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sábado, 25 de marzo de 2023

Colaboración: El ladrón de cuerpos, de Anne Rice

Idioma original: inglés

Título original: The tale of the body thief

Traducción: Hernán Sabaté Vargas

Año de publicación: 1992

Valoración: Se deja leer



Llegamos a la cuarta entrega de nuestros vampiros favoritos, las famosas Crónicas vampíricas de Anne Rice: En esta ocasión nos alejamos de los tortuosos mundos victorianos de la Europa decimonónica y acompañamos a Lestat y a su nuevo, inseparable, mortal y (cómo no x6 (1)), también enamorado, amigo David Talbot en la recuperación de su poderosamente cuerpo inmortal, hazaña que se desarrollará gran parte en un crucero de lujo; un cambio de aires nunca viene mal, y se ve que la autora ya estaba harta de hacer corretear a sus personajes por oscuros callejones siniestros en la oscuridad de la noche. Vampiros sí, pero disfrutones también. Lo entiendo perfectamente.

Y es que nuestro insufrible protagonista sufre un engaño de lo más inocente que nos lleva a preguntarnos si es este realmente el mayor punto de suspensión de credibilidad en toda la historia de la saga: ¿han oído eso de Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita? Pues se ve que Lestat no.

La situación es esta: nuestro protagonista (pre)siente que algo o alguien lo está persiguiendo, y, como suele pasar en estos casos tan vampíricos y sobrenaturales, una cosa lleva a la otra y bueno, acaban intercambiándose de cuerpo; la experiencia de volver a tener un cuerpo mortal, con dolores, enfermedades y demás - perra vida – a nuestro amigo no le acaba de venir bien y trata de recuperar su cuerpo original, pero, oh sorpresa (¡no!), no todo va a ser tan fácil como parece. Necesitará toda su astucia y la ayuda de su nuevo amigo (los antiguos pasan olímpicamente de él) para volver a ser el de siempre.

Entre medias una monja católica que se enamora de él (cómo no x7), le pide que le quite su virginidad y que acaba sufriendo estigmas en la selva amazónica (de verdad, todo esto es en serio), una chica a la que viola y le deja cargo de conciencia (esto sí y los asesinatos no, qué curioso) y un sinfín de aventuras más del tipo al que nos tiene acostumbrados la buena de Anne Rice.

Hasta aquí los destripes sobre el argumento; este libro representa una clara vuelta de tuerca al mundo sobrenatural y a la apertura de nuevos estilos de la saga, dejando de lado el terror gótico y la profundidad psicológica de los personajes que la caracterizaba, llegando a rozar en algunos casos el thriller y el cine de acción y suspense (rasgos que se acentuarán en futuros libros). Es por esto por lo que considero que este ejemplar es de peor calidad que el resto de libros leídos hasta ahora: se empiezan a agotar los tortuosos procesos mentales de nuestros personajes y se hace patente la necesidad de otros nuevos que tomen el relevo y nos ofrezcan otra perspectiva.

Y un apunte: tras un amago de final (como esta reseña) se produce una interacción entre Lestat y su supuesto nuevo mejor amigo David Talbot que, si llegan a leerla ustedes, ya me contarán qué tal; si la autora quería construir un personaje insufrible, EGOISTA, y con el que resulte imposible empatizar desde luego lo ha conseguido. Es más, lo ha convertido en el protagonista de una saga de veinte libros. Impresionante.

En fin, seguiremos leyendo Crónicas vampíricas, los placeres culpables hay que disfrutarlos hasta el final y quedan aún muchos volúmenes por delante.

(1) Véase reseña anterior

Firmado: EPS

Otras obras de Anne Rice en ULADMemnoch el diabloEntrevista con el vampiroLa reina de los condenadosLestat el vampiro

jueves, 16 de marzo de 2023

Colaboración: Memnoch el diablo, de Anne Rice

Idioma original: inglés
Título original: Memnoch the Devil
Traducción: Hernán Sabaté Vargas
Año de publicación: 1995
Valoración: Se deja leer


Continúo con mi placer culpable favorito (y no tan secreto): Las Crónicas vampíricas de Anne Rice.

En este volumen Anne Rice y Lestat definitivamente se dejan llevar por sus respectivas imaginación y prepotencia para que todo se acabe yendo de madre sin aparente remisión; si en el anterior libro Lestat debía luchar contra una especie de mago listillo para recuperar su cuerpo inmortal, aquí directamente Satanás en persona (no es otro que el Memnoch del título) viene a PEDIRLE – no exigirle ni muchísimo menos, que estamos hablando del Príncipe Engreído – que sea su lugarteniente. Ojo ahí, que venga Amancio Ortega a suplicarte que heredes Inditex es pecata minuta al lado de eso. Pero no acaba ahí la cosa, Dios en persona (Dios Personificado, creo que lo llaman en el libro) también viene a decirle algo así como que no sea mala gente, no le haga una jugada. Nuestro vampiro favorito se lo tiene que pensar, porque claro, él también sus asuntos personales que tratar y no vaya a ser que todo esto le quite tiempo para sus cosas.

Concretamente, se ha enamorado de una (otra más) joven mística y telerreligiosa que además es la hija de un narcotraficante que se ha cargado para saciar su sed. El narcotraficante, por su parte, se le aparece en forma fantasmal para pedirle (a su asesino, lo olvidemos, tremendo golpe de lógica) que proteja a su hija. Además, este es un experto en arte y teología, lo que le añade si cabe más interés al asunto. No se puede negar que original todo esto es un rato. ¿Y que más podemos contar? Yo la verdad con ese resumen que acabo de exponer ya tendría clarísimo si lanzarme a por el libro o no, no se puede tratar más con menos. Está siendo una de las experiencias literarias más lisérgicas de mi vida (y he dado bastante cuenta de la generación beanik y los 60) y no lo voy a negar, sigo gozando enormemente, pero no puedo recomendarlo a nadie que busque una buena novela de terror, gótica, o lo que sea. Es simplemente literatura para pasar el rato y no tiene otra ambición. Si es eso lo que busca, adelante, yo mismo estoy recorriendo ese camino mientras lo intercalo con otras lecturas. Eso sí, debo reconocer una vez más la enorme imaginación que tenía Anne Rice para sacarse todo eso de la manga y presentarlo en un solo libro. 

A juzgar por el nombre del próximo volumen, Armand el vampiro, parece que volveremos a la senda original de la saga, más constreñida a los puros fenómenos vampíricos de toda la vida para alejarnos de la teología. Y es que siendo este el quinto volumen de una saga de veinte libros y que a estas alturas ya venga el diablo a pedirte favores, quizá signifique que has apuntado demasiado alto y tengas que cambiar el rumbo si quieres seguir con los mismos personajes. Eso o convertirlo en Dios, pero a Lestat eso ya se le queda corto.

Ya les contaré qué tal.

PD: Sé que insisto demasiado en la egolatría y prepotencia de Lestat, pero déjenme defenderme comentando un breve diálogo del libro: en él, David Talbot compara a Lestat con Kant y Descartes; ¿qué responde nuestro humilde vampiro? Que él es único e inigualable. El que no se consuela es porque no quiere. 

Firmado: EPS


Otras obras de Anne Rice en ULAD: Lestat, el vampiroEntrevista con el vampiroLa reina de los condenados

domingo, 25 de octubre de 2009

Confieso que he leído: Justine o los infortunios de la virtud del Marqués de Sade

Idioma original: francés
Título original: Justine, ou les malheurs de la vertu
Fecha de publicación: 1791
Valoración: atrévete a leerlo. No es para tanto

Decidiendo qué novela escoger para esta serie de autoflagelamiento literario casi no tuve ninguna duda. Al instante recordé al marqués de Sade y el haber leído libro y medio suyos. Esta reseña debía tratar un libro cuya lectura nos avergonzara reconocer por su escaso nivel literario, por haber sido un putruño para el cerebro y por, y a pesar de ello, habernos gustado, al menos lo suficiente como para haber leído el libro entero.

Y confieso que leí Justine palabra por palabra, hoja por hoja, hasta terminarlo. Y no sólo eso, reconfieso que además comencé, años después, otra de sus obras, Filosofía en el tocador. Eso sí, no pasé del cuarto de libro, y fue más que suficiente.

Supongo que con Justine depende del punto de vista con el que se lea el libro. Justine es una joven que ha decidido mantenerse en el camino de la virtud y no apartarse de él bajo ninguna circunstancia. Lástima que el destino le depare algo completamente distinto. Desde el principio se tiene que enfrentar a terribles situaciones de vejaciones, humillaciones y obligaciones que le apartan de ese camino. Pasa por varios lugares intentando encontrar algo bueno y recto y siempre se topa con lo contrario. Más o menos, este es el argumento central. Pero...

Al pensar en esta novela y en su autor lo primero que se suele venir a la cabeza es la idea de relatos de carácter sexual. Aberraciones sexuales que sufren o realizan sus protagonistas. Pero, lo que he visto al preparar esta reseña es algo diferente. En una sociedad como la francesa de finales del siglo XVIII, con una moral, digamos, relajada, una joven intenta seguir otro camino, presentándose este como extraño en el medio en el que se encuentra. Se dirige a varios lugares buscando reposo y bondad, y donde se supone que debe hallarlos, pero no es así. Ni los nobles de altísima alcurnia, ni los frailes, ni los alguaciles. Todos someten a las mujeres a las más profundas vejaciones. Quizá fue esto, más que las anécdotas sexuales en sí mismas, lo que escandalizó a la sociedad de su época. Es una crítica profunda al modo de vida pre y postrevolucionario.

El marqués de Sade perteneció a esa nobleza, participó activamente a favor de la Revolución, fue un autor de teatro de gran éxito y fue obligado a casarse con una noble a la que no amaba, y con lo que se excusaba para tener numerosas amantes. Pasó treinta años en la cárcel, y otros muchos en un manicomio, donde al final murió, a causa de algunos escándalos que protagonizó con prostitutas. Sin embargo, no es una vida con grandes escándalos o enormes perversiones, como podríamos creer. Gozó de visitas importantes hasta su muerte, y antes del encarcelamiento, medró en la carrera militar. Tiene publicadas numerosas obras, a pesar de la destrucción a la que fueron sometidas por su familia y por los mandatarios. Sus herederos aún tienen catorce obras de teatro inéditas. El estilo literario no es escaso en absoluto y no, no resulta ser un putruño para el cerebro.

Había elegido esta obra para reconocer que sí, que había leído de cabo a rabo todo lo que le ocurre a Justine. Y no es para tanto. Desde el punto de vista de crítica a la sociedad, es magnífico, aunque el estilo no es de gusto de todos. ¡Diantres, acabo de “desdemonizar” al demonio!

sábado, 24 de octubre de 2009

Confieso que he leído: Nacida inocente, de Gerald di Pego y Bernahardt J. Hurwood

Idioma original: inglés.
Título original: Born innocent
Fecha de publicación: 1976
Valoración: repugnante.

Christine Parker es una niña de catorce años maltratada por sus padres (él, muy violento; ella, alcohólica) que en varias ocasiones se ha escapado de casa.

En uno de sus intentos por desaparecer, sus padres la encuentran y deciden internarla en un reformatorio para que allá le impongan disciplina y, de ese modo, poder librarse de ella.

En aquel terrorífico lugar, Chris es maltratada, humillada, violada... perdiendo así toda su inocencia y sensibilidad.

Recuerdo haber leído este libro cuando tenía 14 o 15 años. Era verano, estaba de vacaciones y sólo tenía a mano la biblioteca de unos parientes, así que me guié por su recomendación. Supongo que pensaron que podía interesarme por ser la historia de una chica de mi edad...

El caso es que no se qué pensé al leer esta novela pero lo que recuerdo perfectamente es la fuerte impresión que me causó. Especialmente algunas escenas; como una espeluznante violación sobre la que me ahorraré los detalles (y no deja de ser curioso que después de 15 años aún los recuerde con tanta claridad).

Creo que éste es un libro básicamente morboso, que busca impresionar a los lectores y que al menos conmigo lo consiguió. Quizá no me produjera el mismo efeccto si lo leyera ahora (seguramente no) pero, desde luego, no me quedó ninguna gana de releerlo.

Hubo varias películas basadas en este libro y su continuación; todas ellas protagonizadas por Linda Blair (la niña de "El exorcista"). Gracias a Dios no he visto ninguna pero, al parecer, tanto ellas como los libros de esta serie fueron un tremendo éxito en los años 70.

viernes, 23 de octubre de 2009

Confieso que he leído: Caballo de Troya de J. J. Benítez

Idioma original: español
Fecha de publicación: desde 1984
Valoración: repugnante

Bueno, empecemos diciendo que esto es un auto-exorcismo en toda regla. O, si lo preferís, una de esas sesiones de "autocrítica" en las que un coro de ardientes estudiantes maoístas alentaba a algún enemigo de la revolución a reconocer públicamente sus culpas. Sólo que yo cuento esto por mi propia voluntad y vosotros no agitáis pequeños libros rojos en mi cara. (Aunque, quién sabe, puede que sí aparezca algún libraco azul...) Procedamos.

Lo confieso: me leí toda la serie de Caballo de Troya. Para quien no lo sepa, esta saga consta de ocho novelas, cada una de ellas de 400 páginas, cien arriba cien abajo, y es la obra magna de J. J. Benítez, periodista navarro que se hizo famoso en los años 70 y 80 por popularizar el fenómeno OVNI en España. Ya desde la primera entrega se utiliza el recurso del "manuscrito hallado". Así, J. J. Benítez cuenta cómo encuentra el diario inédito de un mayor estadounidense tras seguir un complicado juego de pistas (que, todo sea dicho, en sofisticación y esoterismo deja a Dan Brown a la altura del betún). El diario revela los pormenores de una misión de alto secreto denominada "Caballo de Troya", que consistió en saltar hacia atrás en el tiempo hasta la Palestina del año 30 de nuestra era. El objetivo del mayor y su compañero (Jasón y Eliseo son sus nombres en clave) era asistir a los últimos días de la vida de Jesús de Nazaret, y levantar un testimonio científico y contrastado.

Esa primera novela, que termina después de la Resurrección, fue un gran éxito de ventas, así que le siguieron otras siete, y Benítez amenaza con una más. En la segunda se narran las apariciones de Jesús resucitado, en la tercera su infancia, en la cuarta su juventud, en la quinta otra vez apariciones, y en las restantes los prolegómenos a la vida pública y su inicio. Yo descubrí la saga cuando ya estaba escrita hasta la mitad, en 1996. Devoré los cuatro primeros tomos en edición de bolsillo y fui comprando los demás según iban saliendo. Incluso el sexto, ay, lo tengo firmado por J. J. Benítez y con una dedicatoria que dice "a Jaime, semilla de un mundo maravilloso". Bueno, y ahora viene la pregunta: ¿qué hay de malo en esto? ¿Por qué tengo que confesarlo como si se tratara de un oscuro pecado de adolescencia? Dicho brevemente, porque la saga de Caballo de Troya es de los productos literarios más deshonestos que me haya echado nunca a la cara.

Nada hay de malo en recrear una determinada época histórica como escenario de una ficción. Novelas históricas hay a raudales, y alguna muy buena. Tampoco hay nada malo en la coartada fantástica de los viajes en el tiempo. El problema es que no es eso lo que atrae al lector de Caballo de Troya. No es, desde luego, lo que me atrajo a mí. Si aguanté durante más de 3000 páginas el estilo de J. J. Benítez, que oscila entre la monotonía periodística, la chapa científica y el entusiasmo sentimental; si soporté las interminables descripciones de tecnología fantástica o de la flora y fauna palestinas, fue sólo por una razón: la figura central de los supuestos informes del mayor. Creo que no hay ningún otro motivo para leer estos libros que una cierta vinculación emocional hacia Jesús de Nazaret. Lo malo, por tanto, es que J. J. Benítez explota este vínculo a sabiendas, aprovechándolo para disimular su narración mediocre y para atribuir a Jesucristo los hechos y las palabras que a él le parece.

El mensaje de Jesús en la versión de J. J. Benítez, desde luego, tiene bien poco que ver con la ortodoxia cristiana. Se pone el hincapié en el Jesús más hippie y menos exigente. Se atenúan todos los elementos que escandalizan a nuestra conciencia posmoderna, se impregna todo de un difuso mensaje new age sobre la evolución espiritual del individuo y se dejan sentadas las bases para la ufología. ¿Os suena de algo? Sí, claro: J. J. Benítez ha sido acusado de plagiar al Libro de Urantia. (Juro que no es mi intención generar aquí ninguna controversia nueva, pero seguro que nuestro amigo David Carrera podría aclararnos si estas acusaciones son ciertas... Al fin y al cabo, sé que leerás esto: he dicho la palabra mágica.)

No contento con atribuirle a Jesús todas las sensiblerías esotéricas que le dio la gana, J. J. Benítez, además, ha jugado constantemente a ser ambiguo con estos libros, hablando siempre de "investigación". Esto ha sembrado no pocas dudas en espíritus receptivos, y yo mismo fui testigo, en aquella firma de libros, de cómo un lector le preguntaba si la historia era cierta. J. J. Benítez se limitó a mirarle a los ojos, sonreírle y decir: "Y a ti, ¿qué te dice tu corazón?" Por si alguien piensa que exagero, valga de muestra el artículo de Wikipedia sobre Caballo de Troya, que, en busca del consenso entre editores creyentes e incrédulos, sólo menciona la palabra "novela" en el título, abandonando el resto del texto a la ambigüedad.

Como os lo estaréis preguntando, respondo que no, yo no llegué a ese extremo: en todo momento fui consciente de que leía una obra de ficción. Lo que significa que acepto que el autor se tome todas las licencias que le corresponden. Sin embargo, no puedo evitar sentirme interpelado por la figura de Jesús, y me repugna que gente como J. J. Benítez manipule suciamente esa carga emocional. El problema no está en escribir una novela sobre Jesús, ni en erigirse en último intérprete de su mensaje (¡por uno más!), sino en mezclar ambas cosas, en hacer las dos sin admitir ninguna. El problema está en enriquecerse vendiendo enseñanzas pseudo-profundas a precio de saldo y no tener siquiera el coraje de decirlo abiertamente. Todo novelista es un farsante, diréis. Sí, pero uno que admite que lo es.

jueves, 22 de octubre de 2009

Confieso que he leído: unas cuantas de Michael Crichton

Idioma original: inglés
Título: Parque Jurásico 1, Parque Jurásico 2, Punto Crítico, La amenaza de Andrómeda, Esfera, El gran robo del tren...
Año de publicación: 1966-2007
Valoración: Se deja leer (haciendo una media)

En esta reseña de carácter inculpatorio, tengo que admitir lo primero de todo que me ha costado mucho decidirme por un título o un autor. Finalmente, me he quedado con Michael Crichton. Supongo que esta entrada es al mismo tiempo un tributo y un cierto reproche. Tributo porque fue uno de sus libros –Punto crítico– el que me aficionó definitivamente a la lectura. Hasta entonces, leer me parecía más una obligación que un deleite, intuyo que parte de la culpa la tenían algunas colecciones de literatura infantil y juvenil infumables. Sin embargo, Punto Crítico supuso para mí un punto de inflexión. El argumento relata todo el proceso de investigación de un accidente aéreo. A mis trece años, aquella historia me tuvo embelesado durante semanas y me animó a devorar otros títulos del mismo autor. Hasta aquí mi tributo y agradecimiento.

Sin embargo, después de leer tres o cuatro libros de Crichton me saturé y desarrollé una especie de alergia literaria a sus libros y a otros del mismo pelaje, libros en los que las estructuras que mantienen la tensión del lector son tan simples y tan evidentes que resultan, en determinados momentos, repugnantes. Por poner un ejemplo, generalmente predomina el recurso de elevar la tensión al final de cada capítulo dejando in albis al lector para obligarle a seguir leyendo. No dudo de que este recurso sea válido –evidentemente obliga al lector a seguir leyendo– pero usado en exceso resulta tremendamente machacón y aburrido.

En cualquier caso, hay obras de Michael Crichton que se salvan de la quema, pese a usar también machaconamente los métodos más simples para atraer la atención del lector. La obra que recuerdo con más cariño es una novelita breve El gran robo del tren (1975) cuyo argumento es básicamente el descrito en el título: las andanzas de unos ladrones muy ingeniosos que pretenden dar el golpe del siglo. Otro título interesante es El mundo perdido(1995), segunda parte de Parque Jurásico (1990), en mi opinión, mucho mejor que el primer libro, al contrario que ocurre con la adaptación cinematográfica.

Entre lo olvidable de Crichton, Esfera (1987) –fui incapaz de acabarla por aburrida– o Rescate en el tiempo (1999)–topicazo. De todas formas, qué duda cabe, hay que reconocerle a este autor una facilidad inmensa para escribir libros fácilmente adaptables al cine, grandes éxitos de ventas que incluso marcan una época, como es el caso de Parque Jurásico. No obstante, como lector, leído uno, leídos (casi) todos.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Confieso que he leído: Entrevista con el vampiro de Anne Rice

Título original: Interview with the vampire
Idioma original: inglés
Fecha de publicación: 1976
Valoración: Se deja leer

No, hombre, no...Que confiese que he leído Entrevista con el vampiro no implica que deba sentirme obligado a catalogarlo como "Repugnante", tampoco es eso... Pobre Anne Rice, ella, tan trabajadora, hija de poeta, criatura de la apasionante Nueva Orleans; ella, con su saga de vampiros, su saga de brujas y su saga erótica-festiva (sólo le faltaron los licántropos...) a cuestas...

Anne Rice, cuya retoña desapareció en extrañas circunstancias, y a partir de ahí le dio por la Wicca, el esoterismo y demás mandangas goticunas que harían las delicias de las hijas de ZP (perdón, perdón, ¡pero no he podido resistirme!). Para que luego nos venga la sosa de Stephenie Meyer dándonos la lata con sus monstruitos mormones (aguardad, aguardad: ya me dedicaré a la Meyer otro día...).

Leí este libro con doce años y me sentí la leche, porque para hacerlo dejé de lado a los tres investigadores de Alfred Hitchcok (nunca supe qué pintaba el mítico director británico ahí) y los libros de "pasa la página", como los llamaban en mi colegio. Sí, sí, me sentí la leche porque Entrevista con el vampiro era un libro gordo y trataba sobre algo "malo" además, casi tan malo como las pegatinas de Freddy Krueger que me ponía en la carpeta para disgusto de mi madre. 

Pero qué inocente fui: aquello no era una inofensiva historia de vampiros al uso, con sus tétricos castillitos bajo perpetua tormenta eléctrica, acólitos jorobados, y ajos y cruces, sino que estaba repleto de pasajes que supuraban sexualidad y extrañas desviaciones. Porque la verdad es que Entrevista con el vampiro no es un libro para niños: Louis (Brad Pitt, para entendernos), el atormentado prota vampiril que cuenta su vida a un periodista, tiene, antes de que el vampiro malote Lestat le transforme, una relación cuanto menos extraña con su hermano cura; y el malvado pero casi simpático Lestat (Tom Cruise pre-extraterrestres) tiene comportamientos raros-raros: descontando que se alimenta de sangre, a-d-o-r-a de una forma muy intensa a Louis y cuando se cabrea con él se busca otro "compañero" (no comment).

De todos modos, la verdadera reina de la función (le pese a quien le pese), es la pobre niña nosferatus Claudia, que luego nos quejamos de Lolita y de Brooke Shields, y ahí tenemos a una eterna nínfula chupasangres disfrazada como una muñeca de colección, pero toda una mujer en su interior.

Pero los mejores con diferencia en esta locura de trama que se inicia en Nueva Orleans y que finaliza en París, cuando Claudia y Louis se cargan a Lestat (o eso se creen ellos) y van en busca de más family chupóptera, son la cuadrilla de Antonio Banderas (aka el vampiro Armand), vampiros que se hacen pasar por actores que interpretan a vampiros (¡genial!).

En resumen, que me pierdo: el libro no es para niños, tiene muchos elementos bizarros que darían para varios monográficos, es pretencioso (porque quiere ir de existencialista, filosófico e intelectual, y mira, que cuando se trata de mordisquear muñecas, pues que se trata de mordisquear muñecas, no alucinemos) y tiene unos párrafos tan flipados... que bueno, hay que meterse muy-muy mucho en el mundillo de la Rice para aceptar todo lo que ahí dentro sucede.

Luego vinieron Lestat el vampiro (Lestat de rock-star, sin palabras), La reina de los condenados (la bella cantante Aaliyah murió tras interpretarla en el cine), y un par de libros más que no me leí: me quedé en trilogía.

Y a los que les he abierto el apetito con todo esto, contarles que también tienen sus libritos individuales otros vampiros con carisma (o eso parece) de Anne Rice, como Antonio Banderas (digo, Armand) o la misteriosa vampira romana Pandora (uno de los personajes que más curiosidad me despertaron).

Y ya está: creo que he dejado claro y que casi todos sabrán, que de esto hay una peli, una de esas extrañas muestras de que de un libro mediocre/malo se puede hacer una maravilla para la gran pantalla.

También de Anne Rice en ULAD: Lestat, el vampiroLa reina de los condenados

martes, 20 de octubre de 2009

Confieso que he leído: varias novelas de Danielle Steel, qué más da cuál, son todas iguales

Idioma original: inglés
Título: Pasión /Amor / Deseo... + Inmortal / Irresistible / Prohibido...
Año de publicación: 1973-2009
Valoración:
tan repugnante que es hasta divertido

Con Danielle Steel se puede hacer fácilmente lo que hace unos años hicieron, en plan sátira, con Shakespeare: recopilar sus Obras completas abreviadas, reduciendo sus más de 40 novelas a unos pocos párrafos. Sería algo así:

"Mujer Protagonista, inteligente, atractiva y fundamentalmente buena, conoce a Hombre Protagonista, guapísimo, inteligentísimo e inevitablemente neurocirujano o piloto. Entre ellos surge una pasión instantánea y brutal que los arrastra a un torbellino de pasión (sic). Su torre del amor (sic) explora las profundidades de sus abismos más íntimos (de ella y, de nuevo, sic), siempre con condón, claro. Sin embargo, en su paraíso amoroso surgen problemas -aquí se pueden introducir las variantes que se quieran: otro hombre, otra mujer, un accidente, un pasado traumático, un malentendido-. Mujer Protagonista y Hombre Protagonista sufren, por separado y juntos, y lloran mucho, por separado y juntos. Pero como los dos son muy guapos, muy listos y muy buenos, al final hablan de lo que les separa, y juntos consiguen superarlo y consumar nuevamente su amor (torre, cueva, condones...). Probablemente hay niños en la página final."
En total, creo que he leído tres o cuatro libros de Danielle Steel, pero no podría comentarlos individualmente, porque en mi recuerdo son todos iguales, como empalagosos pasteles rosas industriales. En mi defensa diré dos cosas: en primer lugar, que estos libros nos los regalábamos mutuamente mi pareja y yo, hace años, como una broma privada, y luego nos divertíamos comentándolos y compartiendo los párrafos más absurdos. Además, la experiencia me dice que es muy instructivo leer de vez en cuando malos libros -me refiero a libros del nivel de bajeza intelectual y estilística de estos-, para aprender a apreciar lo difícil que es la labor de los escritores.

Ahora, seguro que salta alguno que diga: "pues Danielle Steel ha vendido más de 550 millones de copias de sus libros, ¿qué dices a eso?". Pues a eso digo: "lástima de papel desperdiciado".

lunes, 19 de octubre de 2009

Confieso que he leído: Flores en el ático de V. C. Andrews

Idioma original: inglés
Título original: Flowers in the attic
Año de publicación: 1979
Valoración: entre diabético y lacrimógeno

Ésta es la historia de cuatro niños guapos, guapísimos, rubios, rubísimos (como sacados de un anuncio de Johnsons), hijos de un matrimonio que se quiere mucho, mucho, mucho. Como el padre tiene la mala idea de morirse de repente –tragedia 1.0–, la madre decide llevarlos a casa de sus abuelos. Resulta que el abuelo no sabe que existen (pero la abuela sí. Curioso), así que se quedan en el ático durante un tiempo indeterminado hasta que la madre le dé la noticia al anciano sin que éste se muera del pasmo de saber que le han surgido cuatro nietos de la nada. Mientras están en el ático, la abuela (que es mala, malísima, como una señorita Rottenmeier pero con muchos años encima) se ocupa de ellos y ellos ven pasar los días sin que nadie les diga que pueden salir –en este momento empieza la angustia.

A partir de aquí, podemos imaginar lo que pasa: hacen una trastada y la abuela, que ya he dicho que es malísima, le llena el pelo de brea a la hija mayor (la adolescente guapa, guapa y rubia, rubia) para que se lo tenga que cortar –tragedia 2.0–; los niños enferman y no saben por qué y todo es muy sospechoso y uno de los pequeñines se muere –tragedia 3.0– y su gemela se queda triste, triste, triste. Los otros dos también, pero menos, porque ya están perdiendo la inocencia; hay una escena de incesto de lo más incestuosa y trágica que tiene un rollo erótico-festivo que no sé yo si realmente esto es un drama o se está convirtiendo en una novela rosa –¿tragedia? 4.0–; hasta que, por fin (después de un montón de páginas de “estamos creciendo alejados del mundo, qué agonía, ¿dónde estará nuestra querida madre y por qué nos odia nuestra odiada abuela?”), se destapa el pastel y se descubre que la madre (que resulta ser todavía más mala que la abuela, que ya es decir, y eso que es muy guapa) ha dejado a los niños en el ático para que se mueran y así cobrar la herencia que le iba a dejar el abuelo (parece ser que el buen hombre había decidido no darle un céntimo, si tenía descendencia). Vaya familia. Y eso que eran todos muy rubios y muy guapos. Si llegan a ser muy morenos y muy feos, esto se convierte en el Bronx.

Llegados a este punto, todo lo que puedo decir es que este libro me lo recomendó una compañera de clase a la que no he vuelto a hacer caso cuando me ha recomendado algo y que no, no leí el resto de la saga. Con un solo libro tuve suficiente.