jueves, 28 de septiembre de 2017

Delphine de Vigan: Nada se opone a la noche

Idioma original: francés
Título original: Rien ne s'oppose à la nuit
Año de publicación: 2011
Traducción: Juan Carlos Durán
Valoración: muy recomendable


El año de su publicación, «Nada se opone a la noche» fue la novela más premiada en Francia con un total de cinco galardones. El dato toma mayor relevancia, desde mi punto de vista, al tratarse de una obra intimista, sin crímenes aparatosos ni dramas históricos ni epopeyas bélicas, tan solo el aquí, el ahora y el conflicto emocional que se plantea.

Resumen resumido: tras encontrarse inesperadamente con el cuerpo sin vida de su madre, dos días después de haberse suicidado, Delphine se embarca en la reconstrucción y narración del errático recorrido vital de Lucile, sobre el que sobrevuelan las sombras del incesto, la drogadicción, el aislamiento y el trastorno bipolar. Delphine es la propia autora y Lucile, su madre, por lo que se trata de una obra autobiográfica.

Hasta las obras más poéticas o las más descarnadas tienen en su trastienda cientos de pequeños engranajes trabajando como un gran todo; los puedes identificar por separado y valorar su función específica. Lo llamo «el artilugio narrativo», la máquina que crea la ilusión de una historia. Sin embargo, en la trastienda de «Nada se opone a la noche» no hay engranajes, si no articulaciones de hueso, tendón y cartílago, donde resulta casi imposible discernir dónde acaba un elemento y empieza otro. Porque el germen de esta novela es más orgánico que mecánico, nace del dolor y de la ansiedad acuciante de la propia autora. Delphine sufre porque teme que la memoria de su madre caiga en el pozo de la incomprensión y el olvido, pero también teme escribir sobre ello y que la verdad resulte sesgada o bien acabe desgarrando a su familia.

La pulsión narrativa se abre paso sin contemplaciones, adaptando y poniendo a su servicio las cuestiones técnicas. El uso de tres voces (en el mismo narrador que es Delphine) es un claro ejemplo:
  • La voz en primera persona (Delphine como escritora), habla de su conflicto frente a la muerte de su madre y el reto de escribir sobre ello.
  • La voz de narrador testigo (Delphine como hija), relata hechos del pasado de Lucile que también pertenecen al suyo propio.
  • La voz en tercera persona omnisciente (Delphine como cronista), evoca pasajes del pasado de Lucile a partir de los documentos que ha leído, de las grabaciones del abuelo Georges o de las conversaciones con sus tíos.
La voz que transmite mayor afectación es la de la escritora, cuyo conflicto es cercano en el tiempo, seguida de la voz de la hija que muestra mayor contención debido a la distancia. Ambas representan los dos conflictos principales que mueven la novela: el conflicto vital de Lucile, marcado por la enfermedad, y el conflicto emocional y narrativo de su hija cuando trata de escribir sobre ello. Formalmente, la novela consta de tres partes y cada una está, a su vez, subdividida sin numeración ni capítulos. Los acontecimientos no se explican en orden cronológico, se alternan escenas del complejo pasado de Lucile con otras en las que la narradora expresa los temores que la abordan mientras escribe. Pero ese supuesto caos de narradores, cronología y estructura cristaliza en un texto perfectamente conformado y fácil de leer, capaz de exponer los hechos más tristes o detestables con tanta intensidad como delicadeza.

La escritora pone sobre la mesa la cuestión de la verdad narrativa a partir de sus tribulaciones a la hora de recomponer la historia de Lucile. Es consciente de que el modo en el que decida ordenar los hechos, así como la elección de lo que explique y lo que omita, construirá una verdad específica para esa narración. De algún modo concluye que la verdad absoluta (ideal y teórica) es inabarcable y debemos conformarnos con una inconsistente gama de grises.

Esta obra resulta muy recomendable por la implicación personal de la propuesta y su perfecta resolución en todos los aspectos, por la sutileza, por el equilibrio, por ese germen caótico que se materializa en un texto fluido, bello, doloroso e intenso, por el cuidadoso retrato del trastorno bipolar y por esas interesantes reflexiones acerca de lo que significa escribir sobre unos hechos con los que existe un fuerte vínculo emocional. La novela en sí es un acto de amor y Delphine de Vigan pasa a ser, desde este momento, una de mis autoras de cabecera.

En otro orden de cosas: la mujer de la portada es Lucile, lo que me ha parecido un detalle bonito e interesante. En cuanto al título «Nada se opone a la noche», no guarda relación alguna con la historia pero mi interpretación particular es: si la noche son las tinieblas que te nublan el alma y el entendimiento, te van a acompañar siempre y al final te vas a morir. Afortunadamente para vosotros, no tenéis que quedaros con mi interpretación porque la propia autora aclara en una nota: 
«El título del libro está sacado de la canción “Osez Joséphine” escrita por Alain Bashung y Jean Fauque, cuya belleza sombría y audaz me ha acompañado durante toda la escritura». 
En mi defensa diré que la letra de «Osez Joséphine» no tiene ningún sentido y que el videoclip, de gran magnetismo, tampoco arroja mayor luz al asunto, así que no hace falta perder el tiempo curioseando este link.

10 comentarios:

Gabriel Diz dijo...

Hola Beatriz,

Indudablemente "Nada se opone a la noche" es un gran título. Me sorprendió la canción: esperaba algo más oscuro o triste.
Gracias por la reseña.

Saludos

Marc Peig dijo...

Muy buena reseña, Beatriz. Realmente le entran ganas a uno ganas de leer el libro.
Felicidades.
Marc

Anónimo dijo...

Coincido con Marc. También yo le hincaré el diente un día de estos.

Oriol

Anónimo dijo...

Me ha encantado la critica. Voy a leer la novela.

Sr. Scott dijo...

Buenísima reseña. Enhorabuena.

julian bluff dijo...

¡Hola a todos!

OBRA MAESTRA ABSOLUTA. Hoy soy yo el que se pone en plan triunfalista y hasta me parece poco, el grado de entusiasmo -ese entusiasmo consuetudinario, tan entrañable- puesto de manifiesto por ULAE. La novela es tremenda.

La crítica de Beatriz, demasiado formal, a mi juicio. Como de tesina. Cuando a una/o algo le parece tan bueno que le entran ganas de proclamarlo a los cuatro vientos, tiene que chorrear la baba por algún sitio. Aunque -eso sí- hay que reconocer que no contiene ni un solo error sintáctico.

¡Un abrazo!

Maria dijo...

A mí me gustó... y eso que la autoficción me empieza a cansar.

Beatriz Garza dijo...

Gabriel:
Las musas son caprichosas. A veces algo triste te mueve a crear algo alegre y viceversa. Gracias a ti por comentar. Un saludo.
Marc:
Muchas gracias, Marc. Cuando la leas, me gustará conocer tu parecer. Un saludo.
Anónimo (1):
No lo dudes, apúntala en tu lista. Un saludo.
Anónimo (2):
Me alegra que mi reseña te haya animado. Objetivo cumplido. Un saludo.
Sr. Scott:
Muchas gracias. Un saludo.
julian bluff:
El entusiasmo lo ponéis vosotros y eso me encanta. Escribo una reseña y recibo el entusiasmo de los lectores, una corrección gratuita de sintaxis y una reseña de mi reseña. ¿Se puede pedir más?. Un saludo.
Maria:
A mí también me pasa, me gusta la (buena) autoficción pero tengo que ir alternando. "Use with caution" ;D Un saludo.

ealberto dijo...

Muy buena, impacta. Recomiendo mucho leer la siguiente novela de la autora 'Basada en hechos reales', muy relacionada con la aquí reseñada.

Beatriz Garza dijo...

ealberto:
me interesa mucho la obra que mencionas todo y que (según tengo entendido) tiene un tono de thriller. Gracias por tu colaboración. Saludos.