jueves, 21 de febrero de 2013

Brecht Evens: Un lugar equivocado

Idioma original: neerlandés
Título original: Ergens waar je niet wil zijn
Año de publicación: 2009
Valoración: muy recomendable


Seguro que todos los lectores, en algún momento de su vida, han oído este dicho: "Hay quien nace con estrella y quien nace estrellado". Sin ponerme a discutir si esto es verdad o mentira, sí puedo afirmar que es la base sobre la que Brecht Evens construye Un lugar equivocado, un conjunto de tres historias relacionadas entre sí en las que el autor analiza tres tipos de personalidad.

En la primera historia, el autor nos lleva a casa de Gary, un hombrecillo tímido y gris que organiza una fiesta para sus amigos y compañeros de estudios, que aceptan su invitación pensando que también acudirá un tal Robbie. Pero las horas pasan y no parece que Robbie se vaya a pasar, y la impaciencia y las pocas ganas de estar en compañía del anfitrión harán mella en todos los que allí se han reunido.

En la segunda historia le seguimos la pista a Naomi, una chica tímida que acude a la discoteca donde suele estar Robbie, con la esperanza de encontrarlo. Y vaya si lo encuentra. Éste –el típico joven atractivo y encantador, el alma de toda fiesta, al que adoran todas las mujeres y al que quieren emular todos los hombres– hará que Naomi viva la mejor noche de su vida, aunque el desenlace de la misma no sea el que ella había esperado.

En la tercera historia vemos a Gary y Robbie en la discoteca, manteniendo una conversación acerca de lo que les habría gustado hacer con su vida y del lugar al que finalmente han llegado. Aquí veremos cuán diferentes son ambos personajes y cómo ni sus destinos ni sus realidades podrán nunca compararse.

Si bien los tres personajes son claramente arquetípicos, el autor consigue que cumplan su objetivo y los tres episodios en los que se nos presentan hablan de las relaciones (de todo tipo) hoy en día, del interés, de la esperanza en el futuro, de las dificultades sociales, de lo efímero de lo importante... a lo que ayuda, en gran medida, el excelente grafismo que acompaña a la historia.

Olvidando la estructura característica del cómic (viñetas y bocadillos), Evens realiza un excelente trabajo (no en vano esta obra fue galardonada con el Premio a la Audacia en el festival de Angoulême) a base de grandes escenarios en los que nos encontramos varios focos de atención, diferentes escenas que se desarrollan a la vez, elaboradas en acuarela, donde los colores adquieren tanta importancia como los dibujos y las palabras (por ejemplo, el autor usa el azul para Robbie, el rojo para Naomi y el gris para Gary; tanto en los personajes como en sus diálogos), y se crea un código visual realmente impactante.

Estamos, sin duda, ante un autor al que hay que seguir de cerca, pues estoy segura de que aún le queda mucho –y aún mejor– trabajo por enseñar.