Título original: Orakel
Año de publicación: 2021
Traducción: al inglés, Moshe Gilula; del inglés al español, Ana Isabel Sánchez
Valoración: entre recomendable y está bien
Última novela, hasta la fecha, del autor de la estupenda y terrorífica HEX que no sólo resulta tener un transfondo de lo más holandés posible (y sí, en este caso digo holandés más que neerlandés), sino que ya comienza echando mano de un par de clichés: un par de adolescentes que, al dirigirse a clase en bicicleta, encuentran un sorprendente hallazgo en un campo de tulipanes -bueno, vale, como es casi invierno, de bulbos de tulipanes, pero lo mismo da-; sólo faltan un par de molinos de viento y una oronda y rubia campesina con zuecos... El hallazgo de los chicos tampoco es una nadería, sino nada menos que un navío desaparecido trescientos años atrás y que vuelve a aparecer ahí tirado en medio de un campo. Y qué tiene la bastante inquietante característica de que todos aquellos que entra por su escotilla de proa no vuelve a salir... Desaparecen, además, mientras suena la fantasmal campana de a bordo. El barco, cómo no, se llama el Oráculo - y la finca donde aparece, por cierto, tiene el premonitorio nombre de El Fin de Todo Hombre-; con este sugerente comienzo, cabe esperar, sin duda, una historia de terror de las de poner los pelos como escarpias, ¿no?
Pues no. O, mejor dicho, sí pero no... Porque, si bien nos encontramos, sin duda, ante una novela de terror fantástico -o viceversa-, Oráculo no se queda en eso, puesto que muta por momentos hacia un thriller "de espías", cuando del hallazgo se hace cargo una opaca sección de los servicios secretos neerlandeses llamada Noviembre-6; a una novela juvenil, ya que el principal protagonista es Luca, uno de los chicos que encuentra el barco, de trece años e incluso, en cierto modo, se trata de una secuela de Hex, continuación, porque el otro protagonista más destacado de la historia -dentro, eso sí, de un montón de personajes- es nada menos que Robert Grim, que les sonará a quines hayan leído la primera novela de Heuvelt (la primera traducida al castellano, al menos). Tranquis quienes no lo hayan hecho, porque no es para nada necesario (aunque sí conveniente) para seguir ésta.
El terror que nos ofrece la novela también cambia a lo largo de la historia, pues si en un principio, cuando se producen las inexplicables desapariciones, podríamos hablar incluso de un "terror metafísico" (con todas las comillas del mundo, por favor), para luego encontrar otro más epidérmico y, por último, casi un "horror cósmico" lovecraftiano, combinado, además, con un atavismo bastante sorprendente.... En fin, que quizás por esta ensalada de terrores cambiantes me da la impresión que la novela puede no ser del agrado total de los devotos del género más puro... o quizá se deba más bien a lo que he mencionado que tiene el libro de thriller de espías e incluso de acción y que puede despistar un poco al personal terroadicto más recalcitrante. Puede que me equivoque y espero que así sea, en todo caso. De lo que sí estoy seguro es que esta novela puede agradar también y mucho, a los seguidores del género fantástico (no necesariamente terrorífico, quiero decir) y también a un público de gusto más general, por qué no.
Un último apunte: en mi reseña de HEX comentaba que en esa novela había pocos personajes femeninos (aparte de la bruja alrededor de quien gira la historia, claro) y aún menos encontrábamos en ECO, en todo caso, en lo que yo llegué a leer. No ocurre lo mismo en Oráculo, en donde encontramos una paridad entre personajes masculinos y femeninos, con bastante protagonismo de algunas de éstas, además. Otra cosa es si estos personajes femeninos están mejor o peor tratados o responden a ciertos tópicos, como le he oído comentar a cierta youtuber, pero bueno, parece que Thomas Olde Heuvelt está más atemtp a este detalle. Claro que igual su siguiente novela se desarrolla en un monasterio de monjes cartujos y me tengo que callar...
También de Thomas Olde Heuvelt en Un Libro al Día: HEX

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