Título original: Die Heimkehr
Traducción: Rosa Pilar Blanco
Año de publicación: 2007
Valoración: Está bien
Quizás, a primera vista, no les suene a ustedes el nombre del autor de este libro. Para ponerles un poco en contexto, Schlink escribió El lector que, sin duda, muchos de ustedes conocerán, bien por el libro, bien por su exitosa adaptación cinematográfica.
Schlink es escritor y jurista y, sin duda, esta ambivalencia provoca que, en muchos casos, la justicia, la culpa y la lucha entre el bien y el mal impregnen sus novelas, que se editan con regularidad en nuestro país.
En el caso de El regreso nos encontramos con la historia de un niño que, durante unas vacaciones con sus abuelos que se dedican a revisar galeradas para editar novelas baratas, descubre el manuscrito de un texto en el que un soldado alemán, que ha estado prisionero en Rusia, vuelve a su casa después de la guerra y descubre que su mujer tiene un niño y vive con otro hombre. La historia queda grabada en el subconsciente del niño, que crece y se convierte en editor literario. En un momento de crisis vital, puesto que su matrimonio ha fracasado y su trabajo no le motiva, decide agarrarse a la vieja historia y emprende una búsqueda tanto de los protagonistas como del autor de la novela. En ese contexto descubre que los relatos de soldados que vuelven al hogar tras la guerra son un género bastante habitual en la posguerra. Nuestro protagonista nunca conoció a su padre porque murió en la guerra y comienza a encontrar excesivas semejanzas entre lo que sucede en la novela y su propia vida.
Aquí el escritor alemán traza un paralelismo entre las circunstancias de la vuelta de esos soldados a su hogar y el dilatado regreso de Ulises a Ítaca. Pone en boca del protagonista reflexiones sobre lo que significa el regreso y el deseo de venganza de los soldados que vuelven a su hogar y encuentran que su sitio está ocupado por un intruso, y lo equipara con la venganza que comete Ulises al volver a Ítaca y matar a los pretendientes de Penélope. Siendo estas reflexiones interesantes y oportunas con lo que nos quiere transmitir el autor, suponen un freno en el desarrollo de la historia que hace que nos distanciemos de la misma.
En una búsqueda que se antoja un tanto improbable, puesto que nuestro protagonista localiza de forma un tanto inverosímil tanto documentos como personas que pudieron coexistir con el autor del libro de su infancia, va descubriendo inquietantes detalles sobre la vida de su padre y entiende que su madre no le ha contado toda la verdad sobre la vida y la muerte de su progenitor. La historia inicia un giro sorprendente, aunque previsible, y desemboca en un final atropellado que no hace justicia al prometedor inicio de la novela.
Schlink desarrolla una novela de intriga, bien escrita y con una prosa correcta, aunque un poco fría y demasiado analítica. Se deja leer, pero no entusiasma. El autor alemán dilata los acontecimientos en demasía, de tal manera que las continuas reflexiones filosóficas y pseudojurídicas sitúan la novela en muchas ocasiones al borde del ensayo, para al final no ser una cosa ni la otra. Quizás con cien páginas menos hubiera conseguido concentrar lo que nos quiere transmitir, saldríamos mucho más satisfechos de esta lectura y subiríamos un escalón en la valoración de esta novela.

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