo había ganado Camilo José Cela (un escritor de una época parecida, aunque de un estilo y de un talante muy diferentes). En fin, que no está mal terminar (casi) el año recordando una vez más a uno de los grandes narradores españoles del siglo XX, aunque sea con una de sus obras menores.

Cuando estaba leyendo Diario de un jubilado (que por cierto, me entero gracias a la contraportada, es continuación de Diario de un cazador y Diario de un emigrante), se me ocurrió pensar que es, en muchos sentidos, una novela humilde. Es decir, una novela que no aspira a ser una obra maestra, sino a cumplir con eficiencia su misión. Me explico: Miguel Delibes en esta obra no se recrea en el estilo (casi nunca lo hace) sino que deja hablar al protagonista a través de un diario áspero, lleno de expresiones coloquiales o vulgares ("me giba", "toma del frasco", "la parienta", "le canta el alerón" y similares); tampoco el personaje principal es especialmente atractivo, ni especialmente original: un jubilado algo amargado, malhablado y libidinoso, aburrido de la vida y de sí mismo, aunque más abierto de mente que su "parienta".

Pero precisamente lo que hace que esta sea una buena novela (quizás no una gran novela, pero una muy buena, sin duda) es que todo encaja, todo tiene sentido y es verosímil -no diría que realista-: si un pensionista de provincias se pusiera a escribir un diario sobre su vida con su mujer, sus amigos de la partida de cartas, y sobre ese poeta grandilocuente y egocéntrico al que le sirve de lazarillo, probablemente sonaría como algo muy parecido a lo que Delibes nos ofrece, hablaría de las cartas que envía al Un, dos, tres y a El precio justo, de la relación de su hija con un señor con pendientes, o de lo espabilado que ha salido su sobrino, en contra de lo esperado.

Por otra parte, y teniendo en cuenta que esta novela Delibes la escribió ya en la tercera edad, resulta entretenido preguntarse cuánto de él puede haber en Lorenzo, o en el poeta (también de cierta edad) que se lamenta por no haber vivido en el mundillo literario de la capital -Delibes renunció siempre a Madrid por Valladolid-; o si quizás en esta obra se está riendo de sí mismo (escindido en los dos personajes) y de su propia existencia como escritor y como persona.

También de Miguel Delibes: La sombra del ciprés es alargada, Cinco horas con Mario, entrada in memoriam tras su fallecimiento.

4 comentarios:

Ensada dijo...

Delibes siempre ha sido uno de mis autores favoritos. Creo que pocos como él consiguen tal claridad de lenguaje y de exposición.

Roberto Hasting dijo...

Yo recomiendo a todo el mundo Diario de un cazador y Diario de un emigrante.
Que sean dos novelas muy buenas no sorprenderá a nadie tratándose de Delibes, pero que te partas de risa con libros suyos, ya es menos habitual.

Anónimo dijo...

Diario de un cazador te reconcilia con la caza despues de haberla aborrecido.Es tal la magia de Delibes.Diario de un jubilado te reconcilia con el protagonista,un jubilado como tu, al que perdonas todos los disparates porque es un colega jubilado como tu.La magia de Delibes.Dos pequeñas grandes novelas.

Anónimo dijo...

Muy buenas las dos.Delibes en su ambiente .Jubilado y cazador.