jueves, 7 de junio de 2012

Colaboración: Nocilla Experience, de Agustín Fernández Mallo

Idioma original: español
Año de publicación: 2008
Valoración: Está bien

Nocilla Experience es la segunda parte de una trilogía narrativa (Proyecto Nocilla) basada en la teoría postpoética de Agustín Fernández Mallo. Sus méritos tienen que ver con las carencias de la mayoría de las novelas (españolas) contemporáneas: estructura ambiciosa, temas originales y ausencia de solemnidad. También están a su favor muchas de sus influencias y homenajes: física cuántica, el ajedrez en Kalmukia, Julio Cortázar, Brit Pop, Jim Jarmusch, Apocalipsis Now, Roberto Rossellini, Woody Allen y bastantes más que estoy olvidando.

En su contra, podría apuntarse la falta de verosimilitud de casi todos los personajes del libro, que parecen no dejar de ser en ningún momento extensiones acartonadas del narrador; algunas historias que entorpecen al resto y debilitan la estructura y los excesos postmodernos en el estilo. Para un tipo tan pasado de moda como yo, Fernández Mallo resulta más interesante como lector, que como escritor; más interesante encontrando historias, que inventándolas o contándolas. Más interesante como agitador del polvo de la literatura española más rancia que como novelista o profeta literario.

Con suerte, alguno de sus entusiastas lectores pop acabará cayendo en los autores que admira, homenajea y copia Fernández Mallo. Con suerte, los leerá con cuidado y empezará a amarlos, dará las gracias al Proyecto Nocilla y lo dejará guardado en un cajón como las cartas adolescentes de su primer ex.

También de Fernández Mallo en ULAD: El hacedor (de Borges). Remake, Postpoesía, Limbo, Nocilla Dream

Firma invitada: Jorge Martín

miércoles, 6 de junio de 2012

William Faulkner: Mientras agonizo

Idioma original: inglés
Título original: As I Lay Dying
Año de publicación: 1930
Valoración: Muy recomendable

Faulkner es un mundo. Eso no lo vamos a descubrir ahora. Sus novelas tienen un aire de "algo más grande que la vida", que parece estallar por las costuras del texto: un aire mítico, épico, a pesar de la pequeñez y mezquindad de muchos de sus personajes y situaciones. Será por su estilo, por la abundancia de alusiones y referencias bíblicas y literarias o por el aire primitivo y salvaje que respiran sus obras, o por la creación de un universo narrativo compacto, antecedente (como tantas veces se ha dicho) del Macondo de García Márquez, por ejemplo.

En Mientras agonizo (una obra menos monumental que El ruido y la furia o ¡Absalón, Absalón!, por ejemplo) hay algo de eso: personajes vulgares en casi cualquier sentido del término, enfrentados a unas circunstancias adversas, y que se sobreponen a ellas definiéndose al mismo tiempo a sí mismos (y no siempre para bien). El argumento es simple: cuando muere Addie Bundren, mujer de Anse Bundren y madre de Cash, Darl, Jewel, Dewey Dell y Vardaman, estos emprenden un viaje imprudente en medio de la tormenta para cumplir su voluntad de ser enterrada en Jefferson, junto a sus parientes.

Pero en Faulkner no vale con contar el argumento para hacerse una idea. En él, la técnica es tan importante como el objeto sobre el que se aplica. En este caso, la novela está narrada desde diversos puntos de vista alternantes (hasta 15 narradores distintos en los 59 fragmentos en que se divide el texto) que muestran, a través de monólogos interiores, la personalidad y las preocupaciones de cada personaje (Anse es egoísta y materialista; Cash es pragmático; Darl, sensible y soñador; Jewel, impulsivo y agresivo; Dewey Dell, ingenua en su desesperación...). También Addie Bundren, la fallecida, muestra en un fragmento abrumador la tragedia de su vida: casarse con un hombre al que no quería y darle hijos que no deseaba.

Y tampoco el estilo de Faulkner puede transmitirse contando solo el argumento de la novela: un estilo que puede ser intrincado y poético, o cortante y vulgar, según las necesidades de cada situación y la personalidad de cada narrador; así, después de leer los insultos de Jewel o las frases inconexas de Vardaman, te encuentras con frases como estas: "I feel like a wet seed wild in the hot blind earth" ("me siento como una semilla fresca y salvaje en la tierra caliente y ciega"); o "My father said that the reason for living is getting ready to stay dead." ("Mi padre decía que el sentido de la vida es prepararse para estar muerto").

Mientras agonizo no es probablemente la obra maestra de Faulkner, honor que corresponde seguramente a El ruido y la furia; pero sigue siendo una novela magnífica y terrible. Y para quienes no hayan leído nada de él, puede ser una buena manera de empezar: en ella encontrarán, en una versión condensada, los recursos, imágenes, espacios y personajes que conforman el conjunto de la obra de Faulkner.

Otras obras de William Faulkner en ULAD: Aquí

martes, 5 de junio de 2012

Alberto Olmos: Ejército enemigo

Idioma original: español
Año de publicación: 2011
Valoración: se deja leer

He tenido un dilema a la hora de valorar, según nuestros parámetros, esta última novela de Alberto Olmos. Porque al terminarla tuve la sensación de que había estado leyendo tres libros distintos, con tres contenidos distintos y con tres maneras distintas de contar. Y cada uno de esos tres libros me pedía, honestamente, tres valoraciones diferentes: recomendable, se deja leer, decepcionante. Finalmente, he optado por la segunda, al considerarla la más ajustada a la realidad y la más salomónica. En todo caso, era importante dejar claras mis dudas y mis reservas.

Ejército enemigo gira en torno a Santiago, un publicista ruin, cobarde y cínico que vive precipitado por una inercia de la que no sabe, o no quiere escapar: sin relaciones afectivas sinceras, con una sexualidad furibunda y viciosa y una obsesiva capacidad crítica. Malvive en un barrio hostil, tiene un trabajo insatisfactorio y gran parte de su tiempo lo dedica a navegar por internet o discutir con algún medio amigo. Al comenzar la novela uno de estos amigos, vinculado a los movimientos sociales e indignaciones varias de nuestro tiempo, muere en extrañas circunstancias. Eso dispara la acción: Santiago entrará de lleno en la vida privada del muerto, descubrirá secretos que no debían ser revelados, investigará las causas de su muerte, etc.

El primer libro es el que más me gustó y es el que permite al autor, a través del narrador, hablar de todo tipo de cosas que están ahí y de las que poca gente habla. Sus teorías y reflexiones sobre numerosos temas (internet, sexo, muerte...) son, por lo general, radicales; algunas veces, ingeniosas; en ciertos momentos, agudísimas. La trama, en este sentido, es una excusa para hablar en voz alta sobre lo que sea, mientras Santiago, el protagonista, hace y deshace sin que nos importe. Por este motivo, pensé que muchas de las ideas que se ponen sobre la mesa tendrían cierto interés en otro formato, cibernético o en papel, pero desde luego no en forma de novela. Quizá artículos de opinión, o un blog, u otra cosa.

El segundo libro me gustó menos, pero "se deja leer", como decía, y es el que entronca con el tema de la solidaridad contemporánea, la conciencia ciudadana, los movimientos sociales, los quinceemes de toda índole y la perspectiva de futuro, o de presente, que tienen las diferentes tesis para provocar, realmente, un cambio en la sociedad. "Cambiar la mente de los hombres", que rezaba aquel papel fundamental de 1948. Aquí sí que la acción de la novela encaja y se sigue, pues es por boca del protagonista y en conversaciones con personajes secundarios que se emiten distintos veredictos, más o menos discutibles, sobre la importancia y capacidad de estos movimientos sociales. Siendo Santiago un cabrón despiadado, como es, es fácil intuir qué opina y cómo los siente de cercanos. En todo caso, una buena hostia se rifa durante todo el libro, y en algunos momentos crees que ciertos puntos se han tratado de forma superficial, es decir, que se podría haber "rascado" un poco más.

El tercer libro me pareció decepcionante, insípido: es la trama "negra", la peripecia detectivesca del protagonista que trata de resolver un crimen y se deja llevar por un torbellino de pistas, de emails contradictorios, de misterios. Desgraciadamente, gran parte del peso de la novela recae sobre este punto, sobre todo la última parte, y el embrollo, que comienza con algún interés, se desinfla y pierde sustancia, camina por tierra de nadie y termina, todavía peor, en ningún sitio. Como si el narrador se perdiera, o mejor: como si hubiera perdido el interés por su historia. La propuesta de conclusión no tiene color ni brillo, se queda coja, y lo que pretende ser un giro final que resuma el palpitar último de toda la novela es, para tristeza del lector, inconsistente. Una sensación de vacío tal que faltaran cien páginas, que la edición está castrada, o algo así.

Dado que Olmos escribe fácil y tiene gracia cuando quiere, el libro se sigue hasta el final. Pero la sensación de que las últimas cien páginas se te hacen cuesta arriba es evidente. Y tiene 279.

Otros libros de Alberto Olmos en Un Libro Al Día: Trenes hacia Tokio, Vida y opiniones de Juan Mal-herido, Alabanza

lunes, 4 de junio de 2012

Colaboración: El jardín colgante, de Javier Calvo

Idioma original: español
Año de publicación: 2012
Valoración: recomendable

Mi experiencia con Javier Calvo se limitaba hasta ahora a Mundo maravilloso, una novela con un cierto regusto acelerado que acababa como una especie de escena coral a lo Tarantino. Un libro que iba de más a menos, que quedaba resuelto de una manera algo chapucera. No negaré que el miedo a un final decepcionante condicionaba algo mi lectura de El jardín colgante.

Una novela con un planteamiento original. Es 1977 y los antiguos servicios secretos del franquismo, dedicados antiguamente a controlar y perseguir las innumerables fuentes de disidencia política, se ven obligados a reciclar sus fuerzas en otras direcciones. Una imaginaria formación de extrema izquierda convive con ETA y GRAPO y los servicios de inteligencia urden un ensortijado plan para infiltrarse en ella y desmantelarla.

Teóricamente.

Con base en esta premisa, Calvo teje una trama de agentes dobles, de agentes que desertan sobre la marcha por diversos motivos. De continua traición a los principios, como si en ese momento los principios fuesen un ente estático al que mostrarse fiel. Es política-ficción del momento de la transición, con elementos de corte casi esotérico (el reciente impacto de un meteorito en una población cercana a Barcelona ha generado una atmósfera física enrarecida), y con una buena semblanza de los personajes: funcionarios maquiavélicos, jóvenes agentes en proceso de desengaño prematuro, pseudogurús que bautizan a sus acólitos con nombres delirantes. Con un cierto recuerdo al Houellebecq más científico, al Casavella más acanallado.

Puede achacarse algún pasaje de ligera confusión, en que el lector, en medio de capítulos en diferentes escenarios que parecen ir a confluir pueda dudar cual es el bando y la intención final de algún personaje. Pero Calvo lo acaba resolviendo, con alardes de buena prosa y momentos literariamente brillantes. El jardín colgante no recurre, esta vez, a una escenificación casi cinematográfica como foto del final. Una buena novela que confirma la progresión de un escritor aún joven.

También de Javier Calvo en ULAD: Corona de flores, El fantasma en el libro

Firmado: Francesc Bon

domingo, 3 de junio de 2012

Jean Paul Sartre: El existencialismo es un humanismo

Idioma original: francés
Título original: L'existentialisme est un humanisme
Año de publicación: 1946
Valoración: Está bien



En la época de Sartre, la filosofía como materia de reflexión para el profano estaba de moda en ciertos círculos no estrictamente filosóficos. Las terribles convulsiones de la primera mitad del siglo XX habían conmocionado al público incitándole  a buscar respuestas. Ahora, el espectáculo al que estamos asistiendo nos mantiene también en estado de alerta, pero nuestra postura es muy diferente: nos hemos vuelto mucho más pragmáticos. Sin embargo, profundizar en estas cuestiones no está nunca de más, ni siquiera en los momentos más estables y prósperos. Ir más allá de lo evidente resolvería las cuestiones cotidianas así como las relaciones económicas y sociales mucho mejor que el mero pragmatismo.

No se trata de ninguna gran obra del filósofo, ya que es la transcripción de una conferencia suya organizada por el club Maintenant en París el año anterior con gran repercusión mediática. Sartre respondía a las objeciones que otras corrientes, como el catolicismo y el marxismo, habían hecho a los argumentos existencialistas. Se defendía de la acusación de supuesto pesimismo ideológico, explicaba el significado de la expresión existencia antes que esencia en un marco estrictamente ateo partiendo del cogito ergo sum de Descartes y situaba el concepto de angustia y desamparo a que da lugar la libertad absoluta, producida por la falta de referencias teístas y por la consiguiente eliminación de valores absolutos y determinismos de cualquier tipo. Las posibilidades no significan gran cosa, lo que cada uno haga será lo que es, y lo que somos afecta a todos. El que se escuda en un falso determinismo para no actuar es cobarde, no en un sentido ético sino intelectual. De ahí llega a la idea de compromiso y a la de responsabilidad. En la presentación de ese amplio abanico de libertades consiste el optimismo existencialista.

En la segunda parte, titulada Discusión, se reflejan las réplicas planteadas en la conferencia– entre las que destacan la supuesta primacía del pensamiento marxista sobre el existencialista o las nociones contrapuestas de naturaleza y situación – y las correspondientes respuestas de Sartre.

Este librito, al trasladar literalmente las palabras del autor y contener numerosos ejemplos, además de constituir un curiosidad, servirá a los estudiantes para conocer de primera mano los planteamientos básicos del filósofo y a todos para repasar en poco tiempo los supuestos existencialistas, como simple recordatorio o como preparativo antes de embarcarnos en una obra más amplia. Por otra parte, los argumentos a favor y en contra de esta corriente filosófica aclararán muchas cosas a todo el que esté interesado en conocer los cauces por los que discurría el pensamiento de entonces.



También de Sartre en ULAD: A puerta cerrada, La náusea, Las manos sucias, Los secuestrados de Altona  Sobre esta corriente filosófica: Los existencialistas

sábado, 2 de junio de 2012

Alexandru Ecovoiu: Saludos

Idioma original: rumano
Título original: Saludos
Año de publicación: 1995
Valoración: Muy recomendable

Alexandru Ecovoiu empezó a escribir (o, al menos, a publicar) relativamente tarde, en los años 80, ya cumplidos los 40 años, pero no alcanzó el reconocimiento que merecía hasta 1995, cuando se publicó su novela Saludos, que recibió el Premio de la Unión de Escritores de Rumanía. Desde entonces ha publicado otras dos novelas y el libro de relatos Los tres niños Mozart.

En esta novela que hoy reseño el protagonista conoce a Sey, el último trotamundos, que se presta a contarle su historia. Y ciertamente tiene mucho que contar: sus aventuras a lo largo del mundo, las mujeres que conoce, los peligros a los que tiene que hacer frente... y la competición que rige su vida y la de su gran competidor, y que sólo terminará cuando uno de los dos llegue el último (sí, habéis leído bien, el último) a la meta.

Además de un relato de viajes y de aventuras de lo más entretenido e interesante, Saludos es también un canto a la utopía y a la libertad, un viaje que no sólo se mide en los kilómetros recorridos, sino en los pasos que da el protagonista para conocerse a sí mismo y para convertirse en lo que es.

Y también, sin duda, es un libro excelentemente escrito, en el que el ejercicio narrativo del trotamundos (irónico, a veces humorístico, desordenado pero fácil de seguir) y los pensamientos de su oyente se intercalan creando una prosa de apariencia sencilla que nos mantendrá pegados al libro desde la primera página.



PD. Gracias a Igitur, que hace unos meses nos recomendó este libro en su comentario a Corazones cicatrizados.


viernes, 1 de junio de 2012

Zoom: "El guardavía" de Charles Dickens

Idioma original: inglés
Título original: The Signal-Man
Año de publicación: 1866
Valoración: Recomendable

No sabía yo, hasta hace dos días como quien dice, que Charles Dickens escribió relatos de fantasmas (más allá de los fantasmas de las Navidades pasadas, presentes y futuras de Cuento de Navidad, claro... Pero resulta que sí, que escribió no una, sino varias, algunas de ellas incluidas como relatos más o menos independientes en distintas novelas, por ejemplo en sus Pickwick Papers. Pero entre todos sus relatos sobrenaturales, el más famoso es este, "El guardavía", publicado originalmente como parte de una publicación especial de Navidad titulada Mugby Junction (1866).

El protagonista del relato es, como indica el título, un guardavía: una de esas personas que se dedican a dar o negar el paso a los trenes a la entrada de estaciones y túneles para evitar accidentes. El equivalente ferroviario de los controladores aéreos, vamos. Este guardavía en concreto está aterrorizado por la presencia de un ente sobrenatural e invisible para cualquier persona que no sea él: un hombre que se le aparece, le llama, intenta advertirle de algún peligro futuro. La primera vez que lo vio, fue unas horas antes de un terrible accidente de tren en el túnel; la segunda, poco antes de que una joven muchacha muriera en misteriosas circunstancias; y ahora que se le sigue apareciendo... ¿de qué intentará avisarle? (Claro que no voy a contar aquí de qué intenta avisarle: el que quiera saberlo, que se lea el relato...).

La historia está basada en hechos reales, hasta donde puede estarlo un relato fantástico, obviamente. En 1865, o sea, un año antes de la publicación del relato, el propio Charles Dickens se vio involucrado en un accidente de tren en Staplehurst: el tren en el que viajaba descarriló, y varios vagones cayeron al río, causando 10 muertos. Dickens viajaba en uno de los vagones que no llegó a caer, y colaboró heroicamente en el salvamento de las víctimas, pero quedó profundamenta afectado por el suceso. Sin embargo, el accidente descrito en el relato (un choque en un túnel) se parece más a otro accidente anterior, el choque del tunel de Clayton de 1861.

"El guardavía" conserva el atractivo de los clásicos relatos de fantasmas del siglo XIX, aunque está libre (gracias a dios) de la cansina adjetivación romántica ("espeluznante criatura", "horrenda visión", etc.). De una sencillez narrativa casi total, consigue ni más ni menos que lo que pretende: crear tensión, sugerir misterio, provocar una cierta inquietud en el lector y cerrar el relato sin ser ni demasiado obvio, ni demasiado rebuscado.

Otras obras de Charles Dickens en ULAD: Aquí