miércoles, 13 de febrero de 2013

Jonas Jonasson: El abuelo que saltó por la ventana y se largó

Idioma original: sueco
Título original: Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann
Año de publicación: 2009
Valoración: está bien

Allan Karlsson vive en una residencia de ancianos y, a pesar de que es su cumpleaños y de que ha llegado en un envidiable estado de salud a la centena, no tiene ganas de "disfrutar" la fiesta que le están preparando. Así que, sin pensárselo dos veces, salta por la ventana y se dirige a la estación de autobuses. Allí un joven le pide que le guarde su maleta mientras entra al baño, pero Allan, consciente de que va a perder el autobús, si espera un par de minutos más, decide irse con ella y con los millones de coronas (pertenecientes a una peligrosa banda criminal) que lleva dentro.

Se inicia así una aventura en la que el joven del baño perseguirá a Allan y el dinero, la policía buscará al anciano por toda Suecia (creyendo que ha sido secuestrado) y éste hará los amigos más variopintos: un ladrón, una mujer que tiene un elefante, un vendedor ambulante de perritos calientes que se ha pasado media vida haciendo todo tipo de estudios universitarios... mientras repasa sus cien años de vida y las vivencias que ha tenido hasta entonces, que incluyen cenar con Franco (y comer la típica "paella andaluza". Ejem), hacerse amigo de Truman, ser deportado a Siberia por Stalin, tontear con la mujer de Mao y pasar años en Bali bebiendo combinados junto a un familiar de Albert Einstein, entre otras cosas.

Resumiendo, que lo que comienza como la historia de un anciano aburrido de su día a día se convierte en una novela de aventuras con grandes dosis de humor y en un repaso alternativo a los grandes acontecimientos históricos del último siglo. 

Y no estaría nada mal, si no fuese porque la segunda mitad del libro se hace excesívamente larga. Una vez que el lector conoce a todos los personajes y ya sabe que el bueno de Allan ha tenido que ver en el devenir de la historia más que cualquiera de los políticos con los que se encuentra, la acción se vuelve lenta y da la impresión de que el autor está intentando llenar páginas y páginas con las peripecias vividas por el anciano, pues no sabe muy bien cómo continuar la narración actual.

Al final, es verdad, Jonasson retoma los acontecimientos como debe y escribe un final correcto y no falto de humor (lo cual cuadra perfectamente con el resto de la obra), con lo que la historia se salva y el lector queda satisfecho. Pero ay, esas decenas de páginas centrales...