domingo, 24 de septiembre de 2017

Boris Vian: El lobo-hombre

Idioma original: francés
Título original: Le loup-garou
Traducción: J.B. Alique
Año de publicación: 1947
Valoración: Recomendable

Para mucha gente esto del ‘lobo-hombre’ se corresponde directamente con la estimable canción que en 1984 dio a conocer al grupo La Unión. Según se ve en el enlace al videoclip, la melodía tiene un punto de oscuridad y misterio muy manifiesto, que se refuerza con las imágenes de callejuelas parisinas, prostíbulos y delincuentes, donde irrumpe la híbrida criatura. El caso es que la archiconocida canción sintetiza bastante bien el relato de Boris Vian, si bien esa ambientación, aunque muy conseguida, tiene poco que ver con el enfoque del texto original. En realidad ‘El lobo-hombre’ es una especie de brevísima fábula en la que un lobo vegetariano, sumamente educado y culto, sufre una sorprendente transformación en humano. Movido por la curiosidad, se interna efectivamente en la noche parisina que tan bien presentaban Rafa Sánchez y sus chicos, desencadenándose alguna situación curiosa. Pero el tono es más bien paródico, el pobre Denis, al principio estupefacto, asume con buen ánimo su nueva condición y se decide a escrutar sus posibilidades, para finalmente mostrar su decepción terminando en algo parecido a un mensaje moralizador.

Así que, desembarazados del posible prejuicio sobre cuentos de terror, nos sumergimos en una colección de relatos que se moverán en parámetros similares al que da título al libro: extravagancia, buenas dosis de humor, el absurdo, tramas disparatadas y, sobre todo, personajes singulares. Porque, como decía Borges, ‘nadie es imposible’. Para eso Vian fue un ilustre miembro del Colegio de Patafísica, aquella célebre 'escuela' que por encima de cualquier otra cosa veneraba la creatividad, la imaginación, haciendo de lo inútil el corazón del arte, poniendo en valor la excepción frente a la regla. Se podría decir que Boris sigue al pie de la letra esas pautas. Los relatos son casi siempre muy breves y en general presentan elementos inverosímiles incrustados en un argumento banal. La intersección de lo insólito con distintos grados de humor (y distintas tonalidades, a veces más verde, otras más marrón) genera un ambiente en ocasiones bastante rabelaisiano (no sé si se dice así), muy francés.

Apenas encontramos la habitual irregularidad de las colecciones de relatos, y su nivel resulta bastante equilibrado. Tal vez uno de los más potentes es ‘Los perros, el deseo y la muerte’, en el que una misteriosa cantante se deleita atropellando perros y peatones, en un mórbido éxtasis del que se beneficia el taxista propietario del vehículo. La cosa recuerda con nitidez a 'Crash’, la turbadora película de David Cronenberg. Otro de mis favoritos es ‘El pensador’, uno de los más divertidos, donde Vian adorna con sentencias patafísicas al idiota Urodonal Carrier.

‘El mirón’ es quizá el relato más convencional, con un aire inquietante y alejado del tinte desenfadado y mordaz del resto. Pese a que finalmente lo inesperado termina por imponerse, resulta uno de los más sólidos, y deja claro que Vian sabe también desenvolverse en terrenos menos extravagantes. Y así se van desgranando como una docena de pequeñas historias pobladas de caraduras, ladronzuelos, suicidas y enamorados, que antes o después terminan inmersos en situaciones paradójicas, en que se reúnen la mofa y la tragedia como en un gran juego de sorpresas, más o menos afortunadas según las ocasiones.

Y bueno, reconociendo lo tonto de la broma, es imposible evitarla, y más aún tratándose de autor tan aficionado al equívoco: ¿quién le iba a decir a Vian que medio siglo después de su muerte, su doble iba a ser presidente de la República francesa? Es quizá el relato que nunca se le ocurrió escribir.

10 comentarios:

Jose Angel Suarez dijo...

De Boris Vian sólo he leido por ahora Escupiré sobre vuestra tumba, y en honor a la verdad, me ha parecido una interesante y dura novela. Sobre todo por esa tranquilidad que emana de ella al principio y el éxtasis salvaje del desenlace.

Sol Elarien dijo...

Tiene buena pinta así que me he ido directamente a amazon (en serio, os tendrían que pagar dividendos). Ya os contaré.
Besos.

Carlos Andia dijo...

Jose Ángel, creo que la novela a la que te refieres es la más conocida de Vian. Yo no la he leído pero por lo que dices parece interesante.
Sol, espero que alguien de Amazon esté leyendo esto y coja al vuelo tu idea, que por aquí andamos un poco prietos. Espero que te guste el libro, ya nos comentarás.
Muchas gracias a los dos y un saludo.

Carmen dijo...

Yo voy a aprovechar para sugerir que, en vez de a Amazon, vayamos a librerías físicas. Y si ya es la librería de tu barrio... ¡Pues mejor que mejor! Los libreros son una especie en extinción, no digamos ya los libreros que conocen tus gustos y te recomiendan tan o cual lectura.
Y sí, yo también a veces compro en Amazon. Y sí, yo también hace tiempo que, al final, lleno mi lista de libros por leer sobre todo con recomendaciones de blogs como este... Pero creo que defender la lectura también pasa por reivindicar las librerías y apoyar al pequeño comercio a través de nuestro consumo.
PD. Muchos besos desde aquí a la dueña de la librería vallisoletana «El lobo feroz». ¡Ánimo!

Carlos Andia dijo...

Hola Carmen.Es evidente que los comentarios anteriores, tanto el de Sol como el mío, eran de carácter irónico. Por lo demás, estoy completamente de acuerdo contigo sobre el tema de libreros y librerías. De hecho, no hace mucho que en este blog publicamos dos entradas sobre el tema, que puedes leer si quieres aquí:

http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/11/dia-de-las-librerias-1-parte.html
http://unlibroaldia.blogspot.com/2016/11/dia-de-las-librerias-2-parte.html

Muchas gracias por participar, y un saludo.

Juan G. B. dijo...

¡Que se mueran los feos! ¡Reseña ya!

Carlos Andia dijo...

Creo que hay algo que no he pillado, Juan...

Juan G. B. dijo...

"Que se muetan los feos", la mejor novela de Vernon Sullivan/Boris Vian...¿Para cuando reseña?

Carlos Andia dijo...

Touché! Por mi parte tendrá que esperar, pero extiendo la invitación al resto de uladianos.

Saludos.

Carlos Andia dijo...

Y, antes de que me caiga el chaparrón, ya he incluido los enlaces.