Mostrando entradas con la etiqueta libros en neerlandés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libros en neerlandés. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de abril de 2026

Thomas Olde Heuvelt: Oráculo

Idioma original: neerlandés

Título original: Orakel

Año de publicación: 2021

Traducción: al inglés, Moshe Gilula; del inglés al español, Ana Isabel Sánchez

Valoración: entre recomendable y está bien

Última novela, hasta la fecha, del autor de la estupenda y terrorífica HEX que no sólo resulta tener un transfondo de lo más holandés posible (y sí, en este caso digo holandés más que neerlandés), sino que ya  comienza echando mano de un par de clichés: un par de adolescentes que, al dirigirse a clase en bicicleta, encuentran un sorprendente hallazgo en un campo de tulipanes -bueno, vale, como es casi invierno, de bulbos de tulipanes, pero lo mismo da-; sólo faltan un par de molinos de viento y una oronda y rubia campesina con zuecos... El hallazgo de los chicos tampoco es una nadería, sino nada menos que un navío desaparecido trescientos años atrás y que vuelve a aparecer ahí tirado en medio de un campo. Y qué tiene la bastante inquietante característica de que todos aquellos que entra por su escotilla de proa no vuelve a salir... Desaparecen, además, mientras suena la fantasmal campana de a bordo. El barco, cómo no, se llama el Oráculo - y la finca donde aparece, por cierto, tiene el premonitorio nombre de El Fin de Todo Hombre-; con este  sugerente comienzo, cabe esperar, sin duda, una historia de terror de las de poner los pelos como escarpias, ¿no?

Pues no. O, mejor dicho, sí pero no... Porque, si bien nos encontramos, sin duda, ante una novela de terror fantástico -o viceversa-, Oráculo no se queda en eso, puesto que muta por momentos hacia un thriller "de espías", cuando del hallazgo se hace cargo una opaca sección de los servicios secretos neerlandeses llamada Noviembre-6; a una novela juvenil, ya que el principal protagonista es Luca, uno de los chicos que encuentra el barco, de trece años e incluso, en cierto modo, se trata de una secuela de HEX, lo que no quiere decir continuación, porque el otro protagonista más destacado de la historia -dentro, eso sí, de un montón de personajes- es nada menos que Robert Grim, que les sonará a quines hayan leído la primera novela de Heuvelt (la primera traducida al castellano, al menos). Tranquis quienes no lo hayan hecho, porque no es para nada necesario (aunque sí conveniente) para seguir ésta. 

El terror que nos ofrece la novela también cambia a lo largo de la historia, pues si en un principio, cuando se producen las inexplicables desapariciones, podríamos hablar incluso de un "terror metafísico" (con todas las comillas del mundo, por favor), para luego encontrar otro más epidérmico y, por último, casi un "horror cósmico" lovecraftiano, combinado, además, con un atavismo bastante sorprendente.... En fin, que quizás por esta ensalada de terrores cambiantes me da la impresión que la novela puede no ser del agrado total de los devotos del género más puro... o quizá se deba más bien a lo que he mencionado que tiene el libro de thriller de espías e incluso de acción y que puede despistar un poco al personal terroadicto más recalcitrante. Puede que me equivoque y espero que así sea, en todo caso. De lo que sí estoy seguro es que esta novela puede agradar también y mucho, a los seguidores del género fantástico (no necesariamente terrorífico, quiero decir) y también a un público de gusto más general, por qué no.

Un último apunte: en mi reseña de HEX comentaba que en esa novela había pocos personajes femeninos (aparte de la bruja alrededor de quien gira la historia, claro) y aún menos encontrábamos en ECO, en todo caso, en lo que yo llegué a leer. No ocurre lo mismo en Oráculo, en donde encontramos una paridad entre personajes masculinos y femeninos, con bastante protagonismo de algunas de éstas, además. Otra cosa es si estos personajes femeninos están mejor o peor tratados o responden a ciertos tópicos, como le he oído comentar a cierta youtuber, pero bueno, parece que Thomas Olde Heuvelt está más atento a este detalle. Claro que igual su siguiente novela se desarrolla en un monasterio de monjes cartujos y me tengo que callar...


También de Thomas Olde Heuvelt en Un Libro al Día: HEX

sábado, 23 de agosto de 2025

Thomas Olde Heuvelt: HEX

Idioma original: neerlandés/inglés (*)

Título original: HEX

Año de publicación: 2013/2016

Traducción: Ana Isabel Sánchez (del inglés al español); Nancy Forest-Flier (del neerlandés al inglés).

Valoración: muy recomendable

Está ya bastante extendida la idea de que uno de las principales logros literarios de Stephen King, más allá de obras concretas, es la inserción de los elementos  propios del terror sobrenatural en ámbitos cotidianos, realistas, incluso costumbristas... (y pido perdón por el tópico de comenzar a reseñar cualquier novela de terror hablando del Rey, pero ya veréis como tiene su sentido). El caso de Black Spring, un pueblo a orillas del Hudson, en el estado de Nueva York, en el que se desarrolla la trama de HEX, va más allá: sus habitantes llevan trescientos cincuenta años conviviendo con lo sobrenatural, lo inexplicable y escalofriante, y no sólo integrándolo en su quehacer diario sino convirtiéndose, en cierto modo, en cómplices del mismo...

Porque resulta que en Black Spring vive una bruja, Katherine van Wyler... Bueno, vivir no es el verbo más adecuado, puesto que fue ejecutada hace 350 años, pero, aún así, encadenada y con los ojos y la boca cosidos, se dedica a pulular por el pueblo y a aparecerse incluso dentro de las casas, en momentos que bien pueden ser de lo más inoportunos, como cuando la gente está haciendo... ejem, cosas de adultos en el dormitorio, etc. Para controlar sus apariciones, así como para evitar que los forasteros que visiten la localidad se den cuenta de su presencia, se estableció el HEX, una oficina que vigila los movimientos de la bruja con cámaras instaladas por todas partes y avisos de una App creada ad hoc, así como se encarga del camuflaje de la bruja, la disuasión de los posibles nuevos residentes, etc. Porque el gran problema es que los habitantes de Black Spring no pueden huir de allí, como haría cualquiera con dos dedos de frente; Katherine -pese a que hay quien le llama "la abuelita"- es ante todo un ente maligno y vengativo que ha cubierto el pueblo con una maldición. Una entidad terrible y ominosa, aparentemente invulnerable, hasta que se topa con una fuerza aún más destructiva e imprevisible; un  grupo de adolescentes hastiados y gilipollas. A partir de aquí la cosa sólo puede ir a peor (aún).

Tenía yo muchas ganas de leer a Thomas Olde Heuvelt, una de las luminarias de la literatura terror actual, pero empecé por su siguiente novela, ECO, la historia de un alpinista poseído por una montaña maldita. Por lo que sea, esta novela se me hizo bola y la abandoné a las doscientas páginas, o así. De ahí que estuviera algo suspicaz cuando comencé con HEX, no fuera a pasarme lo mismo... y ya os digo que todo lo contrario: aparte del interés por su original premisa, la he devorado y me ha parecido una obra de gran calidad y que permite una serie de lecturas a diferentes niveles. Por supuesto, lo más evidente es su adscripción al género de terror y en este sentido la novela funciona perfectamente, suministrándonos todas una serie de momentos e imágenes truculentos y espeluznantes, así como otros de tensión e inquietud crecientes. El único reparo que se le puede poner es que la idea principal de la historia y su imagen, la de una bruja centenaria con ojos y boca cosidos que se te puede aparecer delante en cualquier momento, es tan potente y aterradora que, inevitablemente, el autor ha tenido que hacer ímprobos esfuerzos para que el resto de su obra esté a la altura, en términos terroríficos. No digo que no lo haya conseguido, pero lo que quedará en la memoria de cualquier lector, creo yo, es, ante todo,  la propia Katherine.

Por otro lado, no menos pavoroso es el comportamiento de la población de Black Spring, una comunidad que, además de tener -de forma un tanto tópica, pero posiblemente acertada- cierta tendencia a la hipocresía, la cobardía e incluso el fanatismo, se ve acorralada, hay que reconocerlo, entre la espada y la pared y cuando las circunstancias se ponen peludas no necesariamente reacciona de la mejor forma posible. Aparte de que la podemos considerar como una parábola del mundo occidental reaccionando de forma paranoica y restrictiva al terrorismo, la crisis económica o cualquier otro problema que cabe englobar dentro de la llamada "doctrina del shock", la comunidad de Black Spring nos remite, debido a esa maldición que les impide abandonar el pueblo, a otra de una novela aparecida, casualmente, el mismo año: la de La cúpula, de Stephen King (y pido disculpas de nuevo por mentar una vez más al Rey... aunque no es la única concomitancia o referencia a su obra que encontramos en HEX... De hecho, me atrevo a afirmar que la novela de Heuvelt es lo más parecido que se puede encontrar a los libros de King, sin que eso signifique, en absoluto, que nos encontramos ante una copia o un pastiche). Además, la novela nos puede hacer reflexionar sobre ciertas decisiones éticas, la responsabilidad y las decisiones de nuestros actos, así como si debe primar el bien común o el interés individual... Y no es una novela que nos dé una respuesta clara ni los personajes son totalmente positivos o tienen razón, frente a otros que no. Todo tienen sus razones... al menos mientras conservan la razón.

Una última capa, quizás algo más tenue o menos evidente: dado que hoy en día también está muy extendida la idea de que las brujas (las reales, quiero decir, o al menos las mujeres que fueron condenadas por brujería en siglos pasados) en realidad eran poco menos que protofeministas, víctimas, en todo caso del heteropatriarcado dominante y teniendo en cuenta que la mayoría de los personajes principales que aparecen en este libro son hombres (aunque esto tal vez sólo se deba a una tendencia propia de ete escritor, dado que lo mismo ocurre en Eco, al menos hasta donde yo leí), cabe darle a la novela la interpretación de que la bruja Katherine sería una representación simbólica, o incluso arquetípica, de lo femenino, mientras que los personajes masculinos encarnarían las diferentes actitudes -desde la represión y la reacción violenta hasta la negociación aparentemente comprensiva- del heteropatriarcado hacia la misma... ya os digo que no es una interpretación evidente y puede que hasta esté un poco traída por los pelos, pero lo que sí me parece, de manera clara, es que esta novela no es en absoluto misógina, como se le acusó, al parecer, cuando apareció  hace unos años... De hecho, yo diría todo lo contrario.  

En cualquier caso, se trata de una novela de terror original y solvente ( es decir, que da su miedito) y que os recomiendo tanto a los y las amantes de género como a quienes no lo soy tanto. Yo, por lo jenos, leyéndola me lo he pasado teta (teta de bruja, en este caso... y perdón por la broma, pero ya la entenderéis si leéis el libro). O mejor, me lo he pasado pipa, no sea que me llamen misoginia a mí... Fijaos que hasta me estoy planteando volver a intentarlo con ECO... Ya os contaré.

(*) Un apunte sobre el idioma original de esta novela: al parecer, se publicó una primera versión, en neerlandés y ambientada en los Países Bajos, pero cuando se vendieron los derechos para publicarla en lengua inglesa, el autor modificó ese primer texto para ambientar las historia en EE.UU. (por lo que sea, que nada tuvo que ver con razones comerciales, claro), utilizando para ello la traducción de Nancy Forest-Flier y su propia nueva redacción, directamente en inglés. Por lo visto, aparte de la ambientación lo que más cambió de la novela Thomas Olde Heuvelt  es el final.

lunes, 23 de octubre de 2017

Cees Nooteboom: El desvío a Santiago



Idioma original: Holandés
Título original: De omweg naar Santiago
Año de publicación: 1992
Traducción: Julio Grande
Valoración: Muy recomendable



“España es brutal, anárquica, egocéntrica, cruel; España está dispuesta a ponerse la soga al cuello por disparates, es caótica, sueña, es irracional”. La afirmación está en las páginas iniciales de Desvío a Santiago, una recopilación de artículos escritos hace tres décadas por el ensayista, poeta y novelista holandés Cees Nooteboom (La Haya, 1933) que es el inventario literario de los motivos por los que este país paradójico y grotesco le fascina y mantiene en un estado de absoluta seducción. Y prosigue: “¿Qué se puede hacer con un país así? Odiarlo o amarlo, y creo que es por esa misma tendencia absurda y caótica de mi propio carácter por lo que he elegido lo último, y por eso estoy aquí a la hora equivocada…”, explica el escritor mientras se da de narices con la puerta de la catedral de una capital de provincia cualquiera, cerrada hasta dentro de tres o cuatro horas, hasta que la reabran después de comer, por la tarde.

En estos casi treinta artículos, Cees Nooteboom deambula especialmente por las montañas y mesetas interiores de ese país vacío y desolado, desviándose una y otra vez de las rutas principales para disfrutar de una ermita románica, de un paisaje solemne, de la silueta de un monte recortado frente al cielo rotundo, o de una perspectiva profunda bajo la luz inmisericorde. “Quizás sean las comarcas que yo visito. Por que es esto lo que quiero, lentitud, y sea cual fuera la ley que aquí gobierna, encuentro lo que busco. En un paisaje en el que un único árbol se ve a kilómetros de distancia, el tiempo se mide de otra manera. Por esa medida vengo aquí.” 

Llegados a este punto del trayecto, dejen que este precario reseñador –parido y criado en una playa mediterránea entre hordas de enrojecidos guiris en chanclas oliendo a aceite de coco, cuyo máximo interés por la cultura del país es ponerse tibios de sangría en la japiauar- les exponga su propia fascinación por la mirada fascinada del escritor holandés. Porque cuando acompañado de mis prejuicios paro en uno de esos pueblos varados junto a la carretera nacional y entro en el bar del Casino –a por alivio, refresco, café…- me parece caer de bruces en los versos de Antonio Machado, en la España que ora y bosteza, que ora y embiste. Cees Nooteboom nos brinda el retrato de un país de hace tres décadas y quizás las cosas hayan cambiado algo, quizás no demasiado, y esta distancia le da al relato un atractivo añadido por lo que nos permite de comparación. En los casinos de pueblo, desde luego, sigue hoy el mismo camarero aburrido y mal encarado, las moscas incansables, las noticias de TVE a volumen atronador… Aunque sí ha mejorado ostensiblemente la oferta gastronómica y hostelera, y ahora hay algo más que paradores, menús de incierta digestión y jarras de vino con la textura del cemento. Perdón por la dispersión, pues no se trata de eso: Desvío a Santiago no va para nada de exaltación turístico gastronómica.

En estas crónicas apenas hay diálogo con las personas que se van cruzando con el viajero. Sí en cambio una honda conversación interior sobre sus propias creencias, dudas, diferencias culturales, prejuicios morales y políticos, pasiones estéticas e inclinaciones metafísicas, místicas, espirituales. Convertidas en  excelente literatura. Todo ello sugerido, contrastado, detonado por las humildes iglesias que van apareciendo en los caminos solitarios, apenas dibujados en los mapas turísticos. Por los cuadros de Velázquez, Goya, Zurbarán o el Greco que suponen un aldabonazo a la sensibilidad humana y al ejercicio del pensamiento. Pasear por las calles arremolinadas de las ciudades medievales para sentirse inmerso en una corriente de tiempo que fluye con melancólica quietud, o dejar volar la imaginación con la lectura de Cervantes, Lorca, Santa Teresa o cualquier erudito local ensalzando las virtudes de la propia provincia. O contemplar complacido cómo un grupo de enfermeras de la Cruz Roja se lanzan alegremente a bailar sevillanas en el Rocío. Cees Nooteboom nos explica que se siente atraído por la belleza de estos paisajes, por la tradición artística de este complejo país, por el extremismo vital de sus paisanos, “porque creo que yo soy así por dentro”.

También de Cees Nooteboom en ULAD:  El día de todas las almasLuz por todas partes

lunes, 12 de septiembre de 2016

John Vermeulen: El jardín de las delicias

Idioma original: neerlandés
Título original: De tuin der lusten
Año de publicación: 2001
Traducción: Marta Arguilé Bernal
Valoración: está bien

Se cumple este año el quinto centenario de la muerte del eximio pintor Hyeronimus Bosch, "El Bosco" (no confundir con el personaje de Michael Connelly, por favor), con los previsibles y supongo que inevitables homenajes, publicaciones y exposiciones de sus obras (al menos en su ciudad natal y en Madrid, donde tengo entendido que el museo del Prado ha aprovechado para subir el precio de las entradas); parece oportuna, por tanto, la lectura de esta biografía novelada del artista, escrita por el belga John Vermeulen. 

Biografía novelada o  más bien novela basada en su biografía, pues es poco lo que se conoce a ciencia cierta sobre Jeroen van Aken -verdadero nombre de El Bosco- aparte de la fecha de su muerte, su ingreso en la hermandad de Nuestra Señora y algún que otro detalle de su familia... de hecho, incluso la autoría de muchas de sus supuestas obras ha sido puesta en entredicho en los últimos años. Así que Vermeulen, legítimamente, optó por imaginar una de las vidas posibles que podía haber tenido el pintor, centrándose, sobre todo en dos aspectos -aunque con una estrecha imbricación de uno con otro-: por una parte, la relación con los demás miembros de su familia y, sobre todo, con su díscola hermana Herberta -relación que Vermeulen elucubra poco fraterna o, más bien, fraterna en exceso...-; por otro lado, su ansia de libertad intelectual para plasmar en sus cuadros todas las visiones y creaciones que su vívida imaginación creaba, así como para conocer las múltiples formas de acceso a la sabiduría (alguna de las cuales sigue siendo bastante popular hoy en día), al margen de la restricitiva ortodoxia que imponían la Iglesia y las probas costumbres en aquel siglo XV; en efecto, en la novela tanto El Bosco como varios de sus familiares y amigos se las ven tiesas con la Inquisición, comandada además en esa ciudad de s'Hertogenbosch -o Bolduque, en español- por nada menos que el despiadado e implacable Jacob Sprenger, co-autor del célebre Malleus Maleficarum (sí, lo sé, ese libro que tanta gente tiene en su mesilla de noche), obra que sirvió para enviar a la hoguera a miles de personas acusadas de brujería, en aquellos tiempos tan jubilosos...

Por lo demás, la novela de Vermeulen resulta más que correcta e incluso amena, ofreciendo un abigarrado retrato de época  en el que encontramos tanto a burgueses y clérigos como hampones, prostitutas y artistas, alquimistas e inquisidores. Un panorama quizá demasiado ordenado y dirigido como para dar como resultado una novela memorable, pero sí lo suficientemente rico para darnos una idea de lo que pudo ser -ya que todo es una recreación aproximativa- un tiempo en el que la más mínima divergencia se consideraba inspirada por el propio demonio y, sin embargo, un pintor se atrevió a plasmar en sus obras todo tipo de imágenes insólitas y perturbadoras, incluso heréticas -según para quién- y no sólo salir indemne, sino acabar por ser considerado uno de los mayores, aunque tal vez el más enigmático, maestro de su arte. 

martes, 10 de marzo de 2015

Hella S. Haasse: La ciudad escarlata

Idioma original: neerlandés
Título original: Die scharlaten stad
Año de publicación: 1952
Traductor: Andre Martín Koster
Valoración: recomendable

En esta novela, la conocida escritora neerlandesa Hella Haasse afrontó el manido tema de la célebre familia Borja -Borgia, en este libro- desde una perspectiva cuando menos original: en vez de centrarse en los miembros más conocidos de la familia (Rodrigo, César, Lucrecia) lo hizo en el más misterioso de todos, al menos en lo que se refiere a la falta de datos sobre él: Giovanni Borgia, el llamado Infans Romanus, hijo natural de César... o tal vez de su padre, el papa Alejandro VI... o tal vez hijo de la desgraciada Lucrecia... con su padre...o con su hermano... o con algún otro. O quizás hijo de ninguno de ellos, quién sabe...

En la novela, Giovanni, desamparado tras la muerte del papa Alejandro y de César, que ha acabado en la corte del rey de Francia y sirviéndole como soldado en navarra, vuelve a Roma para tratar de acalrar la oscuridad de sus orídenes y labrarse una posición, en una ciudad en la que su apellido apenas si despierta ya curiosidad y nada del temor de antaño. Se cruzará en su camino con el escritor satírico y chismoso profesional Pietro Aretino, el único que parece interesado en el secreto quizá terrible que esconde la propia existencia del joven Borgia. y que además le introduce en el mundo de las bajas pasiones que constituye la tramoya -tampoco demasiado oculta- de ese escenario para la representación del oropel del poder que era la Roma de entonces, la ciudad escarlata.

Aretino no es el único personaje real que aparece en la novela -que de hecho, está contada desde múltiples puntos de vista, aunque predomine el de Giovanni Borgia-. también encontramos a Miguel Ángel, a Maquiavelo, a Alfonso d'Este.. e, inevitablemente, a su esposa, Lucrecia Borgia (quizás la madre... o la tía... o la hermana de Giovanni); el retrato que se hace de ésta es particularmente interesante: a diferencia de las dos visiones extremas que se hecho siempre de ella, la "demonización" o la "santificación", Haasse nos presenta a una Lucrecia cariñosa con Giovanni, pero neurótica, víctima de los hombres que la han rodeado en su vida -su padre, su hermano, sus maridos-, pero también manipuladora y hábil a la hora de utilizar su propia debilidad. Su retrato, además, parece complementarse con el de los otros dos personajes femeninos que aparecen en la novela: la piadosa noble Vittoria Colonna y la prostituta Tulia de Aragón.

Otros "cameos", sin embargo, parecen menos justificados o más metidos con calzador en la historia: es el caso de Ana Bolena o el caballero vasco que luego pasaría a la posteridad como San Ignacio de Loyola. En cualquier caso, este libro sin duda puede ser un deleite para todo aficionado a la novela histórica; en especial, el relato que se hace del famoso sacco de Roma de 1527 resulta pormenorizado, descarnado y, justamente por eso, aterrador pero fascinante.

Una novela, repito, original sobre una materia y unos personajes mil veces tratados en la literatura. Sólo por eso ya merecería ser recomendada, pero es que además está muy bien escrita y parece que documentada. Garantía de unas cuantas horas de lectura placentera y a ratos apasionante, en mi opinión.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Harry Mulisch: El atentado

Idioma original: neerlandés
Título original: De Aanslag
Año de publicación: 1986
Valoración: está bien

El atentado narra la vida de Anton Steenwijk, quien, tras perder a toda su familia en un atentado durante la Segunda Guerra Mundial, decide llevar un vida simple y ajustada a las normas y de paso negar todo recuerdo de su infancia. Anton se muda a casa de unos familiares, estudia medicina, encuentra un trabajo, se casa... lleva una vida que aparentemente es de lo más normal, pero no puede disfrutarla plenamente porque, a pesar de sus esfuerzos para evitarlo, el pasado sigue llamando a su puerta.

Ésta es, a grandes rasgos, la historia que nos cuenta Mulisch en El atentado. Y, a pesar de que tiene todas las características necesarias para gustarme mucho (drama familiar e histórico, bildungsroman, estilo narrativo de gran calidad...), me ha dejado un poco fría. Reconozco que el autor desarrolla los personajes (especialmente, el protagonista) de forma lógica y creíble, que los viste de un sinfín de contradicciones y de virtudes y debilidades que los convierten en seres humanos y no arquetipos (algo que él mismo debió de vivir en su propia piel, pues su madre era judía y su padre era pro nazi), y que su prosa es exquisita. También hay que felicitar a Mulisch por la excelente recreación de la(s) época(s) en la(s) que se desarrollan los acontecimientos y por ofrecer al lector, de la mano de Anton, una interesantísima visión de la historia de Holanda desde la Segunda Guerra Mundial hasta la década de 1980, pero...

... Pero el libro me ha dejado una sensación un poco vacía, la verdad. A pesar de todos sus aciertos, me da la sensación de que el personaje (o el autor) se pierde demasiado en elucubraciones estériles que no sirven sino para alargar la novela sin que lleguen a decirnos demasiado. Puede que esto sea problema mío (ya digo que no puedo hablar de fallos garrafales en la narración ni de prosa chapucera), por supuesto, no lo sé. Quizá me habría gustado más si hubiese tenido la mitad de páginas, o quizá debería darle otra oportunidad y volver a leerlo más adelante. Puede ser.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Colaboración: Luz por todas partes de Cees Nooteboom

Título original: Zelfportret van een ander
Idioma original: neerlandés
Año de publicación: 2012
Valoración: está bien




Cees Nooteboom (La Haya, 1933) es un poeta conocido. Todos los años su nombre aparece como candidato al Nobel de literatura. Sus novelas (como Aquellas montañas de Holanda) y libros de viajes (Tumbas de poetas y pensadores, El desvío a Santiago...) se han publicado en España. Pero Cees Nooteboom se considera sobre todo un poeta. Este libro es una selección de todos sus poemarios, incluido uno de 2012 de igual título. Uno de esos formatos que parecen dotados para mejor envejecer en una estantería privada.

Cees Nooteboom confiesa que su poesía es muy visual, material, que él es poco dado a lo abstracto. Su unión de poesía y prosa dice muchas cosas a la vez sin dejar nunca de ser reflexivo, de hablar siempre primero para él. La carga de su voz es de datos y profundidad. Predomina la sensación de estar ante un evento, de ser testigo de un juicio excepcional e incompleto:

El aire que rodea todo esto
es la más alta invención, una vida que existe
ahora que ya nunca más
    existe.
Amsterdamés, pensante, poeta racional, que afirma que le encanta viajar, y sin embargo, confiesa “dadme otra vida y no la quiero”. Aunque la vida no siempre sea tan contable, e incluya momentos que se desaten y no los puedas tocar, la de Cees Nooteboom parece una vida exacta. Eligió ser el turista y el poeta que ha sido, y se nos ofrece como un misterio ázimo. Como otros caminan o andan en la suya, la de él no es un pretexto para escribir, sino que su escribir es la fe que explora para alargar la vida.

Si uno repasa los títulos de alguno de sus libros de poesía (Dulzamara, Autorretrato de otro) casi ya puede imaginarse a quién va a encontrar en sus páginas. Alguien en una versión del mundo tan personal pero tan desarrollada, que no es siempre fácil de entender. Constructor que no aceptaría título de arquitecto, cuya obra a veces es ajena a la propia comprensión. Como el cantante que aun al final del concierto se dirige a su público hablando de usted. Un poeta de estudio, que se esconde en la isla de Menorca a leer y a intentar alargar el verano.

Nosotros en sus poemas somos personajes, mandados no sabemos por quién, dirigidos no sabemos dónde, enmarcados en la sala de su museo. En mutua inmanencia, pupila y punto turístico a la vez, “para que lo perdido se conserve como algo perdido”.

Sus versos alarman con sustantivos, en los que sube y baja una vida poética que ya supera los cincuenta años. Alrededor de los nombres se afianza la construcción: fotos, museos, tumbas de escritores le otorgan la argamasa para la escritura. Y a nosotros la experiencia estética de leerlo o visitarnos. Uno a esa edad quizás se siente más orgulloso de lo que ha conocido que de lo que ha logrado. Quizás el sol nos juzgue en la vejez como a Cees Nooteboom durante toda su vida.

También de Cees Nooteboom en ULAD: El día de todas las almas

martes, 22 de octubre de 2013

Brecht Evens: Los entusiastas


Idioma original: neendarlés
Título original: De Liefhebbers
Año de publicación: 2011 
Valoración: Muy recomendable



Ya hablamos de Brecht Evens hace unos meses, cuando reseñamos su cómic Un lugar equivocado. Ahora toca hablar de Los entusiastas, su siguiente obra, que comparte estilo y algunos temas con su primer libro.

En este caso, Evens presenta a una serie de artistas aficionados (aspirantes a artistas, más bien) que organizan una feria de arte en el pequeño pueblo en el que viven y llaman a un artista profesional para que les eche una mano con la organización. A partir de entonces, todos se desvivirán por agradar al "experto" en la materia, aunque también habrá quien no esté del todo a gusto en compañía del mismo. Así surgirán relaciones de amistad, de admiración, viejas (y nuevas) rencillas... todo un abanico de reacciones tan humanas como lógicas y realistas.

Y precisamente es eso lo que hace Evens en esta obra, profundizar en las relaciones interpersonales a todos los niveles que surgen en el pequeño pueblo, mostrando una gran sensibilidad y mucho sentido del humor.

Como ya ocurría en Un lugar equivocado, lo primero que nos llama la atención de Los entusiastas es su estilo, un fabuloso despliegue visual lleno de colorido que interactúa con la historia y los personajes, consiguiendo que el lector se involucre inmediatamente con el contenido del cómic.

Sin embargo, en este caso la historia está mejor desarrollada y es algo más compleja que en su primera obra, lo cual muestra su evolución y nos prepara para lo que está por llegar.


También de Brecht Evens: Un lugar equivocado.

jueves, 21 de febrero de 2013

Brecht Evens: Un lugar equivocado

Idioma original: neerlandés
Título original: Ergens waar je niet wil zijn
Año de publicación: 2009
Valoración: muy recomendable


Seguro que todos los lectores, en algún momento de su vida, han oído este dicho: "Hay quien nace con estrella y quien nace estrellado". Sin ponerme a discutir si esto es verdad o mentira, sí puedo afirmar que es la base sobre la que Brecht Evens construye Un lugar equivocado, un conjunto de tres historias relacionadas entre sí en las que el autor analiza tres tipos de personalidad.

En la primera historia, el autor nos lleva a casa de Gary, un hombrecillo tímido y gris que organiza una fiesta para sus amigos y compañeros de estudios, que aceptan su invitación pensando que también acudirá un tal Robbie. Pero las horas pasan y no parece que Robbie se vaya a pasar, y la impaciencia y las pocas ganas de estar en compañía del anfitrión harán mella en todos los que allí se han reunido.

En la segunda historia le seguimos la pista a Naomi, una chica tímida que acude a la discoteca donde suele estar Robbie, con la esperanza de encontrarlo. Y vaya si lo encuentra. Éste –el típico joven atractivo y encantador, el alma de toda fiesta, al que adoran todas las mujeres y al que quieren emular todos los hombres– hará que Naomi viva la mejor noche de su vida, aunque el desenlace de la misma no sea el que ella había esperado.

En la tercera historia vemos a Gary y Robbie en la discoteca, manteniendo una conversación acerca de lo que les habría gustado hacer con su vida y del lugar al que finalmente han llegado. Aquí veremos cuán diferentes son ambos personajes y cómo ni sus destinos ni sus realidades podrán nunca compararse.

Si bien los tres personajes son claramente arquetípicos, el autor consigue que cumplan su objetivo y los tres episodios en los que se nos presentan hablan de las relaciones (de todo tipo) hoy en día, del interés, de la esperanza en el futuro, de las dificultades sociales, de lo efímero de lo importante... a lo que ayuda, en gran medida, el excelente grafismo que acompaña a la historia.

Olvidando la estructura característica del cómic (viñetas y bocadillos), Evens realiza un excelente trabajo (no en vano esta obra fue galardonada con el Premio a la Audacia en el festival de Angoulême) a base de grandes escenarios en los que nos encontramos varios focos de atención, diferentes escenas que se desarrollan a la vez, elaboradas en acuarela, donde los colores adquieren tanta importancia como los dibujos y las palabras (por ejemplo, el autor usa el azul para Robbie, el rojo para Naomi y el gris para Gary; tanto en los personajes como en sus diálogos), y se crea un código visual realmente impactante.

Estamos, sin duda, ante un autor al que hay que seguir de cerca, pues estoy segura de que aún le queda mucho –y aún mejor– trabajo por enseñar.

También de Brecht Evens en ULAD: Los entusiastas