jueves, 27 de febrero de 2020

James Ellroy: Esta tormenta

Idioma original: inglés
Título original: This Storm
Año de publicación: 2019
Traducción: Carlos Milla Soler
Valoración: bastante recomendable (y, sin duda, para los fans)

Última brutalidad, por el momento (*), perpetrada por el señor Ellroy, con todas esas cosas que tanto le gusta meter en sus novelas al viejo Demon Dog: violencia en plan burro, sexo desenfrenado -a veces también a lo burro-, alcohol y drogas por un tubo, polis corruptos a cascoporro, pirados de toda clase y muchos, muchos fascistas, fascistas a tutiplén... Coño, es que aquí hay más fascistas que en un mítin de VOX con barra libre; hasta los rojos que salen son bastante fascistas, no os digo más... También hay un mogollón de personajes -de hecho, el libro incluye al final una sección de Dramatis Personae para no perderse- que que se explayan a lo largo de casi 700 páginas de una trama que se enrosca y se desenrosca, que se ramifica y se poda a sí misma, a una velocidad extenuante. Porque esa es otra: la novela está escrita al ritmo del jazz más sincopado, con la cadencia de una metralleta Thompson que suelta una larga ráfaga de balas hasta que se agota todo el cargador. Pasan tantas cosas en cada uno de sus cortos capítulos que se hace imposible una sinopsis siquiera aproximada, menos aún en una modesta reseña...

Intentémoslo: la novela comienza en la tormentosa Nochevieja del año 41, poco después del ataque a Pearl Harbor -e inmediatamente después de la anterior novela de Ellroy, Perfidia- y la acción se extiende durante los primeros mese del año 42, cuando se temía un ataque japonés al sur de California y los nipones residentes en ese estado fueron recluidos en campos de concentración, por si las moscas. Crímenes que suceden esos primeros meses del nuevo año, más otros que vienen del pasado acaban convergiendo, en las mentes más perspicaces del departamento de Policía, en una trama inestable que arranca -o no- en el robo de un cargamento de oro en el año 31, y cristaliza de forma inaudita en el asesinato de unos polis de dudosa reputación en un tugurio de aún peor reputación en el barrio negro, pasando por el incendio de Griffith Park en 1933. Todo ello aderezado con los supuestos tejemanejes de los quintacolumnistas pronipones, pronazis o prosoviéticos, más la paranoia y la excitación de esos primeros momentos de la guerra en América. Y la presencia como guest stars de famosos de Hollywood como el afamado Orson Welles -éste no le cae muy bien a Ellroy- y Bárbara Stanwyck, entre otros...

¿Cómo maneja James Ellroy todo este quilombo? Pues al igual que hizo en Perfidia, repartiendo el peso de la investigación de los distintos sucesos, y de la propia narración de los mismos, entre varios personajes, en este caso un quinteto compuesto por:
  • Elmer Jackson: poli paleto y cafiche que busca a) desentrañar y si es necesario vengar la muerte de su hermano, delincuente ocasional no menos paleto y b) hacerle alguna jugarreta a Dudley Smith y protegerse por si éste se le adelanta.
  • Hideo Ashida: japo protegido del Departamento de Policía y de Dudley Smith en particular, por su habilidad como forensic. Busca impresionar a D. S.
  • Dudley Smith: poli irlandés corrupto y filofascista, macho alfa (o "chad", como dicen ahora los pobrecicos incels) favorito de Ellroy, se supone... Destinado como oficial del SIS a Baja California para detectar movimientos japoneses y quintacolumnista, allí entra en contacto con los sinarquistas mexicanos, tipejos aún más filofascistas que él, liderados por un tal Abascal (que también manda narices). Busca tenerlo TODO.
  • Joan Conville: oficial de la Marina que, de forma accidental, entra a trabajar para el departamento de Policía, donde subyuga a todo el mundo por su inteligencia, encanto y donosura de pelirroja del Medio Oeste. Busca venganza por la muerte de su padre en un incendio.
  • Kay Lake: abeja reina y metomentodo favorita de Ellroy (comprensible si pensamos que el personaje fue interpretado en el cine por Scarlett Johansson). Busca respuestas y salirse con la suya, básicamente.
Todo esto, ya digo, contado a un ritmo endiablado, absolutamente agotador, pero también electrizante: los capítulos que narran la "Batalla de Los Ángeles", por ejemplo, parecen coreografiar la música de una enloquecida Big Band. Frases cortas, casi telegráficas, en capítulos también cortos... pero que al cabo de unos cuantos, el lector siente como si un boxeador profesional le hubiese dado una paliza, cuando menos a los puntos.

Otro rasgo del estilo, además de esta velocidad y agilidad pasmosas, dignas de un practicante de parkour literario, es el empleo, en apariencia indiscriminado, de, por decirlo así, "términos políticamente incorrectos": aquí los afroamericanos son "charoles" y "tiznajos"; los mexicanos, "cholos", "frijoleros", "espaldas mojadas"; los homosexuales... ya os podéis imaginar. En principio, no deja de ser una forma de ambientar la novela en esos años 40 en los que los epítetos racistas, etc. se soltaban con naturalidad, más aún, es de suponer, por parte de los policías blancos... pero también cabe adivinar una cierta satisfacción en el autor por utilizar un lenguaje que escandalice a las mentes progres bienpensantes. Aunque al profundizar un poco en su narrativa, pronto se da uno cuenta de que su discurso -al menos, el subyacente- es mucho menos racista, menos derechista y machirulo de lo que parece. Ellroy podrá considerarse a sí mismo el último de los escritores "machos", el novelista cargado de testosterona y sin pelos en la lengua que se explaya en tal sentido en sus libros y entrevistas, pero al tiempo que representa ese papel, parece estar guiñando un ojo para avisarnos de que no va en serio. Bueno, sólo un poco...

(*) Aún quedan dos novelas más para completar el "Segundo Cuarteto de Los Ángeles", aunque cronológicamente, éste corresponda a una época anterior al "Primer Cuarteto de L. A.". Ambos, junto con la "Trilogía Americana", constituirán al final (esperemos) un ciclo de once novelas negras con personajes en común que saltan de unas a otras, que abarcarán desde 1941 a 1972 (he de decir, no obstante, que a diferencia de las series anteriores, en este Segundo Cuarteto sí que resulta conveniente haber leído el primer libro antes de acometer el segundo).

Otros libros del mismísimo Perro del Demonio reseñados en ULAD: PerfidiaLa Dalia NegraMis rincones oscuros

6 comentarios:

Sergio Sánchez dijo...

Confieso ser fan y haber disfrutado a lo bestia, hasta me releí las páginas finales escuchando a toda pastilla la sinfonía Leningrado de Shostakovich. Mi opinión no es nada fiable.

Juan G. B. dijo...

Hola, Sergio:
Como es obvio, yo también soy fan, así que te entiendo perfectamente... No obstante, reitero esta en esta novela pasan tantas cosas y a tal velocidad, que yo, al menos, acabé exhausto tras leerla...
Un saludo y gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

a mi no me gusta Ellroy,ni Chandler ni Hammet,prefiero la novela psicologica tipo Patricia Highsmith y Ruth Rendell.Sobre gustos no hay disgustos.

Juan G. B. dijo...

Cierto, anónimo, y menos aun gustándote esas escritoras tan estupendas...
Un saludo.

Cris dijo...

Tenía ganas de ver este libro en este blog porque he oído opiniones de todo tipo acerca de This Storm. A mi Ellroy me gusta desde la Dalia negra, que leí muchos años antes de la película. Me fío de Juan.
Así q no sé cuando pero caerá fijo.
De sus libros como Seis de los granded que van de otra época no he leído nada.
En cambio ya han caído:
*La Dalia Negra
* El gran desierto
*Jazz blanco
*A la caza de la mujer
* Mis rincones oscuros
* Perfidia

Pd. Raymond Chandler me chifla pero creo que ni se parecen.
De Highsmith me falta leer mucho, pero Ripley me ha dejado fría. Esperaba más.

Juan G. B. dijo...

Hola Cris:
La verdad es que me halaga que te fíes de mi criterio, cuando sin duda tú eres más experta en la obra de Ellroy que yo ; )
Sólo puedo decirte que debes leer esta última novela (hasta la fecha(; tal gez esté un escalón por debajo de Perfidia, pero eso es sovre tdo porque si bien ésta se puede leer como una novela independiente, con "Ests tormeta" se hace más necesario haber leído la anterior para entenderlo todo. Aparte de que el ritmo implacable que le imprime Ellroy, ya digo, deviene un tanto agotador...
Un saludo y muchas gracias por el comentario.