lunes, 25 de septiembre de 2017

Colson Whitehead: El ferrocarril subterráneo

Idioma original: inglés
Título original: The underground railroad
Año de publicación: 2016
Valoración: recomendable

Parece que últimamente estamos asistiendo a una revisión de la historia de América de los últimos siglos, especialmente en clave reivindicativa sobre los derechos de los afroamericanos y su historia, a juzgar por la proliferación de autores de nivel que tratan este tema. Siguiendo esta estela de autores afroamericanos llego, después de haber leído «Volver» (Toni Morrison), «Entre el mundo y yo» (Coates) o «Volver a casa» (Gyasi), a esta reciente publicación de la novela de Colson Whitehead, ganadora del National Book Award en 2016 y del Premio Pulitzer en 2017. No son pocos premios como carta de presentación.

El libro empieza situándonos rápidamente en contexto, narrándonos las raíces familiares de Cora, protagonista absoluta del libro, en las postrimerías siglo XVIII. De esta manera nos expone, en un inicio, la vida de su abuela, siendo como la de muchas esclavas: vendida y revendida, utilizada y usada para trabajar, a manos del mejor postor. Sin ánimo de libertades, ni atisbos de tan siquiera soñar con ellas. Una de las muchas desgraciadas historias del pasado de tantas familias afroamericanas, que arrastran una falta de derechos humanos de generación en generación, hasta que consiguen cambiar la historia. Cora nos cuenta como su madre huye de la plantación donde la tienen esclavizada y, siguiendo su estela, empieza a forjarse su carácter fuerte, en compañía de otras mujeres de la comunidad, creciendo como una mujer valiente y desafiante, defensora de aquello que es suyo, de lo poco que tiene.

En esta primera parte del libro (una de sus mejores partes), el autor nos mete de lleno en una comunidad de esclavos, describiéndonos la vida de sus miembros con gran detalle, definiendo perfectamente un escenario lleno de abusos y vacío de libertades. Un entorno donde los castigos corporales son habituales y donde el miedo está siempre presente en aquellos que solo han vivido bajo la opresión infringida por la tenaza de su amo. Y como ocurre en tantas ocasiones, cuando la presión ejercida es muy fuerte, hay un momento en que algo estalla: la reacción de Cora hacia uno de los amos cuando, al querer defender a un niño de una paliza, provoca que su ira se vuelva hacia ella y la someta a un castigo ejemplar. Este hecho provoca que Cora se decida a escapar de la plantación.

A partir de ahí, y para no entrar en excesivo detalle, el libro nos retrata la huida de Cora a través del ferrocarril subterráneo que hace honor al título, un ferrocarril clandestino creado y mantenido por los abolicionistas americanos. El ferrocarril que consistía en una red clandestina, toma aquí una nueva forma en la novela de Whitehead, conviertiéndolo en un ferrocarril real que permite a la protagonista moverse por diferentes estados de norteamérica. Así, su huida la lleva a distintos territorios que el autor aprovecha para narrarnos las diferentes ramificaciones del racismo existente en la época: nos habla de plantaciones de algodón y esclavitud, nos habla de las pocas libertades de los negros, nos habla del "peligro" que estos suponen para el hombre blanco quienes les ven como mano de obra, pero que, a la vez, temen que un exceso de población negra puede suponer que haya una revuelta, por ser mayores en número; nos cuenta como se intenta controlar la demografía para evitar un aumento de afroamericanos y de un racismo "normalizado" en la sociedad... nos habla, en fin, de las libertades de unos y de la opresión de los otros, de las diferencias entre razas a todos los niveles, y de los derechos, sólo existentes para aquellos que mandan. Para el resto, quedan las obligaciones.

De esta manera, el autor utiliza una historia particular, puntual, para narrar no únicamente las injusticias a las que estaban sometidos los negros sino también el porqué del mantenimiento de la esclavitud durante tanto tiempo. La esclavitud como una lucha de poderes con un telón de fondo económico, que somete, controla y ordena; el sometimiento de los negros esconde, tras una fachada de racismo, un autoconvencimiento para justificar los actos. Y con ello, el enriquecimiento, el poder, el control.

Así, esta novela ofrece una visión renovada de la lucha de los afroamericanos por sus derechos, y la decisión de combatir la esclavitud con la ayuda de aquellos que no la comparten. Un canto a favor de la lucha por la supervivencia, la libertad y el deseo de conseguir un mundo mejor (o al menos igual para todos). La solidaridad entre personas individuales, formando un colectivo para conseguir revertir una sociedad desigual e injusta, gobernada por aquellos quienes las diferencias les van siempre a favor.

La habilidad del autor radica en lograr combinar la realidad existente en la América de principios de siglo XIX con una historia de persecuciones. Hay ecos notables de obras anteriores que probablemente el autor no trata de ocultar: vemos a una Cora convertida en Anna Frank, vemos al caza recompensas Ridgeway como una reconversión de Javert de «Los miserables» de Victor Hugo. Colson Whitehead ha escrito (o deberíamos decir retratado) una historia ocurrida hace décadas, pero no tan lejana en la mentalidad de algunos opresores. Su "guionizable" historia, fácilmente transformable en película (o serie, por los tiempos que corremos) facilitan la formación en nuestra imaginación de cada una de las escenas. La habilidad descriptiva del autor lo permite, y no sería de extrañar que su adaptación fuera una realidad en un futuro cercano. Aunque el libro hubiera podido tener algo más de dureza, el autor prefiere dejar que eso caiga en la imaginación del lector. Si eso es una decisión acertada o no, dependerá de cada uno. Sí echo de menos algo más de profundidad en el retrato de los personajes, matices que nos faciliten la empatía con ellos y los haga más humanos, con sus contradicciones y dudas y algo menos planos, pues encontramos que los "buenos" son "muy buenos" y los "malos", "muy malos". Es comprensible la elección de retratarlos sin claroscuros, puesto que hablamos de un libro de denuncia, sobre el racismo. Pero aún así, echo en falta algo que me acerque a sus personajes y algo más de pluralidad (la historia de Caesar queda algo coja, y podría haberse extendido).

En cualquier caso, el libro nos brinda impactantes imágenes: la utilización de los negros para una recreación histórica a modo de atracción de feria, las escenas de Cora reconvertida en Anna Frank, y el repertorio de atrocidades y abusos cometidos contra los negros. Son escenas duras, impactantes, y que quedan en la memoria durante mucho tiempo. Y eso es bueno porque bienvenidos sean los libros que ofrecen una lectura que, más allá de la propia historia narrada, dejan un poso en el lector sobre el cual aposentar las reflexiones y evitar, en el tema racial u otras injusticias, que tales aberraciones puedan suceder de nuevo (o sigan sucediendo, mejor dicho).

10 comentarios:

Gabriel Diz dijo...

Hola Marc,

Creo que en el último párrafo hay un "que"
de más.
Gracias por la reseña. Aprovecho para hacerte una pregunta: los premios ganados por los libros determinan tu elección para reseñarlos?
Veo que siempre lo resaltas por eso la pregunta.

Saludos

Anónimo dijo...

Hola, Marc. Gracias por la reseña tan completa, minuciosa y estructurada. Es gracioso el apellido del autor. Yo, de los escritores que citas, solamente he leído algo de Morrison y me pareció a Caballo entre lo conmovedor y lo desgarrador.

Oriol.

Jose Angel Suarez dijo...

Quiero comentar algo a los reseñistas del blog. Me encantaría que alguno comentara una obra del excelente crítico cinematográfico y novelista José María Latorre. Me refiero a sus obras mayores y no a los simples relatos juveniles de terror. Entre esas obras mayores incluyo Sangre es el nombre del amor, El silencio, La noche transfigurada o Relatos desde la muerte. Es un autor poco comentado y muy desconocido. Un saludo.

Marc Peig dijo...

¡Gracias a los tres por los comentarios! Respondo por orden:

Gabriel, corregido el "qué" sobrante, se me pasó por alto por lo que gracias por indicármelo. Acerca de tu pregunta, sobre si el hecho que un libro gane premios es un factor que tengo en cuenta a la hora de elegir un libro, te diré que sí en cierta manera (si el tema que tratan es de mi interés) aunque no eligiré la lectura de un libro que no me interese por más premios que tenga). También es cierto que depende de qué premio se trate. Pero sí, los premios me despiertan cierta curiosidad, ni que sea para averiguar de qué tratan. Es un reclamo más y lo resalto en las reseñas por si hay lectores que para ellos es algo a tener en cuenta.

Oriol, muchas gracias por tus elogios y sí, yo también encontré curioso el nombre del autor ;-) Acerca de Morrison, hay varias reseñas en ULAD de libros suyos, por si te animas a seguir con la autora.

Jose Angel, tomamos nota del autor que propones del que yo, personalmente, desconozco su obra. Pero investigaré sobre él por si algun libro me atrae o atrae a alguno de los miembros de ULAD, pues tenemos gustos distintos unos de otros.

Gracias a los tres por los comentarios, y por aportar vuestra opinión a la entrada y sugerir otras lecturas.

Saludos

Marc

Interlunio dijo...

No leí este libro ni creo que lo lea en un futuro cercano. En parte porque tu reseña me gustó y, eso de malos muy malos y buenos muy buenos es algo que me cuesta digerir.
Pero si me permites aprovechar el espacio para una recomendación, voy a decir que el nombre de la obra me trajo a la mente otra: "La hoguera lame mi piel con cariño de perro" de la colombiana Adelaida Fernández Ochoa, a la cual leí en entrevistas manifestar que además de sus investigaciones sobre los esclavos negros en América Latina, se dejó influir por Morrison y por los apuntes de una esclava real e ilustrada que participó en aquel "ferrocarril subterráneo" que de seguro da nombre a esta novela que reseñas.
Supongo que la obra que recomiendo, tiene el plus de dar protagonismo a la mujer negra esclava en América del Sur, y eso la haga más original y necesaria que tantas obras muy bien promocionadas de Norteamérica. No digo que sea mejor, solo doy importancia a una obra que, muy lamentablemente, no cuenta con la promoción y el reconocimiento que tienen las que están al norte de México, si quiera en esta España, a pesar de que yo las encuentre infinitamente más cercanas a nuestro país que las anglosajonas. Tanto así, que no estoy seguro de que pueda conseguirse aquí.

Gracias por la reseña y por el espacio.
Un saludo.

Marc Peig dijo...

Hola, Interlunio.
Estoy de acuerdo con tu punto de vista, es cierto que los personajes con matices, dudas y claroscuros son más interesantes ;-) Acerca del libro que recomiendas, te lo agradezco ya que por el tema y por como lo expones, parece más que interesante. Lamentablemente acabo de indagar un poco via web en algunos sitios para ver si lo tenían y no he conseguido verlo (ni tan siquiera en biblioteca pública). De todos modos, tenemos lectores en Sudamérica que puede que tengan algo más de suerte, y puedan tener opción de acceder a él y seguir tu recomendación. Tiene buena pinta.
Gracias por el comentario.
Saludos
Marc

Mijael dijo...

Estimado, muy buena crítica. Leo todos los días sus críticas desde hace algún tiempo y me parecen más que interesantes. Eso sí me gustaría hacer una breve observación sobre el gentilicio que usas al escribir; cuando te refieres a "americanos" debes recordar que existen muchos países en America, no sólo Estados Unidos.

El referirse como americanos a los Estadounidenses es un error común que debe ser corregido. Recordemos que el lenguaje construye realidades.

Desde Chile les envío un afectuoso saludo.

sal dijo...

Coincido con la crítica. Libro recomendable pero poco más. En mi caso, las expectativas eran enormes por los premios conseguidos pero creo que el libro no alcanza a tanto. Tiene un gran principio con la descripción de los orígenes de Cora y los trabajos en la plantación pero la historia va perdiendo interés hasta el final.

Marc Peig dijo...

Hola Mijael, gracias por el elogio de la crítica y, a pesar que por el contexto se puede sobrentener que al hablar de "América" me refiero a los E.E.U.U., tienes razón en que es habitual referirse a sus habitantes como "americanos", sin especificar. Es cierto que es frecuente hacerlo y tomo nota para no reiterar en este aspecto. Gracias por comentarlo, pues es cierto que hay tendencia en hacerlo de esta forma.
Saludos
Marc

Marc Peig dijo...

Hola, Sal. Me alegro que coincidamos en la valoració. Me ocurrió algo parecido respecto a las expectativas debido a los premios, y también te doy la razón en que el libro va de más a menos. Aún así, se trata de una buena lectura que permite poner de manifiesto las enormes injusticias habidas en el pasado y que, en cierto modo, explican el por qué es tan difícil solucionarlas de forma definitiva en los E.E.U.U. actuales.
Muchas gracias por comentar la entrada.
Saludos
Marc