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jueves, 27 de marzo de 2014

John Dickie : Cosa Nostra

Idioma original: inglés
Título original: Cosa Nostra
Traductor: Francisco Ramos
Año de publicación: 2006
Valoración: Muy recomendable

            En esta vida, cada cual tiene sus debilidades (por no decigangsters o el supuesto glamour (o falta del mismo) de la “honorable sociedad”, por encima de todo disfruto y admiro el rigor y la inteligencia a la hora de abordar un tema, sobre todo si éste es espinoso, como es el caso. Y rigor e inteligencia es lo que abunda en este libro de John Dickie.
r vicios) y la mía, lo confieso, son las historias de mafiosos, ya sea como tema literario, en formato película o serie de televisión. Ahora bien, por más que me pueda sentir atraído por el morbo de las historias de

            Para ello, el autor echa mano de las herramientas del historiador, más que de las del literato o incluso el periodista (no quiero decir que todos los historiadores hagan gala del mismo rigor, ni tampoco que no lo puedan hacer literatos o periodistas...) a saber: la documentación, la metodología y el sentido común. Y digo documentación porque, si bien es cierto, como comentaba Sciascia, que estamos hablando de una sociedad secreta de carácter criminal que, por su propia naturaleza, no deja ningún tipo de documento interno (a no ser que consideremos como tales los pizzini de Bernardo Provenzano, sobre los que ha escrito Camilleri), sí que existe, casi desde el primer momento de su aparición, en el siglo XIX, abundante documentación judicial (procesos, interrogatorios...), informes realizados  sobre el terreno por expertos, miles de noticias y artículos periodísticos sobre la Mafia, tanto en Italia como en Norteamérica, confesiones de mafiosos prominentes, como Buscetta, entrevistas con algunos de ellos (para los fans de Andrea Camilleri, no perderse el diálogo entre el viejo mafioso Gentile y un joven dutturedu, precisamente sobre lo que significa ser mafioso. No tiene desperdicio) y cientos de libros, entre ellos autobiografías de capos especialmente vanidosos.

            Haciendo gala de un estilo narrativo impecable, Dickie nos va desgranando todos los momentos de la historia de la Cosa Nostra, tanto siciliana como italoamericana (al menos, hasta que ambas se desligaron de forma definitiva), desde su aparición en la Conca d’Oro y Palermo, más o menos al mismo tiempo que el propio Estado italiano, su ligazón con la oligarquía local y su infiltración en los fascios campesinos;  las andanzas de la famosa Mano Negra, el establecimiento en Estados Unidos; la persecución por parte de Mussolini y el prefecto Mori; el post-fascismo y el alineamiento de la Mafia con la DC, el misterio del caso de Salvatore Giuliano, el enriquecimiento por medio del pelotazo urbanístico, en el llamado “saqueo de Palermo” ( ya vemos que en España ni siquiera hemos inventado eso); la eclosión del tráfico de droga a gran escala y el consiguiente desequilibrio de poder, origen de las “guerras mafiosas” de los años 60 y 80, que llevaron al poder en la Cosa Nostra siciliana a los militaristas corleonesi, capaces incluso de enfrentarse con el propio Estado, en vez de colaborar con él, como había hecho la Mafia hasta entonces. También habla de la aparición del movimiento anti-Mafia y de sus contradicciones (que llevaron incluso a cuestionar la honorabilidad de Leonardo Sciascia, uno de los primeros en denunciar en Italia el peligro que era la Mafia, cuando para la mayoría no pasaba de ser un tema folklórico… Esto también nos suena de algo, me temo). Aunque por desgracia, el libro fue publicado justo antes de la detención de Provenzano, el último capo di tutti i capi.

            Dickie rebate también algunas de las “leyendas” más habituales sobre la Cosa Nostra: el origen medieval de la organización (y del propio término “Mafia”), su supuesto "atraso";  su inserción dentro de la tradición y peculiaridad de la cultura siciliana; la ayuda que prestó la organización a las fuerzas aliadas, durante la liberación de Sicilia (y la realidad, una vez más, resulta menos colorista pero más inquietante)…

            En definitiva, una obra de investigación histórica exhaustiva e imprescindible para quien esté interesado en el tema. Y un libro magnífico, que cuenta un relato absorbente, también para quien no esté especialmente interesado. Muy recomendable.

También de John Dickie en ULAD: ¡Delizia!

domingo, 25 de mayo de 2014

Íñigo Domínguez: Crónicas de la Mafia

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2014
Valoración: Muy recomendable

Para quien no lo sepa: éste es el libro cuya presentación en la sede
romana del Instituto Cervantes (esa hermosa institución pública que tiene por objeto la salvaguarda y extensión por el mundo de la lengua y la cultura españolas... y, muy especialmente, afianzar las relaciones con el gobierno de Guinea Ecuatorial) fue vetada el pasado mes de abril... perdón, quería decir que "no encajaba con la programación del centro". Por tal motivo, me parece pertinente, y hasta necesaria, la publicación de esta reseña, para darle al libro tanta repercusión como sea posible. Bueno, ejem... y también porque los aficionados a las historias de mafiosos (que no es lo mismo que "mafiofilos", que conste) somos una suerte de trekkies, siempre ávidos de más. Por lo que debemos estarle agradecidos al sr. Domínguez.

Íñigo Domínguez es periodista, corresponsal en Italia del diario El Correo y del grupo Vocento. Escribe además, un estupendo y divertido blog sobre asuntos italianos (aquí) Por tanto, era inevitable para él encontrarse a menudo  con sucesos y noticias relacionados con cualquiera de las mafias que operan en ese país. De hecho, él mismo cuenta que se convirtió en un gesto cotidiano buscar esas noticias y todos los días encontraba no menos de media docena. Para construir este libro, sin embargo, ha echado mano de una serie de crónicas sobre la historia de la Cosa Nostra, tanto siciliana, como la italoamericana, que se publicaron en El Correo en el año 2012, pero enriqueciéndolas con su experiencia más reciente como corresponsal. No es una Historia tan exhaustiva como la que elaboró John Dickie en Cosa Nostra, sobre todo en lo que se refiere a la Mafia anterior a la II G.M., pero en cambio, Domínguez, quizá menos académico y con el instinto del buen periodista ciertamente desarrollado, establece de forma más elocuente conexiones entre diversos hechos, que nos llevan con pulso firme del pasado al presente y viceversa (y de Italia a América con billete de ida y vuelta), aderezado todo con anécdotas que, precisamente por tratarse de personajes tan siniestros y de sucesos a menudo sangrientos y horripilantes, resultan aún más fascinantes. Más aún puesto que el libro se detiene sobre todo en los últimos años de la organización (mejor dicho, en las últimas décadas, desde la toma del poder por parte de los corleonesi), así que lo que se cuenta resulta de lo más instructivo para entender acontecimientos de nuestra propia época, y no sólo los relacionados con el crimen o lo delincuencial, sino, sobre todo, con la política (sí, alguno dirá incluso que eso resulta ser un pleonasmo... No seamos cínicos, por Dios).

Así, se establece claramente la relación entre el gran aumento del consumo de drogas de los años 70 y 80 en todo el mundo, con la reunión de mafiosos en Palermo en el año 58, que estableció las bases para la colaboración  entre ambas ramas de Cosa Nostra, la americana y la siciliana, en el tráfico de heroína, y que está también en el origen de las diversas guerras por el poder interno que azotaron ambas organizaciones, en esas mismas décadas. También nos habla de la relación casi simbiótica entre la Mafia y el mismo Estado italiano, que la habría utilizado, ya desde el mismo momento de su unificación y (al menos) hasta los años 90 del siglo pasado, como brazo armado allí donde no llegaba el  poder del propio Estado. Muy significativa, por ejemplo, resulta la historia del "romántico" bandolero Salvatore Giuliano, en realidad poco más que un mercenario al servicio del aparato anticomunista, italiano e internacional (Gladio, Stay Behind...) ante el avance del PCI entre el campesinado siciliano. Por no hablar de las relaciones entre la Mafia y el muy honorable estadista Giulio Andreotti, más que conocidas por todo el mundo. 

Como regalo para los ¿"Mafiadictos"?... no, tampoco me gusta el término; bueno, como regalo (sin más), Domínguez nos ofrece y comenta una lista de películas (259 títulos, nada menos) relacionadas con el tema, casi todas americanas o italianas, claro (pero no tantas italianas como cabría esperar....) En realidad, algunas de ellas no hablan de la mafia italoamericana propiamente dicha, sino del hampa o incluso de la figura del gangster más o menos solitario, como Dillinger. pero lo que pretende hacer Domínguez es precisamente mostrarnos ala evolución que ha tenido la figura del maleante y, a partir de ahí, del mafioso en la historia del cine, que después de todo ha sido y es el forjador de los iconos contemporáneos. En este repaso se detiene especialmente, como no podía ser menos, en dos títulos emblemáticos, "El Padrino" y "Uno de los nuestros", que representan, la primera de ellas,  la versión idealizada de sí misma que le gusta a la Mafia, y, en el caso de la segunda, la versión  de lo que la Mafia es en realidad (según el pentito Tommasso Buscetta, que algo sabía del tema) y que no le gusta nada.

     Visto lo visto, ¿cual es el problema para presentar este libro en el Instituto Cervantes, dirán ustedes, puesto que todo lo dicho se puede encontrar en los muchos libros sobre la Mafia que ya han sido editados hasta ahora? Pensando mal, puede que el problema esté en un extenso capítulo sobre el origen de la fortuna del cavaliere Silvio Berlusconi y sus muy curiosas relaciones a lo largo del tiempo.... Por ejemplo, que su "mozo de cuadras", un tal Mangano, fuese en realidad un capo mafioso. O que su mano derecha, el siciliano Dell'Utri, haya sido condenado por asociación externa con la Mafia. O que fuese fianaciado por un pequeño banco de Milán donde  trabajaba y llegó a dirigir su señor padre... un pequeño banco que utilizaba la Mafia para blanquear dinero. O que este banco estuviese controlado por Giulio Andreotti, el Primer Ministro italiano "absuelto por prescripción" del delito de asociación mafiosa. O frecuentado por Michele Sindona, el conocido banquero de la Mafia (y del Vaticano); asociado además al famoso Joe Adonis, socio a su vez, de Lucky Luciano. O que el cavaliere perteneciese a la logia ilegal P-2, de Licio Gelli. O, simplemente, que hasta el momento no se sepa el origen de su fortuna y los libros que en su momento se escribieron investigando el asunto sean hoy inencontrables.... En fin, todo casualidades, como explica Iñigo Domínguez y que seguro que no tienen nada que ver con el veto a este libro en el Instituto Cervantes en Roma. Mejor dicho, que su presentación "no encajase con la programación del centro". Otra casualidad.

 
(Por cierto, éste es de los pocos libros que he visto que no dan ganas de tirar a la papelera su faja promocional. Y ni siquiera de utilizarla de marcapáginas. Un botón de muestra de lo que se puede encontrar en ella: )





sábado, 15 de marzo de 2014

Gay Talese: Honrarás a tu padre

Idioma original: inglés
Título original: Honor Thy Father
Traducción: Patricia Torres Londoño
Año de publicación: 1971
Valoración: recomendable, si te interesa el tema

            Gay Talese es uno de los principales representantes, junto a Tom Wolfe, Norman Mailer y, sobre todo (o antes que todos) el gran Truman Capote, del llamado “Nuevo periodismo americano”, una corriente que, por sintetizar, en los años 60 y 70 comenzó a explicar la realidad de su tiempo, pero utilizando también para ello los recursos narrativos de la ficción, y cuya influencia decisiva se deja sentir incluso hoy en día tanto en el periodismo como en la literatura.

            Precisamente este libro es uno de los mejores ejemplos de este concepto. En él se cuenta la caída en desgracia de Joseph Bonanno, el capo de una de las familias mafiosas neoyorquinas y, paralelamente, el proceso de extrañamiento de su hijo Bill  hacia esa vida mafiosa que él había heredado. De hecho, la génesis de este libro tuvo que ver con la relación y posterior amistad que trabó Talese con Bill Bonanno, y es la figura de Bill y los vínculos tanto con su padre como su modo de vida, el eje a partir del cual se estructura (ya desde el título), todo el libro. Este personaje real nos remite de forma inevitable a otro inventado: el Michael Corleone de El Padrino. Es más, la novela de Puzo apareció en 1968, durante la época que se narra en el libro de Talese y en Honrarás a tu padre incluso se hace una referencia a ella (elogiosa), por parte de Bill Bonanno, posible inspirador de ese alter ego literario. La diferencia está en que el personaje de Michael Corleone, también por honrar a su padre, recorre el camino desde una vida “normal”, fuera de la Cosa Nostra, hacia la vida mafiosa, mientras que al Bill Bonanno real lo que le ocurre es lo contrario: lo que se cuenta es su tránsito desde su compromiso con la Mafia (es decir, ante todo con su padre), hasta su desvinculación con ésta.

            Todo esto escrito con la elegancia que caracteriza a Gay Talese (y no sólo como escritor). Quizás, eso sí, con una prolijidad que da un tono demasiado moroso, incluso apacible, teniendo en cuenta que habla de una banda de criminales. No sería de extrañar que esta morosidad algo anestesiante hubiera sido buscada ex profeso por el autor, que pasa de puntillas, con exquisita discreción, sobre los detalles más escabrosos de las actividades de estos entrañables mafiosos. Tampoco es que engañe a nadie, don Gay. Él mismo ha reconocido en muchas entrevistas que llegó a hacerse amigo, o al menos a merecer la confianza, de aquellos “hombres hechos” y que no hubiera sido correcto acusarles después en su libro de los delitos que sin duda cometían. Noblesse obligue.

            Lo que ya resulta más cuestionable es que Talese, hombre a todas luces inteligente y capaz de análisis profundos, se apunte a la tesis “buenista” sobre que la Mafia siciliana tiene su origen en una respuesta popular a los abusos por parte del poder político o a la ausencia de éste (más bien hay que ver a la Cosa Nostra de Sicilia como un instrumento de dominación, a través del ejercicio de la violencia, al servicio del poder establecido; eso sí, llegando a sustituirlo allí donde no llega o en los momentos en que ha estado inoperante). De igual manera, es evidente, sobre todo si se conoce alguna cosa sobre los hechos de los que se habla en el libro (aunque si no, también), es decir, la debacle de los Bonanno al frente de su propia “familia”, que lo que se cuenta es la versión que los protagonistas han querido trasmitir. Por tanto, es un relato ejemplarmente “mafioso” (tampoco pretendo insinuar que Talese estuviera conchabado o a sueldo de los Bonanno, claro), en el sentido de que sus personajes dan una versión no falsa, pero sí de una conveniente parcialidad y desde el punto de vista más adecuado a sus intereses; de hecho, Bill insiste más de una vez que la organización que su padre dirigía no resultaba muy diferente de una corporación industrial o financiera,por lo que tanto él como su padre, el llamado "Joe Bananas",  no serían más que altos ejecutivos o gerentes del equivalente a la Coca-Cola o la General Motors. Puede que tuviera razón, pero también es evidente que estaba siguiendo una estrategia más sofisticada, aunque también puede que más efectiva, que la de la famosa omertá. Y a la que la familia Bonanno resultó ser bastante aficionada: Bill, posiblemente motivado esta vez  por su falta de fondos, escribiría él mismo más tarde sobre su vida. Incluso co-escribiría más tarde una novela The good guys, junto a nada menos que el agente del FBI  Joseph Pistone, el famoso “Donnie Brasco” que se infiltró en la familia Bonanno en los 70.  También su esposa Rosalie (sobrina además de otro capo, Joe Profaci), publicaría sus memorias, tituladas de forma elocuente: Marriage Mafia.

Y hasta su propio padre, el capofamiglia Joseph Bonanno escribiría en 1983 una autobiografía vindicativa de su "honor" y su “tradición”. Y la estrategia no funcionó mal, ciertamente, pues acabó falleciendo a los 97 años, en su propia casa, de muerte natural. Pocos mafiosos pudieron decir lo mismo.


martes, 23 de diciembre de 2014

Andrea Camilleri: Vosotros no sabéis

Idioma original: italiano
Título original: Voi non sapete
Año de publicación: 2007
Traductora: María Antonia Menini Pagès
Valoración: recomendable

Para quien no lo sepa: Bernardo Provenzano, llamado por sus acólitos 'u Zù Binnu, "el tío Binnu" o "El Tractor" -según se refiriesen a su época de capo o a sus comienzos como matón- fue el Capo di tutti capi  de la Cosa Nostra siciliana entre 1993 y 2006. Cuando, en abril de ese año fue detenido en la caseta donde se escondía, en un monte cercano a su propio pueblo, Corleone, llevaba 43 años en la clandestinidad, huyendo de la justicia italiana. Pues bien, en su última etapa como capo supremo de la organización, movido sobre todo por la necesidad de disponer de un medio seguro para comunicarse con sus subordinados y familiares, se dedicaba a escribir -y recibir-, los llamados pizzini, papelitos mecanografiados, doblados y redoblados, en los que impartía sus instrucciones y "consejos", y que debían seguir caminos de lo más alambicado para llegar a sus destinatarios sin despertar sospechas.

Estos peculiares documentos (los que se han podido recuperar, claro) son la materia prima que utiliza Andrea Camilleri para escribir este curioso glosario que, en realidad, es un retrato de este personaje y de la organización que dirigía. Un glosario peculiar, también, puesto que los términos (en italiano  o en siciliano, pero también alguno inventado por el propio Provenzano), al ser tomado de esos pizzini -vehículo para entenderse entre criminales, no lo olvidemos-, a menudo tienen un significado "normal" y otro bien diferente que sólo es entendible dentro del contexto mafiosos... e incluso a veces ni siquiera así, y sólo se pueden explicar teniendo en cuenta las caracteríasticas de la personalidad y el estilo de mando de quien los emitió. 

Esa es la labor a la que se dedica Camilleri con toda la sabiduría y sutileza -también con la ironía- que le dotan su larga y fructífera experiencia como escritor y, sobre todo, como siciliano que sabe de lo que trata. A destacar, por ejemplo, la prolija y recurrente referencia que hacía Provenzano a elementos de la religión católica... y no sólo por coherencia con la supuesta religiosidad de la que hace gala el pueblo siciliano (en realidad, un ejercicio de supersticción, según Camilleri); sobre todo, el lenguaje morigerado y hasta meapilas de los pizzini, sus maneras conciliadoras como capo (a diferencia de sus predecesores en la dirección de los corleonesi: el militarista Riina y el aterrador Luciano Leggio) eran, para el autor del libro, recursos conscientes que utilizaba Provenzano para lavar su imagen y presentarse como un hombre de paz, un mediador, y no la mala bestia responsable, según se cree, de al menos 40 asesinatos, o el implacable cobrador de mordidas mafiosas en que se convirtió en una segunda fase de su carrera criminal. De esta forma, el libro también es un estudio de cómo la elección y uso del lenguaje -incluyendo las faltas de ortografía y los errores sintácticos- aún el empleado en unos medios tan aparentemente humildes como estos papelitos se convierte en un instrumento de primer orden para la consecución de unos objetivos concretos, en este caso, la dirección de una organización criminal. Por no hablar de la fascinante mezcla de negocios,asuntos luctuosos, vida privada (incluyendo problemas de salud) y beatería...

Este libro encantará sin duda a los lectores interesados en el tema mafioso, pero también a los seguidores-y somos legión- del gran Camilleri e incluso, más allá, a todos aquéllos que encuentren un placer especial en la lectura de un a disquisición inteligente, sutil y certera sobre cualquier asunto de interés de los tantos que conforman este mundo en el que vivimos y que a veces se nos muestran tan arcanos e incomprensibles como los papelitos de un viejo capo oculto en una montaña. Menos mal que aún tenemos a alguien como Camilleri que nos ayuda a entender las cosas.

Nota final: no me puedo resistir a compartir un dato que aparece en el libro. Al parecer, en tiempos de la jefatura de Provenzano, Cosa Nostra cobraba a los empresarios sicilianos adjudicatarios de obras públicas un 2% de comisión. Como bien sabemos en España y, sobre todo, en Cataluña, cobrar menos de un 3% es de aficionados... O quizás sea que los mafiosos son menos avariciosos que ciertos políticos. Qué suerte tenemos, ¿eh?

También de Andrea Camilleri en ULAD: Aquí

miércoles, 29 de octubre de 2014

[Libros y comida] John Dickie: ¡Delizia! La historia épica de la comida italiana

Idioma original: Inglés
Título original: Delizia! The Epic History of the Italians and Their Food
Año de publicación: 2007
Traductor: Efrén del Valle Peñamil
Valoración: Recomendable

Reconozcamos que el italiano es un pueblo con suerte. De acuerdo: es cierto que tienen que soportar la cotidianeidad de unas organizaciones criminales ominosas y -en este caso, la conjunción es más copulativa que nunca- de una clase política legendariamente impresentable, que hace buena a la española (ejem... quizás aquí me he pasado un poco). Pero también disfrutan de un hermoso país, con algunas de las ciudades más bellas del mundo y pueden presumir de una cultura especialmente fecunda en lo que se refiere a obras de arte y literarias de extraordinario valor y belleza. Y además, de una gastronomía gloriosa: variadísima -más de lo que muchos creen por estos pagos-, absolutamente gratificante y, casi con toda probabilidad, la más popular del mundo mundial.

Dickie nos propone aquí un recorrido por la historia de la cocina -o de la comida, mejor dicho- italiana desde la Edad Media a nuestros días, desde la introducción de la pasta seca o itriyya norteafricana a través de Sicilia, hasta las denominaciones de origen y los movimientos como Slow Food de ahora mismo. Para ello, se va deteniendo en diferentes ciudades italianas y momentos significativos de los últimos 900 años: la Venecia de Marco Polo, el banquete nupcial de Ferrara de 1529, la Roma contrarreformista, las fiestas del Lechón de Bolonia del s. XVII, el Turín del Risorgimento, la Nápoles azotada por el cólera, la Milán de los nazis y los judíos fugitivos... y por fin, la Italia, del "milagro económico".

Como puede suponerse (sobre todo quien conozca la incisiva historia de la Mafia siciliana escrita por el mismo autor: Cosa Nostra), Dickie no se limita a seguir el rastro histórico o anecdótico de tal o cual receta o alimento, sino que esto le sirve de excusa para examinar los cambios económicos y sociales sucedidos en Italia a lo largo del último milenio. Además de una inquisición sobre lo verdadero frente a lo supuestamente auténtico... Por ejemplo, insiste en acabar con uno de los "mitos" más asentados sobre la cocina italiana, el de su inherente origen campesino, cuando en realidad es un producto de la revolución urbana medieval y renacentista. U otros más inconscientes pero no menos acendrados, como el de la popularidad eterna de la afamada pizza napolitana.

La documentación principal que utiliza el autor para esta tarea resulta de lo más sugerente: sobre todo, recetarios de cocina escritos en Italia, desde el Libro per cuoco veneciano del s. XIV, al de Bartolomeo Scappi, el mejor jefe de cocina del Renacimiento, el decisivo La ciencia en la cocina y el arte de comer bien, de Pellegrino Artusi o los populares libros publicados en los años 70 por la maravillosa Sofía Loren. Una especial mención merece la carta del único restaurante futurista que ha existido (y que no desentonaría de la de muchos restaurantes "vanguardistas" de hoy), auspiciado por Marinetti, el poeta -y amigo personal del Duce- que quería abolir la pasta porque "inducía al pacifismo".

Conoceremos cómo comían los papas y los duques del cinquecento, el pueblo llano de diversas épocas, los fascistas y los italianos de hoy en día,  anhelantes de recuperar sus raíces culinarias... incluso aunque éstas sean falsas. Nos abrirán el apetito incluso con las extrañas mezcolanzas de la cocina medieval. Y nos divertiremos leyendo este libro, incluso en el caso de que no seamos especialmente amantes de la gastronomía,  de la Historia o de Italia... pero para el que sea un enamorado de alguna de ellas -no digamos de todas a la vez-, esta obra es una auténtica delicia. En verdad, un título magníficamente puesto, sí,  señor...


Otros libros de John Dickie en "Un libro al día": Cosa Nostra

jueves, 12 de enero de 2017

Carmelo Sardo/Giuseppe Grassonelli: Malerba. Vida a muerte en Sicilia

Idioma original: español
Título original: Malerba
Traducción: Nicolás Pastor
Año de publicación: 2015
Valoración: bastante recomendable

Malerba está más cerca de Una educación siberiana que de Gomorra. Podría mencionarse alguna de las obras más descarnadas de Edward Bunker por su veraz sentido de la realidad, pero diría que Bunker se sentía más orgulloso de su pasado criminal, y que Grassonelli, quizás narrador más joven y con alguna esperanza, apela al arrepentimiento como opción. No prioritaria, pero opción. 
Curioso: en esa narración puntillosa hay más detalles, más especificidad, de los encuentros sexuales que de los crímenes. Será cosa del vitalismo. Veinte años sin sexo, dice Antonio, con mucha claridad, y no queda tan fresco en el recuerdo que haya sido tan franco al lamentarse sobre veinte años sin libertad. Grassonelli elige para su narración, suponemos que por seguridad  y para alterar lo suficiente la realidad, ese álter ego. Un adolescente que ha crecido en un entorno (sobre el que será consciente de manera tardía) donde delinquir es algo habitual y casi necesario en la supervivencia. Robar, participar en peleas, elegir a alguien débil para ridiculizarlo, una especie de extremadamente cruel selección natural opera en su entorno. Y Malerba, mote adecuado (mala hierba) despunta ahí. Sin responder a organización ni jerarquía sus delitos van viento en popa. El más destacado, desplumar a las cartas a cualquier incauto que se cruce en su camino. O sea, trilerismo a gran nivel en partidas donde los jugadores pueden dejarse dinero a raudales, vehículos, o contraer deudas con gente muy poco recomendable. Malerba quiere ir por libre en una sociedad donde el crimen también es una institución de reglas muy estrictas. Y donde las diferencias se dirimen a toque de plomo. Así que Malerba se ve envuelto en una batalla contra la Cosa Nostra, batalla que involucra a su familia y donde, previsiblemente, sale perdiendo. Hay muertos en su familia y Malerba empleará todo su tiempo y sus recursos en tramar una venganza.
Curioso, #2: el Antonio en que se escuda Grassonelli evita en todo momento demasiada concreción o atisbo de colaboración con la estricta justicia italiana. No es que se arrepienta de sus delitos, sino que reivindica su derecho a ser un criminal por libre, sin organización detrás, sin una jerarquía paralela que se constituya en otro estado vampírico, en una trama piramidal de protecciones y comisiones. Como una especie de reivindicación del artesanado contra la producción industrial. Porque esto parece ser de lo que va Malerba: de un joven gobernado por las hormonas que busca su lugar en el mundo dentro del papel que le ha tocado representar, de una especie de rebelde que lucha por superar los errores del pasado sin que vea necesidad de borrarlos. Con ingenuidad y con tozudez, pero con una convicción que deja huella.

sábado, 22 de enero de 2022

Teresa Carpenter: La chica de la mafia

Idioma original: inglés

Título original:  Mob Girl

Año de publicación: 1991

Traducción: Ángela Esteller García

Valoración: recomendable, sobre todo para interesados

Cualquier aficionado a las historias de gángsters y mafiosos (ya sea en libros o, sobre todo, películas y series) sabrá que alrededor de estos personajes del hampa se mueven toda una serie de secundarios característicos, que van desde los pequeños traficantes y corredores de apuestas o los asesinos a sueldo, a los jueces y policías corruptos o los políticos amigos... Por supuesto, también las coloristas familias de los mafiosos y, como reverso, las "amiguitas" de los gángsters, ya sean prostitutas ocasionales o amantes fijas que tienen de facto el estatus de segunda esposa e incluso participan en los negocios de sus "protectores"...

La chica de la mafia (*) es la biografía novelada de una de ellas, Arlyne Brickman, una de esas mujeres que comenzó siendo la hija mimada y cabra loca de una próspera familia judía del Lower East Side de Nueva York con conexiones con el crimen organizado por no decir que su padre formaba parte, directamente, de ese mundo-, para ser luego la "amiguita" de multitud de gángsters o "chicos listos", por lo general de poca monta -aunque también pasó por la cama de algún mafioso más importante- y luego acabar como buscavidas, metida en asuntos de loterías ilegales y tráfico de drogas, mientras al tiempo era confidente de la policía, el FBI y la DEA. Es más, su colaboración y testimonio resultaron determinantes para entrullar a los capos de la famiglia Colombo,  a finales de los años 80.

En cierto modo, su historia sería la versión femenina de la de Henry Hill, contada por Nicholas Pileggi en Wiseguy y llevada al cine por Scorsese en Uno de los nuestros (el paralelismo es mayor aún porque en breve se estrenará una adaptación al cine del libro de Teresa Carpenter). Ahora bien, Henry Hill era un "chico listo" que en verdad parecía listo, y su perdición vino por pasarse de..., mientras que Arlyne Brickman da más la impresión de haber sido una destarifada que no hacía sino meterse en un lío tras otro, pasando de Guatemala a Guatepeor, y sólo la buena suerte , el dinero de sus padre o , finalmente, la colaboración con las autoridades, la iban sacando de los atolladeros en que se metía. Por explicarlo de otra forma, supongo que todo el mundo ha visto alguna vez una imagen en cámara lenta de un accidente de tráfico, del derrumbe de un edificio o, simplemente, de una flecha atravesando una manzana, o algo así... Pues bien, esa misma es la sensación que me ha dejado este libro, la de estar asistiendo a algún suceso catastrófico cuyo desenlace resulta inevitable pero que ni el coche, ni el edificio ni la manzana parecen prever ni mucho menos evitar (en su caso, lógicamente, claro). 

 Algo así parece haber pasado con la vida de Arlyne Brickman o, al menos, esa es la impresión que deja el libro -de hecho, por lo visto la protagonista no acabó de forma demasiado amistosa con la autora-, cierto es que, en la última parte del mismo, su figura adquiere una dimensión dramática aún mayor y casi podríamos decir que se convierte en una suerte de personaje de tragedia griega... vestida de una forma ostentosa y con una laxitud ética bastante cuestionable, pero, en fin, no dejó de ser una hija de su tiempo y circunstancias. Estará bien saber cómo va a recrear su historia el cine y si la película, interpretada por Jennifer Lawrence y dirigida, nada menos, por el gran  Paolo Sorrentino será capaz de convertir a Arlyne Brickman  en un nuevo icono del universo mafiosos...Próximamente, en sus pantallas.

(*) En la traducción española se ha utilizado el término "mafia", con minúscula, pero en el original se emplea Mob, que se refiere también al crimen organizado, pero sin tanta connotación, creo, a la Cosa Nostra o mafia italoamericana. En el libro aparece sobre todo ésta, pero también la mafia judía o delincuentes de otros grupos étnicos..


domingo, 30 de agosto de 2015

Matteo Collura: Sciascia. El Maestro de Regalpetra

Idioma original: italiano
Título original: Il maestro di Regalpetra. Vita di Leonardo Sciascia
Año de publicación: 1996
Traductora: María José Palomero
Valoración: Muy recomendable

El gran Leonardo Sciascia nació en Racalmuto, un pueblo del interior siciliano, de salinas y solfaratas, en 1921, cuando Italia estaba a punto de caer en la época fascista. Creció bajo su yugo y asistió a su declive, a la ocupación alemana y al desembarco aliado en la isla. También a las turbulencias de la posguerra y al hegemonía política de la democracia cristiana. Denunció a la Mafia que dominaba su tierra, gracias a la violencia y a su conchabeo con los mandamases de Palermo y Roma. Vivió en primera fila la confusión de los "años de plomo", las guerras mafiosas que asolaron Sicilia y el nacimiento del movimiento Anti-Mafia. Murió justo antes de que los actores políticos que se habían disputado su país durante décadas (DC, PCI, socialistas...) implosionaran a raiz del escándalo de la Tangentopolis (se libró, al menos, de tener que ver a Berlusconi de Presidente). Fue maestro, editor, concejal en Palermo, diputado nacional, amante de la cultura, tanto italiana y siciliana como europea -sobre todo, francesa y española-, erudito en literatura, lingüística, historia, amigo de escritores ilustres -Calvino, Bufalino-, discípulo de otros -Brancati-, pirandelliano, productor de su vino y su aceite, esposo, padre y abuelo, fino analista de la realidad italiana, coleccionista de grabados... y sobre todo, fue un hombre de letras, escritor de estupendas -y preclaras- novelas policíacas, cuentos bendecidos por el humor y la ironía, penetrantes ensayos; rescató también figuras y sucesos del pasado siciliano -aunque no solo siciliano- sobre los que extendió la luz de su entendimiento y su mirada llena de inteligencia y sutileza. Fue uno de los grandes de la literatura italiana, sin duda.

Matteo Collura traza aquí una biografía ejemplar, perfectamente documentada y estructurada, que recorre desde la infancia y años de formación del escritor siciliano, sus antecedentes familiares, sus amigos, etc... hasta sus últimos años, pasando por aquellos de compromiso político. Y, ante todo, sus libros, de los que hace un repaso pormenorizado y agudo, de la mano -o de la boca- del propio Sciascia. Porque la gran virtud de esta biografía es precisamente que convierte al biografiado en el guía que nos va mostrando lo que ha sido su propia vida. El autor se retira a un lado para cederle la palabra a Leonardo Sciascia, a través de su testimonio, obtenido de diversas entrevistas, libros de conversaciones (estupendo el de Fuego en el alma, con Doménico Porzio) o sus múltiples ensayos en el que nos fue legando su visión sobre numerosos asuntos, contemporáneos a él o pertenecientes a ese pasado que tanto le apasionaba (sobre todo el siglo XVIII, el Siglo de las Luces y de la Revolución francesa, el de Diderot y Voltaire...).

Tampoco se esconden aquí las polémicas que vivió este hombre de letras y de acción, que no huía de ellas, pese a su carácter eminentemente pacífico y para nada pendenciero. Pero era un hombre valiente, como ya demostró sobradamente al ser de los primeros y más decididos denunciantes de la opresión mafiosa que vivía Sicilia. Por eso, seguramente uno de sus momentos más amargos los vivió cuando, a raíz de un artículo suyo sobre el nombramiento del juez Borsellino (más tarde asesinado por la Cosa Nostra), fue acusado por los "fanáticos de la anti-mafia" de cierta connivencia, si no con tal organización, sí con su espíritu -o, cuando menos, de compartir el derrotismo interesado de sus valedores-... ¿A alguien le suena algo parecido? No, claro, en la impoluta democracia española no pasan ni han pasado nunca estas cosas... Otro momento "delicado" de su vida pública ocurrió cuando formaba parte, como diputado del Partido Radical,  de la comisión parlamentaria encargada de investigar el secuestro y asesinato de Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas. Sus sospechas y disquisiciones sobre la naturaleza de este grupo le darían -y de hecho, ya le habían dado- para más de un libro.

Una biografía ésta que es, pues, el retrato de un hombre inteligente, lúcido, irreductible en su independencia intelectual; un hombre y un escritor de una pieza que supo mantener su integridad en una época y un lugar complicados para hacerlo, que además supo escribir una buena muestra de magníficas obras, y convertirse en un referente literario y cívico de primer orden. Una muy buena biografía escrita, además, por otro siciliano amante de su tierra y que nos brinda la oportunidad de conocer mejor a ese maestro de las letras que fue Leonardo Sciascia.

lunes, 21 de abril de 2014

Giancarlo De Cataldo: Una novela criminal

Título original: Romanzo Criminale
Idioma original: italiano
Traductora: Patricia Orts
Año de publicación: 2002
Valoración: Muy recomendable

En las décadas de los 70 y 80 del pasado siglo, en toda la sociedad occidental se vivió un incremento de la delincuencia juvenil (o, al menos, de su visibilidad), motivado en gran medida por el también aumento del tráfico y consumo de drogas como la heroína. Tal circunstancia dio lugar incluso a fenómenos culturales como fue en España el llamado “cine quinqui” (ya saben, películas que contaban las hazañas del Vaquilla, el Torete y compañía). Se puso “de moda”, además, la formación de bandas juveniles de carácter más o menos delincuencial (a veces, estos pandilleros no pasaban de ser simples gamberretes con ínfulas), incluso en apartadas ciudades de provincias.

La ciudad de Roma, capital de Italia, no iba a ser menos. Más aún, si tenemos en cuenta que en ese lugar y momento (los conocidos como “años de plomo”), se cruzaban toda una serie de intereses y actores variopintos: el terrorismo de extrema derecha y de extrema izquierda, sin olvidar el de carácter internacional; los servicios secretos italianos, americanos, israelíes…; la red anticomunista Gladio; el Vaticano y sus opacos secretos, el tráfico de todo tipo de mercancías, incluyendo las intangibles; el famoseo del fútbol y la tele; la Mafia, claro está… La banda criminal que logró hacerse con el control, durante esos años, de las calles de Roma, fue la llamada “de la Magliana”, por el barrio donde había surgido, y se convirtió en un vórtice donde convergieron todos esos elementos. Elementos con los que Giancarlo De Cataldo, que además de novelista ha sido juez, o viceversa (existe en Italia casi una tradición de jueces que escriben novela negra), escribió esta novela de gran éxito, que ha sido llevada también al cine y a la televisión. Los hechos narrados en ella, al parecer, son bastante fieles a la realidad, lo único que cambió De Cataldo fue cambiar los apodos de los protagonistas (sus nombres no se dicen nunca: “Renatino” se convirtió, pues, en el Dandi, “Crispino” en el Frío o “er Nero” en el Libanés. Los demás miembros de la banda de la novela de Cataldo son todo un catálogo de noms de guérre a cada cual más pintoresco: Ricotta, el Negro, el Búfalo, Ojo Feroz, el Esmirriado…. O mi favorito, por expresivo: un tal Treintamonedas (en la realidad, “er Vesubiano”)…. Sí se da el nombre (aunque no sea el de la persona real) de la querida del Dandi, la prostituta Patrizia. Y también de los que De Cataldo llama “los del Palacio”: el policía Scialoja, enamorado también de Patrizia o el juez Borgia, ambos perseguidores de la banda. Pero asimismo, existen otros “palaciegos”, más oscuros, de los que, de nuevo, sólo se nombra el apodo: el Viejo, jefe de los servicios secretos y titiritero en la sombra de mucho de lo que ocurre y sus agentes Zeta y Equis.

De Cataldo cuenta la historia con un estilo que en un principio parece rendir cuentas tan sólo a la pura eficacia. pero pronto, esa eficacia se desvela como eficiencia (es decir, perfecta adecuación de los medios utilizados con el resultado conseguido), y finalmente, se convierte en un elemento tan importante como la propia trama para la consecución de una novela magnífica. Un estilo trepidante y adictivo que lleva en volandas al lector hasta el final, hasta que acaban las más de 650 páginas del libro y uno no puede sino lamentar que hayan terminado (por suerte, De Cataldo escribió una segunda parte, no menos estupenda, titulada Italia Cosa Nostra,  con protagonismo también de la pareja formada por Scialoja y Patrizia). Y la trama, por supuesto, no es menos apasionante: el germen, creación y evolución, de una organización criminal, de una "mafia romana"... Su enriquecimiento a través del tráfico de drogas; su implicación en asuntos aún más turbios, como los atentados de los Núcleos Armados Revolucionarios (que, a pesar del nombre, pertenecían a la extrema derecha más extrema, y valga la redundancia...) o los tejemanejes de los servicios secretos, de las mafias del Sur, de las finanzas vaticanas... 

Y después, la inevitable lucha por el poder, los rencores, las vendettas y ajustes de cuentas. La disgregación y desgarro de un sueño juvenil, por más que fuera un sueño de crimen y violencia. Porque en toda la novela late el pulso de la efervescencia y la urgencia de la juventud, de la energía casi nietzcheana de quien se rebela contra su destino y trata de conseguir el triunfo de su propia voluntad. El descaro de quien osa volar hacia el sol, por más que sabe que si se derrite la cera de sus alas, caerá en picado al mar.

Una novela que entusiasmará a los amantes de la novela negra y gustará, sin duda, a los interesados en un época y un país en erupción, como era Italia en aquellos años. Y en una ciudad que ya lo ha visto todo, y se ha reinventado en una y otra vez  para no dejar de fascinarnos.

Una novela electrizante y magistral, que hará exclamar al lector que la acabe, como al personaje con el que se abre la historia: "¡Yo estaba con el  Libanés!". Porque sí, nosotros también habremos estado con el Libanés y con toda su banda. Y con ganas de volver con ellos.




(Lo siento, pero no me resisto a poner también la portada de la edición de bolsillo del libro, con los actores de la película basada en él).

domingo, 30 de septiembre de 2018

Leonardo Sciascia; El mar color de vino


Idioma original: Italiano
Título original: Il mare colore del vino
Año de publicación: 1973
Traducción: Juan Manuel Salmerón Arcona
Valoración: Muy recomendable

¿Por qué nos gusta tanto Sciascia? Repaso las entradas que este blog  dedica al escritor siciliano y encuentro hasta una decena, cargadas de elogios, reconocimiento de bondades y entusiasta recomendación. Y desde luego no seré yo quien vaya a desmarcarse de esta respetabilísima tradición. Pero, ¿por qué nos gusta tanto Sciascia? Podría irme por los cerros de Úbeda y soltar alguna ocurrencia del tipo por que todos los mediterráneos somos sicilianos. Proclives a buscar refugio en una sombra y verlas pasar, bla bla bla…

Pero no. Hay algo más hondo. Más sustancial. Los libros de Leonardo Sciascia (1921 / 1989) cuentan, casi exclusivamente, historias sicilianas y para nuestro autor Sicilia era una excelente unidad de medida de lo universal. Sin ápice de ombliguismo ni asomo de aldeanismo. Pero lo que ciertamente fascina de Sciascia es el rigor, la pulcritud de los argumentos, la exigencia a motivos y razones, la capacidad para pensar, para desnudar y (re)vestir ideas, comportamientos, actos y roles. O sea, para desmenuzar la condición humana con lucidez y agudeza. Por eso (creo) nos gusta tanto, y nos da lo mismo acabar de leer sus libros sin saber quién ha dado la orden, quién puso su pulgar hacia abajo, por que eso –como buenos sicilianos- no hace falta que nos lo cuenten, ya lo sabemos, estamos debajo de la sombra viéndolas pasar…. Lo que interesa es cómo sobrevivimos o cómo –casi siempre- somos manejados, dominados, toreados. Sometidos. Casi siempre.

El libro recoge trece relatos publicados en revistas y publicaciones varias entre 1959 y 1972. Destaca, por supuesto, la proverbial contención del autor; si el asunto puede ser bien contado en diez páginas, no son necesarias ni doce ni once. De los relatos aquí reunidos me parecen magníficos el que da título al libro, en el que un ingeniero peninsular emprende viaje en tren de Roma a Sicilia donde coincide en el compartimento con una familia siciliana –amor a dentelladas- que le dan un trayecto del que no conseguimos saber si le resulta sublime o terrorífico, o ambas cosas a la vez; la ironía resplandece con el mismo brillo que el sol del amanecer sobre el Jónico cuando el tren reinicia su andadura por el lado insular del estrecho de Messina.

En La retirada se pone a prueba el dogmatismo y la fe de aquellos militantes comunistas que recriminaban a sus esposas la devoción en santos milagreros y vírgenes protectoras mientras caían en la misma fantasía aunque su ídolo fuese un orondo y bigotudo soviético. En Un caso de conciencia vuelve a aflorar ese empacho de narcisismo y temerosa vergüenza al que dirán revestido de honor que tanto impregna y motiva al macho siciliano y a ese escozor que se percibe en la frente cuando surgen los cuernos, y que es uno de los grandes asuntos de la literatura del país. Y aquí es imposible no acordarse de los textos que componen el Tríptico siciliano de Vitalino Brancatti, uno de los referentes fundamentales en la formación como escritor de Leonardo Sciascia.

Otros relatos, como Juicio por violación o Eufrosina o El largo viaje, desprenden un aire como de crónica social, de retrato de un tiempo desde una cercanía sentimental que, aún así, prescinde por completo de la autoindulgencia que les haría caer de cabeza en el costumbrismo. Algunos, en fin, son un ejercicio divertido y sagaz de sacar punta a la relación entre los poderosos y las gentes de a pie, como en Reciprocidad, Western de “Cosa Nostra” o Giufà, donde la asimetría del trato entre los encaramados a la cúspide social y los que deambulamos por su base no deja de ser una arbitraria distinción frente a la simetría en la capacidad de pensar y desenvolvernos que a todos nos es propia y que convierte a quienes pululan por estos relatos en personajes de la negra comedia de la vida bajo el inclemente sol mediterráneo. Por eso siempre hay que volver a Sicilia. Y releer a Sciascia.

Otros títulos de Leonardo Sciascia en ULAD: aquí

martes, 5 de enero de 2016

José Félix Azurmendi: ETA de principio a fin

Idioma: español
Año de publicación: 2014
Valoración: interesante

Antes que nada, me permito una breve queja como reseñista: hay que ver lo complicado que resulta encontrar el tono adecuado para hablar de un libro que trata de un tema que aún hoy -y supongo que será así por bastante tiempo- resulta muy doloroso para la sociedad vasca y española... Si se adopta un tono ligero, se puede caer en la frivolidad; si por el contrario se busca un aire excesivamente ominoso, se corre el peligro de desvirtuar el dramatismo del asunto, por culpa de la "sobreactuación". Pido desde ahora disculpas a quien piense que yo no acierto con el empleado: se deberá, en todo caso, a mi incapacidad, más que a voluntad o intención  alguna.
El libro del que hablamos no puede tener un título más elocuente: ETA (es decir, para quien nos pueda leer desde allende los mares y no lo sepa: la organización clandestina e independentista vasca "Euskadi ta Askatasuna", que ha practicado con fruición el terrorismo durante más de cuarenta años) de principio a fin. De principio se refiere al momento de su fundación  como EKIN en 1952, convertida luego en ETA a partir de 1959... y su fin se considera, en este caso, el anuncio del cese de toda actividad armada, en octubre de 2011, si bien la organización sigue existiendo a día de hoy. Entre ambas fechas ha habido un sinfín de atentados, secuestros, atracos, amenazas, asesinatos, bombas, extorsiones, iniciativas políticas, asambleas, escisiones, detenciones, torturas, grupos parapoliciales, terrorismo de Estado, medidas judiciales y penitenciarias ad hoc, oscuras tramas de tráfico de drogas y armas, lucha callejera, negociaciones, cierre de periódicos, manifestaciones y movilizaciones de todo tipo, kilómetros de papel impreso sobre el tema, toneladas de carteles, cientos o miles de litros de pintura trazando consignas sobre las paredes, cientos de miles o millones de palabras de condena, de apoyo, de análisis... y llevadas ya por el viento. De todo esto trata este libro en apenas algo más de 300 páginas y el resultado es, como reconoce el mismo autor, abrumador. Y agotador, añadiría yo también...

En realidad, el propio libro ya avisa sobre lo que le espera al lector, pues el epígrafe del título reza: Crónica documentada de un relato. Porque ésa es la naturaleza del libro: no es un libro de Historia, ni un ensayo sobre la naturaleza del terrorismo; es, en cambio, una crónica periodística. Exhaustiva, trepidante a ratos, que se extiende, como ya he dicho a lo largo de 50 años... En palabras de propio Azurmendi: "Es pretensión de este libro, de este periodista, contribuir al mismo (se refiere al relato de lo ocurrido) con la descripción de los hechos desde la perspectiva del periodismo informativo y el apunte interpretativo que enmarque la acción; escribirla como si no se conociera el final, dejando que sean los hechos los que hablen"... Porque Azurmendi -olvidaba decirlo- es ante todo periodista. Y no un periodista del montón, al menos por lo que a este asunto se refiere, sino uno que ha asistido a los acontecimientos desde primera fila: director del diario Egin entre 1980 y 1987, subdirector del Deia entre 1989 y el 95, director de Radio Euskadi después, hasta 1999 y de EITB internacional hasta 2010. Como quizá alguno de nuestros lectores ya haya advertido, se trata de medios alineados, de una manera u otra, con el nacionalismo vasco (incluyendo los medios públicos,  para qué vamos a disimular), y está claro que el autor enfoca el libro, en principio, desde esa perspectiva. Pero eso no significa, en absoluto, que sea tendencioso, y mucho menos injusto sobre los hechos y los protagonistas de lo sucedudo. Ni siquiera hace falta decir que es absolutamente respetuoso con todas las víctimas. De hecho, no las reduce a simples componentes de una cifra, por contundente que ésta pueda ser, sino que en muchos casos -no en todos, claro; resultaría imposible en este número de páginas- nos da datos sobre sus personas y circunstancias (sobre todo, las de su muerte, por desgracia). En todo caso, me parece un libro impecable, en este sentido...

Más discutible, quizás, sea la pertenencia  de este libro, según su autor, a una trilogía sobre la "resistencia patriótica vasca" (las comillas son mías), desde un punto de vista no habitual. No he leído los otros dos libros, pero, dado que uno trata del papel de los vascos en la llamada Guerra Fría y el otro, sobre las relaciones entre el PNV y ETA durante los años 60 y 70, creo que sería más ajustado hablar de que la trilogía trata de los posicionamientos y derivas de las dos familias del nacionalismo vasco (agrupadas en torno al PNV y al conocido como MLNV) durante la dictadura franquista y a partir de ella.

También despista un poco la diferente importancia, en cuanto a su tratamiento en el libro, me refiero, que se le da a los atentados o a cualquier otro acontecimiento de esos años.  Pero para nada es una diferencia debida a quien pudiera ser, por ejemplo, la víctima de un asesinato y quien el ejecutor (porque aquí no sólo se habla de la violencia ejercida por ETA militar o político-militar: también estaban los Comandos Autónomos, Iraultza, Iparretarrak... y en otro sentido, la Triple A, el Batallón Vasco Español y, por supuesto, el GAL). En realidad, el criterio que sigue Azurmendi resulta inextricable, al menos para mí: así, el atentado más conocido y, al menos en lo que al devenir político se refiere, quizás más trascendente, que fue el magnicidio del almirante y Presidente del Gobierno, Carrero Blanco, se despacha en apenas dos líneas, mientras que otros se tratan durante varias páginas. En algún caso se puede entender por la trascendencia que pudieron tener para la cohexión interna de la organización o por la repercusión social que supusieron, pero, en general, creo que la disparidad se debe sobre todo al albur o al criterio cambiante del autor en una redacción que, sin duda, se fue haciendo por etapas, a lo largo de muchos y variados años.

Demasiada importancia se le da también, creo yo, a ciertos asuntos concernientes a medios periodísticos o incluso a artículos o editoriales firmados por profesionales del gremio. Es comprensible que Azurmendi le preste atención a aquellos acontecimientos que le han podido afectar directamente, pero no sé si a todos... ¿qué interés tienen, por ejemplo los artículos de opinión  de un joven Pedro J. Ramírez en el ABC?

Al final, este libro se revela como quizás una interesante obra de referencia y consulta para estudiar lo que ha sido el llamado "conflicto vasco", pero se hecha de menos una mayor reflexión, sobre todo en lo referente a las dinámicas internas de la organización, la subcultura que se crea alrededor de la violencia o los relevos generacionales. Cierto es que exponer tales reflexiones no parecen haber sido la intención de Azurmendi, que deja que sean los lectores quienes saquen sus propias conclusiones. Como él mismo explicaba en una entrevista, el libro "puede servir a las gentes de buena voluntad para contruir su propio relato".

Sobre la idoneidad o no de que se escriba -y se lea, claro- un libro sobre ETA, no sé si alguien se hará esa pregunta, que a mí me resulta ociosa. En todo caso, recordaré lo que decía el juez Falcone sobre la Cosa Nostra siciliana: todo lo que tiene una historia ha de tener un principio... y también tiene un final.

martes, 8 de mayo de 2012

Carlos Fuentes: La muerte de Artemio Cruz

Idioma original: español
Año de publicación: 1962
Valoración: Recomendable

Estaba yo el otro día dando clase de literatura hispanoamericana, explicando precisamente El otoño del patriarca (que, como ya saben los lectores habituales de este blog, no es precisamente una de mis novelas favoritas), y un alumno preguntó: "Bueno, pero toda esta experimentación, todo este barroquismo, ¿para qué?" Y yo contesté, no sé si acertadamente, que lo que estos autores intentaban era llevar al lenguaje y a la narrativa hasta sus mismos límites, y expresar una realidad específicamente americana empleando las técnicas literarias más vanguardistas. Pero tengo que reconocer que yo mismo a veces me pregunto: ¿para qué tanta perfección técnica y formal, tanto barroquismo estilístico, tanta experimentación? ¿Para darnos de comer a cuatro críticos y satisfacer el enorme ego de los escritores?

Por supuesto, estoy haciendo de abogado del diablo (al menos en parte): es indudable el valor histórico de obras como Rayuela, El Señor Presidente o Conversaciones en La Catedral, lo mismo que es indudable que sus autores están entre los mejores narradores del siglo XX, o que limitar programáticamente la narrativa a su función de "contar historias" sin prestar atención a cómo se cuentan esas historias es un empobrecimiento gigantesco (un empobrecimiento que afecta, creo yo, a gran parte de la literatura española actual). Lo cierto es que ya no se escriben novelas así. Ni siquiera los autores del boom que siguen vivos escriben novelas así: todos ellos han evolucionado hacia formas más sencillas, más clásicas, de narrar en los últimos años.

Todo este enorme prólogo sirve para introducir una de aquellas novelas propias del boom, con todo lo grandioso y todo lo cuestionable que ello conlleva. La muerte de Artemio Cruz es una indagación sobre el pasado mexicano, desde la Revolución hasta mediados del siglo XX, narrada a través de la voz (de las voces) de un anciano hombre de negocios que en su lecho de muerte rememora episodios de su vida y reflexiona sobre sus relaciones familiares (un recurso, por cierto, que Chico Buarque ha "copiado" en Leche derramada): una mujer que no lo ama, una hija que lo desprecia, viejos amores apasionados, un hijo muerto en la Guerra Civil española... A lo largo de la novela, Artemio Cruz se muestra como un hombre desilusionado, cobarde, traicionero, manipulador, sin escrúpulos, sin verdaderos afectos: su familia solo se preocupa por encontrar su testamento y él solo se preocupa por dejar bien atados sus negocios.

Pero lo que destaca en la novela es la experimentación narrativa: el texto alterna fragmentos narrados en primera persona y en presente/futuro (referentes a las últimas horas de vida del protagonista); fragmentos en segunda persona (los debates que transcurren en la mente torturada de Artemio) y fragmentos en tercera persona y en pasado, situados en un momento que se indica mediante una fecha, y que van desde el momento del nacimiento de Artemio Cruz en 1889 hasta su muerte en 1959. Para que la cosa quede clara, cada uno de los fragmentos se inicia con el pronombre correspondiente ("Yo", "Tú", "Él"). La suma de estos fragmentos dispersos de personalidad  y de historia dan una imagen desencantada del México contemporáneo, en el que cualquier ideal que pudiera albergar la Revolución se ha visto sustituido por la ambición, la corrupción y el mercantilismo.

Esta no es, realmente, la más compleja de las novelas que se escribieron durante la época del boom. El propio Carlos Fuentes alcanzó, en Terra Nostra, un nivel de complejidad narrativa, estilística y simbólica aún mayor. De hecho, esta novela casi podría considerarse un paso adelante en el aprendizaje del autor, en busca de su madurez expresiva. Tiene, en mi opinión, algo de desfasado en su exhibicionismo formal, pero también mantiene mucha fuerza en la construcción del personaje y en la representación de la realidad mexicana, por lo que sigue siendo una lectura recomendable, sobre todo para degustadores de la técnica narrativa.

Curiosamente, La muerte de Artemio Cruz es contemporánea de otra obra de Fuentes, Aura, que no tiene nada que ver, ni temática ni estilísticamente: aquella es una novela corta de género fantástico, cuya mayor experimentación consiste en estar narrada en segunda persona y en futuro. De hecho, Aura parece ser un divertimento escrito para "descansar" de la enorme exigencia de Artemio Cruz. En palabras del propio Fuentes: "Pues bien, Aura y Artemio Cruz son novelas escritas a la misma vez. Tuve que alejarme de Artemio Cruz. Estaba muy cansado de escribirla, así que escribí Aura. Y son novelas complementarias: Artemio Cruz es una novela de la muerte de la vida, y Aura es una novelita de la vida de la muerte". Lo cierto es que las dos, casi sin parecer del mismo autor, son obras que conviene leer. Y eso les concede un mérito especial.

Todas las reseñas sobre Carlos Fuentes en ULAD: Aquí