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viernes, 3 de diciembre de 2010

Chico Buarque: Leche derramada

Idioma original: portugués
Título original: Leite derramado
Año de publicación: 2009
Valoración: Recomendable

Antes de que nuestros queridos lectores, ávidos como siempre de alimento para el espíritu, se lancen hacia las librerías más cercanas en busca de este libro, les advierto: todavía, por lo que yo sé, no está traducido al español (así que el título que le he puesto a este post es provisional: si a algún astuto editor le da por traducir Leite derramado por El silencio del orangután, me hará quedar bastante mal). En una palabra, ULAD, siempre con vocación de servicio público, se adelanta a su tiempo y les recomienda no solo los libros del hoy y del ayer, sino hasta los libros del mañana. No tenemos límites.

Pero bueno, vamos a hablar del libro, que es a lo que hemos venido. Leite derramado es la cuarta novela del brasileño Chico Buarque, un "hombre orquesta" de la cultura que lo mismo escribe libros que dirige películas que, sobre todo, compone música. De hecho, Chico Buarque gozaba ya de una inmensa popularidad como músico cuando le llegó la consagración literaria gracias a su segunda novela, Budapest. Desde entonces, todo lo que toca se convierte en oro y los premios y las alabanzas le llueven por todas partes. La acogida de Leite derramado ha sido, en efecto, extremadamente elogiosa (aquí, una crítica negativa, la única que he podido encontrar). Y no cabe duda de que es una buena novela; no es el descubrimiento del Mediterráneo, pero es una buena novela.

La obra está narrada en forma de monólogo con muchos receptores: Eulálio Assumpçao ("y no Asunçao, como lo escriben ahora: la 'p' es muda"), ya anciano e ingresado en un hospital brasileño cuenta desperdigadamente su vida a su hija o a las enfermeras que lo cuidan; y a través de sus palabras, en estudiado desorden cronológico, puede reconstruirse la historia de la decadencia familiar, desde una posición de privilegio y dominación (descendientes de nobles europeos) hasta esa cama de hospital de la que, también, amenazan con desterrarle.

El libro se lee bastante fácil, y tiene pasajes y personajes memorables. Sobre todo (será que soy un romántico) me ha gustado esa relación siempre esquiva y hecha de malentendidos entre el protagonista y su mujer, Matilde; o ese personaje femenino (¿novia de su bisnieto o tataranieto? Ya pierdo la cuenta) con un pendiente en el ombligo y que se niega a tratar al anciano como si fuese un anciano. De fondo (o no tan de fondo) se oye el sonido del mar de Río de Janeiro, y la historia de Brasil que va pasando disimuladamente ante nosotros.

En fin, no dudo de que Leite derramado va a traducirse al español, como se han traducido las anteriores novelas de Chico Buarque. Quizás salga para la época navideña. Puede ser un buen libro para regalar, mientras no se crea estar regalando una obra maestra...

Actualización: Efectivamente, la novela ya está traducida al español, publicada por la editorial Salamandra. Un libro al día: siempre adelantándonos a la noticia.

También de Chico Buarque en ULAD: Budapest

lunes, 4 de abril de 2011

Chico Buarque: Budapest

Idioma original: portugués
Título original: Budapeste
Año de publicación: 2003
Valoración: Muy recomendable

Budapeste no es, como yo creía, la primera novela de Chico Buarque, sino la tercera (la última, que ya reseñamos aquí, es Leche derramada). Pero sí es la más aclamada por la crítica, y la que confirmó que no se trata de un cantante que en sus ratos libres escribe libros, sino de un creador polifacético capaz de adaptarse a distintos medios. Y efectivamente, Budapest es una novela excelente, poética y sorprendente por su historia y por sus personajes, tanto como por su estilo.

Budapest cuenta -con cuidado desorden y desconcierto- la historia de José Costa (luego, Zsozse Kósta), escritor fantasma (lo que popularmente se conoce como "negro") especializado en escribir artículos, discursos y autobiografías ajenas; en uno de sus viajes, Costa aterriza accidentalmente en Budapest, y allí se enamora del idioma húngaro, de sus sonidos y de su propia dificultad. Entonces empieza una doble vida entre Rio de Janeiro y Budapest; entre su mujer, Vanda, presentadora de la televisión brasileña, y su profesora de húngaro, Kriska, con la que mantendrá una escurridiza relación.

No hay que dejarse engañar por el título: esta no es una novela sobre Budapest; de hecho, Chico Buarque ha reconocido que no había estado en Hungría cuando escribió la novela. El tema fundamental, diría yo, es la actitud del protagonista (y del autor) hacia la palabra: una palabra que, por un lado, en su trabajo como "negro", utiliza y manipula y viola y prostituye; pero que todavía conserva su enorme capacidad de atractivo exótico cuando se convierte en un idioma extraño y misterioso. La misma fascinación por la palabra que demuestra Chico Buarque en su estilo, preciosista y poético.

También de Chico Buarque en ULAD: Leche derramada

lunes, 30 de junio de 2014

Murilo Rubião: Obras completas

Idioma original: portugués
Título original: Obra completa
Valoración: Muy recomendable

Hace poco hice un experimento en Twitter (sin ningún valor representativo, claro): pregunté a los seguidores de ULAD qué autores de la literatura brasileña conocían. La lista, la verdad, fue algo más larga de lo que esperaba: Vasconcelos, Nélida Piñón, Chico Buarque, Guimarães Rosa... Clarice Lispector tardó en aparecer, pero apareció. Machado de Assís, sorprendentemente, no. Paulo Coelho es brasileño, sí; lo que no está claro es que lo suyo sea literatura. Quien no apareció, ni era esperable que apareciera, es Murilo Rubião, un autor que sin embargo es un clásico en Brasil, y especialmente en su región de origen, Minas Gerais. Yo tampoco lo habría conocido si no fuera porque me regaló este libro un colega de la universidad, brasileño y, para más señas, de Minas Gerais.

Murilo Rubião es uno de esos escritores capaces de ganarse un sitio en el canon literario con dos centenares de páginas. Algo así como un Juan Rulfo brasileño (salvando las distancias). Su obra consiste, básicamente, en volúmenes de relatos como O ex-mágico (1947), A estrela vermelha (1953),
Os dragões e outros contos (1965) o O pirotécnico Zacarias (1974), que fue el que le dio la fama. Hay quien ha dicho, quizás con intención de engrandecerle, que Murilo Rubião es un antecedente del realismo mágico; la verdad, me parece excesivo, e innecesario. Los relatos de Rubião son lo bastante buenos como para no tener que buscarles padrinos.

Porque lo que Murilo Rubião escribe son relatos en la muy noble y muy fructífera tradición del relato fantástico, tal y como se cultivó en Sudamérica (muy notablemente, en Argentina), pero también, naturalmente, en Europa. De hecho, la comparación de sus relatos con los de Kafka se hace casi indispensable, por su introducción de un elemento absurdo, casi siempre con un toque humorístico y a menudo con una ambientación opresiva. Hay relatos amorosos, pero los amores son casi siempre imposibles, por causas humanas o sobrehumanas...

Estos son los argumentos de algunos de sus relatos: un conejito parlante que se transforma a voluntad en cualquier otro animal, incluido el ser humano; una mujer que pide y pide, y a cada deseo que se le concede aumenta de tamaño; un hombre llega a una ciudad que no conoce, y descubre que lo estaban esperando para acusarlo de un crimen cometido mucho antes; un mago que no puede dejar de hacer magia y sacar todo tipo de objetos de sus mangas y sus sombreros intenta sin éxito suicidarse; un arquitecto es encargado con la labor de construir un edificio infinito que no se termine nunca...

Para el público hispanofalante, como decía, no será difícil emparentar a Rubião con Lugones, con Cortázar, con Arreola. Yo sugiero todavía otro paralelismo con Felisberto Hernández, otro escritor poco conocido, en general, pero que vale la pena recuperar.

Quien quiera leer relatos de Rubião en español, creo que solo se ha traducido una obra, La casa del girasol rojo y otros relatos, que puede encontrarse con relativa facilidad en páginas de libros de segunda mano como Iberlibro.

martes, 8 de mayo de 2012

Carlos Fuentes: La muerte de Artemio Cruz

Idioma original: español
Año de publicación: 1962
Valoración: Recomendable

Estaba yo el otro día dando clase de literatura hispanoamericana, explicando precisamente El otoño del patriarca (que, como ya saben los lectores habituales de este blog, no es precisamente una de mis novelas favoritas), y un alumno preguntó: "Bueno, pero toda esta experimentación, todo este barroquismo, ¿para qué?" Y yo contesté, no sé si acertadamente, que lo que estos autores intentaban era llevar al lenguaje y a la narrativa hasta sus mismos límites, y expresar una realidad específicamente americana empleando las técnicas literarias más vanguardistas. Pero tengo que reconocer que yo mismo a veces me pregunto: ¿para qué tanta perfección técnica y formal, tanto barroquismo estilístico, tanta experimentación? ¿Para darnos de comer a cuatro críticos y satisfacer el enorme ego de los escritores?

Por supuesto, estoy haciendo de abogado del diablo (al menos en parte): es indudable el valor histórico de obras como Rayuela, El Señor Presidente o Conversaciones en La Catedral, lo mismo que es indudable que sus autores están entre los mejores narradores del siglo XX, o que limitar programáticamente la narrativa a su función de "contar historias" sin prestar atención a cómo se cuentan esas historias es un empobrecimiento gigantesco (un empobrecimiento que afecta, creo yo, a gran parte de la literatura española actual). Lo cierto es que ya no se escriben novelas así. Ni siquiera los autores del boom que siguen vivos escriben novelas así: todos ellos han evolucionado hacia formas más sencillas, más clásicas, de narrar en los últimos años.

Todo este enorme prólogo sirve para introducir una de aquellas novelas propias del boom, con todo lo grandioso y todo lo cuestionable que ello conlleva. La muerte de Artemio Cruz es una indagación sobre el pasado mexicano, desde la Revolución hasta mediados del siglo XX, narrada a través de la voz (de las voces) de un anciano hombre de negocios que en su lecho de muerte rememora episodios de su vida y reflexiona sobre sus relaciones familiares (un recurso, por cierto, que Chico Buarque ha "copiado" en Leche derramada): una mujer que no lo ama, una hija que lo desprecia, viejos amores apasionados, un hijo muerto en la Guerra Civil española... A lo largo de la novela, Artemio Cruz se muestra como un hombre desilusionado, cobarde, traicionero, manipulador, sin escrúpulos, sin verdaderos afectos: su familia solo se preocupa por encontrar su testamento y él solo se preocupa por dejar bien atados sus negocios.

Pero lo que destaca en la novela es la experimentación narrativa: el texto alterna fragmentos narrados en primera persona y en presente/futuro (referentes a las últimas horas de vida del protagonista); fragmentos en segunda persona (los debates que transcurren en la mente torturada de Artemio) y fragmentos en tercera persona y en pasado, situados en un momento que se indica mediante una fecha, y que van desde el momento del nacimiento de Artemio Cruz en 1889 hasta su muerte en 1959. Para que la cosa quede clara, cada uno de los fragmentos se inicia con el pronombre correspondiente ("Yo", "Tú", "Él"). La suma de estos fragmentos dispersos de personalidad  y de historia dan una imagen desencantada del México contemporáneo, en el que cualquier ideal que pudiera albergar la Revolución se ha visto sustituido por la ambición, la corrupción y el mercantilismo.

Esta no es, realmente, la más compleja de las novelas que se escribieron durante la época del boom. El propio Carlos Fuentes alcanzó, en Terra Nostra, un nivel de complejidad narrativa, estilística y simbólica aún mayor. De hecho, esta novela casi podría considerarse un paso adelante en el aprendizaje del autor, en busca de su madurez expresiva. Tiene, en mi opinión, algo de desfasado en su exhibicionismo formal, pero también mantiene mucha fuerza en la construcción del personaje y en la representación de la realidad mexicana, por lo que sigue siendo una lectura recomendable, sobre todo para degustadores de la técnica narrativa.

Curiosamente, La muerte de Artemio Cruz es contemporánea de otra obra de Fuentes, Aura, que no tiene nada que ver, ni temática ni estilísticamente: aquella es una novela corta de género fantástico, cuya mayor experimentación consiste en estar narrada en segunda persona y en futuro. De hecho, Aura parece ser un divertimento escrito para "descansar" de la enorme exigencia de Artemio Cruz. En palabras del propio Fuentes: "Pues bien, Aura y Artemio Cruz son novelas escritas a la misma vez. Tuve que alejarme de Artemio Cruz. Estaba muy cansado de escribirla, así que escribí Aura. Y son novelas complementarias: Artemio Cruz es una novela de la muerte de la vida, y Aura es una novelita de la vida de la muerte". Lo cierto es que las dos, casi sin parecer del mismo autor, son obras que conviene leer. Y eso les concede un mérito especial.

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