lunes, 6 de febrero de 2012

Colaboración: Libertad de Jonathan Franzen

Idioma original: inglés
Título original: Freedom
Año de publicación: 2010
Valoración: Muy recomendable

En los EE.UU. Libertad supuso el evento literario de la segunda mitad del 2010 y parte del 2011, y aquí se ha convertido en una de las novedades más importantes de este otoño. Jonathan Franzen, quién ya se hizo con el National Book Award por su novela The Corrections, vuelve a utilizar la historia de una familia de clase media – en este caso la familia Berglund – como parábola del tiempo y los acontecimientos políticos de la nación. Existen elementos exteriores por los que se ha convertido en un acontecimiento literario, por ejemplo, que Barack Obama haya confesado ser un admirador o las recientes declaraciones del autor respecto a la utilidad y el perjuicio (agárrense) que causan a la sociedad los e-books.

Respecto al primer dato, no es de extrañar la opinión de Barack Obama: la novela lo legitima a él política, social y culturalmente. Es más, Libertad puede considerarse como “el relato” de los años de la administración George W. Bush, desde la óptica demócrata, claro está. De ahí, una de las razones para el título: el concepto neoliberal de ‘libertad’, la libertad del usuario. Ya que la economía – la implosión de la desregulación – y la política, sobre todo la política exterior, de los EE.UU. son los leitmotiv de la obra.

Tan importantes son que incluso una segunda interpretación del título está muy ligada a la primera. Y ahí es donde Franzen habla de cómo la libertad del usuario en el plano sentimental produce consecuencias desastrosas. Corren en paralelo la decadencia de la familia Berglund y la degradación moral de la nación, tal vez en una crítica velada hacia la madurez política de la clase media durante el periodo comprendido entre los años 2000 y 2008. Fenómeno que se refleja asimismo en el cataclismo familiar por medio de infidelidades, tensiones y falta de comunicación.

El empaque de la obra, su progresión, su modo de narrar, las descripciones de la naturaleza y la complejidad de sus personajes son el producto de un autor excelente. Destaca la profundidad del personaje de Patty Berglund – que a través de su diario hace participes a los lectores de sus altibajos personales – y la complejidad del abogado ecologista y antihéroe Walter Berglund y de su hijo, el neocon, Joey. Pero volviendo a la narración, pese a ser la de un escritor de peso, la propuesta estética queda un tanto deslucida al imponerse la tercera persona omnisciente y una diégesis que no permite otros artificios más allá del diario mencionado con anterioridad. Y ahí radica el problema de esta obra, ya que para tratarse de la disección de un periodo histórico, su estilo es demasiado tradicional. En un contexto donde abundan las vanguardias estéticas que intentan explorar el espacio más allá de la postmodernidad, Jonathan Franzen ha escrito una novela del siglo XX sobre el siglo XXI. No desentonan, por tanto, sus declaraciones acerca del soporte digital y la literatura.

La conclusión es que Libertad es una de las novelas más importantes de la actualidad literaria. Se trata de una revisión política muy certera y ejecutada con precisión. Aunque esto no oculta que sea un tanto partidista ni adolezca de una falta de innovación en el plano estético – imprescindible, a mi entender, para dejar huella en el tiempo. Su longitud tampoco está totalmente justificada, aunque se suple con la brillantez de su prosa.

Firmado: Paulo Kortazar

9 comentarios:

Anónimo dijo...

La obra en sí no me tira demasiado. Me parece más interesante cualquier libro de Philip Roth para conocer el alma de la sociedad norteamericana. Y si me apuras Don Delillo.
Aunque, en mi humilde opinión, ninguno de ellos se acerca al torrente desbordado de imaginación de Thomas Pynchon. Me pregunto que tiene que hacer este señor para que sus libros merezcan el reconocimiento social que merecen. Posiblemente sea parte de su encanto el ser desconocido por la mayoría.

Laura Lazcano dijo...

¡Buena crítica Paulo! Pues tengo en casa el libro desde hace tiempo y todavía ni me he puesto con él, pero en cuanto tenga un rato lo haré. Respecto a lo que comentas sobre esa manera tradicional de narrar, quizá tiene que ver con su opinión sobre los ebooks; se me hace un poco incomprensible que alguien en principio no tan mayor tenga tantas reservas contra la tecnología ("...un mundo fuera de control" así se refiere a ello en un artículo que he leído en el ABC). Éste seguro que es de los que apoyan la ley SOPA y la consideran imprescindible para preservar la "cultura". En fin, prometo que le echaré un vistazo al libro en cuanto pueda, para poder comentar en condiciones.

Santi dijo...

Hombre, a mí también me gusta Thomas Pynchon, pero si esperas que algún día sea un "escritor de mayorías", desengáñate, eso no va a pasar nunca. Pynchon es un escritor muy exigente con el lector, muy difícil, lo que escribe está en las antípodas de lo que el gran público pide. No lo veo nunca siendo un best-seller o un autor generalmente apreciado; sí puedo imaginármelo, en cambio, ganando el Nobel algún día...

Enrique Hormigos dijo...

Estuve a punto de hincarle el diente, pero no me decidí.

Y eso que ni siquiera está ilustrado por Robert Crumb.

Pero es que a mi me van más escritores como Cheever o Richard Yates, y pensé que seguramente me iba a decepcionar.

Por cierto
¿Hasta qué punto pensáis que hacen un favor a una obra los comentarios -favorables en este caso- de gente famosa y/o influyente?

Lo digo porque a mí suelen echarme un poco para atrás.
Y reconozco que con este libro, eso me pasa pero mucho mucho.

Paulo Kortazar B. dijo...

Por partes. Thomas Pynchon es Thomas Pynchon y hago mío el comentario de Santi. De Roth, al parecer, no he leído lo mejor. Pero a la hora de retratar política y socialmente un periodo 'Libertad' da en el clavo. Es innegable, aunque no es una novela con la que haya disfrutado demasiado por lo comentado respecto al plano estético. Demasiado tardomoderno en mi opinión. Es más, ANONIMO, diría que Franzen ha tenido muy presentes (sin que haya una influencia visible en su obra) a escritores del tipo Cheever o incluso a Scott Fitzgerald al escribir esta novela.

Respecto a lo que pregunta Enrique Hormigos, creo que Franzen tenía ganado el peso de buen escritor desde hacía tiempo. En cuanto a Obama, creo que en lectura influye más estar en la lista de Oprah.

Laura Lazcano dijo...

Estoy de acuerdo Enrique, creo que es un tema peliagudo el hecho de que salga cualquiera con cierto grado de notoriedad recomendando o criticando libros, películas, etc. Es obvio que todo depende de quien lo haga y a quien se dirija pues no es lo mismo que salga Belén Esteban hablando de su libro favorito (ejem) u Obama de este que nos ocupa aquí (seguro que en Irak no se van a leer a Franzen) a que salga Alejandro Jodorowsky por ejemplo hablando de sus obras de referencia. Pienso que en general este tipo de comentarios - ya sean negativos o positivos - contribuyen más a perjudicar que a fomentar que se lea al escritor de turno.

Juan Melville dijo...

Sin hacer comparaciones con otros autores (porque creo que si nos negamos a leer cosas por el simple hecho de que hay autores mejores podríamos leer solo a quizá, cinco autores), a mí este libro me gustó, pero es verdad, peca de simpleza narrativa, de falta de experimentación. En todo caso es un libro que vale la pena revisar, aunque le falte actitud es un buen retrato de la sociedad norteamericana.

Anónimo dijo...

Paulo Kortazar Comparar a Frazen con Fitzgerald me parece...exagerado. No digo que no vaya a leer Libertad. Lo que digo es que tanta publicidad con respecto a este libro me tira un poco para atrás.

Paulo Kortazar B. dijo...

Hola ANONIMO, yo no he comparado a Franzen con Fitzgerald, y tampoco lo he hecho con Cheever. Simplemente digo que Franzen los ha tenido muy presentes. En mi opinión tiene una idea del realismo y del valor social de la literatura muy parecida a la que tenían estos autores. En ningún caso digo que esté a la misma altura.

Respecto a lo que comentas de la aversión que pueden causar la publicidad y el bombo. Te diré que sí, que es una novela algo sobrevalorada - por ello no le he dado el 'imprescindible' que da 'Un Libro al día' a los libros excelentes. Yo leí la novela en un momento en el que casi no gozaba de publicidad en el mercado editorial español puesto que su traducción a castellano no se había publicado. Creo que de haberlo hecho en este momento, la recepción hubiese sido diferente.