viernes, 24 de diciembre de 2010

Pedro Salinas: La voz a ti debida


Idioma original: español
Año de publicación: 1933
Valoración: Muy recomendable





Pedro Salinas es uno de nuestros mejores poetas del amor, el de la imagen desnuda y las metáforas conceptuales, y uno de sus poemarios más representativos es La voz a ti debida. En él, mediante un léxico y sintaxis sencillos, naturalidad expresiva y versos cortos no exentos de un ritmo suave que enfatiza el significado, dirige a la amada un extenso soliloquio en verso libre dividido en pequeños fragmentos que pueden considerarse estrofas de un larguísimo poema, o bien unidades independientes, en cada una de las cuales se aborda una faceta distinta de la relación hombre/mujer. Pero, a pesar del tema y al contrario que muchos ejemplos del género, no se pierde en divagaciones ni preciosismos, al contrario, el discurso, conciso, a base de conceptos expresados claramente, se sirve de las ideas para provocar la emoción del lector.
No es en absoluto casual que la primera palabra del libro sea precisamente :

Tú vives siempre en tus actos…

Con ella adelanta el tono que va a tener el poemario entero y expresa la importancia que el concepto pronombre tiene para el autor, no sólo en poesía, también, y sobre todo, en la vida real.
¡Qué alegría más alta;
vivir en los pronombres!
Esta peculiar forma de concebir el diálogo amoroso da lugar a que, de forma excepcional en la historia del género, el discurso no se concentre en el aspecto físico de la mujer que le escucha:
Quítate ya los trajes,las señas, los retratos...
Te quiero pura, libre,
Irreductible, tú
sino en ella como idea, en el inalcanzable ideal del amor:
Sí, por detrás de las gentes te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen, si la pintan.
Detrás, detrás, más allá.
o en la comunicación, producida por todos los canales posibles:
En trenes o en gacelas me llegaban…
o veloces y grandes
como buques, de lejos,
como ballenas
desde mares distantes...

o la ausencia de ella:
Los días, mis preguntas;
oscuras, anchas, vagas
tus respuestas: las noches
con un realismo más propio de la prosa de la época:
Yo no puedo darte más
No soy más que lo que soy


Canta entonces tanto a la unión como a la desunión, mediante un individualismo muy propio del hombre moderno. Y, sin embargo, el miedo a la pérdida, le conduce a paradojas como ésta:
No.
Tengo que vivirlo dentro,
me lo tengo que soñar.
Quitar el color, el número,
el aliento...
Convertir todo en acaso,
En azar puro, soñándolo.Y así, cuando se desdiga
de lo que entonces me dijo...
Creeré que fue soñado.
Que aquello, tan de verdad,
no tuvo cuerpo, ni nombre.
Que pierdo una sombra, un sueño más.
a la sensación de que todo lo demás deja de tener importancia:
...abolición
triunfal, total, de todo
lo que no es ella…

Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,de la piedra, del mundo
te diré...
a la necesidad de eliminar barreras, de inventar los medios de comunicación que sean necesarios:
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo...
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir.
de que ella le siga acompañando aunque no esté con él:
¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!...

Toda este idealización de persona y sentimiento amoroso desemboca en la entrega incondicional del amante:
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
entradas tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿Acababa, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.