lunes, 4 de junio de 2018

Mark Fisher: Lo raro y lo espeluznante

Idioma original: Inglés  
Título original: The Weird and the Eerie
Traductor: Núria Molines 
Año de publicación: 2015
Valoración: Bastante recomendable 

En tanto que amante del arte, aquello que entendemos por categorías estéticas me interesa sobremanera. Ya sabéis: lo bello, lo grotesco, lo sublime, lo trágico... El ensayo más conocido de los que las abordan es, por supuesto, Lo bello y lo sublime (titulado, en realidad, Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime), de Immanuel Kant. Aquí va otro ensayo sobre la materia: Lo bello y lo siniestro, de Eugenio Trías. Muy recomendable. 

Pero bueno, que me voy por las ramas. El caso es que, a medida que se crea, hay que incorporar categorías estéticas. O ir jugueteando con las anteriores para generar nuevas, como hizo Trías. Y no es de extrañar que, en unos tiempos tan convulsos como el siglo XX, afloraran dos conceptos: lo raro y lo espeluznante. En el ensayo que hoy nos reúne aquí nos son explicados a la perfección. Para Mark Fisher, lo raro es aquello cuya familiaridad, paradójicamente, lo vuelve algo extraño, mientras que lo espeluznante se corresponde con aquello totalmente desconocido y ajeno. Pero el autor no sólo define estos términos, también los señala plasmados en diversas obras; y eso sin descuidar ninguno de sus matices, que no son pocos.

En definitiva, Lo raro y lo espeluzanente está dividido en dos grandes secciones dedicadas a cada una de las categorías estéticas analizadas. En estos apartados se articulan los distintos ensayos que desmenuzan, entre otras cosas, relatos, fragmentos de películas y hasta las canciones de un grupo post-punk. Por estas páginas deambulan las creaciones de figuras tan relevantes como H. P. Lovecraft, Joan Lindsay, David Lynch, Stanley Kubrick o Margaret Atwood. Un aspecto curioso de esta obra es que no se conforma con usar como ejemplos solamente a piezas pertenecientes a las disciplinas artísticas más tradicionales. Junto a textos hermenéuticos, disquisiciones sobre cine, hay un capítulo en que se disecciona la portada de un álbum de música. ¡Sí, señores, Fisher analiza la portada de un álbum de música! Soy consciente que esta clase de prácticas (el incluir disciplinas alejadas de las del canon artístico en ensayos) ya son bastante frecuentes en la actualidad, pero al menos yo no las había visto enmarcadas en disertaciones sobre categorías estéticas... Y debo decir que me encanta. Quizás me hubiera gustado que, en este libro, se analizaran otro tipo de productos culturales, como carteles publicitarios, anuncios de televisión o ilustraciones en un envase de detergente, pero entiendo que la selección de piezas que hace Fisher prioriza la pertinencia y relevancia de las mismas, antes que su variedad, así que no me quejo. Aunque tampoco me vendáis a Fisher como un crítico demasiado novedoso, hombre... 

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